Humor a patadas. Presentación

Toni Fidalgo (*)

Es obligado y grato para mí presentar hoy en este Club de Prensa de La Nueva España, entre amigos y paisanos, esta segunda edición o mejor reedición de Humor a patadas de Jesús Castañón Rodríguez. Un libro, apoyado por la Real Federación Española de Fútbol, por la Fundación de Fútbol Profesional, por Asociados International Sport Services y por Azucel para darle también lustre intelectual y rigor científico a una actividad que ha roto los límites deportivos y que se constituye ya como una vasta e imparable ola, marea, de cultura popular. Y porque parafraseando el lema de la UEFA, ése que aparece entre acordes solemnes y propagandísticos en los partidos de la Champions League ("We care of football") nosotros también cuidamos este deporte, nos preocupamos por él y sembramos con mano mimosa y agradecida ese excedente de fruto, parte de la plusvalía si ustedes quieren que recibimos de la afición y de la sociedad.

Esta reedición ha transmutado y mejorado también el título original de la obra "El humorismo español y el fútbol" por el más periodístico, intencionado, polisémico y cañero de "Humor a patadas". Como gracia e ingenio a espuertas, a manos llenas, sin tasa y medida, no hecho sin tino y con los pies, que ya hace algunos años que el maestro don Pedro Escartín dejó escrito en letras de bronce que "el fútbol es un deporte que se juega con los pies, pero que se concibe con la cabeza. O Jorge Valdano, que más reciente y filosóficamente lo ha definido como "la guerra por otros procedimientos". La paz lúdica y jocunda, las treguas que montaron nuestros ancestros griegos para celebrar las Olimpiadas y que hoy hemos hecho generoso pan nuestro de cada día. Podría decir sin atrevimiento de pedantería, con algo de este humor a patadas, que el fútbol es la única actividad que no se desarrolla en tiempos de guerra. La ramita verde de olivo con que vuelve la paloma, tras el diluvio al arca de Noé, como prueba de que han bajado las aguas. La señal de que la guerra había terminado en los Balcanes o en Afganistán (se jugaba al fútbol en los campamentos, aseguraban los corresponsales de guerra), la prueba de normalidad y la concordia. Y la mejor embajada que podríamos enviar a Saddam Hussein: retarle a un partido internacional y dejarnos de mandatos y exigencias de la ONU.

Jesús Castañón Rodríguez ha corregido y aumentado esta segunda edición y ha compuesto un libro serio, sistemático, riguroso y exhaustivo. No con el pronto de un escritor aficionado, advenedizo u ocurrente. Él es un investigador, profesor universitario, especialista en el uso del lenguaje deportivo, que nos ha dejado ya ocho obras sobre el origen, sentido, las tendencias y los recovecos de este spanglish universal (el friki, el orsay, el córner o el penalti...). Y que vuelve de nuevo a sobrevolar las alquimias de este idioma singular para llevarnos desde el humor oral, el literario, el radiofónico y el televisivo hasta la carcajada digital. Les recordaré como ejemplo y para dar mayor énfasis a este empeño, que en los últimos años el guiñol español, los "muñegotes", los retablos de imitadores, los tabladillos de títeres se han poblado de personajes del ámbito futbolístico: presidentes, jugadores, entrenadores, comentaristas, árbitros... Dos de los programas radiofónicos deportivos de más audiencia se basan en esas imitaciones ("El tirachinas" de la COPE o la recién estrenada "La ola" de RNE). Sin olvidar "El día después, de Canal Plus, que abrió fuego y sentó cátedra con sus monumentales marionetas...

Tiene también un mérito indudable el prólogo dúplice, los dos introductores, padrinos del texto, con que ha contado el autor. "Un libro frente a una patada", palabras y argumentos del mejor juicio y criterio del amigo Faustino F. Álvarez . Y el epigramático "Loas a la obra, al autor y a los editores, cartas y críticas a los poderes públicos; exaltación del fútbol como cultura y ¡viva el Sporting!" del largo escritor que es Mauro Muñiz.

No quiero, por último, pasar por alto las referencias y bromas a nuestra zumbona tierra asturiana. A nuestro clubes de referencia y a sus viejas rivalidades, aunque no sea éste el mejor momento para risas, ni estemos "caballones" ni "culosmoyaos" para tirar "voladores". Pero al mal tiempo, buena cara. Y aunque Oviedo y Sporting estén ahora como náufragos desesperados, agarrados al último tablón de la segunda, vendrán tiempos mejores y es seguro -algo habrá que hacer, algún salvavidas habrá que lanzarles; es hora de movilizar ya a los políticos, los empresarios y la ciudadanía- para que ambos puedan reflotar, y volver a sus mejores días de gloria y a las coñas de sus aficiones.

Avilés, 14 de noviembre de 2002

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(*) Toni Fidalgo es Adjunto a la presidencia de la Liga de Fútbol Profesional en España.

 

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