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DIM
Campeón El
Poderoso acabó con 45 años de ayuno
Óscar
Domínguez
(*)
El
Poderoso Independiente Medellín, el equipo del eterno "este
año sí", el de los hinchas fieles como una monja
de clausura con Dios, el de las galletas, acabó el domingo
en Pasto, capital del nostálgico sur colombiano, con una
dieta de 45 años sin ganar, y colocó en su árbol
navideño la esquiva tercera estrella de campeón del
fútbol profesional de Macondo.
Ante
un estadio lleno de "cuyigans" (hinchas) pastusos, el
Medellín empató a un gol con el inspirado equipo que
era una colcha de retazos, como que fue integrado con futbolistas
prestados a otros equipos que los cedieron en préstamo. Solo
parte de la aristocracia que "jugó" en la banca,
era oriunda de Pasto, capital del departamento de Nariño
cuyos festivos habitantes se han caracterizado siempre por fabricar
los mejores chistes en contra suya.
No
será raro escucharles que están felices por haber
ocupado el segundo puesto entre dos...
Como
la victoria tiene dueños como arroz, medio país ha
empezado a dar fe de su condición de simpatizante de los
puros rojos del país paisa.
Millares de verdolagas (seguidores) del Atlético Nacional
-entre los cuales se cuenta quien intenta esta crónica- aprovechamos
el desorden para ponernos la camiseta roja del DIM que, irónicamente,
jugó de riguroso blanco para no equivocar su disfraz con
el que utilizaron los caballerosos anfitriones que aceptaron estoicamente
el revés. Lamentaron, en tono menor, más de una equivocación
en su contra del juez, Oscar Julián Ruiz, el hombre para
mostrar en el arbitraje internacional. En esta finalísima,
las musas del arbitraje no acompañaron del todo al uniformado
llanero.
Un
gol de tiro libre de Mao Molina que tocó el balón
con pulso de taxidermista y lo puso donde no se atreven las águilas,
le abrió al poderoso DIM el rumbo del - durante nueve lustros
- esquivo triunfo final.
En
el segundo tiempo, el Pasto empató el partido, pero le quedó
" cuesta abajo en su rodada " remontar los tres goles
que le llevaba el ya casi nonagenario equipo en el que brillaron
argentinos como José Manuel el "Charro" Moreno
y Omar Orestes Corbata, ideólogo de la derecha, para solo
mencionar dos de los que figuran en el árbol genealógico
del Dim de los años cincuenta.
"Qué
tiempos aquellos: los años pasan y la ropa queda", evocó
el goleador Felipe Marino, otro gaucho que hizo grande al DIM hace
45 años. Marino, como tantos paisanos suyos, vino a hacer
goles de cabeza - su especialidad- antes de regresar a la pampa,
pero el paisaje, la vida que se "practica" en Colombia
y las mujeres les dictaron auto de detención para siempre.
Felices, los argentinos decidieron ennietecer en la tierra firme
colombiana que los acogió como si fueran una metáfora
afortunada de Borges o un certero cuento de Cortázar.
El
arquero del DIM, David González, de 20 años, con pinta
de rokero, se convirtió en el héroe de la jornada
al sacar hasta con el apellido y la cédula muchos balones
pastusos que se quedaron con nostalgia de gol.
Con la victoria del DIM, los paisas siguieron redondeando un año
en el que cortaron oreja rabo y pata: ganaron la presidencia con
Alvaro Uribe, las presidencias de Senado y Cámara son suyos,
hay ministros, superministros y embajadoes como arroz en la nómina,
un Botero medellínense, Santiago, fue campeón mundial
de ciclismo en la modalidad de la contrarreloj.
Otro
Botero, Fernando, siguió dando de qué hablar en el
mundo del arte con sus hiperbólicas gordas, Juanes, cantante,
encantó en el mundo del espectáculo, Cristóbal
Echavarría, es el nuevo Robinson colombiano y ahora el Dim.
El que pida más que le piquen caña.
Desde
el domingo en la tarde, la ciudad de Medellín, de primavera
eterna, es una sola alfombra roja tapizada de gritos de hinchas
del Poderoso que han empezado a desatrasarse de campeonatos que
se quemaron en la puerta del horno. Felicitaciones y que lo disfruten.
En
lo sucesivo, los del Nacional pagaremos escondederos a peso para
evitar que los hinchas del DIM nos pinten el campeonato en la cara
y nos reciten de memoria la alineación del poderoso las tres
veces que ha sido campeón (ya lo fue en los años 55
y 57).
A
partir del punto final de esta nota, regreso al Nacional de mis
sueños y de mis insomnios, no sin decir con los hinchas del
DIM: el año entrante sí seremos campeones de la mano
del maestro Alexis García.
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(*)
Periodista
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