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¡Hay
movimiento en el banco!
Jesús
Castañón Rodríguez
La
difusión social del deporte en Iberoamérica ha creado
un dinámico espacio lingüístico donde el humorismo
configura una estrategia para formar nuevas expresiones. Su carácter
abierto a sentimientos y emociones, más orientado a la diversión
que a la reflexión, le ha hecho llevar una vida académica
en orsay como ámbito alejado de las normas de corrección
y como área favorita a la hora de encontrar gazapos y errores
en el lenguaje periodístico. Pero al mismo tiempo, ha servido
a los periodistas como estrategia de relato y a los humoristas para
crear el deporte del idioma y ensanchar el idioma con expresiones
con las que captar nuevos practicantes y nuevos consumidores del
espectáculo deportivo.
El
talento y la imaginación de los periodistas deportivos han
llegado cada vez más lejos, más alto y más
fuerte y han convertido el lenguaje periodístico en un juego
donde el idioma se somete a sesiones de gim nasia para lograr elasticidad
y fantasía: salto de altura con la entonación para
conseguir la atención del público, veloces cambios
de ritmo para intensificar los momentos de emoción, gambetas
a los tecnicismos para favorecer su comprensión, carreras
tras lenguajes de moda...
Esta
compleja relación entre idioma deportivo y corrección
ha sido enfocada por el humorismo argentino en sus variantes tradicionales
y de nuevas tecnologías a partir de cuatro modalidades básicas,
con una especial atención al fútbol.
Chiste
oral
Una
primera modalidad es el texto breve, basado en juegos verbales para
provocar la explosión cómica, que combina relaciones
absurdas y lógicas con sorpresa final, exageraciones, ridiculizaciones
de tópicos e interpretaciones literales de términos.
Entre
los chistes orales de actualidad, recogidos en Boduleando, El planeta
YERBA, Humor Baires, Humor latino, ¡Humornet.! La chancleta,
La cosa y La Nube, cabe destacar la presencia de tertulias informáticas
sobre Maradona. Y en lo lingüístico, los juegos con
la analogía de sonidos entre palabras para los chistes relacionados
con la semejanza entre una vaca y Maradona (la primera da leche,
mientras el otro exclama dále, che); los personajes de Notoko
Nibola y de Nikolais Nikolareis como los arqueros de Rusia y de
Grecia; y la experimentación metalingüística
con los sufijos en -ing, presente en el chiste aplicado al Real
Sporting de Gijón, club español que batió todas
las marcas de resultados negativos en el campeonato de 1997-1998:
"¿Cuáles son las tres formas más rápidas
de descenso deportivo? Puenting, rafting y Sporting".
Humor
gráfico
Una
segunda modalidad está formada por el texto creativo perdurable
que mezcla lo verbal y lo ¡cónico para provocar la
reflexión.
El
humor gráfico se ha interesado por la combinación
de relaciones absurdas y lógicas con sorpresa final en la
narración que Fontanarrosa y Garaycochea obligan a realizar
a locutores radiofónicos sobre situaciones insólitas:
la devolución al campo del juez de línea que ha caído
en la tribuna de la hinchada local, las declaraciones de un jugador
con la cabeza vendada, tras un choque contra el poste ("Y ahora
Ferreyra nos va a aclarar definitivamente ese cabezazo suyo que
pegó en el palo") o el jugador de mala calidad, lanzado
de una patada al graderío por el entrenador ("A juzgar
por lo que vemos en estos momentos el director técnico acaba
de hacer un cambio en su equipo...").
Esta
caracterización también se extiende a la forma de
hablar de los entrenadores. En tres viñetas Caloi retrata
las instrucciones de un técnico a un jugador que se prepara
para un cambio. En la primera emite ocho órdenes: "Fontana,
quiero que me juegue de volante retrasado, pero mandándose
al ataque. Hágame de tapón en el medio, parado delante
de la línea de cuatro. Cuando se vaya arriba, hágalo
picando en diagonal. Lánceme pelotazos cruzados para los
punteros. Trate de tocar de primera en paredes cortas y en las largas,
busque la espalda de los marcadores centrales. No se olvide de amagar
y buscar la pausa o el cambio de ritmo. Rote para desmarcarse y
provocar claros para la subida de un compañero. Gambetee
a la carrera y pruebe la media distancia". En la segunda, traza
otros siete consejos: "Llegue al cabezazo cuando desbordan
los punteros y en los córners. Si descarga la pelota hacia
un costado, pase por detrás del que recibe y pique por la
punta. -Liando perdemos el balón baje siempre tapando. Releve
a los defenoores que se van al ataque y, a la vez, tome la marca
de los defensores .¡vales que se desenganchan y proyectan
a la ofensiva. Meta pierna y =nde ahí en el medio. Tome los
tiros libres y preste atención a la jugaaa del offside. Si
hay penal lo patea usted y acuérdese de pararse delante de
la pelota hasta que se acomode la barrera en los tiros libre en
contra...". Y en la tercera, resume: "Ah, otra cosa, Fontana...
Juégueme suelto sin preocuparse por nada".
Un
nuevo centro de interés es la reiteración de exageraciones
como las llevadas a cabo por Fontanarrosa y Quino: con dos aficionados
que se preguntan por la presentación espectacular del fútbol
tras leer en el periódico el texto "22 simpáticos
truhanes y un juez insobornable se ven envueltos en una desopilante
cabalgata de divertidos enredos. Duración: 90 minutos";
un jugador protesta al árbitro porque no le parece bien que
sus adversarios formen una torre humana para cantar el gol; la cabeza
de un anciano, que engancha el audímetro a la radio para
oír la transmisión del partido, estalla tras el canto
emocionado del gol por el locutor.
La
ridiculización de tópicos del lenguaje periodístico
ha sido interpretada por Caloi. Preguntas a los jugadores de una
concentración sobre qué piensan, qué sienten
y qué les falta mientras los montes, los arboles, el humo
de las casas y las nubes toma forma de mujer; entrevistas en la
banda a un jugador "¿Es cierto que usted y el puntero
izquierdo se entienden prácticamente de memoria?" y
responde su compañero desde el campo mientras controla la
pelota: "Totalmente, cierto"; o el comentario sobre el
origen deportivo o económico de la expresión "Hay
movimiento en el banco".
La
experimentación metalingüística hace referencia
al clásico problema de los extranjerismos en el deporte.
Destaca por su gran calidad la tira de Caloi "Hacé 1
Pirulo" en la que el protagonista Superclemente, envuelto en
la bandera argentina, comenta.: "Hoy nuestro tim estará
en Güembley conducido por Masotti, ese coach tan folk ¿vio?
Haremos el présin en toda la cancha. Jugaremos con la ley
del orsái, con el golquíper y los fulbács bien
plantados, sin estóper y con fóguars de buen dríblin,
ambiciosos y dispuestos a aprovechar todas las ventajas del juego:
los córner, los áubol, los jáns penal, los
fules y que shotean de todos lados" y su remate final "En
una palabra como pa' que no quede ninguna duda de que ahora el fulbo
es argentino".
La
descontextualización de frases para incluirlas en otros discursos
se emplea con el fin de rebajar fuerza a situaciones polémicas,
como la del árbitro que expulsa a un jugador por su juego
violento y le res ponde que no es justa la tarjeta por ser la violencia
un fenómeno individual, un problema privativo de orden nacional
y un fenómeno mundial.
Además
ha encontrado un buen filón en situaciones de fantasía
adaptadas a películas de gran éxito social o a textos
literarios. Es el caso de las revistas digitales que convirtieron
a Martín Palermo en El SuperPibe de Boca que se debilita
hasta fallar los tiros de penal o en Rocky III (III por los penales
errados) en las informaciones de la última Copa de América,
y del chiste que Antonio Mingote publicó en 1997 con una
ilustración a un fragmento de Sobre héroes y tumbas,
escrita por Ernesto Sábato en 1961, en el que se ve a un
aficionado solo saltar de alegría en un páramo, ante
el televisor: "Y al final, pibe, se diga lo que se diga, lo
que se persigue en el fóbal es el escore. Y te advierto que
yo soy de los que piensan que un juego espectacular e algo que enllena
el corazón y que la hinchada agradece, qué joder.
Pero el mundo e así y a lo final todo e cuestión de
gole".
Chiste
oral profesionalizado y humor audiovisual
La
tercera modalidad corresponde al chiste oral profesionalizado y
al humor audiovisual, que han acogido algunas formas propias del
surrealismo, la presencia de personalidades ficticias y los juegos
de palabras con varias interpretaciones de términos para
captar con desenfado el ánimo de los aficionados, Es práctica
habitual en los reportajes deportivos de los programas de Tinelli
y Caiga Quien Caiga.
Humor
escrito literario
Una
cuarta variante es el humor escrito literario, con un estilo de
expresiones ligeras y metáforas delirantes en diccionarios
y relatos.
La reinterpretación de vocabularios convencionales, en línea
con la tradición del autor de vanguardia Ramón Gómez
de la Serna de llevar las palabras al music-hall, cafés y
hoteles en vez de a las Academias, ha aportado curiosidades como
una nueva definición del fútbol: "Es con lo que
toda mujer se casa, sin saberlo".
Los
alegres relatos futbolísticos para la fantasía del
idioma como juego cuenta con numerosos autores y una extensa producción
en la que tres relatos pueden ejemplificar su evolución.
Luis Sciutto `Diego Lucero' narra en "Siento ruido de pelota"
(1975) la historia del porteño Juancito Añolotti.
Retrata Buenos Aires como pueblo que quiere ser feliz, que esconde
sus pesares en los gritos de ánimo a su club de fútbol,
que el domingo se levanta con campanas y de noche se acuesta con
la música de picar la pelota y para el que el fútbol
constituye una campana sonora de emoción caracterizada por
"pasión, locura, impulso, arrebato, ira, estruendo,
llanto, risa, fiesta" donde el idioma da un especial tratamiento
a los anglicismos deportivos.
Roberto
Fontanarrosa en "Fútbol y ciencia" (1990) presenta
la situación insólita del Duisburg Stadium de Oberhausen
con una central computerizada de control desde la que se arbitra
un encuentro gracias a 127 pantallas de televisión, cables,
sensores electrónicos, filamentos inalámbricos y terminales
computerizadas. Esta torre del referato alejada del griterío
de público permitía un arbitraje aséptico que
no era fiable en la aplicación de la ley de la ventaja o
la intencionalidad de las manos dentro del área. Es un espléndido
juego de contraposiciones entre términos en idioma español
para expresar la pasión y lo irracional, mientras que los
aspectos técnicos y científicos se realizan en inglés
o alemán.
Juan
Sasturain en "La poesía, de chanfle al segundo palo"
(1986) repasa las creaciones lingüísticas de los periodistas
José D'Amico, Ardizzone, Aróstegui, Fioravanti, Lazzati,
Muñoz, Panzeri, Pelicciari, Pepe Peña, Herber Pinto,
Solé, Pedrito Valdez y Veiga. Recrea con ironía la
formación de alegorías y de imaginarios para despertar
la pasión popular, con expresiones como no agarrar una vaca
en un baño o el banderín solferino. Y clasifica a
los periodistas en cinco tendencias: del tablón, líricos-románticos,
cientificistas, épicos y surrealistas.
La
capacidad de los futbolistas y entrenadores argentinos para expresarse
con corrección y fluidez idiomática es retratada por
Carlos Luis Álvarez en España en el artículo
"Penita de Real Madrid" (1992). Comenta la notoriedad
de Jorge Valdano, en su etapa de entrenador del Club Deportivo Tenerife,
y solicita su ingreso en la Real Academia Española.
En
resumen, de las caricaturas a las carcajadas digitales el humorismo
argentino en el idioma del deporte ha sido un ámbito experimental
capaz de crear y renovar lenguaje... deleitando.
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