Comunicación y léxico del idioma español en el deporte

Jesús Castañón Rodríguez

Durante mucho tiempo el idioma español en el deporte para los lingüistas era un ámbito que empobrecía el vocabulario, usaba irresponsablemente los niveles de la lengua y era una fuente de hechos dirigidos a la diversión en vez de al desarrollo de la inteligencia con numerosas peculiaridades fónicas y gramaticales, pero especialmente léxicas, que afectaban a aspectos generales y a sus niveles técnico, de difusión y literario.

La compleja realidad del idioma en el deporte en su nivel de difusión ha hecho que su estudio científico haya sido abordado con distintos enfoques. Un primer tipo ha sido el enfoque normativo, que ha analizado la dificultad de la corrección idiomática en un área que no cuenta con una norma culta y está en período de formación con veloces cambios y la necesidad de una unificación de terminología orientada tanto a la adaptación masiva de extranjerismos en las denominaciones de asociaciones y el mundo de la prensa -con criterios de traducción literal; equivalencias, calcos semánticos y adaptaciones fonéticas- como a la confección de vocabularios.

Un segundo enfoque que combina lo normativo con lo descriptivo fue puesto en marcha en 1985 por la Asociación de Academias de la Lengua Española con motivo de la Primera reunión de Academias de la Lengua Española sobre el lenguaje y los medios de comunicación. Ha fomentado secciones de orientación y análisis descriptivo del estado de la lengua en la prensa escrita, ha activado la participación de las instituciones lingüísticas en la lengua de los medios de comunicación social y ha fijado una norma léxica con grado cero de expresividad basada en la norma estándar culta para neutralizar el estilo, no vulnerar usos comunes, no acoger particularidades locales o sectoriales, no difundir neologismos innecesarios y no recoger rasgos de modas pasajeras.

Un tercer enfoque es el descriptivo, que ha definido los procesos de estandarización y las características de la escritura deportiva como norma estándar que amplía y unifica sociológicamente a los sujetos, que está especializada en la transmisión masiva de contenidos a través de medios generalizadores y que es peculiar con respecto al lenguaje periodístico de información general en los principios de corrección y captación del receptor.

En esta caracterización han participado numerosas instituciones deportivas, políticas, lingüísticas y universitarias mediante cuatro fórmulas de análisis. La primera es la recopilación de xenismos, como la realizada por el Consejo Superior de Deportes. Una segunda consiste en la confección de repertorios léxicos de equivalencias de términos en varios idiomas, es el caso de los realizados por la Oficina de Información Diplomática para la Copa del Mundo de Fútbol de 1982 o por el Termcat, de Cataluña, para la cobertura informativa a los Juegos Olímpicos de Verano de 1992. La tercera es la realización de estudios relacionados con la consideración de la lengua deportiva como lenguaje técnico universal con tecnicismos, con el uso y abuso de anglicismos, con los usos retóricos en las crónicas, con el léxico literario, con análisis lexicométricos para caracterizar tendencias, con la descripción léxica de varias disciplinas deportivas y de los deportes olímpicos y con criterios de terminología de ámbito territorial restringido en España y América. Y la cuarta, la constante reflexión sobre el idioma deportivo en las instituciones universitarias con una evolución desde la hostilidad manifiesta hacia el análisis desapasionado.

El cuarto y último enfoque de estudio es el llevado a cabo por centros de documentación e información con el fin de analizar los valores sociales y símbolos transmitidos en la comunicación deportiva en cuanto ritual con un lenguaje particular, que se difunde a la sociedad mediante complejas relaciones tecnológicas, industriales y culturales.

El idioma español en el deporte en los libros de estilo

La preocupación de los periodistas profesionales por el uso del idioma en el deporte ha planteado un enfoque descriptivo con elaboración de repertorios léxicos y un enfoque normativo para la orientación de dudas léxicas y la formación de libros de estilo específicos.

A lo largo de la historia, el periodismo deportivo ha aportado recopilaciones descriptivas de vocabulario técnico, jerga y terminología periodística. Por su alta calidad han destacado el Diccionario de los deportes de Acisclo Karag, que en 1963 recoge toda la terminología de disciplinas deportivas modernas y de deporte tradicional, y la relación de expresiones tópicas del periodismo que facilitó Matías Prats Cañete durante el congreso El idioma español en el deporte en 1992.

En 1973 surgió una propuesta que se puede considerar como el primer intento de elaborar tareas propias de un libro de estilo. Ante las crecientes dificultades de la lengua española en el deporte, el diario madrileño Ya publicó el editorial “Medio para la defensa del idioma” para plantear la necesidad de una unificación de vocabulario, realizada por media docena de grandes órganos de diferentes medios de masas, con el fin de superar el narcisismo localista.

La presencia del léxico del deporte en los libros de estilo en una primera fase de 1976 a 1992 fue casi testimonial. La Agencia Efe presentó 46 convenciones en su Manual de Español Urgente para atletismo, balonvolea, boxeo, ciclismo, esquí, fútbol e hípica y posteriormente, organizó los congresos El idioma español en las agencias de prensa y El neologismo necesario donde se describieron las características y dificultades de la escritura deportiva: reducción de términos, trasvases entre diferentes disciplinas deportivas, léxico de lenguas especiales y proliferación de extranjerismos. Las normas consuetudinarias de redacción de Diario 16 y Marca permitían la presencia de formas expresivas no técnicas y del vocabulario de moda.

Una segunda fase se produjo entre 1992 y 1996 con la edición de libros de estilo específicos. Con motivo de los Juegos Olímpicos de Verano de 1992, el Departamento de Español Urgente de la Agencia Efe elaboró un léxico de los deportes olímpicos que recogió 435 términos para 28 disciplinas deportivas olímpicas, 292 voces de ámbito deportivo relacionadas con los deportes olímpicos aceptadas en el Diccionario de la Lengua Española, 50 palabras utilizadas incorrectamente o con alguna peculiaridad idiomática, 90 expresiones tópicas y 58 extranjerismos de uso más frecuente. Además esta agencia de noticias aumentó a 171 la presencia de términos deportivos en la última edición del Manual de Español Urgente e incluyó 64 voces en las dos ediciones en formato libro del Vademécum de español urgente. En 1995, el Libro de estilo de El Mundo Deportivo se convirtió en el primer libro consensuado por una redacción especializada y, con el fin de desarrollar un lenguaje asequible a toda clase de lectores sin descuidar las normas básicas del idioma, estableció criterios para el uso de léxico, dudas grafemáticas sobre nombres en castellano, hispanización de nombres, 170 abreviaturas, 113 topónimos y 386 dudas, incorrecciones, expresiones y modismos del léxico deportivo.

La tercera y última fase se puso en marcha en 1997 con el proyecto de un libro de redacción común para los países de lengua española y con su presencia en las autopistas de la información. Los antecedentes de un libro de redacción común se remontan a una idea original del director de la Real Academia Española, Fernando Lázaro Carreter, y su aplicación deportiva fue solicitada en 1991 por Pedro Riaño en el congreso El neologismo necesario.

El Proyecto Zacatecas, presentado en México en 1997, responde a la puesta en marcha de ese libro común de redacción y pretende que el nivel de difusión del idioma en el deporte alcance un acuerdo en cuestiones grafemáticas y de uso de neologismos y extranjerismos ante la incipiente globalización cultural. En su fase inicial de estudio ha elaborado una bibliografía de 162 obras de referencia sobre el lenguaje de los medios de comunicación, de las que un 3 %, con 4 estudios y 1 libro de estilo, son específicas de deportes. La presencia de libros de estilo en las autopistas de la información tuvo lugar en 1997, con la edición electrónica del Vademécum de español urgente, que recoge 25 dudas léxicas, y el trabajo de Ricardo Soca, Apuntes para un manual de estilo periodístico, en el que propone 4 alternativas castellanizadas para las formas ranking, record, recordman y recordista.

Criterios y convenciones léxicas

El léxico del idioma español en el deporte registrado en los libros de estilo presenta un complejo panorama que es consecuencia de la diversidad de criterios empleados y de la disparidad de presentaciones en las convenciones.

La mayor parte de los libros de estilo tratan el léxico deportivo según la estructura del Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española de Manuel Seco, con la que comparten los principios de defensa de la norma frente a formas de hablar descuidadas, la defensa de la norma como instrumento de convivencia -mediante distinciones entre sinónimos aparentes, censura de errores e impropiedades y orientación sobre siglas- y la acomodación de los neologismos al genio del idioma español.

Desarrollan trece criterios de actuación, que varían según se trate de medios de información general o de información especializada. Ambos coinciden en los ocho criterios siguientes: recordar las normas básicas del idioma; la adaptación de extranjerismos; la necesidad de dar un tratamiento nuevo a los tópicos; la presencia de terminología con dudas en su uso o en su grafía; atajar incorrecciones léxicas; dar uniformidad al uso de neologismos; unificar los criterios de transcripción de nombres de personas y de entidades, y unificar el empleo de topónimos. Se diferencian en que los libros de estilo de información general además cuentan con cinco criterios para eliminar fórmulas gastadas, prevenir incorrecciones léxicas, evitar el uso de tecnicismos, evitar el empleo de términos excesivamente cultos y dar un tratamiento tipográfico especial a los términos con sentido figurado.

Un desglose pormenorizado presenta más datos curiosos. En el caso de la prensa escrita de información general la atención se centra en términos de empleo o grafía dudosos. Así, Abc pretende llevar a cabo un recordatorio de normas básicas de gramática y presenta términos con dudas de empleo o grafía y expresiones tópicas que conviene depurar. El Mundo entiende la información deportiva como producto que combina resumen, detalles y diversión mediante un equilibrio entre aspectos épicos y literarios, datos técnicos y entorno del deporte profesional que establece criterios para el uso del idioma castellano, para la escritura en versión original de los nombres de equipos deportivos y personas contemporáneas y para la explicación de los tecnicismos menos usuales. El País opta por principios como: elegir términos castellanos frente a extranjerismos, adoptar como palabras normales términos de uso extendido no recogidos en el Diccionario de la Lengua Española, no emplear expresiones técnicas o excesivamente cultas, emplear topónimos extranjeros en castellano si tienen traducción y utilizar la letra cursiva para palabras de otro idioma cuyo uso se admite, para términos empleados con sentido figurado y para neologismos.

En el periodismo audiovisual predomina la preocupación por los extranjerismos y por las frases gastadas o desacertadas. Televisión Española cuenta con un capítulo específico para deportes y aplica criterios relacionados con la adaptación, sustitución por un término español equivalente y traducción de extranjerismos, la incorporación de innovaciones desacertadas y la eliminación de fórmulas gastadas. Presenta convenciones con una estructura de tres centros de atención que contempla términos comunes y tecnicismos de 18 disciplinas deportivas. El periodismo de agencia, con el Manual de español urgente y las diferentes ediciones del Vademécum del español urgente se orienta a prevenir errores, a corregir errores léxicos y a proporcionar criterios uniformes para evitar la dispersión lingüística.

Tampoco existe uniformidad de criterios en los libros de estilo del deporte, salvo en cuestiones de extranjerismos y transcripciones. El idioma español en el deporte, Guía práctica, de la Agencia Efe, presenta convenciones sobre extranjerismos, voces o expresiones españolas empleadas de forma equivocada o incorrecta, explicaciones de voces de argot o técnicas y expresiones tópicas. También aplica reglas para transcripciones al español y aporta un listado con el léxico deportivo recogido por la Real Academia Española en su Diccionario de la Lengua Española. Por su parte, El Mundo Deportivo aporta varios centros de atención con el afán de crear unas pautas que den coherencia al diario como producto informativo y unifiquen los aspectos formales de redacción. Primero, las normas sobre siglas y abreviaturas de países. Segundo, los criterios de uso para grafías de extranjerismos, de palabras con doble grafía k/q, de gentilicios, de nombres de países o derivados de Norte y Sur; orientaciones para la transcripción de nombres procedentes de alfabetos no latinos que llegan con grafía inglesa, francesa o alemana y que se adecuarán a la pronunciación española y normas de transcripción de nombres chinos. Tercero, las reglas sobre topónimos de Cataluña, de otras Comunidades y sobre grafías de topónimos extranjeros. Y cuarto, orientaciones sobre la transcripción de los nombres de los clubes según su denominación oficial.

Esta dispersión también se manifiesta en las convenciones léxicas. Los libros de estilo de los medios de comunicación aportan 1.351 convenciones terminológicas distintas, que presentan numerosas curiosidades:

1º) Los términos de los libros de información general y de los libros específicos sólo coinciden en un 16% de voces.

Número de convenciones diferentes

 

Número de convenciones recogidas en los libros de estilo de información general

Porcentaje sobre el número total de convenciones léxicas

Número de convenciones recogidas en los libros de estilo del deporte

Porcentaje sobre el número total de convenciones léxicas

Número de convenciones en común entre los diferentes tipos de libros de estilo

Porcentaje sobre el número total de convenciones léxicas

1.351
405
29’9%
1.174
86’8%
228
16 %

2º) La presencia de términos deportivos es muy desigual entre los libros de estilo de información general y los manuales específicos, con una diferencia del 56’9 % de caudal léxico.

LIBROS DE ESTILO DE INFORMACIÓN GENERAL

* Desglose por medios de comunicación de las 405 convenciones léxicas

Libros de estilo de televisión
Número de convenciones
% sobre el número total de convenciones
Televisión Española
147
36’2
Libros de estilo de prensa escrita
Número de convenciones
% sobre el número total de convenciones
Abc
72
17’7
El Mundo
166
40’9
El País
196
48’3
La Voz de Galicia
18
4’4
Libros de estilo de agencias de noticias
Número de convenciones
% sobre el número total de convenciones
Manual de Español Urgente
171
42’2
Vademécum del Español Urgente (I y II)
64
15’8
Manuales de estilo electrónicos
Número de convenciones
% sobre el número total de convenciones
Vademécum del Español Urgente
25
6’1
Apuntes para un manual de estilo periodístico
6
1’4

LIBROS DE ESTILO DE INFORMACIÓN ESPECIALIZADA

* Desglose por medios de comunicación de las 1.174 convenciones léxicas.

Libros de estilo de prensa escrita
Número de convenciones
% sobre el número total de convenciones
El Mundo Deportivo
372
31’5
Libros de estilo de agencias de noticias
Número de convenciones
% sobre el número total de convenciones
El idioma español en el deporte. Guía práctica (Agencia Efe)
840
71’5

3º) Los términos recogidos por los manuales de información general y específicos afectan a convenciones que corresponden a 44 disciplinas deportivas en total. Entre los dos tipos de manuales de estilo no existe coincidencia en 22 disciplinas deportivas.

Los libros de estilo de información general recogen terminología relacionada con 33 disciplinas deportivas, con interés por las disciplinas no olímpicas de automovilismo, cricket, kárate, motociclismo y rugby, por deportes olímpicos de verano y de invierno, por el deporte rural vasco, por deportes urbanos como el squash o el pádel y por deportes de riesgo como el parapente, el puentismo y el windsurf. Los manuales específicos aportan convenciones sobre 33 disciplinas deportivas y centran su atención en disciplinas no olímpicas de automovilismo, aviación, fútbol americano y golf, en deportes olímpicos de verano y de invierno y en actividades de naturaleza.

Nombre de la disciplina deportiva
Libros de estilo de información general
Libros de estilo de información especializada
atletismo
+
+
automovilismo
+
+
aviación
-
+
bádminton
+
+
baloncesto
+
+
balonmano
+
+
balonvolea
+
+
béisbol
+
+
boxeo
+
+
cámping
+
+
ciclismo
+
+
ciclocrós
+
+
cricket
+
-
deporte rural vasco
+
-
esquí
+
+
fútbol
+
+
fútbol americano
-
+
gimnasia artística y rítmica
-
+
golf
+
-
halterofilia
-
+
hípica
+
+
hockey sobre hierba
-
+
hockey sobre patines
-
+
judo
+
+
kárate
+
-
lucha libre
+
+
motociclismo
+
-
natación
+
+
pádel
+
-
parapente
+
-
pelota vasca
+
+
piragüismo
-
+
puentismo
+
-
remo
-
+
rugby
+
-
squash
+
-
taekwondo
+
+
tenis
+
+
tenis de mesa
+
+
tiro con arco
-
+
tiro olímpico
-
+
vela
-
+
waterpolo
+
+
windsurf
+
-

4º) Tienen en común la preocupación por la denominación correcta de los Juegos Olímpicos, aspectos de competición y resultados, por el funcionamiento de los diferentes grupos del deporte y por los giros periodísticos.

5º) La orientación de siglas sólo aparece en los libros de estilo de información general y hacen referencia a disciplinas deportivas de automovilismo, baloncesto, boxeo, fútbol, motoclismo y tenis, así como a las denominaciones de comités, federaciones e instituciones.

* Cuadro resumen de siglas

Libros de estilo de televisión
Número de siglas
% sobre el número total de siglas
Televisión Española
7
28
Libros de estilo de prensa escrita
Número de siglas
% sobre el número total de siglas
Abc
10
40
El Mundo
7
28
El País
9
36
Libros de estilo de agencias de noticias
Número de siglas
% sobre el número total de siglas
Manual de Español Urgente
22
88

Epílogo

En resumen, el idioma español en el deporte ha avanzado en estos últimos veinte años con el paso de 46 convenciones para 7 disciplinas deportivas a 1.351 para 44 disciplinas -en los libros consultados para este trabajo- y con la creación de libros de estilo especializados.

Es una tarea inacabada que, a finales del siglo XX, alcanza nuevos rasgos condicionados por el conocimiento abierto e interactivo de las nuevas tecnologías y por la dimensión industrial del idioma como elemento de infraestructura económica. Exige contar con todas las aportaciones realizadas hasta la actualidad y sentar bases de responsabilidad ante la pureza y la unidad idiomáticas, un estudio reflexivo y sin prejuicios de todas sus manifestaciones y una corrección de textos pactada entre periodistas y académicos capaz de conseguir una eficaz difusión en el entorno tecnológico sin la dispersión de criterios y de convenciones del idioma español en el deporte registrada en los medios de comunicación tradicionales.

Ensanchar el idioma español en el deporte con recursos léxicos digitalizados, en constante diálogo con Iberoamérica, puede ayudar a vertebrar el intercambio de información que sólo en el entorno tecnológico al día de hoy presenta diez modalidades comunicativas diferentes: enlaces de información deportiva, páginas institucionales de centros de documentación y Universidades, servicios de noticias, edición digital de revistas, foros de discusión sobre lengua, foros de debate sobre ciencias del deporte, redes de documentación, presencia de servidores iberoamericanos en Estados Unidos, centros virtuales de información deportiva y corpus textuales como el Corpus de Referencia del Español Contemporáneo, con 58.300 términos deportivos de textos periodísticos, un 5’3% del 1.100.000 voces que lo componen. Es un nuevo reto para ser realizado entre todos.

 

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