Cuando el deporte alcanza la armonía sobre raíles

Esther Canteli (*)

Lucía un sol de justicia a la vera del Sella, y sudábamos la camiseta sin parar, ondeando con entusiasmo la bandera de Asturias y gritando los nombres de nuestros favoritos en la carrera, seguramente más entrañable que conoce el piragüismo en el universo todo. Si, si, os estoy hablando del Descenso Internacional del Río Sella, entre Arriondas y Ribadesella, en mi querida patria, Asturias.

Pues, como os iba relatando, cuando uno es frágil y hasta un poco débil de voluntad, debe y tiene que rodearse de buena gente, y con el tiempo algunos llegan a ser amigos, y resulta que tengo en ese, para mi selecto - en el más estricto sentido moral - rango de la amistad, a una persona que siempre anda pendiente de su trabajo, que se entusiasma con el y con las personas que componen y activan su entorno laboral, y por ende vital. Esta historia podía tener un lema: "Ella y sus deportistas", porque la verdad es que los trata como a hijos, o hermanos, o parientes bien queridos, o amigos...

Pues ella me dijo sobre esa atalaya hermosa del Sella, que son los aledaños del puente de Arriondas, "creo que podíamos hacer algo guapo por los deportistas, por los deportistas asturianos, no sé... algo en lo que también destacase Asturias, porque tenemos una tierra tan guapa y una gente tan buena...

¿Qué podemos hacer? Pensemos un escenario... una actividad... una forma de conjuntar armónicamente Asturias y los valores que representan sus deportistas". Casi no hubo que pensar, porque el destino, que entretejía sus planes a nuestro alrededor, nos brindó de inmediato la presencia de personas libre pensantes vinculadas al Transcantábrico, y ¡Eureka!: Cuando el deporte alcanza la armonía sobre raíles se llama Transcantábrico.

Poco tiempo después el sueño se hizo realidad, gracias a la buena voluntad y la capacidad de trabajo de los responsables del Transcantábrico y de "Ella y sus deportistas".

Por eso os decía al principio, que cuando eres frágil y un poco débil de voluntad, es imprescindible para tu vida rodearte de buenas personas, que además si son tus amigos, mejor.

De los días que pasamos en el Transcantábrico otros os darán cuenta mucho más fluida y detalladamente que yo... Tan sólo deciros una cosa: aquello se pareció mucho más a un "Tranvia llamado deseo", que a "Extraños en un tren"... ¿El deseo? El de hacer felices a los demás y transmitirlo en cada gesto.

Gracias a todos los viajeros de aquel fin de semana de noviembre, por brindarme momentos inolvidables.

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(*) Periodista. Miembro de ASPET (Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo)

 

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