Copa del Mundo 2002 

Las décimas del Mundial de 1998

Ricardo Bada (*)

La noche del domingo 12 de julio, en París, para gran contento y felicidad de muchos más millones de seres humanos de los que creeríamos los fanáticos del deporte rey, concluyó el Campeonato Mundial de Francia. Se me ocurre una manera un tanto disparatada de resumirlo. Sigan oyendo, y sabrán cuál. El día 17 de junio, yendo en bicicleta, por el bosque y las orillas del Rhin, a mi despacho en la redacción de la Radio Deutsche Welle, se me ocurrió la siguiente décima:

Ayer le dije a mi nieto
que tras el gol de Ronaldo
vino luego el de Rivaldo
y un tercero de Bebeto.
Brasil infunde respeto.
Mi yerno me preguntó:
-¿Y Marruecos?
-No lo sé
-le respondí-, puso empeño,
pero el once brasileño
vino, vio, bailó y venció.

Llegué a la redacción, la pasé al papel y se la mostré a algunos compañeros, los cuales, sádicamente, decidieron inmediatamente que yo debería escribir una décima diaria sobre los acontecimientos del Mundial, para concluir de un modo, digamos, original, nuestro espacio diario dedicado al mismo. Y hétete aquí que, quieras que no, me puse a la tarea, y la verdad es que me he divertido como pocas veces en mi vida. Sobre todo cuando, por ejemplo, me enteré de que en el Irán, por mor de la censura, transmitían el Mundial en diferido, con diez segundos de retraso, a fin de poder cortar a tiempo los excesos nudistas de nuestro caduco mundo occidental. Dato éste que me inspiró una nueva décima:

Sabido es que en el Irán
el Mundial se televisa
sin la simultánea prisa
que en Madrid o en Aquisgrán.
Los censores de Teherán,
de ojitos muy pudibundos,
disponen de diez segundos,
que usan de un modo letal
contra el exceso carnal
que se goza en nuestros mundos.

Vino un poco después el 1:0 de Colombia contra Túnez, y como algún amigo colombiano me dijo amargamente que contra Rumania el Pibe Valderrama había jugado de un modo evangélico, es decir, sin que su pie derecho supiese lo que hacía su pie izquierdo, la musa del Fútbol me susurró al oído estos diez octosílabos:

Cinco a cero en Argentina,
Colombia, hace cinco años.
Después ¡cuántos desengaños,
cuantísima adrenalina,
cuánta derrota mezquina!
Mas cuando El Pibe percibe
la ocasión, su garra exhibe,
y con un pase certero
da a Colombia el uno a cero.
Valderrama es ese Pibe.

Vivimos luego la clamorosa victoria de España contra Bulgaria, un 6:1 que ha sido el resultado más apabullante de este Mundial. Una victoria pírrica obtenida por España curiosamente cuando el gran Pirri hace ya muchos años que colgó las botas. Y no pude evitar un sarcasmo envuelto con lacito de seda en el adjetivo del último verso:

De una forma extraordinaria,
y metiéndole seis goles,
le hicieron los españoles
morder el polvo a Bulgaria.
Mas la suerte fue contraria
y además bien oportuna:
si España no hay más que una,
también Paraguay no hay
más que un solo Paraguay:
¡¡¡qué inCLEMENTE la Fortuna!!!

En los octavos de final, el desafortunado México tuvo que enfrentar al equipo más suertudo de todo el Mundial: Alemania; y la noche anterior tuve este pálpito de una esperanza que estuvo a punto de cumplirse, pero -¡ay!- no se cumplió:

México lindo y querido,
¿debemos decirte adiós?
Te enfrentas con Berti Vogts,
que hasta hoy sólo ha perdido
de la Suerte por descuido.
Pero tú no te desmandes;
tus esperanzas son grandes,
y esta tarde en Montpellier
con tesón lucha, y con fe,
y confía en Luis Hernández.

Por cierto que Alemania estuvo tan asistida de la suerte, hasta encontrar en Croacia, en cuartos de final, la horma de su adidas, que no pude menos de recrear la más famosa décima de don Pedro Calderón de la Barca, la del monólogo de Rosaura en La vida es sueño, que muchos atribuyen a Campoamor. ¿La recuerdan?:

Cuentan de un once que un día
tan pobre de juego estaba
que tan sólo un gol marcaba
...y en la propia portería.
"¿Habrá otro -se decía-
más pobre en juego que yo?".
Y cuando el rostro volvió
halló la respuesta viendo
a Alemania...aunque metiendo
los goles que él no metió.

También en octavos de final, un clásico: Argentina-Inglaterra. Que acabó, como ya saben, jugando los ingleses con sólo diez hombres y forzando una prórroga en la que los argentinos tampoco consiguieron hacer el gol de la fortuna. De modo que la cosa se resolvió por penalties, y al otro día la décima se sacó el sombrero ante Owen & Co.:

No llores por ti, Inglaterra,
que tus cuentas son cabales:
perdiste sólo a penales,
cuestión de la suerte perra.
Aquí como en toda guerra,
más que derecho hay revés.
Mi opinión sincera es
(sin menoscabar a Roa)
que no merece una loa
el que once ganen a diez.

De los cuartos de final, particularmente destacables, el de Holanda contra Argentina (reviviendo la final del 78 en Buenos Aires) y el de Croacia versus Alemania, equipo éste al que el Daily Telegraph había bautizado 24 horas antes como "The boring boys" (Los aburridos), y ello explica mi décima del día de marras:

Holanda contra Argentina
y Argentina contra Holanda:
ninguna de las dos blanda,
y las dos a cual más fina:
¿quién a la otra elimina?
También me pregunto avieso,
y aquí lo digo y confieso,
si Croacia en su partido
contra el equipo aburrido
sobrevivirá al bostezo.

Entre tantas décimas altamente corregidas por muchísimos ojos vigilantes (puesto que las estábamos incluyendo ya a diario en nuestra página de Internet), alguna errata tenía que deslizarse, pero hubo un caso donde pueden creerme que la errata fue intencionada, y la hice al comentar la prohibición, dictada por la FIFA, de que los jugadores intercambiasen sus camisetas en el terreno de juego al concluir el partido:

A los pobres jugadores
les fue, parece, prohibido
que al término del partido
intercambien sus colores,
si no es entre bastidores.
Medidas archidiscretas,
que intercambiar camisetas
sólo prohibir imagino
en el fútbol femenino,
por aquello de las setas.

Y bueno, ya metidos en semifinales, un Brasil-Holanda que era, de a deveras, como dicen los mexicanos, la auténtica final. No les extrañe, pues, que le dedicase mi décima del martes 7 de julio, día de San Fermín:

La final anticipada,
con mucho siempre más bella,
será esta noche en Marsella...
y no vaticino nada.
Brasil la da por ganada
pero Holanda Holanda es,
y si a la tercera vez
estuviera en la final
pienso yo que este Mundial
pudiera ser holandés.

En fin, todos sabemos ya entretanto como terminaron ambas semifinales, así que remato esta antología con la décima que los oyentes del informativo diario de Radio Deutsche Welle escucharon la mañana del domingo 12 de julio, por onda corta o vía satélite o a través de alguna de las emisoras que nos copian la señal y nos incluyen en sus propios programas:

Basilique de St. Denis:
en tumbas de gran prestancia,
todos los reyes de Francia
yacen sepultos aquí.
Si Francia su dernier cri
contra Brasil lo dará,
es cosa que...chi lo sá!
Pero si acaso lo diera,
un entierro de primera
seguro lo tiene ya.

Ni que decir tiene que la décima que transmitimos al día siguiente fue una completamente distinta, para a grandíssima desilusão da torçida brasileira. Hélas! De todos modos, a mis oyentes apasionados por el fútbol no se les habrá escapado el hecho de que en esta antología de las Décimas del Mundial, y para ser consecuente con el deporte rey, les he ofrecido, claro está, una selección de...once.

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(*) Periodista

 

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