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La visión 16 del deporte

Jesús Castañón Rodríguez

Un cáncer de pulmón se llevó el 21 de agosto de 2000 a Juan Tomás de Salas, marqués de Montecastro y Llanahermosa, en una clínica de Madrid (España). Luchador por la pluralidad de ideas en una convivencia política en paz, también fue periodista de los diarios El Tiempo (Colombia) y The Economist   (Gran Bretaña), de la Agencia France Press y emprendió una obra titánica que ha sentado escuela en el periodismo moderno de Iberoamérica: el Grupo 16.

Esta empresa, que existió entre 1971 y 1997, fue propietaria de una cadena de emisoras de radio, tuvo en proyecto un canal de televisión y destacó en prensa escrita con la edición de numerosas publicaciones sobre información general, viajes, historia, economía, decoración y mujer. Sin embargo, una de sus labores más innovadoras y menos conocidas ha sido el deporte.

La energía 16 al servicio del deporte

El espíritu 16 de las publicaciones auspiciadas por Juan Tomás de Salas, especialmente las de información general, abrió varios caminos al deporte que se pueden describir en tres bloques de aportaciones.

En primer lugar, realizó una constante apuesta por destacar la relación entre deporte y cultura gracias a la combinación de sus manifestaciones más populares con una visión intelectual y literaria. Hecho registrado en una serie de productos especializados que cambiaron los esquemas de trabajo habituales hasta entonces: la confección de informes especiales en el semanario Cambio 16 para la Copa del Mundo de 1974 y 1978; la elaboración de cuadernillos centrales en Diario 16 para cubrir la Copa del Mundo de 1982, 1990 y 1994 o los Juegos Olímpicos de 1992 y 1996; la edición de los coleccionables Mundial 16 para la Copa del Mundo de 1986, Historia de los Juegos Olímpicos para la edición de 1992 en Barcelona y Los mejores de la Liga 93-94 para el campeonato de fútbol en la temporada 1993-1994; la creación de una guía de servicios especializados en el semanario Guía del Deporte de Diario 16 (1988); la tirada del diario Campeones 16 (1995-1996); y el libro de Paco Yagüe, Historia de las Olimpiadas, presentado por el presidente del Comité Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch, en la colección de volúmenes políticos coeditados por Cambio 16 y Plaza & Janés.

En segundo lugar, abrió nuevas vías estrictamente periodísticas. Es el caso del uso de la información deportiva para romper el monopolio de las Hojas    del Lunes, de la creación de los semanarios  Motor 16 y Gigantes 16 especializados en motor y baloncesto, de una innovadora subdirección específica de deportes en un rotativo de información general, de la edición del diario deportivo Campeones 16 y de un cambio profesional por el que periodistas de información general pasaron a desempeñar responsabilidades en las publicaciones As o Marca cuando lo habitual era el paso contrario.

Y en tercer lugar, su carácter innovador logró una renovación de lenguajes. La importancia del diseño y del fotoperiodismo llevaron el deporte a lugar preferente de las portadas y crearon estilos populares de relatos para dos generaciones de periodistas deportivos. Es el caso de la Generación ética (1976-1992) y su destrucción del lenguaje oficial mediante el desarrollo de infinitas posibilidades formales, la denuncia como forma para presentar elementos sociales y culturales ocultados por las circunstancias históricas, el lirismo cotidiano, el distanciamiento irónico de la realidad y la aplicación de reportajes de interpretación con referencias sociales y culturales de masas para denunciar el uso político del fútbol. Y también, de la Generación de 1995 (1995-2000) con unos relatos destinados a la defensa del deporte como elemento cultural o seña de integración social y orientados a abarcar sus múltiples facetas a finales del siglo XX: práctica y filosofía personal, espectáculo, fenómeno de masas y nueva realidad económica. En esta renovación lingüística, velada en los primeros años noventa por el departamento idiomático de la Brigada Quevedo, han destacado características como el traspaso del lenguaje político al deporte, la escritura sin rodeos, el uso de vocablos directos y fáciles de comprender, el empleo de la terminología deportiva sin renunciar a los modismos coloquiales de la forma de hablar de los aficionados y la presencia de numerosos hispanoamericanismos léxicos en el seguimiento de futbolistas iberoamericanos para las diferentes ediciones americanas de Cambio 16 o del semanario España 16.

El espíritu 16

El espíritu 16 en el ámbito del deporte ha sido uno de las más dinámicos y originales en el último tercio del siglo XX en la prensa iberoamericana y su estilo no sólo se registra en el quehacer diario del periodismo escrito, sino también en trabajos de referencia sobre divulgación deportiva.

El fundador del Grupo 16, Juan Tomás de Salas, se acaba de ir al más allá, lugar donde los humoristas dicen que también hay partidos de fútbol. Podrá reunirse con el fundador de la sección de Deportes, Paco Yagüe, y deleitar al público con nuevos relatos atractivos y cargados de ironía. La visión 16 del deporte fue una gran obra.

 

Cómo se cita este artículo

CASTAÑÓN RODRÍGUEZ, Jesús: “La visión 16 del deporte”. Idioma y deporte [en línea]. 8 de septiembre de 2000, número 10. [Consultada: 8 de septiembre de 2000]. Disponible en Internet: <http://www.idiomaydeporte.com/salas.htm> ISSN: 1578-7281.