Memorias de un periodista rebelde: La Columna

Sergio Ricardo Quiroga

El programa de CTC Canal 2 "Crónica para una Ciudad Mejor" fue una propuesta del mediodía televisivo de la ciudad de Villa Mercedes (San Luis) Argentina que comenzó a emitirse en las pantallas locales en marzo de 1998 y finalizó en los últimos meses del 2003 y que tuvo un interesante número de columnistas que conquistaron la audiencia de la ciudad. La conductora del inigualable ciclo televisivo de la pantalla local fue la locutora Titi Otazu de gran prestigio en la provincia de San Luis.

"Crónica para una Ciudad Mejor" tenía variadas y diversas columnas conducidas por Dr. Jose Giraudo, Dr. Jorge Rudi, las profesoras Nora Carnevale, Graciela Gorina, Graciela Artaza, y Diana Muñoz
El público del programa era considerado variado compuesto por hombres y mujeres de 16 años en adelante y amas de casa en especial y en el año 1999 se calculaba en casi 60.000 personas. Era en su formato televisivo un típico magazine del mediodía. El autor de esta reflexión participó en la columna deportiva durante marzo de 1998 a septiembre de 1999.

La columna deportiva del Programa Crónica para una Ciudad Mejor al igual que las columnas de cocina, arte y otras se extendía durante 3-5 minutos cada día. Había dos encuentros semanales: los días lunes y los viernes. En este espacio se intentaba mostrar "lo mejor" del deporte local y provincial. La limitación de espacio y medios técnicos era una condicionante y determinante en la exhibición de la información deportiva local. A la falta del ya antiguo teleprinter se usaban cartulinas blancas en ocasiones, o lo más tradicional y arcaico si se quiere - la casi memorización de las noticias televisivas.

El deporte más popular de Argentina es el fútbol a menudo su presencia en la pantalla estaba impulsada por la gran actividad que desplegaban distintas instituciones y clubes ligados a ese deporte. La liga Mercedina de Fútbol con su torneo Clausura y Apertura tenía todos los lunes y viernes entre un minuto y medio y dos minutos. Los viernes se emitía el programa de partidos para el fin de semana y los aspectos más salientes que éste deparaba. Los lunes, este microespacio era ocupado por los resultados y la tabla de posiciones. Durante el verano el programa seguía la actuación del equipo mercedino y el conjunto de San Luis capital en los torneos de promoción en su camino al Argentino "B". Este seguimiento noticioso se producía hasta que la campaña del representante local finalizara dependiendo de su fuerza futbolística y su suerte y continuidad en tales certámenes. Así se hizo entre otros, con los conjuntos de Jorge Newbery y Colegiales. La dificultad se planteaba cuando debíamos optar por otras ofertas futbolísticas que existían en la ciudad o la provincia. Existían dos organizaciones de fútbol senior y dos de fútbol infantil que también producían actividad y mucho más resultados. Esto complicaba también la selección de noticias para el espacio televisivo y su presencia o ausencia estaba determinada por la posibilidad de tener imágenes de los eventos.

Las imágenes se emitían en "crudo", sin voz, ante la posibilidad de editar. Esta manera de formular las imágenes deportivas indicaba que el propio autor de ellas, el camarógrafo, debía imaginar y confeccionar con su cámara en off las imágenes como si estuvieran editadas. Sin duda, era una tarea dura y era difícil mostrar lo más emocionante del fútbol que puede ser un gol, ya que no se tenía todo el "crudo" de partido, y por ende la posibilidad de "editar" lo mejor. Por otra parte, decenas de equipos de fútbol infantil de las dos ligas, a veces enemistadas entre ellas, pugnaban por un espacio en los pequeños diez minutos semanales de deporte. La institución más organizada con su actividad de prensa, aquella que alimentaba con más "contenidos" o "noticias", los fluidos organización deportiva-periodista y la posibilidad de contar con las imágenes eran relevantes a la hora de seleccionar los contenidos.
Una idea que primaba en la elección de la participación en el espacio deportivo televisivo era la noción casi inconsciente de "estimar previamente" la audiencia que podría tener tal actividad o tal otra.

Un hecho singular y llamativo lo constituyó la presencia de un equipo femenino de fútbol de una de las empresas del medio que se preparaba de manera permanente y competía a nivel local y en distintas partes del mundo cada año.

El espacio para las entrevistas era pequeño pero sin embargo se realizaron un conjunto varias a dirigentes y deportistas de tres y cuatro minutos donde con primero planos e imágenes de archivo se ilustraba a los televidentes durante la conversación. Las mismas se realizaron a representantes del denominado "deporte organizado". El basquebol, el voleibol, el golf, el cestobol, el tenis de mesa, el atletismo, el automovilismo, y la actividad deportiva estatal se repartían el espacio televisivo en virtud de la importancia y urgencia de sus propios calendarios deportivos. A menudo, los deportes más organizados que tenían mayor actividad y más contacto con la prensa deportiva lograban un espacio mayor en la columna televisiva. Esto indica que su frecuencia de aparición en la columna deportiva televisiva es mayor a otras disciplinas deportivas menos organizadas y con menos caudal informativo (o de resultados).

Un periodista deportivo debería preguntarse cómo brindar a las audiencias una idea más integral del deporte y escapar al mero resultadismo que contienen los programas deportivos en general? Una cuestión difícil. La concreción de este objetivo se ve dificultada por las tensiones cotidianas que se producen en la redacción y estudios mediáticos, entre la propia elaboración de las noticias ajenas a la columna por parte de las organizaciones que representan a los deportes más organizados, las preferencias de los auspiciantes, los gustos de la produccción general en cuanto a las formas televisivas, las ideas de deporte y de público del periodista y las propias limitaciones técnicas-temporales. La tarea de desmistificar el proceso de la sala de prensa en los pequeños medios de comunicación regionales es un desafío abierto para las escuelas de periodismo y carreras de comunicación. No hay nada menos inocente y más subjetivo que la elaboración noticiosa y los mensajes audiovisuales.

El frenético tiempo televisivo y la forma "productiva" de trabajar, de elaborar las agendas y contenidos de ella, hacen trizas las posibilidades reflexivas que nos deberíamos brindar como agentes-mediadores. La tarea de repensar las tareas mediáticas y exponer ideas más integradoras y globales sobre el lugar que el deporte como cultura y fenómeno social debería tener en la vida cotidiana de la gente y al mismo tiempo convivir con las propias rutinas aprehendidas en la academia o en los medios es una tarea pendiente.

La utilización de la crónica y el comentario en mayor medida responde a la actual tendencia de los "magazines", los programas radio-revistas, de presentar un número más elevado de acontecimientos y sujetos sociales de todos los campos de la esfera pública como noticiables. Esta manera de producir los mensajes indica falta de profundidad, mensajes cortos y mal redactados y economía de recursos en la producción. Los materiales audiovisuales a menudo no tienen tratamiento periodístico y técnicos y muchas veces son emitidos en "crudo". De hecho el material sin edición es uno de los nuevos géneros de la televisión argentina de los últimos tiempos.

La escasa preparación de los periodistas, el desinterés de los medios por contar con mejores equipos, la falta de tiempo y el tener que producir regularmente información sin suficiente tipo de preparación, afecta la calidad de los mensajes y por lo tanto el servicio de información. ¿Qué ocurre cuando no hay acontecimientos suficientemente relevantes que deben incluirse y que no serían noticia en otra jornada periodística? Uno de los peligros de esta situación es la recurrencia a la pseudonoticia como elaboraciones del periodista antes que reflejos, influencias o rebotes de la realidad. Se atribuye con ello notable interés humano a hechos intrascendente, reelaborando o reexaminando una noticia ya difundida.

Reflexiones finales

El proceso de legitimación de los acontecimientos en los media presupone la existencia de una lógica no pacífica y dinámica. El proceso de producción de la información impuesto por el carácter audiovisual del medio televisivo a menudo ha impuesto la necesidad de una intermediación múltiple y estructural, y que casi determina la agenda del medio en el que las fuentes, la noticiabilidad y la ideología asumen una fuerte participación en los criterios de selección aplicados. ¿Tenemos medidas de objetividad? No hay objetividad. La subjetividad, la idiosincrasia de los columnistas y periodistas, el medio y su contexto, los imaginarios del público, el rol de los patrocinantes y la propia actividad de quienes pugnan por estar presentes en la pantalla local conspiran para obtener un apreciado multiperspectivismo.

Desde izquierda a derecha: Roberto Gutiérrez y Jorge Rosales (ayudantes de producción), Marcelo Delgado (Dirección), "Titi" Otazú, Walter Barzola (Cámaras), Sergio Ricardo Quiroga Macleimont (periodista), Luis Correa (Productor general)

 

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