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El
periodismo deportivo: ¿una balacera lingüística?
(Reflexión acerca de la violencia en el lenguaje deportivo)
Roosevelt
Castro Bohórquez
.../...2
de 3
Características
del lenguaje
Pero
cuando miramos la tercera parte del enunciado, la de la educación,
nos encontramos con que el lenguaje que utilizan los periodistas
deportivos radiales está plagado de vicios e incorrecciones,
que al salir al aire por prestigiosas emisoras y cadenas y de la
boca de comunicadores con trayectoria, se convierten casi en dogmas
de fe para los oyentes, que los incluyen en su vocabulario como
válidos, con lo cual el resultado es contrario: en lugar
de educar contribuimos con la perversión del uso del lenguaje.
Podemos
citar algunos de esos casos de ese mal uso en los espacios deportivos:
· Extranjerismos.
· Dequeismo y antidequeismo.
· Neologismos.
· Mal uso de las contracciones.
· Mal uso de los términos por desconocimiento de su
significado.
El
deporte, como expresión moderna, ha logrado penetrar y permear
todas las esferas sociales. Cuando a fines del siglo XIX, y en plena
"Era Victoriana", en Inglaterra se incorporaron éstos
modelos de asociación y socialización de las elites
pocos "preveían" que lo que les servía como
solaz, sosiego y "uso de su tiempo libre" se convertiría
un siglo después en un negocio lucrativo y un espectáculo,
que seguirían con mucha curiosidad un cúmulo de personas
en todo el mundo.
El
lenguaje deportivo es herencia de esa realidad, en especial anglosajona.
Muchos de los conceptos y términos vienen del "viejo
continente", especialmente de Inglaterra y existe la dificultad
de la adaptación de éstos términos y de la
incorporación de determinadas innovaciones, no siempre acertadas.
Veamos algunos ejemplos:
Amateur:
Deportista aficionado que practica y participa por placer o amor
al deporte sin esperar recompensa.
Backspol. (Softbol y Béisbol). Valla o malla situada detrás
del receptor.
Ball Trap: (Tiro) Aparato para lanzar paltos u objetos.
Catcher: (Béisbol y Softbol). Receptor.
Clinch: (Boxeo) amarrarse, abrazarse o cogerse los boxeadores entre
sí.
Chalenger: Retador.
Cross Country: (Atletismo). Carreras con Obstáculos a campo
traviesa.
Derby: (Equitación) Carrera de Milla y media para potros
de menos de tres años.
Flicflac : (Gimnasia). Ejercicio gimnástico que consiste
en realizar un volteo hacia atrás partiendo de la posición
de pie.
Fly: (Béisbol y Softbol) . Cualquier bola bateada que se
eleva en el aire
Home Run (Béisbol y Softbol). Plato, base, meta, lugar de
partida y llegada de los corredores.
Machpoint: ( Tennis de campo). Punto de partida.
En
cuanto al dequeísmo y al antidequeismo encontramos que es
común escuchar en los programas deportivos frases como "estoy
seguro que el equipo mejorará
", "pienso de
que se ha hecho un buen trabajo
", etc.; cuando lo correcto
sería decir "estoy seguro de que
" y "pienso
que
".
Un
truquito para identificar cuando se debe usar de antes de que, consiste
convertir la oración que vamos a escribir o a pronunciar
en pregunta: si queremos referirnos a estar seguro de algo entonces
nos preguntamos ¿ de qué estoy seguro? Si vamos a
hablar de pensar en algo entonces preguntamos ¿ qué
pienso?
También
es frecuente el mal uso de las contracciones gramaticales. El Español
sólo tiene dos contracciones: al y del, que surgen de unir
las preposiciones a y de con el artículo el, y cuyo uso casi
nunca es correcto en el discurso deportivo. Por ejemplo se dice
"el jugador fue transferido a el América de Cali
"
o "el jugador ya es de el América de Cali
".
Lo correcto es decir: "al América
" y "del
América
".
La
excepción de esta norma se da cuando se habla de nombres
propios que incluyen el artículo el: "el atleta viajó
a El Santuario
" "
el jugador fue transferido
a El Nacional del Ecuador
".
Los
narradores y comentaristas deportivos caen con frecuencia en el
error de utilizar términos que les escuchan a sus colegas,
sin preguntarse si esa palabra existe o si significa la que se quiere
expresar. Es común escuchar la palabra "falencia"
cuando a lo que se refieren a una carencia de un deportista o de
un equipo, por ejemplo: "la principal falencia del poderoso
es que no tiene un volante de creación
" y si buscamos
el significado de falencia encontramos que este término quiere
decir error y quiebra de una empresa.
En
la pasada final del fútbol profesional colombiano se puso
de moda la palabra revulsivo para referirse a un equipo que jugaba
mal en el primer tiempo pero en el segundo cambiaba totalmente:
" por fortuna el Medellín es un equipo revulsivo y en
el segundo período mejorará su actuación
".
Revulsivo es derivado de revulsión, que significa irritación
local provocada, ¿o sería qué los comentaristas
querían expresar que el Medellín es un equipo que
provoca irritaciones locales? En ese caso no sería una fortuna
ni para el Medellín ni para sus hinchas.
Al
fútbol colombiano vienen muchos jugadores argentinos con
gran cantidad de términos que de inmediato ingresan al listado
de palabras de nuestros cronistas deportivos, quienes los usan sin
detenerse a indagar acerca de sí son correctos o no. En esta
categoría encontramos entreno en lugar de entrenamiento y
revisación médica en vez de revisión médica,
para sólo mencionar dos perlas de las muchas llegadas desde
el sur del continente.
Otro
vicio muy arraigado en el periodismo deportivo es el de convertir
los sustantivos en verbos, por ejemplo el sustantivo recepción
que es la acción de recibir, fiesta que se ofrece en honor
de alguien o de unos recién casados, sitio de admisión
en edificios y oficinas, se convirtió en el flamante verbo
recepcionar: "el delantero recepcionó con el pecho y
remató al arco
", "el balón surca las
nubes y Valderrama recepciona con la pierna derecha
".
Con
respecto al lenguaje, Hugo Ramírez Ospina, psicólogo
antioqueño, indica que: " no es tan inocente como nosotros
creemos. El lenguaje hace que las cosas sucedan, es acción.
Por eso en la ontología del lenguaje se habla de que nosotros
somos lo que somos por el lenguaje" (8). Y agrega el psicólogo
"paisa": " Yo le digo a una persona "perdón"
y cambio cuatro años que perdí con ella. De pronto
le digo a otra persona "gracias" y solamente esa expresión
cambia mi relación con ella y yo me encuentro con una persona
y trabajo cinco años con ella, y de pronto le digo "tu
me gustas" y mañana el encuentro de nosotros es diferente
" (9).
Nos
enteramos a través de los medios de comunicación que
nuestro país está en crisis, que el clima es denso
y muy convulsionado. El lenguaje que escuchamos depende de quien
está haciendo el planteamiento. Es así, para dar un
ejemplo, que los muertos de la guerrilla son bandoleros para el
ejército, si los muertos son del ejército, fueron
salvajemente asesinados por la guerrilla.
En
todo este proceso tan agresivo, de guerra, que estamos viviendo,
debemos, entonces, tener presente el lenguaje. Yo pienso que no
podemos hacer paz mientras no cambiemos las estructuras lingüísticas.
Nosotros somos lo que somos por le lenguaje. Primero se planteaba
que el hombre es un ser racional, hoy se dice que el hombre es un
ser lingüístico. El lenguaje nos constituye en lo que
somos nosotros.
La psicología popular tiene una frase muy bonita: Dime cómo
hablas y te diré quien eres (10). El lenguaje de un pueblo
es el reflejo de su alma. Nosotros difícilmente saldremos
de un proceso conflictivo mientras estemos en una balacera lingüística
en todos los dominios del saber.
Esta
situación la estamos percibiendo en el terreno del deporte,
es que la actividad muscular ni siquiera escapó de ese lenguaje
agresivo. Cuando estamos en fútbol escuchamos expresiones
como éstas: tiro de esquina, fusilaron al portero, el jugador
hizo un disparo, el delantero sacó un riflazo, el balón
como una bala atravesó la red. Es decir: un lenguaje totalmente
bélico.
Los
periodistas deportivos emplean un código connotativo plagado
de figuras retóricas. Este código está formado
por varios subcódigos: El subcódigo militar-patriótico,
el económico, el erótico, el cultural-artístico,
el festivo-cotidiano, el religioso-mágigo. Cada subcódigo
es un universo de referentes poéticos, en catalogo de figuras
con los cuales se compara la acción de los jugadores y la
actividad que se genera en el partido de fútbol (11).
En
el primer subcódigo, el fútbol es una actividad análoga
a un rito guerrero, es un "duelo" entre iguales. El discurso
periodístico deportivo revive en cada partido esta vieja
analogía con términos lingüísticos que
connotan violencia, interpretando el juego arriesgado y creativo
del fútbol como un acontecimiento militar. ES una guerra
en la que se utiliza todo tipo de armamento ofensivo: fusiles, cañones,
morteros, misiles, etc (Golpear duro el balón desde los once
metros es "fusilar" el portero; un "tiro" duro
al arco es un "Cañonazo" o un "riflazo";
cuando un jugador falla en su intento de pegarle a la pelota se
dice que "se le encasquilló el guayo"). En la cancha
hay dos ejércitos( dos escuadras, dos legiones)que, respetando
las reglas como en lo combates antiguos tratan de llegar hasta el
fondo del territorio contrario, aspiran a derribar las últimas
posiciones enemigas. El vencedor impone el orden y somete al otro.
En
las confrontaciones internacionales entre seleccionados nacionales,
el prestigio del país está en juego. Son un campo
abonado para la expresión de un nacionalismo cerrado y agresivo.
El espectáculo deportivo es un ritual de confrontación
que se dirime en un terreno convencional (en un terreno neutral,
una cancha de fútbol y un estadio) . El equipo se compara
con un ejercito que conquista glorias y honores para el país
o la región, que ataca("no da un brazo a torcer"),
que defiende su territorio ("al invasor"),. Como el triunfo
se premia con condecoraciones, la derrota es una vergüenza:
es "Una página oscura de la historia", un desastre
histórico. Los jugadores son héroes gloriosos ("los
once leones que se batieron") símbolos patrios que exaltados
hasta el límite del valor lo entregan todo.
En
el subcódigo económico el equipo cuando triunfa es
"una maquina que crea riqueza" , es una "fábrica
de goles". A lo largo del partido el jugador "ahorra"
"gasta" o "administra sus energías",
"explota sus recursos" "produce resultados".
Cuando un jugador tiene una actuación deficiente y de un
momento a otro hace un jugada brillante se dice que "saldo
la deuda con el público"; un buen portero "es un
garante"; el desempeño de un equipo se traduce en que
se le "contabiliza" las oportunidades de gol, se le "hace
un balance positivo o negativo" después de cada jornada
; cuando se gana "se logra la eficiencia , se "logra un
buen coeficiente". Hay otros conceptos económicos como:
"hace un buen negocio", "bonifica".
Además,
la relación del hincha con su equipo es vista como una relación
amorosa: Como un ídolo. El eros y el thanatos, el amor y
la muerte se expresan en la cancha. En el subcódigo erótico
el gol como un coito, es un ascenso repentino que desemboca en un
clímax explosivo. El balón "besa la red",
"acaricia las manos del portero"; el gol es como una ruptura
del himen, la portería que no ha sido vencida "permanece
virgen y "el primer gol es como el primer amor" pues se
conserva en el recuerdo para toda la vida. Quien tiene la posibilidad
de ganar "acaricia el triunfo". "la pelota es como
una mujer : vamos a ver quien la trata mejor" ". El que
busca durante todo el partido la pelota y la mete a la red y hace
el gol "se saca la espinita".
También,
es frecuente hacer referencia al discurso religioso, a los ritos
litúrgicos y el corpus doctrinal del catolicismo. Con estas
comparaciones la fiesta profana del balompié, se sacraliza.
El partido tiene ecos mágicos: el director técnico
"tiene la varita mágica para cambiar el accionar del
equipo", en le campo " se realizó un conjuro",
el jugador estrella "está dotado de una chispa divina",
con su ingenio y buena suerte "puede hacer un milagro"
,el equipo tuvo " que traer una camándula para contar
los goles". Un gol difícil es "esperar un milagro".
El estadio es "la cancha sagrada", "la catedral"
o " el templo", es el lugar del culto; jugar de visitantes
y ganar es "profanarlo". El gol es el objeto principal
del culto . Los goleadores celebran sus anotaciones de rodillas
y con las manos levantadas dando "gracias al altísimo"
Cuando se inicia el partido y la suerte está echada "que
sea lo que Dios quiera". Las derrotas en un campeonato o evento
internacional también tienen analogía religiosa: Cuando
un equipo favorito pasa a decepcionar a su público se dice
que "fue al cielo y se devolvió" "Pasó
de las puertas del cielo a las del infierno". El arbitro tiene
un perfil sacerdotal, los asistentes arbitrales son sus coadjutores
. El árbitro condena con la tarjeta roja que e convierte
en "un pecado mortal" o con la tarjeta amarilla que es
"un pecado venial".
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