Camilo
José Cela y la vitalidad del deporte
Jesús
Castañón Rodríguez
Camilo
José Cela ha sido un titán de la literatura en español,
con 14 novelas largas, 6 novelas cortas, 6 libros de poesía,
3 romances de ciego, 21 cuentos, fábulas, apuntes y divertimentos,
2 libros de memorias, 11 libros de viajes, 18 recopilaciones de
artículos, 3 obras de teatro, 5 adaptaciones, traducciones
y versiones y 3 obras de lexicografía. Nacido en 1916 en
Iria Flavia, ha sido director de la revista literaria Papeles
de Son Armadans, miembro de la Real Academia Española y
ha obtenido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras
(1987), el Premio Nobel de Literatura (1989) y el Premio Cervantes
(1995), entre otros galardones.
Es
el quinto autor español que consiguió el Premio
Nobel tras José Echegaray, Jacinto Benavente, Juan Ramón
Jiménez y Vicente Aleixandre. Y el tercero en crear literatura
deportiva tras la aparición de deportistas en las obras
de Jacinto Benavente Más fuerte que el amor (1906) y Literatura
(1931) así como en el poema "Retrato" (1928)
que Vicente Aleixandre dedicó al patinaje.
Pero
la vida deportiva de Cela abarca dos terrenos de juego: la vitalidad
como practicante en la infancia y la juventud y la vitalidad de
la grada como elemento de inspiración para la madurez de
la literatura.
La
cancha de la vida
Entre
el guá y el chito
Los
juegos infantiles del premio Nobel fueron: guá, pídola,
marro, chito y la pelota. Es decir, respectivamente: introducir
canicas en un hoyo excavado en el suelo, saltar los niños
por encima otro que está de pie y con el cuerpo encorvado
hacia delante, lanzar piedras contra un bolo u objeto hincado
en el suelo para que gane el que más aproxime el marro
y lanzar discos de hierro contra una tanga o cilindro de madera
sobre el que se colocan las monedas que se apuestan los jugadores.
Futbolista
en el solar
Pero
sin duda, su juego favorito fue la pelota, que consiste en dar
patadas al balón en un solar o descampado. Esta afición
por el fútbol, la desarrolló durante su infancia
en el colegio de Jesuitas de Bellas Vistas, en Vigo, donde le
llamaba la atención que el hermano Borrás remangara
la sotana para disputar los encuentros y en el colegio de los
Escolapios, en Madrid, con un enorme campo de deportes donde destacaba
el recuerdo del padre Samuel.
Esta
seducción que ejercía el balón sobre la mente
del niño Cela le llevó a jugar partidos en los campos
del Unión Sporting, cerca del cruce de las calles Ayala
y Alcalá, y de Mengotti, en las cercanías de la
calle López de Hoyos. Y también el fútbol
era el aliado ideal para sobrellevar las tareas que le ponía
su preceptor, Nazario R., tras haber sido expulsado de diferentes
centros escolares. La afición balompédica al Racing
de Madrid de don Nazario era alimentada por el niño Cela
que le dejaba delante el diario Abc, en hora de clase, para que
leyera las noticias de su equipo favorito, que jugaba en la calle
Martínez Campos, para luego comentarlas en el rato dedicado
a paseo.
Además
el fútbol es asociado a los primeros escarceos del despertar
sexual de la juventud con el comentario costumbrista de la taberna
la calle Torrijos, donde un dependiente amanerado hacía
los recados a los futbolistas de la Gimnástica de Madrid
a cambio de entrar en los vestuarios, y con la aventura que el
adolescente Cela mantuvo con la madre de un amigo, mientras ésta
le aconsejaba que no jugara tanto al fútbol al verle tan
delgado.
Otros deportes
Otras
actividades deportivas de la infancia y juventud de Camilo José
Cela tuvieron que ver con los caballos, con el agua y con la lucha.
En concreto con la hípica, la natación, la vela,
el piragüismo y el judo.
Así,
los domingos asistía a las carreras de caballos en el hipódromo
de la Castellana, ya que su padre le daba dos pesetas al preceptor
para tal fin y sentía una especial admiración por
los jinetes Leforestier, Belmonte y Jiménez.
El
agua sirvió para demostrar que sabía bucear y nadar
a sus amigos en el Canalillo situado junto al campo Mengotti.
Pero ante todo, para evocar la figura de su abuelo John Trulock,
fundador del Real Club de Regatas de Villagarcía de Arosa,
y para encontrar la paz en la bahía de Riazor cuando salía
a pasear en piragua en la época en que vivió en
A Coruña, al final de la guerra civil.
El
judo se convirtió en uno de sus deportes favoritos hasta
el punto de llegar a la categoría de cinturón negro.
El campo de la literatura
El
deporte en la literatura de Cela es un motivo de pausas y actitudes.
Seguidor del Celta de Vigo y simpatizante del Atlético
de Madrid, encuentra en el fútbol la vitalidad, la fe ciega
y lo popular sin ñoñerías a través
de cuatro facetas: el uso del deporte como recurso estilístico,
la colaboración en actos de literatura de tema deportivo,
el periodismo y la creación literaria,
En
primer lugar, los resultados de la alta competición se
convierten en recurso estilístico para ambientar recuerdos
y situaciones. Es el caso de los resultados del Real Madrid y
la Selección Española de fútbol, los triunfos
del boxeador Paulino Uzcudun y los momentos más destacados
de los Juegos Olímpicos.
En
segundo lugar, la relación de Cela con la literatura de
tema deportivo comprende dos facetas. Es el caso de la presentación
de obras ganadoras del premio de novela deportiva Don Balón,
en 1992, en el Museu de lEsport en Barcelona. Además,
el saque de honor que realizó antes del encuentro Atlético
de Madrid-Valladolid, con motivo de la concesión del Premio
Nobel en 1989, fue convertido en un cuento por Francisco Umbral
en la antología Cuentos de fútbol 2, recopilada
por el internacional argentino Jorge Valdano.
En
tercer lugar, en periodismo ejerció el comentario de actualidad
deportiva en los diarios Arriba, La Voz del Sur, El Independiente,
Diario 16 y Abc con especial atención al deporte espectáculo.
Los aspectos más insólitos o grotescos de boxeo,
ciclismo y fútbol fueron sus centros de interés,
sobre todo las peripecias y sobresaltos de los árbitros,
así como la violencia, la crueldad y el olvido de las masas
de espectadores. Alguno de ellos tan llamativos como los dedicados
a la agresión de un colegiado a un jugador ("Teoría
del árbitro", 1948), la odisea de dos vascos que vinieron
a Madrid en burro para ver la final de Copa entre el Athletic
Club de Bilbao y el Valencia ("Viaje al otro mundo",
1949) o la decadencia de Diego Armando Maradona ("Maradona",
1991).
Y
en cuarto lugar, en literatura, Cela abordó la creación
de tema deportivo al igual que el resto de autores de la Quinta
del SEU a la que perteneció como Rafael García Serrano
y Juan Antonio de Zunzunegui y produjo poesía, cuentos
y relatos dentro de una novela corta.
Poesía
La
poesía deportiva de Cela forma parte de versos festivos
como recurso expresivo de otros sentimientos. Es el caso del poema
"Viaje a USA" donde recurre al Celta de Vigo para expresar
el patriotismo que le bulle al viajar al extranjero.
Cuentos
En
Once cuentos de fútbol presenta una serie de estampas,
organizada en cuatro mamotretos, una introducción y un
colofón con estampas valleinclanescas sobre futbolistas
sacados de contexto, desarraigados de geografía o época
y satirizados en sus máximas figuras. Se divide la obra
en cuatro mamotretos, una introducción y un colofón.
"El pie con bola o parábola de la juventud de por
vida" relata la amistad entre el espectador y la aviejada
niña Gilarda en la isla de Mallorca, sus juegos y la predilección
del espectador por los solares donde se juega al fútbol.
En
el mamotreto primero, titulado "La lonja" se tratan
aspectos económicos de la disciplina del fútbol.
"Aplicaciones de la teoría del librecambio" presenta
la historia de Quincio Toledo como intermediario ue futbolistas
con avatares como el tener que disfrazarse de monja para conseguir
los fichajes de Pipí y Popó, como el cuidado y el
mimo a sus esclavos, capaces de trotar durante noventa minutos.
"El tratillo" repasa la vida del asturiano Teopespo
Luarca Novillejo, intermediario dedicado a embalsamar jugadores
para su posterior venta y negocio. "Fábula del carnero
de oro" narra los cuidados que Leufrido de Escodinas y Orpí
recomienda al futbolista de Burriana, Obediencia, intuición,
vida ordenada y pundonor son valores fundamentales para obtener
el mayor rendimiento.
Por
otra parte, el mamotreto segundo, "La suerte de Juan Tarafe",
trata las peripecias de los jugadores. "Retornelo del defensor
de la ciudad" hace referencia al portero Dominico Fernández
y la responsabilidad de salvaguardar el honor colectivo, aunque
cueste la muerte y suponga el orgullo de la novia viuda Mabelita
Smith. "Nostalgia de Avila de los Caballeros", canta
el desigual rendimiento de Sancho Adaja, futbolista que es apoderado
por la nostalgia en los desplazamientos pero que se muestra invencible
para luteranos (Segovia, Valladolid, Salamanca), volterianos (Madrid,
Guadalajara), franchutes (Santander, Zaragoza) y sarracenos (Cuenca,
Albacete, Ciudad Real), al calor de las murallas de Ávila.
"El héroe" expone la vida futbolística
de Exuperancio Expósito, tuerto y manco extremo izquierda
del Asilo F.C. en las mañanas de los domingos, que es aclamado
por sus compañeros de residencia las jornadas que obtienen
buenos resultados.
El
mamotreto tercero, con la denominación de "El potro",
supone una visión animalizada de la violencia que encierra
el fútbol. "Como a perro por carnestolendas"
retrata cómo es manteado el jugador internacional y especialista
en lanzar penaltis, Blas Tronchón, Harinita, cuando los
falla. "El holocausto" resalta la violencia de un público
que llega el asesinato en la horca de Minervino Caeymaex Cabrillas,
colegiado al que se le ocurrió pitar penaltis en contra
del equipo local. Otra temática es planteada en "Alta
escuela". historia del caballo Gainsborough XXI que hace
de manager de los ¡abatidos guardametas derecho e izquierdo
del Waldertrudis Pucará F.C.
El
mamotreto cuarto, "La soledad y el azar", intenta explotar
la dimensión esotérica que intervienen en el ámbito
futbolístico. Por un lado, "Un ángel aventurero
y zascandil" cuenta la historia del brigadier Sargatanas,
demonio especialista en el acertijo de quinislas, que consigueL
que a Victuro Benicolet le salga en la cabeza un bubón,
escondite de un pleno de catorce cuyo premio sirvió para
que los herederos se dieran al vicio y al delito. Por otro lado,
"La cita con la suerte" plantea la cita feliz con el
azar al caer fulminado Hermelando al recibir un balonazo en el
sensible corazón junto al banderín de córner:
llorado por su novia y velado por la Guardia Civil logra recuperar
la vida cuando el juez se disponía a levantar su cadáver.
Por
último, "Colofón envuelto en la Hoja del Lunes"
considera este tipo de publicación periodística
como pasto espiritual del aficionado para toda la semana, una
vez que ha confirmado lo que vio en el partida, se oyó
por la radio y comentó con ansiedad en la oficina.
Novela corta
En
"Noventa minutos de rebotica", incluido en la novela
corta Café de Artistas y otros relatos, relata entre bastidores
la crónica de un partido entre el Real Madrid y el Athletic
Club de Bilbao en los años cincuenta. Es un relato desde
las tripas del estadio hacia la grada en un recorrido llamativo.
Tras haber obtenido un pase de vestuarios, describe su ambiente
de duchas, bancos, perchas vacías... Narra su visión
del trabajo de los entrenadores y encuentra especialmente poético
el café puro y muy caliente que beben lo jugadores en el
descanso. También cuenta la fiesta social del palco de
autoridades o las conversaciones con Pablo Hernández Coronado,
uno de los principales dirigentes que ha tenido el fútbol
español. Y posteriormente, salta a lo más visible
por los aficionados: la apoteosis de las gradas, el contraste
de sentimientos en los equipos como consecuencia del resultado.
El relato finaliza con la vuelta a los vestuarios mientras el
colegiado se viste de calle al término del encuentro y
las fuerzas de seguridad desarrollan su trabajo con el público
a la hora de abandonar el estadio.
Epílogo
La
historia deportiva de Cela es concebida como un sentimiento de
vitalidad y paz, como un ejercicio del músculo y de la
voluntad que evoluciona de la práctica de juegos infantiles,
fútbol, hípica, natación, judo, piragüismo
y vela hasta la mágica creación literaria al otro
lado de las canchas con poemas, cuentos y novelas cortas.
Referencias
CASTAÑÓN
RODRÍGUEZ, Jesús: Creación literaria y fútbol.
Valladolid: 1991.
CELA,
Camilo José: Once cuentos de fútbol. Madrid: Editora
Nacional, 1963.
-
"Noventa minutos en la rebotica", en Café de
Artistas y otros cuentos. Barcelona: Bruguera, 1983.
-
Memorias, entendimientos y voluntades. Madrid: Diario 16, 1992.
-
"Viaje a USA", en García Candau, Julián:
Épica y lírica del fútbol. Madrid: Alianza
Editorial, 1996, pág. 308.
GALLEGO
MORELL, Antonio: Literatura de tema deportivo. Madrid, Prensa
Española, 1969.
GARCÍA
CANDAU, Julián: Épica y lírica del fútbol.
Madrid: Alianza Editorial, 1996.
GARCÍA
CANDAU, Julián: "Cela y el fútbol", en
La Razón. Madrid, 18 de enero de 2002.
GARCÍA
SERRANO, Rafael: El domingo por la tarde. Madrid: Taurus, 1962.
UMBRAL,
Francisco: "El saque de Cela", en Cuentos de fútbol,
2. Madrid: Alfaguara, 1998, págs. 309-318.
"Un
Nobel, entre nosotros", Don Balón número 861.
Barcelona, 28 de abril de 1992, pág. 53.
ZUNZUNEGUI,
Juan Antonio de: Chiripi, (1931) en Obras Completas. Barcelona:
Noguer, 1969, I, págs 249-556.
-
Mi infancia en una cancha de frontón. Madrid: 1953.
-
"Murió en un córner", en Antología
del premio 'Hucha de Oro'. Los mejores cuentos. Madrid: Magisterio
Español, 1972, págs. 77-89.

| Cómo
se cita este artículo
|
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CASTAÑÓN
RODRÍGUEZ, Jesús: Camilo José
Cela y la vitalidad del deporte. Idioma y deporte
[en línea]. 15 de enero de 2003, número 36.
[Consultada: 15 de enero de 2003]. Disponible en Internet:
<http://www.idiomaydeporte.com/cela.htm>
ISSN: 1578-7281.
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