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El
lenguaje radiofónico del fútbol
SAD,
"fandom" , fiesta social y TALGO
Jesús
Castañón Rodríguez
El consumo
Una
tercera y última etapa comienza desde 1988, con la elaboración
de la Ley del Deporte que puso en marcha la constitución
de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD).
Tuvo
lugar un cambio de contenidos favorable al magazine de explicación,
a los análisis técnicos del juego y a la atención
del nuevo espectador contemplativo.
El
periodista desempeña funciones de intermediario para la venta
del producto futbolístico convertido ya en una industria
del ocio, con unas entidades que funcionan legalmente con ánimo
de lucro. Son tiempos para la conquista de una nueva generación
de espectadores de fútbol, para un consumo masivo que no
se puede realizar sólo desde estrategias agresivas ya que
la futbolmanía no es cosa de hombres sino de jóvenes
en edad escolar y de numerosas mujeres que practican el fandom con
su entidad deportiva admirada: lectura de todo lo relacionado con
ella, coleccionismo, reivindicación permanente, intercambio
de publicaciones y edición de fanzines.
Esta
ampliación del público ha supuesto dar mayor espectacularidad
y ritmo a las narraciones de los encuentros, crear transmisiones
satíricas de partidos enfocadas desde el punto de vista del
forofo -junto a las convencionales transmisiones informativas-,
la formación de magazines con formas de tertulias en las
que se comenta la actualidad con humor, desenfado y rasgos de lengua
coloquial. Y se generan muchas imágenes con cierto populismo
e ironía, como llamar TALGO (Tiro Alto y Largo de Goicoechea)
al centro-chut que supuso el gol de la Selección Española
a Alemania en la Copa del Mundo de 1994.
Para
atender y divertir al nuevo consumidor de fútbol se busca
la exaltación de sensaciones y de opiniones del público
que asiste en directo a la realización de los programas,
se le orienta en cuestiones de violencia asociada y dopaje, así
como se le proporciona espectáculo y polémica sobre
la actualidad para que pueda sonreírse.
Esta
etapa corre a cargo de la Generación de 1995 año en
el que las audiencias se decantaron por esta nueva sensibilidad.
En radio viene representada por el equipo de periodistas que coordina
José Ramón de la Morena con su captación humorística
de la realidad, su relativización de la autoridad, la ironía
y un ambiente de distensión semejante al practicado por los
periodistas musicales. Un proceso en el que participan periodistas
deportivos palentinos como Carlos Bustillo.
La
época de formación centró su atención
en la cancha de juego con un narrador épico que emocionaba
a su audiencia. La etapa de renovación se fijó en
los despachos mediante un comunicador con jerga particular. El período
de consumo atiende al público realizando concesiones a la
audiencia por medio de equipos de periodistas que se reparten distintas
funciones.
Han pasado setenta y dos años de lenguaje radiofónico.
Los últimos treinta años han hecho crecer lingüísticamente
este ámbito informativo como ningún otro. En los últimos
tiempos numerosas empresas periodísticas proyectan poner
en marcha diferentes espacios y publicaciones deportivas, por su
alta rentabilidad social.
Idiomáticamente
comienzan a ser frecuentes los estudios lingüísticos
sobre el deporte en todos sus niveles. La Real Academia Española
ha contado con varios directores aficionados a la escucha de los
encuentros por la radio y la televisión, como: José
María Pemán, Dámaso Alonso, Rafael Lapesa,
Manuel Alvar y Fernando Lázaro Carreter -que comenta alguno
de los excesos en los artículos de "El dardo en la palabra"-.
Y también han sido frecuentes los comentarios sobre el lenguaje
deportivo a cargo de académicos como Emilio Alarcos, Valentín
García Yebra, Emilio Lorenzo, Torcuato Luca de Tena o Gregorio
Salvador. Un proceso que culmina en 1994 con una comisión,
coordinada por el Vicedirector de la Docta Casa, Ángel Martín
Municio, que estudió la terminología deportiva para
incorporarla a todas las publicaciones de la institución.
Más
allá de zancadillas a la norma común, problemas provocados
por las prisas y las improvisaciones, el periodismo deportivo gana
idiomáticamente por goleada.
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