Las memorias de Maradona y Di Stéfano 

Gambetas que encandilan las pupilas

Jesús Castañón Rodríguez

TRAYECTORIA PROFESIONAL COMO JUGADOR

La parte central de las dos memorias reside en el análisis de la vida deportiva con sensibilidad de tango. Entre el cariño y la ironía recuerdan con nostalgia su respuesta a la supervivencia, su ascenso en la consideración ajena, la obtención de fama y fortuna. Su trayectoria como jugadores es abordada en orden cronológico: los inicios en el barrio, la vida profesional, las dificultades sufridas y una explicación de sus claves de juego.

Los inicios futbolísticos

La historia como jugador de Diego empieza en Cebollitas. Juega como defensa y disputa muchos encuentros con una pelota rota. La historia de Alfredo parte de Unidos y venceremos. Especialmente emotivos son los recuerdos nostálgicos de la primera prueba en otro club junto a otros muchachos del barrio, la transformación de la calle en cancha, de los árboles y paredes en porterías, las miradas brillantes de los niños al ver los partidos de primera división, el gusto por los relatos radiofónicos de Lalo Pelliciari, el aprendizaje del fútbol en Siete Canchitas o en la fábrica familiar gracias al adiestramiento del botones hincha de Boca Juniors.

Las nieves del tiempo en los clubes y los seleccionados

Esta campana de emociones se dispara con el recuerdo de la primera actuación en primera división y en la Selección, con su apasionado relato de ir corriendo a contarlo a los padres como si se hiciera realidad la letra del tango El sueño del pibe…

Diego Armando Maradona rememora el salto al profesionalismo en apenas dos años y medio. Un paso meteórico que empieza en Argentinos Juniors para continuar en Boca Juniors tras una decisión sentimental en la que influyeron el sueño del padre de ver a Diego jugando en dicha entidad y el recuerdo de la tribuna que gritaba "que se quede" cuando en su infancia disputaba encuentros para amenizar los descansos.

Después realizó su periplo europeo en España e Italia. Del F.C. Barcelona recuerda sus desencuentros con el presidente y directivos, la frustración de no adaptarse al paso de la técnica a la furia y la constante carrera, la dureza de los marcajes y una etapa marcada por los problemas de salud con la hepatitis, por los primeros contactos con la droga, por las deudas económicas y por una salida forzada de la entidad blaugrana. Una segunda escala fue el Nápoles, donde estuvo a gusto porque el público le aplaudía los detalles técnicos y se sentía ídolo de los niños pobres, símbolo de la lucha del norte contra el sur de Italia, así como un sentimiento de orgullo por el que siempre gana el que más lucha y no tiene miedo. La falta de reconocimiento de aquel éxito, proporcionada a los entrenadores y no al jugador, le llevan a tomarse unas largas vacaciones sin consentimiento que tendrán como consecuencia las acusaciones de estar supuestamente relacionado con la droga y la camorra, sufrir una serie de situaciones de riesgo nunca aclaradas y acabar con una salida en falso de la entidad napolitana.

La fase final de su carrera fue el paso por Sevilla y Newell’s Old Boys hasta llegar a la despedida con la camiseta de Boca Juniors la entidad admirada desde niño, el club donde los aficionados temblaban y lloraban emocionados al reconocer al ídolo que les hace la vida más feliz y llevadera, el sitio que permitió dar el primer gran salto en popularidad y estilo de vida, el recuerdo inolvidable de la primera tribuna que coreó su nombre: "Maradó"…

Pero es la vida futbolística en la Selección albiceleste la que constituye una auténtica recopilación de semblanzas del alma, llena de descripciones y precisas impresiones: el dolor ante la ausencia en la lista de convocados para la Copa del Mundo de 1978, el desgaste físico y la frustración en 1982, la gloria de 1986, la decepción de 1990 y el sueño robado de la Copa del Mundo de 1994. Todo un recorrido por el dolor y la euforia, que termina con la acusación de dopaje en Estados Unidos, el llanto inconsolable abrazado a su esposa y un estallido de rabia.

La selección se presenta como un sentimiento que está por encima de todo y que requiere un solidaridad inquebrantable, como una fuente de sentimientos intensos. La gloria llegaría en México y evoca todo el proceso desde que Bilardo lo va a buscar y hace realidad su sueño de ser capitán de la Selección hasta que se siente presidente en el balcón de la Casa Rosada al ofrecer al pueblo argentino el triunfo del campeonato mundial. Y amplía su relato para diseccionar los sentimientos de revancha en el partido contra Inglaterra para recuperar algo de la guerra de las Malvinas y defender la memoria de los muertos, así como para narrar el gol soñado explicando su antecedente en un tanto fallado el 13 de mayo de 1981 en un partido en Wembley. El dolor llegaría con el pase de gol a Caniggia que supuso la eliminación de Italia de la Copa del Mundo de 1990, lo que frustró oportunidades a una serie de negocios y fortunas que encontraron su venganza en sus problemas con el consumo de estupefacientes.

Alfredo Di Stéfano debutó como extremo derecho frente a Huracán. Y así da paso a una larga lista de recuerdos en Argentina: los primeros partidos con River Plate; el fichaje por Huracán, que consigue su presidente pistola en mano; la salvación en la mili o colimba (corre, limpia, barre) gracias al equipo de fútbol de un sargento de Santiago del Estero; la primera actuación con la selección albiceleste frente a Paraguay; los seis minutos en que sustituye en la meta al portero Amadeo Carrizo en el clásico Boca-River de 1949; las constantes giras por Europa y América.

Posteriormente surge el traspaso, junto a Pipo Rossi, al Millonarios de Bogotá en un ambiente marcado por fuertes ataques, injurias y amenazas de sus antiguos equipos y de la prensa argentina. Relata la difícil situación vivida con el interés de F.C. Barcelona y Real Madrid por hacerse con sus servicios y una larga y compleja negociación por sus derechos en los que participaban Millonarios y River Plate.
En su etapa española hace referencia a su paso por Real Madrid, Español y la Selección española. Del primero destaca cómo le hacían tirar los penaltis en contra de su voluntad, los grandes momentos de la década de los 50, la fuerte personalidad de Santiago Bernabéu, los recuerdos felices y amargos de diversos partidos de Copa de Europa, las fatales consecuencias de la final de Copa de Europa en Viena frente al Inter de Milán y su salida en falso, por haber mantenido una discusión táctica con el entrenador Miguel Muñoz, tras ganar 8 Ligas, 5 Copas de Europa, 1 Copa de España y 1 Copa Intercontinental. Del Español comenta la sensación extraña de enfrentarse a los antiguos compañeros blancos y cómo con ellos jugó su último encuentro ante el al Saint Étienne en 1966. Y de la Selección española rememora su primera actuación el 30 de enero de 1957 frente a Holanda junto a diversos momentos de campeonatos.

En ambos casos se destaca en el paso por el fútbol español la mayor valoración que se daba al esfuerzo físico y al tesón sobre la técnica, se hace especial hincapié en que los grandes éxitos en Copa de Europa y Copa del Mundo llegaron cuando se mezcló la velocidad europea con la técnica sudamericana, la dinámica europea con el chamuyo criollo. Y en esta visión retrospectiva se presta especial atención al mejor gol y a las lesiones. Sobre el primer aspecto, Maradona tiene la secuencia del segundo gol contra Inglaterra en la Copa del Mundo de 1986 encima de la cama con un rótulo, mientras que Di Stéfano no pudo ver ni conservar ninguna foto de un remate acrobático hecho de tacón frente a Bélgica. En el apartado de lesiones, Diego resalta la fractura de tobillo en Bilbao, las constantes infiltraciones y el sometimiento a planes físicos especiales para afrontar los grandes acontecimientos; mientras que Alfredo evoca una infección interna de rodilla y problemas estomacales tras una urticaria por comer una lata de conserva en mal estado.

Los requiebros del destino

Pero en este redescubrimiento del pasado no falta la invisible fuerza opresora del destino con unas dificultades deportivas y requiebros sociales dispuestos a frenar sus excesos de talento. Los protagonistas recorren tránsitos hacia lo inevitable, luchan épicamente con todas sus fuerzas en vano y muestran su queja amarga ante la indiferencia de aquellos a quienes deberían importar las paradojas del deporte y las tragedias vitales de una amenazadora muerte por culpa de los estupefacientes y la violencia.

Las dificultades deportivas se dilucidan con los compañeros de equipo como Passarella en la Selección de Argentina y el brasileño Didí en el Real Madrid; con los árbitros que no calibran bien las protestas encendidas de los jugadores; con los periodistas que emplean declaraciones de impacto o hacen interpretaciones personales sobre lo que no se ha dicho; con representantes que realizan ruinosas inversiones económicas… Pero en ambos casos destacan las paradojas de la hiel de la victoria y la indefensión de las aparentemente poderosas estrellas del fútbol. Diego y Alfredo se quejan con amargura de los descartes sufridos para disputar fases finales de la Copa del Mundo, la triste victoria ante Italia en 1990 o las ingratas salidas de los equipos tras haberlo dado todo y llegar a lo más alto con ellos. También exaltan su lucha por la defensa, organizada en sindicatos, de los intereses de los futbolistas con una total comprensión hacia las miserias vividas por los jugadores más sencillos –retrasos en el cobro de sueldos, corrupción…- y con la solicitud de mejoras para los jugadores de alta competición. Los dos recuerdan las huellas de las huelgas protagonizadas en 1948 en la Argentina y las reivindicaciones planteadas a la FIFA en 1986 para atajar el excesivo juego duro y buscar unos horarios de partidos que no se hicieran en función de los intereses de las transmisiones de televisión.

Las dificultades sociales vienen impuestas por la vida en un torbellino de pasiones irracionales. Unas veces procedentes de grupos de aficionados que asaltan la concentración de Boca Juniors para amenazar a los jugadores, pistola en mano, si no se esforzaban para ganar el campeonato. En otras ocasiones, por las supuestas relaciones con los atrapantes mundos de la camorra y de la fama, que llevaron a Maradona a conocer, en palabras del cantante Rodrigo, "una blanca mujer de misterioso sabor y de prohibido placer". Y también, como en el caso de Di Stéfano, por el deseo de un grupo de utilizar la imagen de los deportistas para hacer propaganda de su ideario político. Toda una terrorífica experiencia cuya información, además de la que aparece en las memorias, produjo el poema "Romance del rapto blanco" de José María Pemán (director de la Real Academia Española) y curiosidades como la solicitud de la Saeta Rubia a sus captores del Frente de Liberación Nacional de Venezuela de que le protegieran las piernas en caso de tiroteo con la policía.

Claves de juego

Uno de los aspectos más interesantes de los libros de memorias son cómo desgranan sus propias claves del juego en un estilo de pinceladas breves y arranques de sinceridad. Se llega a la conclusión de que el fútbol es contagio, participación sin exclusiones, sentido de la solidaridad para sobrevivir, pasión por la lucha, improvisación, afán por superar todas las adversidades…

La genialidad de Maradona reside en su movilidad en los tobillos, al girarlos más de lo normal, en la elaboración de planes físicos especiales para recuperarse, en la libertad de movimientos por la cancha para crear, en el gusto por jugar en el frente de ataque organizando el juego y pasando balones. Los secretos de Di Stéfano pasan por tener moral alta y luchar sin miedo, por el entendimiento cerebral de los individuos conseguido a base de charlar y convivir, por entender el carácter imprevisible del juego, por aceptar que la sencillez es lo más eficaz y se acaba imponiendo, por no tener el protagonismo de la capitanía del equipo…

TRAYECTORIA COMO ENTRENADOR

Un tercer ámbito común es el paso por los banquillos como directores técnicos. Diego desarrolla una experiencia de meses al frente de Mandiyú de Corrientes y Rácing de Avellaneda. Alfredo cuenta con una carrera más dilatada, al frente de Elche, Boca Juniors, Valencia, Rayo Vallecano, Castellón, River Plate y Real Madrid.

En cualquier caso, explican que la mentalidad del entrenador obliga a pensar en función de los demás, a saber que las alegrías y los logros son de otros, a preocuparse por dejar contentos a los que no juegan y a atender a la cantera. Sufren como problemas comunes la lucha imposible contra las injerencias de los directivos y de las corruptelas que rodean el fútbol, así como la hiel de recibir el despido tras conseguir títulos y triunfos importantes. Este sinsabor, sólo compensado por el cariño y la devoción indescriptible de las hinchadas, crea un excesivo vaivén de inestabilidades que les lleva a abandonar el fútbol para no hacer sufrir a sus familias.

TRAYECTORIA COMO PERIODISTA

Mucho más corta es la vida en su vertiente de periodistas. Maradona llega a disfrutar de protagonismo en la televisión italiana en sus años dorados del Nápoles, pero es Alfredo Di Stéfano el más asiduo. Su trayectoria empieza en la Agencia Efe para cubrir la Copa del Mundo de 1966, con el sobrenombre de El Topo, y llega hasta la actualidad con colaboraciones en diversas radios y con comentarios técnicos en un programa de fútbol para el canal internacional de Antena 3 Televisión.       

Introducción y La paz de la pelota

El lado humano, estilo y referencias bibliográficas

 

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