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Miguel
Delibes: la actividad deportiva de un hombre sedentario
Jesús
Castañón Rodríguez
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Este
autor, referente de la literatura contemporánea iberoamericana,
nació en Valladolid en 1920, ha sido Catedrático
de Derecho Mercantil y director del diario El Norte de Castilla
y ha desarrollado una amplia trayectoria literaria galardonada,
entre otros, con los premios Nadal , Nacional de Literatura, Frastebrath,
Príncipe de Asturias de las Letras, Premio de las Letras
de Castilla y León y Premio Nacional de las Letras.
Vida,
literatura y deporte
Su
afición al deporte se remonta a su infancia y la recibe
de su padre, representante en Valladolid de las compañías
automovilísticas Ford y General Motors, amante de la vida
al aire libre y practicante de caza, natación y ciclismo
en Salamanca y Valladolid en compañía de Julio Alonso,
Narciso Alonso Cortés y los hermanos Sigler. De ellos aprenderá
a bucear, nadar en estilo libre, flotar y capturar sus primeras
perdices, codornices y avefrías con una escopeta de 12
milímetros de calibre. Y con el tiempo, transformará
esta vida al aire libre en artículos periodísticos,
cuentos, libros infantiles, libros de viajes y novelas que abarcan
tres modalidades de deporte tradicional y siete disciplinas de
deporte moderno.
Deporte
tradicional
En
el primero desarrolla manifestaciones literarias para caza, pesca
y senderismo.
Caza
La
primera será una de sus grandes pasiones. Se inicia en
1930, con la caza a pedradas de golondrinas y de vencejos con
el tiragomas, hasta dar el salto a disparar con una escopeta de
perdigón de aire comprimido, regalada en la festividad
de los Reyes Magos.
Avefrías,
tordos y codornices serán las nuevas piezas, conseguidas
con escopetas de 12 y 16 milímetros de calibre en las localidades
vallisoletanas de Boecillo y Quintanilla de Abajo. Y los éxitos
y los fracasos del día de caza influirán en su estado
de ánimo, con la práctica de la caza menor, en especial
de perdiz roja, en las localidades de Belver de los Montes, La
Santa Espina, Puente Duero, Quintanilla de Abajo, Renedo de Esgueva,
Riego del Camino, Sardón, Tordesillas, Villa Esther, Villafuerte
de Esgueva y Villanueva de Duero. Y también, de la caza
mayor en batidas de jabalí en la población burgalesa
de Sedano.
Este
mundo de experiencias y recuerdos se extienden por las páginas
de numerosos libros: La caza de la perdiz roja, El libro de
la caza menor, Con la escopeta al hombro, La caza en España,
Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo, Las perdices
del domingo y El último coto, así como
las antologías y recopilaciones Dos días de caza,
La caza de la perdiz roja en España, Alegría de
la caza y Un cazador que escribe. Y también
encuentra su reflejo literario en la novela Diario de un cazador.
Pesca
El
autor practica las modalidades fluvial y marina. Pesca con cucharilla
y buldó en el espigón y en la ría de Suances
(Cantabria) para capturar lubina, desde 1953. Pero su principal
actividad se centra en la pesca del cangrejo de pata blanca en
el río Esgueva en las localidades vallisoletanas de Renedo
y Esguevillas y en los ríos burgaleses Moradillo y Rudrón,
así como en la captura de truchas con devón, cucharilla
y mosca artificial en los ríos Porma, Esla, Pisuerga, Tera,
Najerilla, Luna y Rudrón en Castilla y León. Toda
una experiencia que literariamente se concentra en Mis amigas
las truchas.
Senderismo
Otra
práctica deportiva ha sido la de andar durante hora y media
todos los días. Primero, como técnica para repasar
temarios mientras estudiaba y, posteriormente, como ejercicio
tras sufrir un amago de accidente cardiovascular. Durante los
intervalos que vive en la ciudad da origen a un paseo por la mañana
y a callejear por la tarde, y se transforma en senderismo, durante
el veraneo en Sedano, para recorrer los distintos montes del valle
de Iguña.
Deporte
moderno
Su
interés por el deporte moderno presenta más variedad
y alcanza a siete disciplinas diferentes: automovilismo, ciclismo,
fútbol, motociclismo, natación, tenis de mesa y
tenis.
Entre
motores y ruedas
Delibes
evoca cómo a los siete años, su padre le obligó
a dar vueltas por la casa familiar para que aprendiera a ir solo
en bicicleta, elemento que con el paso del tiempo se convirtió
en una emotiva competición para esquivar los policías
municipales que debían cobrar la tasa de matrícula
del vehículo y, desde los dieciocho años, en un
medio para divertirse, trabajar y desplazarse a ver a su enamorada
Ángeles en trayectos que le llevan por las provincias de
Valladolid, Palencia, Burgos y Cantabria.
Esta
práctica del ciclismo se complementa con una idea de la
carretera como esfuerzo y con una profunda admiración por
el Tour de Francia y la figura de Fausto Coppi, que comentará
en sus artículos periodísticos. En "Mi querida
bicicleta" y en "Sobre los divos" expone la teoría
de que los escaladores sólo se dan en países donde
no existe un buen nivel de vida y considera que las grandes figuras
del deporte destruyen la capacidad de sorpresa, el ímpetu
y la improvisación.
Posteriormente,
reseña su paso de la bicicleta a la moto con una gran admiración
por la Montesa de 125 cc. y la curiosidad que produce a los peatones
ver armar y desarmar la moto cuando no arranca. Y el automovilismo
será material literaria de libros de viajes, como el volumen
Dos viajes en automóvil: Suecia y los Países Bajos
(1982).
A
raquetazos
Los
deportes de raqueta tienen su hueco con el tenis de mesa y el
tenis. Evoca su pasión por el primero, al que denomina
"tenisín", y liga su recuerdo a las vacaciones
de Sedano y al subcampeonato que obtuvo en un torneo en el trasatlántico
Constitution, camino de Nueva York en 1964.
No
obstante, da mayor realce al tenis, actividad que practica desde
los 13 años. Le llama la atención su peculiar forma
de tanteo, cuando debería ser "1, 2, 3 y juego",
así como su jerga con barniz aristocrático, con
terminología que parecía vestirte de etiqueta y
con anglicismos que se pronuncian con nasal acento cosmopolita.
Por comodidad, le gusta disputar partidos de dobles y considera
que pierde su carácter de signo de distinción social
cuando en la década de los ochenta las masas populares
diversifican sus prácticas deportivas hacia atletismo,
baloncesto, balonmano, hockey, natación, rugby y tenis.
Como
pez en el agua
La
natación se convierte en un medio para refrescarse y en
una fuente de placer. Lo practica en Boecillo, Quintanilla de
Abajo, Viana de Cega y Valladolid y su acercamiento a él
se produjo como consecuencia de la lectura de los semanarios gráficos
de los años treinta As y Campeón con sus llamativas
fotografías de competiciones de saltos de trampolín.
Su estilo personal se basa en convertir el agua en medio natural
sin tener que realizar grandes esfuerzos.
Al
otro lado de la línea de banda
Sin
duda el deporte estrella en la producción literaria del
autor es el fútbol, una pasión que le arrebata desde
los ocho años, después le acerca a los estadios
hasta la instalación de vallas para el público,
en 1978, y se transforma en un asiduo espectador del fútbol
televisado.
En
"Una larga carrera de futbolista" evoca los tiempos
colegiales en que recreaba el balompié con botones para
jugar a escondidas en el pupitre de clase, con canicas para el
patio y con pelotas de trapo o bolas de papel para la galería
de la casa familiar y con una pelota de goma en los andenes del
parque vallisoletano del Campo Grande.
Recuerda
cómo recitaba alineaciones, memorizaba resultados y jugadores,
iba a los estadios para seguir al Real Valladolid o cómo
formulaba la "Ley Delibes" en 1932: "el equipo
que después de perder en casa visita a otro que viene de
ganar fuera, si no se alza con el triunfo sumará al menos
uno de los puntos en litigio". Este relato de su vida futbolística
se cierra con una explicación de su alejamiento de los
estadios.
En
Vivir al día aparece su visión sobre el fútbol
profesional de las décadas de los cincuenta y sesenta.
Alaba a los futbolistas que practican el balompié con pundonor
y amor propio en "Divos y destajistas" ya que considera
que el entusiasmo, el amor propio y el tesón tienen una
mayor capacidad para apasionar a la gente que el ritmo, la euritmia,
la armonía y la proporción. Comenta en "Campeón
de taquillas" su satisfacción por la tercera Copa
de Europa del Real Madrid aunque critica el exceso de jugadores
extranjeros en las alineaciones que, repletas de kas, uves dobles
y eses líquidas, demuestran que la victoria es resultado
más de la fuerza financiera que del poderío deportivo.
Explica el descenso de espectadores que asisten a los campos de
fútbol en "La Liga agoniza" y culpa al profesionalismo
desmesurado y al afán de la gente por ver a su equipo sólo
si es capaz de ganar.
Además,
destaca el papel de los directores técnicos en "La
misión del entrenador" tras unas declaraciones de
Alfredo di Stéfano en las que pensaba que entrenador sólo
influye en un 10% de las victorias y en el 40% de los fracasos.
Para Delibes, el alma de un equipo es el alma del entrenador,
principio que ejemplifica con el toque mágico y el aire
científico de los esquemas de juego que desarrolla Helenio
Herrera.
En
El otro fútbol presenta una visión de actualidad
dedicada a campeonatos internacionales. Analiza la Eurocopa de
1980, en comparación con la Copa del Mundo de 1978, en
su avance del juego defensivo, el desarrollo de tácticas
para jugar sin balón y la crítica a la actuación
de la Selección Española en "El otro fútbol".
En "El tema del fútbol" evoca el estilo de sus
tiempos infantiles y juveniles para resaltar la estética
del juego al espacio y el triunfo por velocidad y fuerza en el
fútbol moderno.
Y
en "Sobre el Mundial" reseña la escasa calidad
de los partidos, el buen juego de Brasil, las excesivas tácticas
defensivas y una dura crítica a la Selección Española
por sus malos resultados.
La
fase de alejamiento de los estadios para acercarse al fútbol
televisado se documenta en el volumen Pegar la hebra. En
"El fútbol en baja" coincide con el escritor
español Juan García Hortelano en que la causa de
la deserción de los espectadores de fútbol reside
la violencia de los jugadores, sus excesivas tarascadas y el desencanto
de la gente ante la destrucción del buen juego; situación
que pretende solucionar con la creación de faltas personales
y exclusiones a la quinta falta, como en el baloncesto. En "El
fútbol en pantalla", desarrolla un asunto tratado
en un artículo publicado en el diario ABC titulado "Fútbol
y televisión": crítica al acompañamiento
lingüístico de las imágenes televisadas de
los encuentros por sus excesos de redundancia, retórica
superflua y gratuita y comentario cerrado con locutor omnisciente
en los resúmenes de los partidos de cada jornada.
Curiosamente,
la afición y el criterio futbolísticos de Delibes
para pronosticar el resultado de un partido entre el Atlético
de Madrid y el Real Valladolid asoman en el relato "El saque
de Cela", de Francisco Umbral.
Epílogo
La
originalidad de Miguel Delibes reside en ser uno de los pocos
autores que unen vida, deporte y literatura hasta llevar al papel
las experiencias y sensaciones de su práctica, hasta unir
los ámbitos físicos e intelectuales con preocupaciones
por el idioma o hasta elaborar personales teorías de observación
para ciclismo y fútbol. Convierte las bellas artes en movimiento
de diez disciplinas deportivas en una ocasión para generar
arte.
Referencias
bibliográficas
ALONSO
DE LOS RÍOS, César: Conversaciones con Miguel
Delibes. Barcelona: Destino, 1993.
ALVAR, Manuel: El mundo novelesco de Miguel Delibes. Madrid:
Gredos, 1987.
DELIBES, Miguel: (1954) La partida. Madrid: Alianza Editorial,
1996.
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- (1963) La caza de la perdiz roja. Barcelona: Lumen, 1975.
- El libro de la caza menor. Barcelona: Destino, 1964.
- "Sobre los divos", en Vivir al día.
Barcelona: Destino, 1968, págs. 42-44.
- "Divos y destajistas", en Vivir al día.
Barcelona: Destino, 1968, págs. 45-47.
- "Campeón de taquillas", en Vivir al día.
Barcelona: Destino, 1968, págs. 85-87
- "La Liga agoniza", en Vivir al día.
Barcelona: Destino, 1968, págs.129-131.
- "La misión del entrenador", en Vivir al
día. Barcelona: Destino, 1968, págs. 184-186.
- Con la escopeta al hombro. Barcelona: Destino, 1970
- (1972) La caza en España. Madrid: Alianza Editorial,
1993.
- Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo.
Barcelona: Destino, 1977
- Mis amigas las truchas. Barcelona: Destino, 1977
- Dos días de caza. Barcelona: Destino, 1980.
- Las perdices del domingo. Barcelona: Destino, 1981.
- "El otro fútbol", en El otro fútbol.
Barcelona: Destino, 1982, págs. 7-13.
- "El tema del fútbol", en El otro fútbol.
Barcelona: Destino, 1982, págs. 15-22.
- "Sobre el Mundial", en El otro fútbol.
Barcelona: Destino, 1982, págs. 23-32.
- Dos viajes en automóvil: Suecia y los Países
Bajos. Barcelona: Plaza & Janés, 1982.
- "La herencia", en Mi vida al aire libre. Barcelona:
Destino, 1989, págs. 9-36.
- "Una larga carrera de futbolista", en Mi vida al
aire libre. Barcelona: Destino, 1989, págs. 37-56.
- "Mi querida bicicleta", en Mi vida al aire libre.
Barcelona: Destino, 1989, págs. 57-88.
- "Una bici que rodara siempre cuesta abajo", en Mi
vida al aire libre. Barcelona: Destino, 1989, págs.
89-108.
- "Un deporte de caballeros", en Mi vida al aire
libre. Barcelona: Destino, 1989, págs.109-126.
- "El mar y los peces", en Mi vida al aire libre.
Barcelona: Destino, 1989, págs. 127-158.
- "La alegría de andar", en Mi vida al aire
libre. Barcelona: Destino, 1989, págs. 159-184.
- "El nadador del mínimo esfuerzo", en Mi
vida al aire libre. Barcelona: Destino, 1989, págs.
185-200.
- "Un cazador que escribe", en Mi vida al aire libre.
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- "El fútbol en baja", en Pegar la hebra.
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- El último coto. Barcelona: Destino, 1992
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