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25
años de deporte, lenguaje y audiencias en los medios de comunicación
de España
Jesús
Castañón Rodríguez
La
comunicación deportiva, a lo largo de su historia, ha sido
analizada como un ámbito de sentimientos y pasiones de diversión.
Pero tras esa realidad innegable y su gran éxito social,
han existido reflexiones para acercarse a su estudio científico
en distintas esferas del conocimiento, entre las que se halla la
medición de las audiencias de sus consumidores.
I.-
Sistema informativo y estudios de audiencias
En
España, la comunicación deportiva ha evolucionado,
durante el siglo XX, de la lectura personal de los practicantes
a la comunicación de grupo y de carácter social. Todo
un fenómeno social en el que han intervenido factores históricos,
comunicativos, políticos, sociales y lingüísticos.
El
estudio de las audiencias deportivas se ha llevado a cabo con una
alta calidad en los últimos cuarenta años del siglo
XX aunque la historia del sistema informativo del deporte abarque
cuatro etapas: la Restauración (finales del siglo XIX-1917),
la sociedad semiindustrial (1917-1938), el Nuevo Estado (1938-1975)
y el reinado de Juan Carlos I (desde 1975 hasta la actualidad).
Durante
las dos primeras etapas se pusieron en marcha, además de
numerosas revistas especializadas de difusión local, una
incipiente programación radiofónica y cuatro diarios
(1) mientras que la madrileña Estadística de la prensa
periódica de España divulgaba la existencia y la tirada
de las diferentes publicaciones sin llegar a medir la difusión.
En la tercera etapa, con un fuerte control de la prensa por el Estado,
la audiencia fue registrada por los ministerios de Interior y de
Información y Turismo y por instituciones como el instituto
San Isidoro o el Instituto de Opinión Pública que
registraban aspectos de tirada, difusión y espacio que ocupaba
la programación deportiva dentro del sistema comunicativo.
Es
a partir de la década de los sesenta cuando se crean entidades
para la medición de audiencias con una nueva orientación:
verificar la difusión de la prensa como elemento de rentabilidad
para el mundo publicitario. Y así, surgen estudios que algunos
anunciantes realizaban con los institutos de investigación
sobre uno o varios medios. Y se constituyen en 1964 la Oficina de
la Justificación de la Difusión y entre 1966 y 1968
un primer Estudio General de Medios, realizado por el Instituto
ECO mediante 6.000 entrevistas, que después evolucionaría
a trabajos en 8 oleadas de 4.000 entrevistas con la realización
de empresas como el Instituto ECO, Metra Seis o Saltes.
Es
una época que comprende programación radiofónica,
audiovisual, prensa escrita de difusión local y la edición
de cuatro diarios (2).
|
Evolución
de difusión en el Nuevo Estado (3)
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| Diario |
1945
|
1955
|
1960
|
1965
|
1970
|
| As |
-
|
-
|
-
|
-
|
113.873
|
| Dicen |
-
|
-
|
-
|
-
|
97.887
|
| El
Mundo Deportivo |
16.718
|
32.864
|
60.039
|
35.839
|
59.339
|
| Marca |
50.240
|
82.820
|
151.763
|
147.111
|
138.759
|
Es
en la cuarta etapa, especialmente a primeros de los años
ochenta, cuando se promueve la implicación de los medios
para sufragar los costos de investigación de audiencias y
rentabilidades. Así, en 1988 se crea la Asociación
para la Investigación de Medios de Comunicación y
con la implantación de la televisión privada en 1990
el trabajo de las mediciones será una cuestión diaria.
Se evoluciona a un trabajo en colaboración con universidades,
se aplican nuevos estándares para atender a la incipiente
comunicación digital y se trabaja para atender a una etapa
donde conviven revistas con difusión local y nacional, programación
radiofónica y televisada, medios digitales y la edición
de catorce diarios deportivos (4).
II.-
Características de la comunicación deportiva y su
audiencia
A
principios del siglo XXI, la medición de audiencias en España
caracteriza la comunicación deportiva como de tipo popular
con rasgos peculiares: no cuenta con mecanismos de autorregulación,
aplica la tecnología como servicio al cliente, emplea un
despliegue icónico y paralingüístico donde resaltan
diseño, tipografía espectacular, tratamiento gráfico
emocional, confusión de los límites de la opinión
y renuncia al valor de la neutralidad y redacción básica
donde destaca la tendencia a la visualización mediante infografías
(5).
Sus
consumidores presentan un perfil juvenil, con personas comprendidas
entre 14 y 34 años, mayoritariamente hombres (85%) y pertenecientes
a la clase media-media, media-baja y baja. Es curiosa la presencia
de todo tipo de niveles de formación, incluso los que se
declaran sin estudios, la presencia baja de titulados medios y superiores
así como la concentración de consumidores en ciudades
medias de hasta 200.000 habitantes bajando la audiencia en grandes
ciudades.
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