Reseña

Amados Olvidados

Jesús Castañón Rodríguez

Ediciones Kékeres ha publicado la obra Amados olvidados. Esta obra, original de la periodista Begoña Abraldes, constituye un retablo sobre las grandes figuras del mundo del fútbol y cómo han afrontado las presiones, las circunstancias y las urgencias de su entorno.
Un aguafuerte sobre los caprichos de la memoria ante los éxitos y las injusticias generadas por las operaciones económicas que realizan los clubes sin tener en cuenta las historias personales que hay detrás de cada jugador. Una visión del desarraigo en tiempo real y de la incapacidad para detenerlo, que lleva a los futbolistas a ser relegados cuando se hallan en plenitud de condiciones.

La fuerza del contraste

Amados olvidados parte del hecho de que los que triunfan no ganan y los que fracasan no pierden del todo. Un doble pivote sobre el que gravitan numerosas referencias a los protagonistas del fútbol profesional del último tercio del siglo y también una visión poco frecuente: la defensa de los jugadores más débiles y menos populares.
Presenta la figura del futbolista como persona que sufre el riesgo de convertirse en un ser perdedor al vaivén entre el amor intenso del público y el olvido. Describe cómo el éxito profesional depende de que un entrenador sepa explotar sus cualidades, sea reconocido por la prensa o tenga suerte.

Y destaca cómo, para poder aprovechar una oportunidad, debe superar las fuerzas de la desidia de renegar hoy de lo que ayer era válido y del desprecio para ensalzar a los que vienen detrás.

La autora se rebela contra esta constante del fútbol profesional y sus operaciones económicas que suponen un constante corte en las ilusiones por la vida. Hecho que marcó su existencia, y su dedicación profesional al periodismo, con el recuerdo infantil de la mirada vacía y triste de Iñaki Oñaederra en su salida del Athletic Club de Bilbao en 1976.

El relato del libro muestra la vida acuciada: miradas tristes y perdidas, ojos que miran sin ver, sensaciones de desamparo, una gran soledad y necesidad de sentirse querido, poses con desplantes a diestro y siniestro, actitudes propias de la fama mal asimilada, procesos de autodestrucción, tristeza perpetua de hombres que escapan de la guerra o pierden su identidad al cambiar de nacionalidad, la vuelta a la cruda realidad tras el declive de la admiración femenina por su físico, la falta de recompensa a la humildad y la honradez.

Y también el deseo de progresar y ayudar con sus regates a la mejora de la familia, el talento redentor de la penuria, la forja de un carácter imperturbable a pesar de la incomprensión de los aficionados, la constante lucha por ganarse la confianza de la gente, la fuerza insondable para seguir adelante a pesar de todo, el superar las amistades breves con gente de sentimientos verdaderos que te haga sentir como en casa sin artificios.

Pasan por este tirabuzón de la melancolía los jugadores: Ángel Castellanos, Arias, Belodedici, Eskurza, Gaizka Mendieta, Iñaki Ibáñez, Juan José, Leonardo, Pedja Mijatovic, Penev, Rommel Fernández, Salenko... Y los entrenadores: Alfredo Di Stéfano, Arsenio Iglesias, Gus Hiddink, Jorge Valdano, Luis Aragonés, Parreira, Víctor Fernández...

El periodismo también juega
También aparece el mundo del periodismo especializado que juega con pasión y emoción en un mundo de presiones y conflictos. Al igual que el futbolista profesional recorre un largo camino: la conquista de los sueños, el sentimiento, el trabajo duro, el constante trajín en un viaje hacia el infinito en el que, al final, sólo importan los apoyos familiares y de amistad.

Y vive situaciones injustas y nada amables: el progreso en la profesión aireando trapos sucios, el sufrimiento de las envidias de los compañeros por creer que se dispone de información privilegiada, el establecimiento de relaciones excesivamente cordiales y amistades breves que se vuelven una permanente crónica de despedidas anunciadas...

La necesidad de seguir adelante
Amados olvidados refleja el torbellino de sensaciones, emociones al límite, intimismo, ternura, lágrimas grises... que destilan la necesidad de seguir adelante ante situaciones de una humanidad herida.

Y de su lectura atenta se desprende un personal universo femenino en el mundo del fútbol: la hija del emigrante a Suiza que tenía la rareza de gustarle el fútbol, la niña que patea balones en las calles, la seguidora del Athletic Club de Bilbao que iba a los entrenamientos en Lezama, la coleccionista de cromos de chocolatinas La Cibeles que pegaba con cariño en el álbum que le regalan sus abuelos... Todo un encadenamiento que engancha afectivamente, trae en jaque los sentimientos de modo arbitrario y lleva a ejercer la comunicación deportiva sin un punto de vista diferenciado al del hombre al hablar de fútbol.

Epílogo
Amados olvidados es un testimonio muy recomendable para quienes deseen observar el mundo del fútbol profesional al otro lado del brillo mediático, para quienes conocen la cara real que convive con los aspectos hermosos del espectáculo.

 

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