Las instituciones lingüísticas ante el idioma deportivo

Jesús Castañón Rodríguez

Durante mucho tiempo pensar en el idioma español en el deporte era hacer referencia a un ámbito empobrecedor del vocabulario, un foco de uso irresponsable de los diferentes niveles de la lengua y una fuente de hechos dirigidos a la diversión en vez de al desarrollo de la inteligencia.

Hablar de idioma y deporte era un tema de difícil aproximación y riesgo, un combate desde la grada que sólo podían llevar a cabo, según el cine, personas apasionadas e independientes, periodistas menos objetivos, navegantes entre presiones y corrupciones, cuentachistes de las redacciones o gente que dé recomendaciones a todo el mundo sobre lo que debe de hacer.

Un trabajo de combate desde la grada, sólo apto para narradores de hechos, plusmarquistas de entusiasmo y competidores de la épica. Para gente como Humphrey Bogart, Gregory Peck, Walter Brennan, Jack Lemmon, Spencer Tracy, Alan Alda o Bárbara Stanwyck, convertidos en singulares periodistas deportivos en títulos como Más dura será la caída, Mi desconfiada esposa, El orgullo de los Yankees, En bandeja de plata, La mujer del año, Indianápolis y León de papel entre otros.

En su combate lingüístico desde la grada, el idioma del deporte ha batido marcas y ha conquistado medallas. En un siglo, desde la restauración de los Juegos modernos ha pasado de los salones de práctica y de las canchas a convertirse en un fenómeno social, histórico, político y tecnológico. Ha contado con un constante crecimiento, gracias a los medios de comunicación desde las revistas de difusión de sensaciones hasta la compleja y veloz comunicación periodística, de datos y por autopistas de la información. Un receptor actual puede consultar varios centenares de direcciones informativas sobre 67 disciplinas deportivas diferentes, sobre olimpismo y sobre material deportivo, leer 7 diarios especializados españoles -2 en Madrid -As (1967) , Marca (1942)-, 2 en Barcelona -El Mundo Deportivo (1926), Sport (1979)-, 1 en Valencia -Super Deporte (1994)-, 1 en Tenerife -Jornada Deportiva (1979)- y 1 en Galicia: dxt: Deporte (1995)- y acceder a 4 ediciones electrónicas de -As, El Mundo Deportivo, Marca, Sport- y de 2 semanario -Don Balón y Gigantes del baloncesto-, además de la información deportiva de radios y periódicos de información general convencional o acogidos a Internet y de 3 canales especializados vía satélite -Eurosport, Sportmanía, Teledeporte-.

¿Y lingüísticamente? Por poner un ejemplo de fútbol, en los tiempos del cine mudo, los atletas del otro lado de la línea de banda iban a presenciar un match (partido) de football (fútbol) entre dos teams (equipos) compuestos por un goal-keeper (portero), dos backs (defensas), tres half-backs (medios) y cinco forwards (delanteros). Y bajo la mirada de un referee (árbitro), el tiempo pasaba en el field (campo) entre corners (saques de esquina), dribblings (regates), kicks (tiros), penalties (penaltis), rushs (avances), shoots (chuts)... para terminar en un score (marcador) con varios goals (goles).

Actualmente, el fútbol -convertido en espectáculo de Sociedad Anónima Deportiva- hace posible que ese mismo aficionado pueda presenciar cómo su tridente (línea de tres delanteros que juegan en punta) hilvana un pregol (ocasión de peligro) que culmina en gol (tanto), autogol (tanto en propia meta), contragol (tanto conseguido de forma no ajustada a reglamento) o nogol (gol ajustado a reglamento que no se ha concedido) y si sólo anda cerca se quede en un vicegol (ocasión de gol). Si el encuentro acaba en empate a cero habrá presenciado un partido con gafas (0-0), probablemente debido a un exceso de tontifútbol (esquema de juego excesivamente defensivo). Habrá disfrutado con las filigranas de algún jugador desequilibrante (figura) que haya dado algún pelotazo (pase largo y sin precisión) y rematado con un zapatazo (remate potente con el pie) o un talgo (centro-chut). Habrá visto cómo el asistente (juez de línea) y el árbitro han consultado su reloj para poner tiempo añadido (anteriormente, de descuento) sobre el tiempo reglamentado (reglamentario) mientras el cuarto árbitro (colegiado reserva) pelea con los entrenadores en la zona técnica (zona de banquillos).

Se habrá podido enfadar con las broncas de los presidentes en la zona noble (antes, palco) o las acciones violentas de los jugadores en un partido trabado (violento) cuyo resultado incierto lo transforme en un encuentro agónico (disputado con emoción). Y hasta se habrá podido enfurecer en colores mediante una pañolada (para protestar con pañuelos blancos contra jugadores, entrenador o junta directiva) y una pañolada negra (si dirige su protesta contra las actuaciones parciales del árbitro). En cualquier caso habrá vivido intensamente la labor de un bosque (sustituye a una nube de jugadores) que portaban su equipación (vestimenta) habitual o su uniforme de respeto (vestimenta reserva), corriendo por el campo detrás del balón con el afán de rematar dentro de la portería o cerca, ahí donde pastan las vacas (anteriormente, la cepa del poste).

Del riesgo al estudio científico

Afortunadamente, a finales del siglo XX la comunidad lingüística del deporte se halla ante un nuevo panorama caracterizado por varios principios:

1º) El papel humanista otorgado al deporte en la sociedad de fin de siglo para lograr el ascenso de los niveles de cultura y de civilización.

2º) La consideración del Movimiento Olímpico como alianza del deporte con la cultura y la educación, según el Segundo Principio fundamental de la Carta Olímpica.

3º) La necesidad que establece en su Artículo 11º de la Carta Europea del Deporte, sobre el desarrollo de la información e investigación científica del deporte.

4º) La inclusión del idioma deportivo en las ciencias del deporte con unos códigos temáticos en el Thesaurus Sport agrupados en dos bloques: Lenguaje y jerga -sin desarrollar internamente- y Literatura y deporte -que se subdivide en bibliografías, drama, ficción, historias cortas, literatura clásica, literatura juvenil, poesía-.

5º) La definición del lenguaje deportivo como el idioma que se utiliza en literatura especializada y en reportajes deportivos. Está compuesto por jerga, vocabulario particular acuñado por el deporte y por giros, locuciones y expresiones tomados del lenguaje corriente y de otros lenguajes especiales. En él son frecuentes las metáforas, los clichés, los estereotipos, las modas... Su estudio científico se divide en dos líneas de investigación: el lenguaje específico y jerga como material semántico y el estilo de comunicación resultante de influencias de periodistas y medios de comunicación, caracterizado por fenómenos de pobreza lingüística, redundancia, adaptación a modas, oscuridad terminológica, prejuicios, exageración patética, hipérboles, superlativos, afectación, apelación a emociones...

Principios que para el idioma obliga a la necesidad de crear puntos de vista para su análisis, para superar el error de las instituciones lingüísticas de entender por lenguaje deportivo su norma estándar de difusión periodística y para establecer unas relaciones entre ciencia y medios de comunicación, basadas en trabajos totalmente distintos, y a su vez, complementarios: lo científico se basa en el método, la reflexión y el triunfo de usos consagrados; mientras que la comunicación se basa en el dinamismo de unos hechos en los que no suele haber tiempo de reflexión y se tiende a valorar más la pasión y las anécdotas.

Una visión realista obliga a romper con un tópico: la desatención o el desentendimiento que las instituciones lingüísticas han prestado al deporte. Un exhaustivo repaso indica cuatro grandes bloques de estudio: los aspectos generales, el nivel técnico, nivel de difusión de la comunicación y nivel literario.

I

Aspectos generales

El estudio científico de aspectos generales del deporte se organiza en dos grandes bloques. Primero, un enfoque lingüístico de carácter normativo y descriptivo a cargo de diversas instituciones especializadas. Y segundo, un enfoque de repercusión social del idioma deportivo mediante diversos informes sobre idioma elaborados por entidades públicas y privadas.

1.1.- El enfoque normativo y descriptivo de las instituciones

La consideración del idioma deportivo como ámbito para el estudio científico o lengua de prestigio ha sido abordada por: Asociación de Academias de la Lengua Española, Real Academia Española y Universidades.

Asociación de Academias de la Lengua Española

La Asociación de Academias de la Lengua Española ha desarrollado un enfoque normativo que comprende dos líneas de actuación: una actitud purista para la hispanización del léxico y la defensa del uso de criterios de corrección idiomática.

Estos principios han dado lugar a un intervencionismo para conseguir -según identifica el artículos 1º y 3º de los Estatutos de la Asociación de Academias de la Lengua Española- (...) “trabajar asiduamente en la defensa, unidad e integridad del idioma común y velar por que su natural crecimiento sea conforme a la tradición y a la naturaleza íntima del castellano”.

En la Resolución 2ª de la "Constitución de la Comisión Permanente" decidió en su apartado i) “Estudiar lo más rápidamente posible, los neologismos que aparezcan o se prevean como necesarios en lo sucesivo, especialmente científicos, técnicos y deportivos; informar sobre ellos a las Academias y, en su caso, proponerles los que se consideren adecuados antes de que arraiguen en el uso popular los que no lo sean”.

Se adoptaron más resoluciones para el léxico deportivo en el III, IV, VI y X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española en el ámbito de la comunicación. El deporte se vio como un foco de extranjerismos sustituibles por voces españolas, por voces cuya estructura fonética se puede hispanizar y por palabras equivalentes. Se propuso la revisión de las denominaciones de las disciplinas deportivas de fútbol, baloncesto, balonvolea, béisbol y boxeo; la incorporación al léxico de palabras derivadas a partir de las denominaciones de dichos deportes; el estudio de 38 términos de béisbol y 12 de fútbol, junto con la toma en consideración del estudio de la terminología deportiva para su inclusión en el diccionario. Y se habló de la experiencia colombiana de sustitución de 300 expresiones inglesas.

El deporte fue motivo de intervención en diferentes normas de nacionalismo lingüístico que se establecieron en España entre 1938 y 1972 y en las leyes que sobre defensa del idioma se aplicaron en Nicaragua, Colombia y Costa Rica, que exigieron que las denominaciones oficiales de entidades y organismos, los nombres de disciplinas deportivas, marcas y enseñas así como la terminología para las transmisiones de radio y televisión se llevaran a cabo en lengua española. Así, en las recomendaciones que la Academia Nicaragüense realizó en el IV Congreso de Academias de la Lengua Española se llegó a afirmar:

"(...) Sin perjuicio de las medidas legislativas que pueden gestionarse, las Academias debe realizar campañas tendientes a generalizar el uso correcto de nuestro idioma en la prensa y en la radio. Algunas de las medidas establecidas en el proyecto de ley transcripto, como las de su artículo 8, podrían ser llevadas a cabo por las propias Academias en los países en que no pueda obtenerse una colaboración directa del Estado.

Uno de los campos más difíciles y en el que es más urgente intervenir para el correcto uso del idioma es el del lenguaje deportivo. Al respecto deben actualizarse las recomendaciones del Tercer Congreso de Academias. También los titulares de los diarios, la traducción de las noticias cablegráficas y de teletipo y los anuncios comerciales son fuentes inagotables de incorrecciones idiomáticas y habría que llevar ahí la acción académica mediante advertencias, concursos de buena redacción y charlas y conferencias a periodistas y locutores. Las Academias podrían llevar directamente su enseñanza y sus campañas a las Escuelas de Periodismo".

Real Academia Española

La labor de los miembros de número de la Real Academia Española desarrolla enfoques normativos y descriptivos que abarcan 6 frentes de actuación:

1) La descripción de la relación general que hay entre deporte e idioma.

2) La caracterización del estilo libre de las crónicas deportivas y futbolísticas como forma literaria y el tratamiento lingüístico en las transmisiones televisadas de los encuentros.

3) La explicación de onomásticos a partir de nombres de futbolistas famosos.

4) La crítica a la proliferación de extranjerismos y su superación ante grandes acontecimientos deportivos organizados en España.

5) La continua elaboración de artículos de orientación léxica y gramatical que analiza el idioma del deporte, tanto en general como en medios de comunicación. Caso de Dámaso Alonso sobre las denominaciones de disciplinas deportivas, de Manuel Alvar sobre la mitología, Valentín García Yebra sobre formación de neologismos y léxico de los deportes olímpicos.

Por su continuidad en el tratamiento de aspectos relacionados con el ámbito futbolístico y del ciclismo, destaca Lázaro Carreter a través de su sección "El dardo en la palabra", con un total de 32 artículos y otros trabajos específicos. Plantea que, a pesar de la necesidad de una mayor libertad léxica y expresiva para la información deportiva, se deben rechazar los usos de los signos lingüísticos que se alejen de la lengua común. Pretende la búsqueda de un estilo que no olvide los sentidos de las palabras en la lengua común, critica los usos pedantes y aprovecha grandes acontecimientos deportivos para solicitar la eliminación de las principales tendencias léxicas alejadas de la norma.

6) La colaboración con la Agencia Efe de noticias para los Juegos Olímpicos de Verano de 1992, con un profundo análisis científico del estado de la lengua del deporte en los medios de comunicación.

Universidades

La incorporación de las instituciones universitarias españolas al ámbito filológico del deporte, de forma organizada, no se produce hasta 1959, con la edición de la revista Citius, Altius, Fortius -gracias a la labor pionera de Fernández Galiano y Rodríguez Adrados-. Una labor científica que es continuada en 1968 por las Cátedras Universitarias de Tema Deportivo-Cultural -que abre Gregorio Salvador- y por el Instituto de Ciencias de la Educación Física, desde 1985.

La lingüística hispánica ha elaborado: diccionarios y repertorios terminológicos, consideraciones generales sobre el lenguaje deportivo y su presentación como lenguaje sectorial con tecnicismos, reflexiones sobre crónicas, retórica, análisis de léxico de los deportes olímpicos, criterios de terminología de ámbito territorial restringido en España y América, adaptación a una nueva expresión para el deporte espectáculo, criterios de corrección idiomática en la prensa escrita y la masiva presencia de extranjerismos, en especial, anglicismos.

También han abordado la descripción del estado de lengua en varias disciplinas deportivas: béisbol, ciclismo, fútbol e hípica.

Y en el caso español, las Universidades han producido varias tesis doctorales una sobre aspectos generales del lenguaje deportivo en la Universidad de Salamanca, una monografía de ciclismo en la Universidad de Oviedo y dos monografías sobre fútbol en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad de Valladolid.

1.2.- La repercusión social del idioma deportivo

La amplia repercusión social del idioma deportivo y su constante crecimiento han llevado a elaborar descriptivos para el desarrollo del idioma en el mundo laboral y en las nuevas industrias de comunicación. Es el caso de la Oficina de Lexicografía Social y de los informes realizados por el Banco Bilbao Vizcaya, por la Fundación Duques de Soria y Fundación Instituto de Cuestiones Internacionales y Política Exterior, por la Fundación Juan March y por Fundesco.

Dependiente del Ministerio de Trabajo se creó en 1945, la Oficina de Lexicografía Social para redactar una enciclopedia laboral y confeccionar diccionarios y vocabularios de las distintas profesiones. Presidida por una comisión formada por el presidente de la Escuela Social de Madrid y ocho vocales, entre los que se encontraba un miembro de la Real Academia Española, pretendía esclarecer el léxico español de las relaciones socio-económicas y laborales, investigar modalidades hispanoamericanas para establecer los sinónimos correspondientes, emitir consultas sobre interpretación semántica y lexicológica de voces o de conceptos cuyo sentido parezca dudoso y corregir el estilo de las diferentes disposiciones de la sección. Hasta su funcionamiento, la Escuela Social de Madrid publicó dos recopilaciones léxicas, en 1945 y 1946, que recogían definiciones de las distintas Reglamentaciones Nacionales del Trabajo y del Diccionario de la Lengua Española, incorporaban definiciones de nuevas actividades y estructuraba el mundo laboral en veinticuatro grupos. La actividad deportiva, integrada en el grupo veintitrés, de los espectáculos públicos y su léxico laboral recogía 33 convenciones sobre atletismo, boxeo, esgrima, fútbol, pelota y tenis así como otras catorce para carreras de caballos y de galgos incluyendo hispanoamericanismos como sustitutos de términos sin equivalencia en el español peninsular.

Una nueva dimensión surge desde 1995, con la elaboración de distintos informes para la proyección internacional e industrial del español en las denominadas industrias de la lengua. Plantean la necesidad de crear estándares como infraestructura para la industria de la comunicación, -una de cuyas especialidades con gran repercusión social es el deporte moderno- y de crear expresiones ligeras para la rapidez en el suministro de información con un carácter interactivo.

II

Nivel técnico del idioma en el deporte

El estudio del nivel técnico afecta a mensajes que realizan un uso de lengua especial del deporte con mensajes útiles para sus practicantes, reflejan la realidad exterior, cuentan con predominio de la función referencial, elaboran sus mensajes con códigos lingüísticos y tienen la intención de designar los acontecimientos. Hasta la actualidad ha desarrollado cinco grandes líneas de actuación, que se llevan a cabo con un enfoque descriptivo:

1ª) La inclusión del idioma en las Ciencias del Deporte, desde mediados de los años ochenta, con su inclusión en el thesaurus que comprende su trabajo en el apartado de “Lenguaje y jerga”. Este estudio es llevado a cabo por 51 centros de documentación y 19 Universidades de Iberoamérica.

Entre otros, destaca la labor de 18 centros en España y otros 33 para Iberoamérica. Es el caso de los españoles Biblioteca de l’ Esport, Centre d’ Estudis Olímpics y de l’ Esport, Centro de Estudios Olímpicos de Granada, Centro de Estudios Olímpicos Pierre de Coubertin, Centro Nacional de Investigación y Ciencias del Deporte, Centro Olímpico de Estudios Superiores, Escuela Canaria del Deporte, Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de Granada, Fundació Barcelona Olímpica Fundación Fusnisal, Instituto Andaluz del Deporte, Instituto Nacional de Educación Física de Castilla y León, Instituto Nacional de Educación Física de Madrid y Profesorado de Educación Física Cagigal. Y de los centros iberoamericanos: Centro de Estudios Olímpicos y de las Ciencias del Deporte ‘José Benjamín Zubiaur’, Centro de Información y Documentación Deportiva de Honduras, Centro México de Información Deportiva, Centro Olímpico ‘Juan Pablo Duarte’, Escuela de Ciencias del Deporte de Heredia (Costa Rica), Escuela de Educación Física de Chihuahua (México), Escuela de Educación Física y Deportes de San José de Costa Rica, Escuela Nacional de Educación Física y Deportes de Santo Domingo, Escuela Nacional del Deporte de Colombia, Escuela Normal de Educación Física de Veracruz (México), Escuela Superior de Educación Física de Bolivia, Escuela Superior de Educación Física de León (Nicaragua), Escuela Superior de Educación Física de Managua (Nicaragua) , Escuela Superior de Educación Física de Montevideo, Escuela Superior de Educación Física de la Universidad de San Carlos, Escuela Superior de Educación Física de del Universidad del Valle de Guatemala, Escuela Superior de Educación Física de la Universidad Doctor Mariano Gálvez, Escuela Superior de Educación Física de la Universidad Rafael Landivar, Facultad de Cultura Física ‘Manuel Fajardo Holguín’, Instituto Colombiano de la Juventud y el Deporte, Instituto de Capacitación Técnica de San Juan de Puerto Rico, Instituto de Educación Física de Mendoza (Argentina), Instituto de Educación Física, Deporte y Recreación de Ibarra (Ecuador), Instituto Nacional de Deportes de Venezuela, Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación de Cuba, Instituto Nacional de Educación Física de Argentina, Instituto Panamericano de Educación Física, Instituto Pedagógico de Caracas, Instituto Peruano del Deporte, Instituto Superior de Educación Física de General Pico (Argentina), Instituto Superior de Educación Física de Guayaquil (Ecuador), Instituto Universitario de Educación de Medellín (Colombia), Organización Deportiva Centroamericana del Caribe y Organización Deportiva Panamericana.

2ª) La elaboración de lexicografía dentro de la sociología del deporte, con la traducción de diccionarios sobre ciencias y pedagogía.

3ª) La formación de redes de información y documentación en idioma español. Es el caso de Sportcom, creada en 1993 en Costa Rica para integrar a organismos gubernamentales, comités olímpicos, federaciones deportivas, centros universitarios y centros de investigación de 20 países.

4ª) La lenta y paulatina conquista del ciberespacio con servidores sobre las ciencias del deporte. De los 16 foros existentes, sólo 2 están en lengua española: Proyecto Sportcom y Economía y Deporte.

5ª) La atención a la incipiente profesión de mediadores de información, que entiende ésta como una emergente industria de servicios capaz de combinar formatos tradicionales y electrónicos, al estilo de una asesoría o consultora profesional.

Acaba de formarse su código de conducta por parte de asociaciones de información y documentación deportiva, pero en él se podrían desarrollar directrices generales sobre idioma.

III

Nivel de difusión del idioma en el deporte

El estudio científico del mensaje periodístico abarca el uso de procesos de estandarización para un receptor universal. Este mensaje refleja de la realidad exterior, cuenta con el predominio de las funciones referencial y apelativa, elabora sus mensajes con códigos lingüísticos y no verbales, tiene la intención principal de relatar y juzgar acontecimientos y confecciona mensajes útiles, fáciles y comprensibles para el público masivo y toda la comunidad lingüística del deporte.

Hasta la actualidad ha sido el nivel más analizado por las instituciones, con 6 grandes enfoques: normativo, normativo-descriptivo, descriptivo, de deontología profesional del periodismo, sociológico y educativo para la formación lingüística de los periodistas.

3.1.- Enfoque normativo

Con un enfoque estrictamente normativo las instituciones han abordado dos problemas del idioma en el deporte: la dificultad de la corrección idiomática en la comunicación deportiva y la necesidad de una unificación de terminología.

La corrección y el purismo del idioma deportivo en la prensa han sido planteados por instituciones, defensores de los lectores, por periodistas y por lingüistas. El planteamiento desde los medios ha hecho referencia al problema de los excesivos extranjerismos y anglicismos. El Ministerio del Interior impulsó entre 1938 y 1950 un proceso de aceleración en la adaptación masiva de extranjerismos, que afectó a las denominaciones de las asociaciones y al mundo de la prensa mediante criterios de traducción literal; en términos que carecían de ella se optó por las equivalencias, el calco semántico y las adaptaciones fonéticas. Esta misma problemática reapareció durante los Juegos Olímpicos de Verano en Atlanta en 1996 y en ella el periodismo indicó cómo hay poca solución, ya que un exceso de casticismo expresivo no es aplicable a un ámbito donde los españoles han inventado poco.

El planteamiento idiomático ha señalado las dificultades existentes para la búsqueda de corrección idiomática cuando no hay norma culta para el idioma deportivo y cuando es un área lingüística en período de formación sometida a veloces cambios.

La unificación de terminología ha sido una constante en el idioma del deporte. Una tarea en la que se han llevado a cabo diversas solicitudes. Solicitudes en solitario de unificación han corrido a cargo del periodismo, de instituciones y de lingüistas. El primero propuso la eliminación de extranjerismos en los años inmediatamente anteriores a la I Guerra Mundial -cuando la colección Biblioteca Los Sports, dirigida por el periodista de La Veu de Catalunya José Elías y Juncosa, elaboró términos castellanos para atletismo, boxeo, ciclismo, deportes de nieve, equitación, esgrima, fútbol, golf, hockey, juegos olímpicos, lucha, natación, polo, remo, tenis, tiro y vela-. Un nuevo paso se dio el 20 de mayo de 1973 cuando a petición del madrileño diario Ya buscaba una unificación para superar el narcisismo localista mediante la realización de un vocabulario que, elaborado por un grupo de críticos deportivos de media docena de grandes órganos pertenecientes a los distintos medios de masas, fuese aceptado con rigor por el resto de los periodistas.

Las solicitudes coordinadas de unificación, con participación conjunta de periodistas e instituciones lingüísticas o políticas, se inician entre 1938 y 1951 gracias a la aceleración del proceso de eliminación de extranjerismos llevada a cabo por el Ministerio de la Gobernación español, a través de la Jefatura de Prensa y Propaganda, para continuarse con un intento de unificación de todo el vocabulario deportivo propuesto por las Academia Colombiana y Academia Mexicana de la Lengua. Finalmente, en 1981, los académicos Torcuato Luca de Tena y Fernando Lázaro Carreter propusieron la expurgación de extranjerismos en el vocabulario futbolístico ante la cercana celebración de la Copa del Mundo de Fútbol en España.

3.2.- Enfoque normativo- descriptivo

Un enfoque que combina lo normativo con lo descriptivo es el puesto en marcha en 1985 por la Asociación de Academias de la Lengua Española con motivo de la Primera reunión de Academias de la Lengua Española sobre el lenguaje y los medios de comunicación. Aprobó propuestas en defensa del castellano con los fines de fomentar secciones de orientación gramatical y análisis descriptivos del estado de la lengua en la prensa escrita. Acordó activar la participación de las instituciones lingüísticas en la lengua de los medios de comunicación social con artículos de orientación para evitar la conversión de la lengua del periodismo en una lengua especial ininteligible al lector y para fijar una norma léxica y gramatical, basada en la norma estándar culta capaz de neutralizar el estilo, de no vulnerar usos comunes, de no acoger particularidades locales o sectoriales, de no difundir neologismos innecesarios y de no recoger rasgos de modas pasajeras. Y sentó las bases para buscar un grado cero de expresividad, de reduccionismo léxico y de evitar el tratamiento literario de las noticias con un retorno del comentario y del análisis para evolucionar desde la información hacia el conocimiento cuya aplicación al mundo informativo ha sido más difícil en dos ámbitos: las crónicas deportivas y las crónicas taurinas.

3.3.- Enfoque descriptivo

Con un enfoque estrictamente descriptivo, el estudio científico del idioma en el deporte se ha ocupado de definir sus procesos de estandarización y las características de la escritura deportiva.

La consideración del idioma español en el deporte se configura como una norma estándar lingüística y expresiva capaz de ampliar y unificar sociológicamente a los sujetos, especializada para transmitir masivamente contenidos a través de unos medios de comunicación generalizadores. Incorpora rasgos del lenguaje hablado, suprime diferencias culturales y busca una intensificación del hecho comunicativo. Cuenta con un carácter técnico y presenta características de dependencia léxica de la lengua común y de una marcada presencia de préstamos, al ser un producto importado convertido en un fenómeno social internacional de prestigio que afecta a sus niveles de práctica, manifestación, reglamentación, órganos directivos y organización periodística.

La definición de sus características ha evolucionado desde la distinción de dos niveles para la caracterización léxica -jerga profesional del deporte y léxico banalizado de difusión periodística, que se aproxima mucho a la lengua común- hasta la consideración de una norma estándar que combina elementos de jerga profesional, de lengua común y de lenguaje de difusión periodística con algunos rasgos de banalización en cuanto sigue la evolución del periodismo de información general o de las modas sociales de cada época.

Se ha diferenciado principios de lenguaje periodístico para el ámbito deportivo y para el general. Ambos comparten principios de lenguaje de producción colectiva, de lenguaje mixto, de concisión y de claridad pero no los de corrección -no tiene una lengua coloquial culta- y captación del receptor. Y además, en la difusión periodística del deporte adquieren gran importancia las influencias de las necesidades comunicativas llevaron al periodismo deportivo a una continua renovación de códigos expresivos y estilísticos permeables al vocabulario de moda y a la terminología hispanoamericana, una vez agotados el tono didáctico y jovial del estilo inglés de divulgación, la mezcla amena de aspectos objetivos con lo subjetivo del patrón de crónica francés y el sistema léxico en español para la difusión masiva del deporte.

Últimamente, las nuevas características estudian el lenguaje del deporte en relación con enfoques sociológicos y antropológicos que analizan sus relaciones tecnológicas, industriales y culturales que afectan a aspectos informáticos y de globalización cultural, de publicidad y comercialización, de creación de redes y servicios de comunicación, de patrocinio y de retos de la política deportiva para la planificación de mensajes para el público muy especialmente en el relato informativo audiovisual. Se destaca cómo las presiones de familiaridad cultural y tiempo, amplitud del relato, el imperativo comercial, la emoción, hechos y estadísticas y recursos de narración dan lugar a formas de relato dramático de la competición, a fórmulas de cotilleo sobre los alrededores del acontecimiento, a la conversión del periodista en un cómplice de la gesta deportiva que emociona a sus receptores con descripciones heroicas y míticas y relatos llenos de énfasis.

En esta caracterización participan numerosas instituciones deportivas, políticas, lingüísticas y universitarias mediante varias fórmulas de análisis.

La principal institución deportiva preocupada por el idioma ha sido el Consejo Superior de Deportes, que tras partir de la base de que el léxico periodístico del deporte no se amolda a los modelos academicistas procedió a la recopilación de 500 xenismos que hacen relativos a: aeronáutica, atletismo, automovilismo, badminton, baloncesto, balonmano, balonvolea, biathlon, bolos, boxeo, ciclismo, cricket, curling, esgrima, esquí, fútbol, golf, hípica, hockey, lucha, montañismo, motorismo, natación, naútica, patinaje, pelotabase, penthalon moderno, polo, remo, rugby, squash, skipping, tenis, tenis de mesa, tiro, trineo y vela.

Dentro de las instituciones políticas, cabe destacar la tarea realizada por organismos diplomáticos y gobiernos de las Comunidades Autónomas. Con ocasión de la Copa del Mundo de 1982 y con el fin de facilitar la estancia a los periodistas que informaban del acontecimiento, la Oficina de Información Diplomática editó un repertorio léxico de equivalencias de términos futbolísticos en varios idiomas.

Y ya en los años noventa varios Gobiernos de Comunidades Autónomas se han ocupado de editar publicaciones relacionadas con el idioma español en el deporte. Es el caso de: Generalitat de Catalunya, Gobierno de La Rioja y Junta de Castilla y León.

En Cataluña se publica una monumental obra lexicográfica realizada por el Termcat, periodistas y federaciones para dar una cobertura informativa a los Juegos Olímpicos de Verano de 1992. Elabora un total de 13.032 términos para las 28 disciplinas olímpicas de los Juegos de Verano de 1992. Su desglose por disciplinas y términos es el siguiente: atletismo, 488; badminton, 357; baloncesto, 403; balonmano, 398; balonvolea, 397; béisbol, 453; boxeo, 390; ciclismo, 454; esgrima, 540; fútbol, 465; gimnasia, 706; halterofilia, 271; hípica, 652; hockey, 444; hockey sobre patines, 407; judo, 558; lucha, 379; natación, 781; pelota, 469; pentatlon, 524; piragüismo, 361; remo, 471; taekwondo, 677; tenis, 378; tenis de mesa, 341; tiro con arco, 358; tiro olímpico, 440 y vela, 470.

En La Rioja se publica un estudio sobre la consideración de la lengua deportiva como lenguaje técnico universal, dentro de las actividades de los Cursos de Lingüística y Didáctica del Español. En Castilla y León se publicó un estudio dedicado al uso y abuso de anglicismos en la información deportiva con un total de 544 anglicismos para 30 deportes. Incluye 46 anglicismos de otras actividades, 77 multideportivos, 18 genéricos, 20 anglicismos frecuentes no incluidos en el Diccionario de la Lengua Española y otros 58 que sí lo están.

Las instituciones lingüísticas que han acogido trabajos sobre la descripción del nivel de difusión del deporte han sido la Sociedad Española de Lingüística y el Instituto Ibérico de Lexicografía. La primera, en sus diferentes simposios anuales, ha recogido estudios sobre el deporte moderno en sus vertientes de lenguaje periodístico radiofónico y de lengua literaria. Y el segundo, realizó un estudio mediante análisis lexicométricos y la caracterización de las principales tendencias léxicas: errores en la concordancia, en el uso de tiempos verbales y en pronombres y adjetivos determinativos, en la presencia de elementos no necesarios, en la ausencia de elementos necesarios, en elementos desordenados y en fenómenos de pobreza y vulgaridad expresivas. Todo ello junto con influencias de otras lenguas y con peculiaridades que no marcan tendencia como ambigüedades, contradicciones, anacolutos, errores culturales, pedanterías y frases pretenciosas.

En las instituciones universitarias, tras el éxito de los Juegos Olímpicos de Verano de 1992, la reflexión sobre el lenguaje deportivo ha sido numerosa. Y su presencia habitual, conseguida tras la celebración del congreso El idioma español en el deporte que organizó la Agencia EFE, ha logrado una evolución desde la hostilidad hacia el análisis desapasionado. Se pone fin a una tendencia general dedicada a considerar el lenguaje deportivo como ámbito de conflictos y de acusaciones como empobrecer el vocabulario, usar irresponsablemente los niveles del idioma y favorecer la información dirigida al goce en vez de al desarrollo de la inteligencia en la lectura. Y se pasa a su reflexión en cursos y seminarios organizados por distintas Universidades y fundaciones. Entre ellos destaca la continuidad del análisis que lleva a cabo con el nombre de Comunicación y deporte, la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y las referencias a cuestiones de idioma en cursos de verano y actividades desarrolladas por entidades como: Encuentros Internacionales de Juventud de Cabueñes (1991 y 1993), Fundación Duques de Soria (1996), Fundación del Fútbol Profesional (1994); Fundación Juan March (1977), Instituto de Ciencias de la Educación Física (1985), Universidad Complutense de Madrid, (1991, 1992, 1993, 1994, 1996, 1997), Universidad de Cantabria (1994), Universidad de Oviedo (1994), Universidad Internacional de Andalucía (1994), Universidad Internacional Deportiva de Andalucía (1997) y Universidad Internacional Menéndez y Pelayo (1989, 1993).

3.4.- Deontología profesional de periodistas

La preocupación de los periodistas profesionales por el uso del idioma en el deporte ha llevado a cabo un enfoque descriptivo con elaboración de repertorios léxicos y un enfoque normativo para la orientación de dudas léxicas y la formación de libros de estilo específicos, desde 1976, en tres fases diferenciadas.

Repertorios léxicos

Dentro del punto de vista descriptivo los profesionales del periodismo han aportado recopilaciones de vocabulario técnico y jerga.

Con un alto valor lexicográfico destaca la monumental obra en 6 volúmenes Diccionario de los deportes, escrita por Acisclo Karag y con prólogo de Julio Casares, y en la que se recoge toda la terminología de disciplinas deportivas modernas y de deporte tradicional. Tiene un especial interés su autor por haber dirigido en 1930 el tercer diario deportivo que se hacía en España -el madrileño Gran Sport- y por haber desempeñado, posteriormente, altos cargos de responsabilidad en los diarios Gol y Marca.

Otras aportaciones con un alto valor testimonial, aunque sin organización científica, han sido las expresiones tópicas del periodismo que facilitó Matías Prats Cañete durante el congreso El idioma español en el deporte en 1992 y la recopilación del vocabulario futbolístico y de jerga realizada por Alfredo Relaño en 1996.

Orientación de dudas y libros de estilo

La formación de libros de estilo específicos, desde 1976, se ha realizado en tres fases diferenciadas. La primera, entre 1976 y 1992, comprendió la elaboración general de libros de estilo y las normas consuetudinarias de redacción para responder a la necesidad de un uso eficaz del lenguaje informativo mediante convenciones en áreas de controversia de los diferentes niveles lingüísticos, así como para la unificación, defensa y salvaguardia del idioma.

En el ámbito deportivo la Agencia Efe con su Departamento de Español Urgente, ideado por Luis María Anos en 1980, pone en funcionamiento un sistema de notas preventivas para alertar a los redactores y pasa el resultado de sus fichas idiomáticas a la Real Academia Española para su discusión y posterior incorporación al Diccionario de la Lengua Española con un total de 46 convenciones que recoge su Manual de Español Urgente para atletismo, balonvolea, boxeo, ciclismo, esquí, fútbol e hípica. Posteriormente, en 1989 y 1991 organiza, en colaboración con otras entidades, los congresos El idioma español en las agencias de prensa y El neologismo necesario en los que se describen las características y dificultades de la escritura deportiva con agencias españolas e hispanoamericanas de información y con representantes de los diarios El Mundo Deportivo, Marca y Sport: la reducción de términos, los trasvases entre diferentes disciplinas deportivas, el predominio de lo subjetivo y connotativo, la presencia de lenguas especiales, la ausencia de asepsia intelectual, la tendencia a la opinión y la proliferación de extranjerismos.

Durante los años ochenta contaron con este tipo apoyo -aunque sin libro de estilo específico para deportes- las publicaciones especializadas dependientes de Diario 16, sin reglas que impidieran la presencia de modas de lenguaje y el diario Marca que confeccionó unas normas consuetudinarias de redacción para la noticia y su tratamiento informativo permitiéndose una cierta libertad con formas expresivas no técnicas y el vocabulario de moda.

Una segunda fase, entre 1992 y 1996, con la edición de libros de estilo específicos a cargo de la Agencia Efe y del diario barcelonés El Mundo Deportivo. Con motivo de los Juegos Olímpicos de Verano de 1992, el Departamento de Español Urgente elaboró un léxico de los deportes olímpicos. Completado con aportaciones de los ponentes que participaron en el congreso El idioma español en el deporte, en La Rioja, se editó como una guía práctica repartida durante la celebración de las competiciones. Recoge 435 términos para 28 disciplinas deportivas olímpicas, 292 voces de ámbito deportivo relacionadas con los deportes olímpicos aceptadas en el Diccionario de la Lengua Española, 50 palabras utilizadas incorrectamente o con alguna peculiaridad idiomática, 90 expresiones tópicas y 58 extranjerismos de uso más frecuente. Y además aumenta la presencia de términos deportivos en las nuevas ediciones del Manual de Español Urgente e incluye 49 voces en las dos ediciones en formato libro del Vademécum de español urgente.

En 1995, con la coordinación de Josep María Casasús, se edita el Libro de estilo de El Mundo Deportivo, dentro de la línea empresarial de dar mejor servicio al lector, rediseño del periódico y cambio de edición e impresión dentro del modelo popular-informativo. Su principal aportación es ser el primer libro consensuado entre toda una redacción especializada. Con el fin de desarrollar un lenguaje asequible a toda clase de lectores sin descuidar las normas básicas y esenciales del idioma en léxico, ortografía, morfología y gramática, se organiza lingüísticamente en dos grandes apartados. Uno dedicado a notas de estilo sobre puntuación, signos ortográficos, numerales, siglas y abreviaturas. Y un segundo bloque que recoge criterios para el uso de léxico, dudas grafemáticas sobre nombres en castellano, hispanización de nombres, topónimos y 386 dudas, incorrecciones, expresiones y modismos del léxico deportivo. Todo este panorama se completa con una parte dedicada al relato deportivo con la definición de modelo de diario, los géneros periodístico y la estructura de las informaciones; junto con un capítulo sobre diseño relacionado con la elaboración de logotipos, pictogramas, retícula, tipografía, cubiertas, infografía y uso del color.

La tercera y última fase se pone en marcha en 1997 con el proyecto de un libro de redacción común para los países de lengua española y con su presencia en las autopistas de la información. Los antecedentes deportivos de un libro de redacción único se remontan a 1991, con una propuesta realizada por Pedro Riaño, del diario Sport, en el congreso El neologismo necesario.

Con el Proyecto Zacatecas, ya en fase de desarrollo, se pretende que el nivel de difusión del idioma en el deporte alcance un acuerdo en cuestiones grafemáticas y de uso de neologismos y extranjerismos para responder lingüísticamente a la incipiente globalización cultural.

La presencia de libros de estilo en las autopistas de la información se produce en 1997, con dos trabajos fundamentales. Por un lado, la edición electrónica del Vademécum de español urgente que recoge 49 dudas léxicas relacionadas con extranjerismos, aspectos generales sobre resultado, competición, dopaje, grupos del deporte y disciplinas de fútbol, hípica, atletismo y ciclismo. Y por otro, el trabajo de Ricardo Soca, Apuntes para un manual de estilo periodístico, en el que propone 4 alternativas castellanizadas para las formas ranking, record, recordman y recordista.

3.5.- Enfoque sociológico

Otro enfoque sobre el nivel de difusión del idioma es el llevado a cabo con criterios científicos por centros de documentación e información y con planteamientos testimoniales por el periodismo deportivo con el fin de analizar los valores sociales y símbolos que se transmiten en la comunicación deportiva.

En este tipo de estudio destaca el Centro de Estudios Olímpicos de Barcelona por su análisis del papel social de la comunicación deportiva en cuanto ritual con un lenguaje particular, que es difundido masivamente a la sociedad mediante complejas relaciones tecnológicas, industriales y culturales. Visión que completa el periodismo y con un alto valor testimonial, más que científico, con una tendencia erudita que intenta explicar el punto de vista periodístico del uso del idioma, sobre todo, en las crónicas.

3.6.- La formación lingüística de periodistas

Un sexto y último enfoque, es el incipiente debate sobre la formación lingüística del periodismo, que abrió José Luis Martínez Albertos en el congreso El Español y los Medios de Comunicación en 1996. La información y la comunicación se presentan como un nuevo modo de vivir la lengua en sociedad, que exige una responsabilidad lingüística del periodista entendida como respuesta ética, que exige varios principios:

1º) Despertar el sentido de la responsabilidad individual ante pureza idiomática, unidad y conciencia de su importancia para el desarrollo profesional de su trabajo.

2º) La corrección lingüística de textos exige un pacto entre periodistas y académicos y el desarrollo de poner las convicciones académicas, periodísticas y docentes al servicio de la unidad idiomática.

3º) La necesidad del estudio reflexivo del idioma español en todos sus ámbitos.

4º) La necesidad de trabajar sobre los siguientes aspectos lingüísticos: déficit de sintaxis, coherencia de ideas, orden, manejo reflexivo de estructuras fónicas, léxicas y gramaticales y estudio de los géneros y la retórica

5º) Despertar la pasión por la propia lengua.

Quizá para ello, no estaría de más, tener en cuenta varios antecedentes:

1º) Los resultados de la coordinación realizada por la Asociación de Academias de la Lengua Española en la eliminación de extranjerismos.

2º) La desesperanza de una unificación terminológica total en el léxico deportivo. Hubo intentos para los Juegos Olímpicos de Verano de 1968 en México y para la Copa del Mundo de fútbol de 1970 y 1982 en México y España.

3º) Los resultados de proyectos de colaboración entre universidades, medios de comunicación e instituciones, como el caso del proyecto Difusión internacional del español por radio y televisión que desarrolló el Colegio de México con Televisa y varias universidades.

4º) La exitosa experiencia olímpica de los Juegos Olímpicos de Verano de 1992 en España, en la que se pusieron en práctica criterios para el desarrollo de los idiomas como infraestructura tecnológica. El idioma fue la base para varios servicios tecnológicos al servicio de la información -AMIC, SIR, SICO, SIGO- que proporcionaban datos sobre participantes, resultados, competiciones, biografías, historia, correo y bases documentales para su uso por comentaristas y periodistas.

5º) Las experiencias de la Agencia Efe y El Mundo Deportivo en la confección de trabajos y libros de estilo específicos.

IV

Nivel literario

El estudio científico del nivel literario del deporte afecta a mensajes caracterizados por la creación de un sistema lingüístico particular por parte del escritor, por reflejar la realidad exterior y la realidad interior del autor, por el predominio de las funciones expresiva y poética, por la elaboración de mensajes con códigos lingüísticos, por la intención de crear mensajes con fines artísticos y por su libertad en la confección de mensajes y en su destinatario final.

La literatura española de tema deportivo cuenta con una nómina de escritores ilustres. Entre otros destacan las composiciones de Premios Nobel, caso de Aleixandre y Benavente, Cela sobre fútbol y patinaje. Y es el caso de miembros de la Real Academia Española -Areilza, Ayala, Baroja, Buero Vallejo, Calvo-Sotelo, Cossío, Delibes, Gerardo Diego, Fernández Almagro, Fernández Flórez, García Nieto, Antonio Machado, Marañón, Muñoz Molina, Pemán, Sampedro, Torrente Ballester, Unamuno, Vargas Llosa o Zamora Vicente- que en distintos géneros han retratado literariamente aspectos generales, ajedrez, automovilismo, aviación, boxeo, caza, ciclismo, fútbol, jiu-jitsu, montañismo, natación, patinaje, pelota vasca, pesca, regatas, remo, tenis o han comentado la actualidad deportiva en publicaciones deportivas.

Su estudio ha corrido a cargo de instituciones lingüísticas, educativas, deportivas y periodísticas. Dentro de las primeras, destaca la Sociedad Española de Lingüística que en sus simposios anuales ha recogido estudios sobre el lenguaje literario del deporte en textos de Jardiel Poncela.

Las entidades educativas han desarrollado varias líneas de trabajo:

1º) La inclusión de la literatura como asignatura de planes de estudio, con la labor pionera de la Facultad de Educación de la Universidad de Valladolid.

2º) La consideración de la literatura deportiva como una nueva forma literaria.

3º) La realización de diversos estudios científicos y comunicaciones relacionados con la historia de la literatura, con el reflejo en textos literarios de la evolución de la historia de la educación física y con la producción literaria sobre fútbol y deporte moderno.

4º) El trabajo de los textos literarios del deporte como material didáctico y curricular de nivel no universitario, llevado a cabo en Canarias.

En las instituciones deportivas, hay que reseñar el caso de la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes que puso en marcha tres líneas de actuación desde 1969:

1ª) La investigación científica sobre la literatura de tema deportivo, que abre Gallego Morell.

2ª) La convocatoria del Premio Olimpia de novela de tema deportivo, que fue entregado el Día del Libro y editado por Planeta. Su jurado estaba compuesto por: Juan Antonio Samaranch, Mercedes Salisachs, Ignacio Aldecoa, Andrés Bosch, José María Gironella, Julio Manegat, Antonio Valencia y José Manuel Lara.

3ª) La difusión periodística de literatura deportiva desde la revista Deporte 2000 con la colaboración de: Alcántara, Castresana, Carmen Conde, Luis de Diego, García Serrano, Gregorio Javier, Álvaro de Laiglesia, Manfredi, Narbona, Tomás Salvador y Vicente Silió.

Las empresas periodísticas y de comunicación también colaboraron en la consideración de la lengua deportiva como norma de prestigio capaz de generar una lengua literaria. Este proceso afectó a dos líneas de trabajo: la convocatoria de premios y la difusión de la literatura como forma cultural.

La convocatoria de premios de literatura deportiva se produce, de modo continuo, a partir de 1984, con la creación del "Premio de Novela Deportiva "Don Balón"" (1984) y de los galardones "Premio de Poesía Deportiva "Don Deporte"" (1987) y "Premio de Poesía Deportiva ‘Juan Antonio Samaranch’" (1988). Labor que se extendió al "Concurso Iberoamericano de Expresión Deportiva" (desde 1991), para poesía y novela, organizado por la "Revista del América", de Cali, en asociación con la agrupación de periodistas deportivos del Valle del Cauca "Cicrodeportes".

La difusión de la literatura desde el periodismo ha tomado varias formas:

1ª) La elaboración de conferencias en foros de reflexión sobre le idioma deportivo.

2ª) La edición de ensayos, con un criterio de divulgación periodística.

3ª) La colaboración habitual de escritores en las páginas de los diarios deportivos.

Epílogo

A modo de epílogo, esta exposición sobre el papel que han desempeñado las instituciones sólo ha pretendido romper el tópico sobre la despreocupación por el uso de la lengua en este ámbito.

Es un buen momento para avanzar en la tarea de ensanchar el idioma deportivo y lograr contar hechos nuevos, si entre todos somos capaces de tener en cuenta varias conclusiones:

1º) La creciente valoración del idioma como ciencia del deporte, que requiere reflexión, capaz de aprovechar las aportaciones del Comité Olímpico Internacional, directrices de la Unión Europea y el trabajo de centros de documentación y demás entidades.

2º) La necesidad de abordar un estudio científico del idioma, distinguiendo al menos tres niveles. Es un punto de partida, cuyo desarrollo es a largo plazo, requiere continuidad intergeneracional y presenta numerosas dificultades, por la rapidez a que se hallan sometidos sus cambios.

3º) La imperiosa necesidad en los lingüistas de no identificar el lenguaje deportivo con su nivel de difusión. La redacción periodística suele someter el idioma del deporte a espectáculo, con un tratamiento de elemento técnico no principal para la comunicación, que produce la modificación semántica de significados, el abuso de lenguajes figurados con terminología opaca y numerosas alteraciones de la forma gracias a las posibilidades expresivas del diseño gráfico industrial en una nueva redacción visual con marcas gráficas, colores, tamaños, tipos...

4º) La autoridad del idioma en la difusión masiva del deporte corresponde a los medios de comunicación. Principio que no es incompatible con una labor de asesoría para que una gran parte quede fijado dentro de las normas de corrección de la lengua común.

La uniformidad total es imposible de llevar a la práctica; pero ese pacto para la unidad del idioma puede ser útil si se aprovecha la formación informática y cultural de las nuevas generaciones de periodistas y se forma un nuevo perfil de lingüista del deporte con actitud de deportista profesional -capaz de trabajar en silencio hasta llegar a metas inalcanzables- y con una sólida preparación periodística que supere fenómenos como el de numerosos estudiosos del idioma que hablan sobre deporte jamás practicados y sobre redacciones periodísticas no pisadas.

5º) La importancia de la elaboración de un libro de redacción común para el ámbito deportivo, que con sus convenciones grafemáticas sea capaz de ayudar a fijar su norma estándar. El idioma español en el deporte todavía se halla en formación, por lo que esa fijación serviría de elemento de base para una industria del ocio y no coartaría ninguna nueva aportación creativa de la comunicación.

6º) La reflexión sobre la conveniencia de crear formación lingüística específica en las Universidades y demás niveles educativos para comprender el hecho deportivo de un modo amplio.

En resumen, si los nuevos lingüistas desarrollan una mentalidad al servicio de la comunicación, el ámbito educativo analiza todas las implicaciones culturales y sociales del idioma en el deporte y los periodistas y empresas de la comunicación no se cierran a las posibles aportaciones técnicas, literarias y de asesoría lingüística se habrá dado un gran paso para superar recelos históricos.

 

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