El
rincón de Gijón
El
Real Sporting en Escrito en Gijón,compilado por
José Antonio Mases
Jesús
Castañón Rodríguez
A finales de 2002 ha salido a la venta
el libro Escrito sobre Gijón, una recopilación
de textos que habla sobre la ciudad a lo largo de la historia
y que ha sido editada por el Ayuntamiento de Gijón y
KRK Ediciones.
La
compilación ha sido confeccionada por José Antonio
Mases, escritor y editor natural de Cabranes. Cuenta con una
amplia trayectoria vinculada a España, República
Dominicana y Cuba y ha sido ganador del premio de cuentos de
La Felguera y del galardón Selecciones de Lengua Española,
promotor de la Gran Enciclopedia Asturiana y fundador de Ayalga
Ediciones y Editorial Mases.
Junto
a la presencia de textos clásicos de Estrabón,
Pomponio Mela, Tolomeo o Plinio El Viejo y numerosas obras de
creación la actualidad, el Real Sporting de Gijón
aparece como referencia en diez autores para destacar su importancia
en el comentario social, en el color y en el sentido de la vida
de los habitantes.
El
Sporting como comentario social
El comentario social del Sporting da lugar
a tres facetas: ser un excelente motivo de charla, constituir
un elemento para compartir y convertirse en una huella imborrable
para los recuerdos personales.
Dentro del primero cabe destacar los textos de José F.
Barcia en la novela Santina gjionesa (1929) y de José
Luis Garci en Morir de cine (1990), donde la discusión
sobre fútbol y el Sporting, además de ser apasionada,
se realiza de forma despierta y equilibrada.
El
carácter abierto, participativo, inconformista y discutidor
de la ciudad es retratado por el chileno Luis Sepúlveda
en "Gijón: amor y mar" (1998) y lo ejemplifica
en las críticas al entrenador rojiblanco que llenan todas
las tertulias. Y también por José Ignacio Gracia
Noriega en Las crónicas de la Cofradía de la
Buena Mesa (1982) como elemento de expansión afectiva
que merece la pena tras tomar una copa y que es digno de presenciar
cuando está inspirado.
La
huella del Sporting en la ciudad se convierte en elemento para
evocar los recuerdos personales o colectivos de una época.
Es el caso de Aurelio Menéndez en A propósito
de Asturias (1990), donde repasa su infancia y juventud
con el dominio de El Molinón y el Sporting en la escena
deportiva, y de Carlos Martínez en "La vida en Gijón"
en Al final del sendero (1990), donde caracteriza la
vida cotidiana de los años veinte y treinta con un Sporting
en el que juegan Dominguín, Argüelles, Morilla,
Meana, Corsino, Bango, así como Herrera, Campanal, Pin,
Chus, Pena y Amadeo.
El
Sporting tiene un color especial
La
definición del fútbol como un color rojo y blanco
corre a cargo de Luciano Castañón en "Gijón,
algunos colores" (1980), donde caracteriza la luz de la
ciudad y sus peculiar colorido en edificios, paisajes, industria
y otros ámbitos.
El
Sporting como fuerza de la vida
La
especial idiosincrasia del club y su repercusión en la
ciudad, alcanza una nueva dimensión: dar un nuevo sentido
a la vida de sus habitantes. Así, el italiano Bruno Arpaia
recoge en Tiempo perdido (1999) el gusto por pasear por
la Calle Corrida y por ir a los partidos del Sporting y Paco
Ignacio Taibo I atribuye a Ricardo Vázquez Prada en "Bello
es Gijón" (1985) la siguiente estrofa:
Si
hay algo que amo
Más que a Gijón
Ése es el campo
del Molinón.
Este
panorama se completa con la vida del chico de barrio que refleja
Pablo Rivero en La balada del pitbull (2002) para el
que sólo importa de veras cuando el Sporting juega en
casa y se convierte en motivo para confeccionar un mar de bandas
azules que surca una nave rojiblanca y crear pancartas con los
lemas "Sporting nunca caminarás solo" o "Sporting,
una ciudad, una vida, 90 años de historia".
Epílogo
Escrito
sobre Gijón es una espléndida
obra para entender la forma de ser de esta ciudad del Cantábrico.
Y también refleja la importancia que durante el siglo
XX y parte del siglo XXI ha supuesto el Real Sporting de Gijón
en el panorama deportivo y afectivo de la misma.
Para
posteriores ampliaciones, además de poder incluirse más
autores de creación que han abordado aspectos del club,
sería deseable una compensación de datos en la
cronología final en dos puntos. Primero, sólo
hace referencia al campeonato de Asturias de 1927, pudiéndose
completar el resto de ocasiones en que también lo fue
entre 1916 y 1928 y, sobre todo, añadir los subcampeonatos
de Liga conquistados en 1979 y de Copa en 1981 y 1982. Y segundo,
sólo se hace referencia a la presidencia del club en
1948, pudiéndose mejorar con la lista completa de presidentes
o, al menos, sin olvidar la proyección internacional
de la ciudad a través del Sporting con la organización
de partidos de la Selección y su etapa al frente de la
Liga de Fútbol Profesional.
En
resumen, Escrito sobre Gijón es una antología
básica y una obra de referencia para todos los convencidos
de que Gijón, como escribía Luis Sepúlveda,
se escribe con g de gentes.