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Chaplin
y el deporte: velocidad y golpes contra un mundo cambiante
Jesús
Castañón Rodríguez
Versión
en inglés
Se cumplen noventa y un años de deporte moderno en el cine
mudo. Nueve décadas de sonrisas y carcajadas en el que numerosas
figuras realizaron coreografías precisas para transformar
en alegría de vivir los aparentes errores de atletas.
Este
tipo de cine alcanzó su apogeo entre 1914 y 1931 gracias
a las piruetas de Harold Lloyd, para retratar la importancia social
del fútbol americano en la vida universitaria en "El
estudiante novato" y también a la visión de atletismo,
béisbol, boxeo, lucha o remo que tuvo Buster Keaton en "El
último round" y "El Colegial".
El
ritmo del siglo XX
Su inicio tuvo lugar en 1914 con Charles Spencer Chaplin (Londres,
Reino Unido, 1889-Vercy, Suiza, 1977), el actor que ganó
el Óscar de Hollywood en la categoría de Primer premio
especial en 1928, otra estatuilla honorífica en 1971 y obtuvo
otras cuatro nominaciones para las categorías de Mejor actor
en 1928 y 1940 y de Mejor guión original en 1940 y 1947.
Este
genial artista llevó a la pantalla la acelerada vida social
del siglo XX (el amor, los sueños, el mundo del trabajo o
el ocio) con el retrato de todo tipo de oficios: artista de cine,
aventurero, bombero, camarero, conserje, dentista, emigrante, encargado
de bazar, ladrón, licenciado de presidio, marinero, músico
ambulante, músico, noble, obrero, panadero, papelista, peregrino,
periodista, pintor, portero de banco, preso, prestamista, soldado,
sufraguista, tramoyista de cine, vagabundo...
Una
forma de romanticismo y generosidad
Un aspecto más ha sido el deporte moderno, que en su sus
películas ha servido para reforzar la tensión de las
escenas e introducir un sentimiento sensible, romántico y
generoso. Las acciones que se pueden interpretar de varias maneras,
generando confusión, comicidad y drama, y las coreografías
precisas, de aparentes errores, estilizaban personajes y convertían
el arte en un juego o deporte.
De
sus 82 películas que componen su filmografía, ocho
contienen elementos deportivos: "Mabel y Charlot en las carreras"
(Gentlemen of Nerve) (1914) en la que también fue director,
"Carreras sofocantes" (Kid Auto Races at Venice) (1914),
"Charlot, árbitro" (The Knockout) (1914), "Mabel
y el auto infernal" (Mabel at the Wheel) (1914), "Un campeón
de boxeo" (The Champion) (1915) en la que participa como director
y guionista, "Charlot, héroe de patín" (The
Rink) (1916) en la que desempeña la función de director,
"La quimera del oro" (The Gold Rush) (1925) en la que
hizo de director y guionista y "Luces de la ciudad" (City
Lights) (1931) en la que además de dirigir y ser guionista
fue autor de la música.
En
las carreras de automovilismo, el patinaje y el boxeo encuentra
una forma de expresión de la felicidad amorosa y dos maneras
de huir con imaginación y brillantez de la confusión
de la vida moderna: a la velocidad de los sueños en rápidas
persecuciones o a golpes para buscar un camino de esperanza en un
mundo en constante cambio.
Resultan
inolvidables las escenas de boxeo, al combinar elementos oníricos
y situaciones disparatadas: abanicarse con los guantes, restregarse
con patas de conejo y herraduras para llamar a la suerte, esconderse
tras el árbitro, agarrar al adversario para evitar la lucha,
abalanzarse sobre el rival aprovechando el impulso desde las cuerdas,
confundir las caricias del segundo con las carantoñas de
la mujer amada, correr para hacer sonar la campana a destiempo,
caer y levantarse alternativamente los contrincantes para impedir
que el árbitro termine la cuenta de protección, convertir
la pelea cuerpo a cuerpo en una ocasión para bailar con el
rival...
Epílogo
Chaplin conforma un heraldo de la modernidad para el deporte con
su participación como actor en ocho películas, como
director en seis, como guionista en cuatro y como compositor musical
en una. Logró captar el ritmo y la magia de la fascinación
popular por el deporte cuando estaba formando su dimensión
como espectáculo de masas en la primera mitad del siglo XX.
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