|
Seminario
virtual Expresiones
deportivas como metáforas en la vida diaria
El
atletismo como metáfora de la vida en la prensa escrita española
Análisis
práctico de la información y la publicidad cotidianas
Emilio
Tomás García
1
de 3.../...l
El
atletismo es el deporte básico, la disciplina más
antigua, extendida y que ha dado origen a todas las que integran
el programa olímpico. Se trata de la manifestación
más elemental de un esfuerzo físico, ya que sólo
requiere de un espacio para correr, saltar o lanzar un objeto, para
ser más rápido, ágil o fuerte que los rivales
en el marco de una competición. En este sentido, el atletismo
está muy enraizado en una sociedad occidental que concede
una especial importancia a las demostraciones de fuerza y energía,
como representación de poder en una colectividad. Además,
con la nueva concepción de un hombre sano, ajeno al tabaco
y al alcohol, el jogging -como expresión más elemental
del atletismo- se ha popularizado extraordinariamente. De ahí,
que las competiciones amateur y los maratones en las grandes ciudades
sean todo un referente para millones de personas. En este contexto,
los medios de comunicación, correas de transmisión
de las ideas y modas, se sirven de la metáfora atlética
para reflejar simbólicamente desde un proceso electoral hasta
la pugna empresarial por alcanzar la mayor cuota de mercado, pasando
-en otro registro completamente diferente, y no menos representativo
de las infinitas posibilidades de este tipo de lenguaje- por la
"competición" entre las cadenas de televisión
con el fin obtener el máximo número de seguidores.
Y estos tres son sólo algunos ejemplos (bien patentes, eso
sí) de la traslación de la metáfora atlética
a cualquier ámbito de la vida cotidiana.
En
una sociedad de carácter tan virtual, donde la idea de marca
todo lo puede y la máxima de que una imagen vale más
que cien palabras ha sido elevada a la enésima potencia,
el poder seductor del atletismo, que encarna todos los valores imperantes
(desde la capacidad de sacrificio en busca del éxito hasta
la solidaridad de un equipo para conseguir un objetivo común)
es utilizado habitualmente por el mundo empresarial en determinadas
campañas publicitarias y que se sirven de la prensa escrita
como uno de sus soportes de transmisión. También,
a la hora de analizar el devenir del mercado bursátil, es
muy práctica la comparación atlética y lo mismo
sucede con la formación de empleados, un aspecto muy considerado
en las políticas laborales de los gobiernos y potenciado
como un valor añadido -de cara a sus clientes- por las propias
empresas. Paradójicamente, a una economía cada vez
más competitiva y caracterizada por una extraordinaria movilidad
laboral, se une un interés por la especialización
de los recursos humanos, con la organización de cursos de
reciclaje y perfeccionamiento que se financian a través de
instancias gubernativas.
Por
su parte, la información política merece un capítulo
reseñable, con dos apartados bien diferenciados. En primer
lugar, la cotidiana actividad parlamentaria y municipal -según
los ámbitos local, regional o nacional de que se trate- produce
ejemplos muy nítidos acerca de la utilización del
lenguaje de extracción deportiva desde las tribunas públicas,
los órganos de trabajo establecidos y las comisiones de investigación
que vayan surgiendo ad hoc. Se trata de una circunstancia amplificada
a través de las declaraciones de los políticos en
sus comparecencias y ruedas de prensa, así como en las declaraciones
realizadas a los periodistas en los pasillos de las instituciones.
Pero es en los procesos electorales donde la metáfora atlética
adquiere un vigor especial. Sobre todo, cuando los aspirantes a
diputado, presidente o concejal apuran sus posibilidades de convencer
al electorado y ponen toda la carne en el asador con todo su arsenal
retórico, para inspiración del periodistas, quien
se nutre de metáforas y símiles deportivos con los
que aderezar sus informaciones. Además, se ha producido una
interconexión entre procesos electorales que provoca, inevitablemente,
que unos comicios municipales tengan connotaciones nacionales, como
se pudo comprobar en la campaña de las locales y autonómicas
celebradas en España en mayo de 2003. De ahí, que
el político deba mantenerse en la brecha un día sí
y el otro también; y para ello, ha de procurarse del mencionado
arsenal retórico academicista, también adornado de
imágenes y símbolos de fácil comprensión
para el votante. Y conviene señalar que, como elemento retórico
del lenguaje publicitario, el atletismo ha adquirido una importancia
absoluta en los medios de comunicación. Así, un deporte
tan recurrente como el boxeo desaparece prácticamente en
esta parcela como elemento evocador, ya que hoy en día nadie
desea asociar un ring a un producto para su comercialización
en el mercado.
De
ahí, que el atletismo esté siendo muy valorado en
los últimos años y sea una de las estrellas de la
publicidad económica y empresarial. Ciertamente, se está
creando una publicidad más metafórica, que utiliza
el deporte en general para focalizar un sujeto colectivo ante el
que se pretende promocionar un producto determinado. Es una publicidad
de marcado carácter hedonista y narcisista, que busca el
poder a través de la seducción y tiene en su misma
raíz un componente paradójico, ya que pretende destacar
valores como la solidaridad, el compañerismo y el trabajo
en equipo, mientras que por otro lado apela al éxito individual
como máximo exponente de la felicidad y el reconocimiento.
Ésta es una circunstancia que se aprecia en la propia sociedad,
donde crecen sin cesar las organizaciones no gubernamentales, los
festivales solidarios y el trabajo social.
Sin
embargo, el mundo empresarial se decanta, de manera irremediable,
por abonar retribuciones en función de unos objetivos de
competitividad que fomenta el aislacionismo y la individualidad.
Claro, que el mismo profesionalismo, que ha generado una casta de
atletas multimillonarios que se sitúa aparentemente por encima
del bien y del mal, es la mayor contradicción de los valores
deportivos. Y es que la sociedad paradójica creada desde
mediados del siglo XX es un producto de la ambivalencia del ser
humano, que inmerso en una frenética carrera por alcanzar
las más altas cotas y llegar el primero a la meta empresarial,
de la riqueza y la posición social -aquí la metáfora
olímpica del citius, altius, fortius- también participa
en el juego de la solidaridad, haciendo equipo, como se transmite
habitualmente desde la publicidad y los consejos de administración
de las compañías de mayor poder e influencia económico-social.
En
este contexto, el deporte amateur, tan de moda a raíz de
la irrupción de los maratones y carreras populares, era una
circunstancia aprovechada durante la primavera de 2003 por Caixa
Catalunya con el objetivo de promocionar uno de sus productos financieros,
bajo el eslogan: "Si tienes tu nómina con nosotros tú
eres lo más importante. Nómina Total. Te lo damos
todo" (1). La imagen utilizada era la de un maratoniano en
mitad de una carrera, en su tránsito por un puente que bien
podría ser uno de los tradicionales por los que se desarrolla
el maratón de Nueva York.
Ese
mismo deporte popular, tan sencillo y natural que sólo requiere
de voluntad para calzarse unas zapatillas y comenzar a trotar en
plena calle, servía a los creativos de otro anuncio de Telefónica
Movistar, publicado a principios de 2002. En él, bajo el
eslogan "llama al 484 y dedícale una canción",
aparecía un grupo de jóvenes ejercitándose
en el jogging frente a una avioneta que desplegaba una dedicatoria
de amor, como gancho para una promoción del día de
San Valentín (2). Y no sólo se emplea la imagen de
jóvenes, sino que pueden aparecer ancianos como el protagonista
de un anuncio de la firma automovilística BMW. Éste,
en una carrera popular y con indudable aspecto de felicidad, era
la imagen de un anuncio aparecido en la primavera de 2000 bajo el
eslogan: "Cómo explicas a alguien que no ha ganado nunca
lo que es ganar?" (3).
Esta
imagen deportiva, que también se sirve de otras modalidades
como las carreras de velocidad, los relevos, los saltos con pértiga,
longitud y altura, además de las competiciones de obstáculos,
¿qué traslación tiene en el lenguaje empleado
por los medios escritos? Mucha e incipiente. Así, un repaso
a las hemerotecas nos permite hallar ejemplos muy significativos.
De este modo, por hablar de los 100 metros lisos, una de las pruebas
más espectaculares y esperadas de cualquier competición
o meeting, nos encontramos los momentos previos a la carrera propiamente
dicha en este titular: "Preparados..., listos..., ¡euro!".
Con él, se encabezada una información publicada en
el suplemento Negocios de El País el 18 de noviembre de 2001,
para analizar el nacimiento de la moneda única europea (4).
En el propio El País se anunciaba de la siguiente forma -a
principios de septiembre de 2003- un reportaje en profundidad sobre
el político Mariano Rajoy, sucesor ya investido por Aznar
al frente de PP: "Rajoy: preparado, listo,... ¿ya?"
(5). Otra versión curiosa de la célebre fórmula
de inicio de una carrera aparecía, en febrero de 2000, en
ABC Nuevo Trabajo con este titular: "En sus marcas, listos...
¡a decidir!" (6). La información en cuestión,
relativa a un concurso de marketing organizado por una escuela de
management, estaba ilustrada con un dibujo donde unos ejecutivos
esperaban el disparo inicial.
Siguiente
|