|
La
lengua española en la Copa del Mundo
Jesús
Castañón Rodríguez
La
fase final de la Copa del Mundo de Fútbol, celebrada recientemente
en Francia, ha sido la última del siglo XX. Más allá
de las fronteras del gol, de los fogonazos de luz de las cámaras
fotográficas, de las imágenes de televisión
o de los servicios de información por Internet surgen imágenes
para la historia contemporánea de la Comunidad Iberoamericana
de Naciones.
En el recuerdo quedan los curiosos desplazamientos de las diferentes
selecciones nacionales, como la llegada a Mar del Plata del trasatlántico
italiano Conte Verde y del paquebote Florida tras recorrer la travesía
Génova, Villefranche-sur-Mer, Barcelona, Lisboa, Madeira,
Canarias, Río de Janeiro y Buenos Aires, según refleja
el vídeo de la BBC Sporting fever. En la memoria permanecen
las repletas gradas del estadio Centenario en Montevideo o la discusión
entre Argentina y Uruguay en el partido final por jugar con el balón
que cada selección aportaba y que se solucionó jugando
con la bola fabricada en Argentina durante la primera parte y con
el esférico de la selección uruguaya, importado desde
Inglaterra, en el segundo tiempo.
En
la historia sentimental de los aficionados iberoamericanos, la Copa
del Mundo de Fútbol se ha despedido del siglo XX con las
celebraciones populares de los triunfos de Brasil en Río
de Janeiro, con el interés por las evoluciones de sus equipos
que compartían con sus pueblos el Rey de España y
los presidentes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México
y Paraguay, con la tregua entre diversas guerrillas y ejércitos
a la hora de los encuentros, con las calles vacías de las
grandes ciudades, con multitudinarios recibimientos en los aeropuertos
Entre
1930 y 1998, los encuentros han dejado una estela de goles y felicidad
abierta por el argentino Guillermo Stábile como primer máximo
goleador, la estética de rodilleras, visera y jersey de pico
del arquero Ricardo Zamora, las espectaculares jugadas del brasileño
Leónidas, el paso de la inmensa alegría del uruguayo
Ghiggia a la desolación brasileña en Maracaná,
el desvanecimiento del uruguayo Juan Eduardo Hohberg tras conseguir
el tanto del empate contra Hungía en Lausana (Suiza), las
transmisiones televisadas por la BBC en 1966, la hermosa lid entre
Brasil e Italia por la propiedad de la Copa Jules Rimet, el cierre
de la grada en forma de herradura del estadio de River Plate mientras
las lluvias de papel acompañaban el canto del gol del matador
Kempes, los saltos del presidente italiano Sandro Pertini para celebrar
los tantos en España, "La mano de Dios" batiendo
al guardameta inglés Shilton, el rocambolesco episodio de
una bengala en el partido Chile-Brasil que hirió al guardameta
Rojas, el derribo de la portería realizado por Bernal al
engancharse en la red durante el partido México-Bulgaria
en Nueva York
El
partido al otro lado de la línea de banda
Esta
vorágine de informaciones también ha desarrollado
una interesante historia en la difusión del campeonato a
la sociedad. En la Comunidad Iberoamericana de Naciones los partidos
no sólo se han jugado dentro de los límites de la
cancha. Al otro lado de la línea de banda los idiomas español
y portugués han desplegado su propio juego, han constituido
una estrategia de ilusión que ha sido capaz de crear nuevas
expresiones al primer toque, buscar los huecos para desarrollar
sinónimos que combatan la monotonía, realizar una
marca en zona al vocabulario de moda, correr por las bandas en busca
de la ironía y la emoción, levantar la cabeza para
encontrar un pase medido a la continua transformación y reelaboración
de vocabulario, centrar hacia el área de la expresividad
y anotar el gol de crear una lengua especial capaz de conectar con
las masas. El proceso de crecimiento del idioma español y
sus aportaciones a la Copa del Mundo fue posible gracias a diversos
factores institucionales y de historia deportiva.
Factores
de carácter institucional
En
el ámbito institucional, los países de la Comunidad
Iberoamericana de Naciones participaron en la fundación y
en la dirección de la Federación Internacional de
Fútbol Asociación (FIFA), pusieron en marcha la Copa
del Mundo y organizaron varias de sus ediciones.
La
tradición de la cultura futbolística iberoamericana
en la FIFA tuvo su origen en la participación de España
en su fundación en 1904, mediante una representación
ejercida por el Real Madrid, y tuvo su continuidad en la constante
presencia de representantes iberoamericanos en sus órganos
directivos, con una especial mención para los 24 años
de presidencia del brasileño Joao Havelange.
Ha
sido en la creación de la Copa del Mundo donde la colaboración
entre los miembros de la Comunidad Iberoamericana de Naciones adquirió
un papel muy relevante desde sus primeros pasos. El primero, tras
los intentos previos del holandés Hirschmann y del francés
Robert Guérin, reunió entre el 21 y 23 de mayo de
1904 a seis países europeos para dar forma a la idea original
del Campeonato del Mundo, entre ellos España. Un segundo
paso fue el intento de una primera edición en Suiza en 1906,
con 13 selecciones organizadas en cuatro grupos en los que sólo
figuraba España como país iberoamericano en el grupo
II. Y el tercer paso consistió en una reunión en Oslo
(Noruega) en 1914, a la que se incorporaron por vez primera de selecciones
de América, con la representación iberoamericana de
Argentina y España.
El
impulso definitivo para la Copa del Mundo se produjo en 1925 en
Ginebra (Suiza), cuando Jules Rimet, presidente de FIFA, y el embajador
de Uruguay en Bruselas, Enrique Bueno recordaron la final entre
Uruguay y Argentina en los Juegos Olímpicos de Verano de
1924 y el diplomático mostró su interés por
organizar el campeonato.
Tres
años más tarde se elaboró un documento previo
de siete puntos, que se hizo público el 28 de septiembre
de 1928 en Zurich (Suiza), para su posterior discusión en
el Congreso de FIFA al año siguiente. Esta reunión
se celebró el 18 de mayo de 1929 en Barcelona y en el Saló
de Cent del Ayuntamiento se redactó y firmó el documento
fundacional de la Copa del Mundo, bajo la presidencia del Rey Alfonso
XIII. De hecho supuso la separación del fútbol profesional
de los Juegos Olímpicos de Verano, a los que fue incorporado
en 1908 en la edición celebrada en Londres. Aspiraban a organizar
la primera edición Hungría, Italia, Holanda, Suecia
y España por Europa y Argentina y Uruguay, por América.
Al renunciar la Asociación de Fútbol Argentina en
favor de Uruguay, selección campeona de los Juegos Olímpicos
de Verano de 1924 y 1928 que deseaba festejar con este acontecimiento
el centenario de su organización constitucional, el representante
de España, Ricardo Cabot, se adhirió a la propuesta.
A
esta primera edición en Iberoamérica, que empezó
el 13 de julio de 1930 en Montevideo con un Francia-México,
le siguieron otras seis en Brasil (1950), Chile (1962), México
(1970), Argentina (1978), España (1982) y de nuevo México
en sustitución de Colombia en 1986. En total, la Comunidad
Iberoamericana de Naciones ha acogido un 44% de las ediciones de
la fase final de la Copa del Mundo celebradas en el siglo XX.
Factores
de carácter futbolístico
Desde
el punto de vista estrictamente deportivo, numerosas emociones y
esperanzas corrieron en las canchas con los lances y las jugadas
de los argentinos Monti, Stábile, Kempes, Maradona o Batistuta;
los brasileños Domingos Da Guia, Leonidas, Ademir, Garrincha,
Pelé, Vavá, Jairzinho, Tostao, Rivelino, Sócrates,
Zico, Bebeto, Romario, Ronaldo o Rivaldo; los chilenos Caszely,
Marcelo Salas o Iván Zamorano; los colombianos Higuita o
Valderrama; los españoles Zamora, Zarra, Quincoces, Luis
Suárez, Pirri, Gento, Butragueño o Zubizarreta; los
mexicanos Carbajal, Hugo Sánchez o Luis Hernández;
los paraguayos Romerito o Chilavert; el portugués Eusebio;
los uruguayos Andrade, Héctor Scarone, Schiaffino, Rocha,
Francescoli, Rubén Paz o Rubén Sosa
Las
gambetas, los remates de chanfle, las bicicletas, las zamoranas,
las colas de vaca, las jopeadas, los taquitos y las moñas
han hecho que el peso de la Comunidad Iberoamericana de Naciones
en la Copa del Mundo de Fútbol presente unas llamativas cifras
cuyo análisis se puede agrupar en relación con los
resultados y la participación.
En los primeros destaca cómo las selecciones iberoamericanas
conquistaron el 50% de los títulos y sólo estuvieron
fuera de los puestos de honor en 1934 y 1982.
Campeón
Argentina
Brasil
Uruguay |
Año
1978 y 1986
1958, 1962, 1970 y 1994
1930 y 1950 |
Subcampeón
Argentina
Brasil |
Año
1930 y 1990
1950 y 1998 |
Tercer
puesto
Brasil
Chile
Portugal |
Año
1938 y 1978
1962
1966 |
Cuarto
puesto
Brasil
España
Uruguay |
Año
1974
1950
1954 y 1970 |
En segundo lugar, la Comunidad Iberoamericana de Naciones aportó
el 24 % de los equipos participantes, con 15 selecciones sobre un
total de 64 países.
|
Puesto
|
Selección
Nacional
|
Número
de participaciones
|
|
1.
|
Brasil
|
16
|
|
2.
|
Argentina
|
12
|
|
3.
|
México
|
11
|
|
4.
|
España
|
10
|
|
5.
|
Uruguay
|
9
|
|
6.
|
Chile
|
7
|
|
7.
|
Paraguay
|
5
|
|
8.
|
Perú
|
4
|
|
9.
|
Colombia
|
4
|
|
10.
|
Bolivia
|
3
|
|
11.
|
El
Salvador
|
2
|
|
12.
|
Cuba
|
1
|
|
13.
|
Portugal
|
1
|
|
14.
|
Honduras
|
1
|
|
15.
|
Costa
Rica
|
1
|
Esta
participación iberoamericana alcanzó una media del
30 %, con su registro más alto en la edición de
Uruguay de 1930 con un 61 % y el más bajo en Francia en
1938, con un 14%.
|
Puesto
|
Sede
de la fase final
|
Año
|
%
de Países iberoamericanos participantes
|
|
1.
|
Uruguay
|
1930
|
61
|
|
2.
|
Brasil
|
1950
|
54
|
|
3.
|
Chile
|
1962
|
44
|
|
4.
|
Inglaterra
|
1966
|
44
|
|
5.
|
México
|
1970
|
31
|
|
6.
|
Argentina
|
1978
|
31
|
|
7.
|
España
|
1982
|
29
|
|
8.
|
Suecia
|
1958
|
25
|
|
9.
|
Alemania
|
1974
|
25
|
|
10.
|
México
|
1986
|
25
|
|
11.
|
Italia
|
1990
|
25
|
|
12.
|
Estados Unidos
|
1994
|
25
|
|
13.
|
Francia
|
1998
|
22
|
|
14.
|
Italia
|
1934
|
19
|
|
15.
|
Suiza
|
1954
|
19
|
|
16.
|
Francia
|
1938
|
14
|
El
análisis por países iberoamericanos ha presentado
el siguiente panorama:
|
País
|
Uruguay
1930
|
Italia
1934
|
Francia
1938
|
Brasil
1950
|
Suiza
1954
|
Suecia
1958
|
Chile
1962
|
Inglaterra
1966
|
|
Argentina
|
+
|
+
|
-
|
-
|
-
|
+
|
+
|
+
|
|
Bolivia
|
+
|
-
|
-
|
+
|
-
|
-
|
-
|
-
|
|
Brasil
|
+
|
+
|
+
|
+
|
+
|
+
|
+
|
+
|
|
Chile
|
+
|
-
|
-
|
+
|
-
|
-
|
+
|
+
|
|
Colombia
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
+
|
-
|
|
Costa
Rica
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
|
Cuba
|
-
|
-
|
+
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
|
El
Salvador
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
|
España
|
-
|
+
|
-
|
+
|
-
|
-
|
+
|
+
|
|
Honduras
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
|
México
|
+
|
-
|
-
|
+
|
+
|
+
|
+
|
+
|
|
Paraguay
|
+
|
-
|
-
|
+
|
-
|
+
|
-
|
-
|
|
Perú
|
+
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
|
Portugal
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
+
|
|
Uruguay
|
+
|
-
|
-
|
+
|
+
|
-
|
+
|
+
|
|
País
|
México
1970
|
Alemania
1974
|
Argentina
1978
|
España
1982
|
México
1986
|
Italia
1990
|
Estados
Unidos 1994
|
Francia
1998
|
|
Argentina
|
-
|
+
|
+
|
+
|
+
|
+
|
+
|
+
|
|
Bolivia
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
+
|
-
|
|
Brasil
|
+
|
+
|
+
|
+
|
+
|
+
|
+
|
+
|
|
Chile
|
-
|
+
|
-
|
+
|
-
|
-
|
-
|
+
|
|
Colombia
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
+
|
+
|
+
|
|
Costa
Rica
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
+
|
-
|
-
|
|
Cuba
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
|
El
Salvador
|
+
|
-
|
-
|
+
|
-
|
-
|
-
|
-
|
|
España
|
-
|
-
|
+
|
+
|
+
|
+
|
+
|
+
|
|
Honduras
|
-
|
-
|
-
|
+
|
-
|
-
|
-
|
-
|
|
México
|
+
|
-
|
+
|
-
|
+
|
-
|
+
|
+
|
|
Paraguay
|
-
|
-
|
-
|
-
|
+
|
-
|
-
|
+
|
|
Perú
|
+
|
-
|
+
|
+
|
-
|
-
|
-
|
-
|
|
Portugal
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
|
Uruguay
|
+
|
+
|
-
|
-
|
+
|
+
|
-
|
-
|
Historia
lingüística de la Copa del Mundo
Para
la historia del idioma español en el deporte, el fútbol
se ha presentado como uno de sus ámbitos más productivos,
con repercusiones en sus niveles técnico, de difusión
y literario. Su importancia ha sido destacada por la FIFA con la
declaración del español como idioma oficial y su empleo
en los discursos de las ceremonias de apertura de diferentes ediciones.
En
el primer congreso que celebró este organismo tras la II
Guerra Mundial, el 26 de julio de 1946 en Luxemburgo, se procedió
a declarar el español como idioma oficial con una propuesta
realizada por el representante federativo de Uruguay, Eduardo Arteaga,
que obtuvo el resultado de 15 a votos a favor y 6 en contra.
El
uso del idioma español en los discursos ha sido habitual
en las ediciones celebradas en países iberoamericanos, pero
también se pudo escuchar en la ceremonia de apertura de 1994.
El presidente de Estados Unidos, William J. Clinton, saludó
en español y realizó una serie de reflexiones sobre
la capacidad del fútbol como lenguaje universal capaz de
unir a todos los pueblos, en los prolegómenos del encuentro
Bolivia- Alemania que se disputó en el estadio Soldier Field,
de Chicago. Esta elección se justificó por ser la
lengua, de los 16 idiomas que hablaban los 24 equipos participantes,
empleada por un mayor número de selecciones: Argentina, Bolivia,
Colombia, España y México.
I
Nivel técnico
Las
fases finales de la Copa del Mundo han servido de escaparate para
numerosas innovaciones técnicas y tácticas del fútbol,
para novedades en la fiesta social del acontecimiento
Los
continuados éxitos de los países de la Comunidad Iberoamericana
de Naciones crearon innovaciones futbolísticas que han tenido
su reflejo en el idioma, de forma especial entre 1970 y 1998 al
disputar sus selecciones seis de las ocho finales en juego.
Este
campeonato ha aportado voces relacionadas con las novedades del
reglamento como la tarjeta amarilla y la tarjeta roja para hacer
referencia a la amonestación y expulsión en México
en 1970.
Ha difundido masivamente el nombre de jugadas individuales. En 1970
se popularizó en México la paradinha, el estilo brasileño
de lanzar penaltis, que desarrolló Pelé con una pequeña
parada en su carrera antes de golpear el balón para desequilibrar
al portero. En 1998, en Francia, surgió la cuauhteminha,
regate ejecutado por el jugador mexicano Cuauthelmoc Blanco que
consiste en sobrepasar dos contrarios en medio de ellos saltando
con el balón enganchado entre los pies. Además, en
México aportó a la psicología del deporte el
miedo escénico, expresión de Gabriel García
Márquez cuya aplicación al ámbito futbolístico
popularizó Jorge Valdano, tras proclamarse campeón
del Mundo con Argentina en 1986, para definir el temor del jugador
al saltar al terreno de juego ante la incertidumbre del resultado
de su posible actuación.
Durante
las fases finales de la Copa del Mundo se acuñaron designaciones
para el esquema de juego defensivo y ofensivo, con innovaciones
léxicas de origen brasileño y argentino. En 1970 en
México, surgió la denominación periodística
de samba para el estilo de juego brasileño basado en el dominio
técnico del balón, la proyección ofensiva y
la ausencia de velocidad. Y en 1978 desde Argentina aparecieron
definir como sinónimo del tradicional anotar un gol, la pequeña
sociedad como forma de referirse a la reunión de dos o tres
jugadores que llevan a cabo jugadas con un alto grado de compenetración
y precisión, y las zonas de definición, de distracción
y de gestación con las que designar, respectivamente, las
partes del campo destinadas a jugadas de ataque, de defensa y de
transición entre jugadas defensivas y ofensivas.
Las
preocupaciones por la obtención de buenos resultados y la
obligación de conseguir triunfos de un equipo con un brillante
historial se sintetizaron en la forma urgencia histórica
en 1982 en España.
La
fiesta social en las gradas durante los encuentros, puesta en marcha
durante la fase final de Argentina en 1978, dio paso a terminología
para formas de animación en tono jovial y unánime,
con el término argentino de la lluvia de papel y el mexicanismo
de la ola de la edición de 1986, que respectivamente designan
el lanzamiento al aire de pequeños trozos de papel y la acción
de levantarse progresivamente el público de sus asientos
y volverse a sentar, en sentido contrario a las agujas del reloj.
II
Nivel de difusión
Las grandes audiencias de las diferentes fases finales en los medios
de comunicación han hecho que el nivel de difusión
se convirtiera en objeto de estudio del ámbito académico
y permanente centro de interés del mundo de la comunicación
por sus constantes innovaciones.
De
la tribuna académica
La
corrección de textos en la difusión del idioma del
deporte ha constituido un ámbito de preocupación de
las instituciones lingüísticas en las ediciones de México
de 1970, de España de 1982 y del intento de Colombia en 1986.
Los miembros de la Asociación de Academias de la Lengua Española
y de la Real Academia Española se enfundaron la camiseta
para desarrollar un esquema de juego basado en orientar las palabras
de su denominación, en el estudio de su terminología
para incorporarlo al diccionario, en la sustitución de extranjerismos
por otras expresiones más acordes con el idioma español,
en la reflexión sobre la actualidad deportiva y en el comentario
sobre la actualidad lingüística de cada fase final en
prensa, radio y televisión.
Fue
un encuentro disputado desde Argentina, España, México,
Nicaragua, Puerto Rico y Venezuela, en el que corrieron al otro
lado de la línea de banda Emilio Alarcos Llorach, José
María de Areilza, Manuel Briceño Jaúregui,
Joaquín Calvo-Sotelo, Camilo José Cela, Miguel Delibes,
Alfonso Junco, Rafael Lapesa, Fernando Lázaro Carreter, José
Moreno de Alba, Francisco Rodríguez Adrados, Gregorio Salvador,
Gonzalo Torrente Ballester, Torcuato Luca de Tena, Julio Ycaza Tigerino
con el fin de corregir las frecuentes gambetas, zancadillas o patadas
a los criterios de corrección lingüística.
A la tribuna de prensa
La
historia de la difusión de la Copa del Mundo es también
la historia de numerosos medios de comunicación y de una
interminable lista de periodistas como Pedro Escartín, Julián
García Candau, Emilio Maurer, Víctor Hugo Morales,
José María Muñoz, Matías Prats, Andrés
Mercé Varela
y, en especial, del argentino Diego Lucero,
el único que vivió todas las ediciones, hasta su muerte,
entre 1930 y 1994. El telégrafo, las máquinas de escribir,
los teletipos, los ordenadores, las bases de datos, las nuevas tecnologías
de comunicación con Internet
han realzado la estrategia
de la ilusión por correr al otro lado de la línea
de banda con una evolución desde el trabajo individual de
cada medio al intercambio de información con la colaboración
conjunta, en 1998, de países iberoamericanos en publicaciones
deportivas de Barcelona, como el semanario Don Balón con
sus ediciones de Chile, España y Perú o el diario
El Mundo Deportivo con rotativos de Argentina y Brasil.
Para
la historia del idioma en el nivel de difusión, la Copa del
Mundo ha presentado cinco centros de interés. Primero, las
diferentes renovaciones de códigos expresivos con un constante
intercambio entre el español peninsular y el español
de América en los periodismos radiofónico y televisado.
Este ambiente formó una nueva cancha que destacó la
necesidad de comunicación, desarrolló la fantasía,
verbalizó imágenes con las que echar a volar la imaginación
del populismo lingüístico, creó narraciones con
motes gráficos y sintéticos generadores de mitos,
recalcó el énfasis con relatos en suspenso, repeticiones
intermitentes de palabras, expresividad de la erre y alargamiento
de vocales, inclusión de eslóganes en el relato del
juego y explicaciones técnicas de los encuentros
La
Copa del Mundo fue la oacasión propicia para el encuentro
y el intercambio sin complejos entre los estilos de difusión
épica y de difusión espectáculo de ambos lados
del Atlántico.
Un segundo centro de interés ha estado formado por las diferentes
formas del canto emocionado del gol entre el 13 de julio de 1930
en Montevideo, con un gol del mexicano Carreño en el minuto
70 del encuentro inaugural Francia-México y el 7 de julio
de 1998 en Marsella, con un gol de Ronaldo en el minuto 46 de la
semifinal Brasil-Holanda.
Aparte
de los goles que llevaron a Argentina, Brasil y Uruguay a conquistar
ocho títulos o la anécdota de la organización
de concursos de narración de tantos en los bares de Estados
Unidos en 1994, cabe destacar la narración de dos goles ante
Inglaterra por su especial dimensión deportiva y de superación
de momentos históricos desfavorables. En el caso español,
el gol de Zarra fue el triunfo sobre el modelo deportivo que se
imitaba desde principios del siglo, mientras que el gol del argentino
Maradona ha sido considerado el de mayor calidad de todas las fases
finales.
El
primero lo cantó en 34 segundos el locutor español
Matías Prats, en el brasileño estadio de Maracaná
en Río de Janeiro el 2 de julio de 1950: "Tiene en estos
momentos la pelota Gabriel Alonso. Avanza con ella. Sigue avanzando.
Envía un pase largo sobre Gaínza. Gaínza, de
cabeza, centra. El balón va a Zarra. Chuta y... ¡Gol!
¡Gol! Señoras y señores, Zarra acaba de marcar
para España un gol maravilloso".
El segundo tuvo lugar en México cuando en un minuto y quince
segundos el locutor argentino Víctor Hugo Morales palpitaba
el 22 de junio de 1986 en Monterrey: "Balón para Diego,
Ahí la tiene Maradona. Le marcan dos. Pisa la pelota. Maradona
(...) arranca por la derecha el genio del fútbol mundial.
Inicia el contraataque e intenta contactar con Burruchaga... Siempre
Maradona. ¡Genio, genio, genio! Ta, ta, ta, ta, ta ... ¡Gooooool
y gooooooool! ¡Qué golazo! Dios Santo, viva el fútbol.
Golaaaazo. Diegoooool Maradona. Estoy llorando perdónenme.
Maradona en un recorrido memorable, en la jugada de todos los tiempos.
Barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste
para dejar en el camino a tanto inglés, para que el país
sea un puño apretado gritando por Argentina? Argentina, 2;
Inglaterra, 0. Diegoool, Diegoool, Diego Armando Maradona. Gracias,
Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas
y por este Argentina, 2; Inglaterra, 0".
El
tercer centro de interés de aportaciones de la Comunidad
Iberoamericana de Naciones ha sido la elaboración de diccionarios
de equivalencias en varios idiomas para facilitar el trabajo de
los periodistas. Fue el caso de la obra Diccionario periodístico
del fútbol, que editó por la Oficina de Información
Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores de España
en 1982, con la coordinación de Inocencio Arias.
El
cuarto aspecto ha tenido que ver con la consolidación del
comentario técnico de los encuentros realizados en Argentina
y Brasil. El relato de los encuentros desde el punto de vista de
los futbolistas, con su propia terminología, se traspasó
tímidamente a Europa con los artículos de Pelé
en diarios de información general desde 1982 para generalizarse
con los comienzos periodísticos del argentino Jorge Valdano
en 1986 con el artículo "El miedo escénico"
en la publicación cultural La Revista de Occidente.
Un
quinto y último punto de interés ha sido la creación
de varias fuentes de información en Internet. Durante la
fase final de Francia se pudieron consultar aspectos de actualidad
-a través de Mundial Café y Teleline-Infogol en España
y Gol 98 desde Venezuela-, recursos lingüísticos y cuestiones
literarias con el glosario multilingüe realizado por la empresa
Logos en 14 idiomas o el tratamiento literario que ha recibido el
fútbol argentino, abordado en un informe especial de la revista
digital Lecturas de Educación Física y Deportes. Estas
posibilidades también han generado un interesante fenómeno:
el abatimiento de las barreras de la terminología de ámbito
restringido. De tal forma, que en las direcciones electrónicas
de medios de comunicación el asistente del español
peninsular convivía con el linimán del español
de América; la portería también era arco, marco,
meta, portal, puerta; el portero se convertía en arquero,
cancerbero, golero, golquíper, guardameta, meta; el balón
se hizo bola, cuero, esférico, globa, gordita, guinda, la
número cinco, pelota, redonda, vedette; el tiro pasó
a chut, disparo, lanzamiento, remate, shot; y el tiro fuerte pudo
ser designado como balinazo, berriazo, bombazo, cañonazo,
chumbazo, chupinazo, chutazo, misil, pildorazo, zapatazo
III
Nivel literario
La
capacidad de convocatoria de las fases finales de la Copa del Mundo
también ha presentado repercusiones en el nivel literario
del idioma en la Comunidad Iberoamericana de Naciones.
La
creación literaria en lengua portuguesa, aportada por Brasil
al fútbol ha contado desde siempre con composiciones de gran
calidad como las dedicadas por Mario Filho, Armando Nogueira o Vinicius
de Moraes al juego y a los mitos de Pelé y Garrincha. Para
la historia de la Copa del Mundo, entre la numerosa producción,
destacaron las obras que han hecho referencia a los diferentes triunfos.
El campeonato de 1958 fue cantado por Francisco Firminio de Paula
y Joao Severo de Lima; el éxito de 1962 fue reflejado por
Alipio Bispo dos Santos; el triunfo de 1970 es recogido en poemas
de Palito, Carlos Drummond de Andrade y de Manuel d'Almeida Filho.
Un panorama que se ha completado en 1998 con la "Oración
para romper el encanto de Ronaldinho", escrita por Roberto
Drummond en el diario de Río de Janeiro Jornal do Brasil.
La
creación literaria en idioma español ha contado con
una gran tradición desde los triunfos de la Selección
de Uruguay en los Juegos Olímpicos de Verano de 1924 y 1928
y, entre otros muchos escritores iberoamericanos, han figurado autores
de reconocida valía como G. Altamira, Roberto Arlt, Osvaldo
Bayer, Mario Benedetti, Alfredo Bioy Casares, Jorge Luis Borges,
Luis Cané, Cátulo Castillo, Bernardo Carey, Julio
Centeya, Geo Charles,D. Cinalli, Humberto Constantini, Poli Délano,
E. Escobar Bavío, M. G. Fernández, Bernardo Fernández
Moreno, César Fernández Moreno, Horacio Ferrer, Carlos
Ferreira, Roberto Fontanarrosa, Héctor Gagliardi, Eduardo
Galeano, R. García Ibáñez, S. González,
C. Gorostiza, Agustín Guzzani, D. López, Ricardo Lorenzo,
L. M. Lozzia, Humberto Manzi, Ezequiel Martínez Estrada,
Manuel Múgica, H. A. Murena, Héctor Negro, José
Parra del Riego, Pondal Ríos y Olivari, Carlos Púa,
Miguel Romero,Luciano Rottin, Horacio Salas, Roberto Santoro, Santos
Discépolo, Juan Sasturain, Juan José Sebreli, Solly,
Osvaldo Soriano o Bernardo Verbitsky.
El
nivel literario del idioma español en la Copa del Mundo ha
recogido artículos de Premios Nobel de Literatura, literatos
convertidos en cronistas deportivos de actualidad y composiciones
basadas en acontecimientos de las fases finales.
En
el primer apartado destacan las aportaciones realizadas por Camilo
José Cela durante la fase final de España en 1982,
con la reedición en el rotativo madrileño Diario 16
de sus relatos Once cuentos de fútbol, y el comentario de
Gabriel García Márquez sobre la muerte del defensa
Andrés Escobar, que en el encuentro Colombia-Estados Unidos,
marcó en propia meta un gol que supuso la eliminación
de la selección sudamericana en la edición de 1994.
Desde
1978, ha tenido lugar una creciente participación de los
escritores como comentaristas de la actualidad deportiva en medios
especializados y de información general. Un fenómeno
que ha servido para acercar a los escritores a la retórica
de la inflación del periodismo en el género más
idóneo para la libertad expresiva: la crónica del
partido. Entre los numerosos escritores iberoamericanos que han
hecho crónicas en español destacaron los escritos
de Miguel Delibes en la fase final de 1982 o la ratificación
retórica de la existencia de la mano de Dios realizada por
Mario Benedetti en la edición mexicana de 1986. Pero quizá
el momento estelar fue la acreditación de Mario Vargas Llosa
como periodista para cubrir la información de la Selección
de Perú en la fase final de España cuando en la tribuna
de prensa del estadio de Balaídos, del Real Club Celta de
Vigo, escribió el artículo "Elogio de la crítica
de fútbol". Un texto clásico donde estableció
que la sección deportiva constituye una modalidad de literatura
de ficción contemporánea que crea mitología,
incrusta lo irreal en la realidad cotidiana y añade una dimensión
mágica de la experiencia humana gracias a la vitalidad, la
imaginación, la libertad y la audacia de estilos y al desarrollo
del instinto poético con técnicas retóricas.
La
literatura iberoamericana de creación en lengua española,
basada en acontecimientos reales de la Copa del Mundo, ha generado
numerosas composiciones. Como botón de muestra de este incompleto
y somero repaso, cabe destacar cómo en la edición
brasileña de 1950 los poemas "Golkíper"
y "Romance de las botas de Zarra en el España-Chile
en Río de Janeiro", de Lucha Odín Fleitas y Pedro
de Miranda, respectivamente, reflejaron al guardameta brasileño
Barbosa en el partido contra Uruguay y al goleador español
Zarra. La fase final de Chile en 1962 fue la fuente de inspiración
del poema "Homenaje al Mundial", con el que Julio Barrenechea
obtuvo el Premio Nacional de Literatura de Chile, y del relato de
Jean Cau "Todos somos brasileños", en el que expresó
su admiración por Pelé. El triunfo de Brasil en el
partido final de la edición mexicana de 1970 es el motivo
del poema "Balada para Pelé" del escritor uruguayo
Horacio Ferrer. La forma de celebración de los goles del
brasileño Jairzinho, con acción de gracias y oración,
en las fases finales de 1970 y 1974, llevaron al poeta español
Vicente Gaos a componer "Oración por un gol". La
edición de 1978 inspiró, entre otros autores, al argentino
Carlos Ferreira el poema "Mundial". Y en la última
edición del siglo XX destacaron las colecciones de relatos
y antologías para el periodismo escrito y para las nuevas
tecnologías, destacando por su calidad el especial "Libres
directos", del suplemento ABC Cultural que edita el diario
español ABC y el especial de la revista digital argentina
Lecturas de Educación Física y Deportes. En ellos
se pudo disfrutar el juego del lenguaje literario desplegado por
los autores españoles y del Mar del Plata: Osvaldo Bayer,
Felipe Benítez, Juan Bonilla, Nicolás Casariego, Dulce
Chacón, Roberto Fontanarrosa, Ed |