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Las
instituciones lingüísticas ante el idioma deportivo
Jesús
Castañón Rodríguez
Durante
mucho tiempo pensar en el idioma español en el deporte era
hacer referencia a un ámbito empobrecedor del vocabulario,
un foco de uso irresponsable de los diferentes niveles de la lengua
y una fuente de hechos dirigidos a la diversión en vez de
al desarrollo de la inteligencia.
Hablar
de idioma y deporte era un tema de difícil aproximación
y riesgo, un combate desde la grada que sólo podían
llevar a cabo, según el cine, personas apasionadas e independientes,
periodistas menos objetivos, navegantes entre presiones y corrupciones,
cuentachistes de las redacciones o gente que dé recomendaciones
a todo el mundo sobre lo que debe de hacer.
Un
trabajo de combate desde la grada, sólo apto para narradores
de hechos, plusmarquistas de entusiasmo y competidores de la épica.
Para gente como Humphrey Bogart, Gregory Peck, Walter Brennan, Jack
Lemmon, Spencer Tracy, Alan Alda o Bárbara Stanwyck, convertidos
en singulares periodistas deportivos en títulos como Más
dura será la caída, Mi desconfiada esposa, El orgullo
de los Yankees, En bandeja de plata, La mujer del año, Indianápolis
y León de papel entre otros.
En
su combate lingüístico desde la grada, el idioma del
deporte ha batido marcas y ha conquistado medallas. En un siglo,
desde la restauración de los Juegos modernos ha pasado de
los salones de práctica y de las canchas a convertirse en
un fenómeno social, histórico, político y tecnológico.
Ha contado con un constante crecimiento, gracias a los medios de
comunicación desde las revistas de difusión de sensaciones
hasta la compleja y veloz comunicación periodística,
de datos y por autopistas de la información. Un receptor
actual puede consultar varios centenares de direcciones informativas
sobre 67 disciplinas deportivas diferentes, sobre olimpismo y sobre
material deportivo, leer 7 diarios especializados españoles
-2 en Madrid -As (1967) , Marca (1942)-, 2 en Barcelona -El Mundo
Deportivo (1926), Sport (1979)-, 1 en Valencia -Super Deporte (1994)-,
1 en Tenerife -Jornada Deportiva (1979)- y 1 en Galicia: dxt: Deporte
(1995)- y acceder a 4 ediciones electrónicas de -As, El Mundo
Deportivo, Marca, Sport- y de 2 semanario -Don Balón y Gigantes
del baloncesto-, además de la información deportiva
de radios y periódicos de información general convencional
o acogidos a Internet y de 3 canales especializados vía satélite
-Eurosport, Sportmanía, Teledeporte-.
¿Y
lingüísticamente? Por poner un ejemplo de fútbol,
en los tiempos del cine mudo, los atletas del otro lado de la línea
de banda iban a presenciar un match (partido) de football (fútbol)
entre dos teams (equipos) compuestos por un goal-keeper (portero),
dos backs (defensas), tres half-backs (medios) y cinco forwards
(delanteros). Y bajo la mirada de un referee (árbitro), el
tiempo pasaba en el field (campo) entre corners (saques de esquina),
dribblings (regates), kicks (tiros), penalties (penaltis), rushs
(avances), shoots (chuts)... para terminar en un score (marcador)
con varios goals (goles).
Actualmente,
el fútbol -convertido en espectáculo de Sociedad Anónima
Deportiva- hace posible que ese mismo aficionado pueda presenciar
cómo su tridente (línea de tres delanteros que juegan
en punta) hilvana un pregol (ocasión de peligro) que culmina
en gol (tanto), autogol (tanto en propia meta), contragol (tanto
conseguido de forma no ajustada a reglamento) o nogol (gol ajustado
a reglamento que no se ha concedido) y si sólo anda cerca
se quede en un vicegol (ocasión de gol). Si el encuentro
acaba en empate a cero habrá presenciado un partido con gafas
(0-0), probablemente debido a un exceso de tontifútbol (esquema
de juego excesivamente defensivo). Habrá disfrutado con las
filigranas de algún jugador desequilibrante (figura) que
haya dado algún pelotazo (pase largo y sin precisión)
y rematado con un zapatazo (remate potente con el pie) o un talgo
(centro-chut). Habrá visto cómo el asistente (juez
de línea) y el árbitro han consultado su reloj para
poner tiempo añadido (anteriormente, de descuento) sobre
el tiempo reglamentado (reglamentario) mientras el cuarto árbitro
(colegiado reserva) pelea con los entrenadores en la zona técnica
(zona de banquillos).
Se
habrá podido enfadar con las broncas de los presidentes en
la zona noble (antes, palco) o las acciones violentas de los jugadores
en un partido trabado (violento) cuyo resultado incierto lo transforme
en un encuentro agónico (disputado con emoción). Y
hasta se habrá podido enfurecer en colores mediante una pañolada
(para protestar con pañuelos blancos contra jugadores, entrenador
o junta directiva) y una pañolada negra (si dirige su protesta
contra las actuaciones parciales del árbitro). En cualquier
caso habrá vivido intensamente la labor de un bosque (sustituye
a una nube de jugadores) que portaban su equipación (vestimenta)
habitual o su uniforme de respeto (vestimenta reserva), corriendo
por el campo detrás del balón con el afán de
rematar dentro de la portería o cerca, ahí donde pastan
las vacas (anteriormente, la cepa del poste).
Del riesgo al estudio científico
Afortunadamente, a finales del siglo XX la comunidad lingüística
del deporte se halla ante un nuevo panorama caracterizado por varios
principios:
1º) El papel humanista otorgado al deporte en la sociedad de
fin de siglo para lograr el ascenso de los niveles de cultura y
de civilización.
2º) La consideración del Movimiento Olímpico
como alianza del deporte con la cultura y la educación, según
el Segundo Principio fundamental de la Carta Olímpica.
3º) La necesidad que establece en su Artículo 11º
de la Carta Europea del Deporte, sobre el desarrollo de la información
e investigación científica del deporte.
4º) La inclusión del idioma deportivo en las ciencias
del deporte con unos códigos temáticos en el Thesaurus
Sport agrupados en dos bloques: Lenguaje y jerga -sin desarrollar
internamente- y Literatura y deporte -que se subdivide en bibliografías,
drama, ficción, historias cortas, literatura clásica,
literatura juvenil, poesía-.
5º) La definición del lenguaje deportivo como el idioma
que se utiliza en literatura especializada y en reportajes deportivos.
Está compuesto por jerga, vocabulario particular acuñado
por el deporte y por giros, locuciones y expresiones tomados del
lenguaje corriente y de otros lenguajes especiales. En él
son frecuentes las metáforas, los clichés, los estereotipos,
las modas... Su estudio científico se divide en dos líneas
de investigación: el lenguaje específico y jerga como
material semántico y el estilo de comunicación resultante
de influencias de periodistas y medios de comunicación, caracterizado
por fenómenos de pobreza lingüística, redundancia,
adaptación a modas, oscuridad terminológica, prejuicios,
exageración patética, hipérboles, superlativos,
afectación, apelación a emociones...
Principios que para el idioma obliga a la necesidad de crear puntos
de vista para su análisis, para superar el error de las instituciones
lingüísticas de entender por lenguaje deportivo su norma
estándar de difusión periodística y para establecer
unas relaciones entre ciencia y medios de comunicación, basadas
en trabajos totalmente distintos, y a su vez, complementarios: lo
científico se basa en el método, la reflexión
y el triunfo de usos consagrados; mientras que la comunicación
se basa en el dinamismo de unos hechos en los que no suele haber
tiempo de reflexión y se tiende a valorar más la pasión
y las anécdotas.
Una visión realista obliga a romper con un tópico:
la desatención o el desentendimiento que las instituciones
lingüísticas han prestado al deporte. Un exhaustivo
repaso indica cuatro grandes bloques de estudio: los aspectos generales,
el nivel técnico, nivel de difusión de la comunicación
y nivel literario.
I
Aspectos
generales
El estudio científico de aspectos generales del deporte se
organiza en dos grandes bloques. Primero, un enfoque lingüístico
de carácter normativo y descriptivo a cargo de diversas instituciones
especializadas. Y segundo, un enfoque de repercusión social
del idioma deportivo mediante diversos informes sobre idioma elaborados
por entidades públicas y privadas.
1.1.-
El enfoque normativo y descriptivo de las instituciones
La consideración del idioma deportivo como ámbito
para el estudio científico o lengua de prestigio ha sido
abordada por: Asociación de Academias de la Lengua Española,
Real Academia Española y Universidades.
Asociación
de Academias de la Lengua Española
La
Asociación de Academias de la Lengua Española ha desarrollado
un enfoque normativo que comprende dos líneas de actuación:
una actitud purista para la hispanización del léxico
y la defensa del uso de criterios de corrección idiomática.
Estos
principios han dado lugar a un intervencionismo para conseguir -según
identifica el artículos 1º y 3º de los Estatutos
de la Asociación de Academias de la Lengua Española-
(...) trabajar asiduamente en la defensa, unidad e integridad
del idioma común y velar por que su natural crecimiento sea
conforme a la tradición y a la naturaleza íntima del
castellano.
En
la Resolución 2ª de la "Constitución de
la Comisión Permanente" decidió en su apartado
i) Estudiar lo más rápidamente posible, los
neologismos que aparezcan o se prevean como necesarios en lo sucesivo,
especialmente científicos, técnicos y deportivos;
informar sobre ellos a las Academias y, en su caso, proponerles
los que se consideren adecuados antes de que arraiguen en el uso
popular los que no lo sean.
Se
adoptaron más resoluciones para el léxico deportivo
en el III, IV, VI y X Congreso de la Asociación de Academias
de la Lengua Española en el ámbito de la comunicación.
El deporte se vio como un foco de extranjerismos sustituibles por
voces españolas, por voces cuya estructura fonética
se puede hispanizar y por palabras equivalentes. Se propuso la revisión
de las denominaciones de las disciplinas deportivas de fútbol,
baloncesto, balonvolea, béisbol y boxeo; la incorporación
al léxico de palabras derivadas a partir de las denominaciones
de dichos deportes; el estudio de 38 términos de béisbol
y 12 de fútbol, junto con la toma en consideración
del estudio de la terminología deportiva para su inclusión
en el diccionario. Y se habló de la experiencia colombiana
de sustitución de 300 expresiones inglesas.
El
deporte fue motivo de intervención en diferentes normas de
nacionalismo lingüístico que se establecieron en España
entre 1938 y 1972 y en las leyes que sobre defensa del idioma se
aplicaron en Nicaragua, Colombia y Costa Rica, que exigieron que
las denominaciones oficiales de entidades y organismos, los nombres
de disciplinas deportivas, marcas y enseñas así como
la terminología para las transmisiones de radio y televisión
se llevaran a cabo en lengua española. Así, en las
recomendaciones que la Academia Nicaragüense realizó
en el IV Congreso de Academias de la Lengua Española se llegó
a afirmar:
"(...)
Sin perjuicio de las medidas legislativas que pueden gestionarse,
las Academias debe realizar campañas tendientes a generalizar
el uso correcto de nuestro idioma en la prensa y en la radio. Algunas
de las medidas establecidas en el proyecto de ley transcripto, como
las de su artículo 8, podrían ser llevadas a cabo
por las propias Academias en los países en que no pueda obtenerse
una colaboración directa del Estado.
Uno de los campos más difíciles y en el que es más
urgente intervenir para el correcto uso del idioma es el del lenguaje
deportivo. Al respecto deben actualizarse las recomendaciones del
Tercer Congreso de Academias. También los titulares de los
diarios, la traducción de las noticias cablegráficas
y de teletipo y los anuncios comerciales son fuentes inagotables
de incorrecciones idiomáticas y habría que llevar
ahí la acción académica mediante advertencias,
concursos de buena redacción y charlas y conferencias a periodistas
y locutores. Las Academias podrían llevar directamente su
enseñanza y sus campañas a las Escuelas de Periodismo".
Real
Academia Española
La
labor de los miembros de número de la Real Academia Española
desarrolla enfoques normativos y descriptivos que abarcan 6 frentes
de actuación:
1) La descripción de la relación general que hay entre
deporte e idioma.
2) La caracterización del estilo libre de las crónicas
deportivas y futbolísticas como forma literaria y el tratamiento
lingüístico en las transmisiones televisadas de los
encuentros.
3) La explicación de onomásticos a partir de nombres
de futbolistas famosos.
4) La crítica a la proliferación de extranjerismos
y su superación ante grandes acontecimientos deportivos organizados
en España.
5) La continua elaboración de artículos de orientación
léxica y gramatical que analiza el idioma del deporte, tanto
en general como en medios de comunicación. Caso de Dámaso
Alonso sobre las denominaciones de disciplinas deportivas, de Manuel
Alvar sobre la mitología, Valentín García Yebra
sobre formación de neologismos y léxico de los deportes
olímpicos.
Por su continuidad en el tratamiento de aspectos relacionados con
el ámbito futbolístico y del ciclismo, destaca Lázaro
Carreter a través de su sección "El dardo en
la palabra", con un total de 32 artículos y otros trabajos
específicos. Plantea que, a pesar de la necesidad de una
mayor libertad léxica y expresiva para la información
deportiva, se deben rechazar los usos de los signos lingüísticos
que se alejen de la lengua común. Pretende la búsqueda
de un estilo que no olvide los sentidos de las palabras en la lengua
común, critica los usos pedantes y aprovecha grandes acontecimientos
deportivos para solicitar la eliminación de las principales
tendencias léxicas alejadas de la norma.
6) La colaboración con la Agencia Efe de noticias para los
Juegos Olímpicos de Verano de 1992, con un profundo análisis
científico del estado de la lengua del deporte en los medios
de comunicación.
Universidades
La
incorporación de las instituciones universitarias españolas
al ámbito filológico del deporte, de forma organizada,
no se produce hasta 1959, con la edición de la revista Citius,
Altius, Fortius -gracias a la labor pionera de Fernández
Galiano y Rodríguez Adrados-. Una labor científica
que es continuada en 1968 por las Cátedras Universitarias
de Tema Deportivo-Cultural -que abre Gregorio Salvador- y por el
Instituto de Ciencias de la Educación Física, desde
1985.
La
lingüística hispánica ha elaborado: diccionarios
y repertorios terminológicos, consideraciones generales sobre
el lenguaje deportivo y su presentación como lenguaje sectorial
con tecnicismos, reflexiones sobre crónicas, retórica,
análisis de léxico de los deportes olímpicos,
criterios de terminología de ámbito territorial restringido
en España y América, adaptación a una nueva
expresión para el deporte espectáculo, criterios de
corrección idiomática en la prensa escrita y la masiva
presencia de extranjerismos, en especial, anglicismos.
También
han abordado la descripción del estado de lengua en varias
disciplinas deportivas: béisbol, ciclismo, fútbol
e hípica.
Y
en el caso español, las Universidades han producido varias
tesis doctorales una sobre aspectos generales del lenguaje deportivo
en la Universidad de Salamanca, una monografía de ciclismo
en la Universidad de Oviedo y dos monografías sobre fútbol
en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad de Valladolid.
1.2.-
La repercusión social del idioma deportivo
La
amplia repercusión social del idioma deportivo y su constante
crecimiento han llevado a elaborar descriptivos para el desarrollo
del idioma en el mundo laboral y en las nuevas industrias de comunicación.
Es el caso de la Oficina de Lexicografía Social y de los
informes realizados por el Banco Bilbao Vizcaya, por la Fundación
Duques de Soria y Fundación Instituto de Cuestiones Internacionales
y Política Exterior, por la Fundación Juan March y
por Fundesco.
Dependiente
del Ministerio de Trabajo se creó en 1945, la Oficina de
Lexicografía Social para redactar una enciclopedia laboral
y confeccionar diccionarios y vocabularios de las distintas profesiones.
Presidida por una comisión formada por el presidente de la
Escuela Social de Madrid y ocho vocales, entre los que se encontraba
un miembro de la Real Academia Española, pretendía
esclarecer el léxico español de las relaciones socio-económicas
y laborales, investigar modalidades hispanoamericanas para establecer
los sinónimos correspondientes, emitir consultas sobre interpretación
semántica y lexicológica de voces o de conceptos cuyo
sentido parezca dudoso y corregir el estilo de las diferentes disposiciones
de la sección. Hasta su funcionamiento, la Escuela Social
de Madrid publicó dos recopilaciones léxicas, en 1945
y 1946, que recogían definiciones de las distintas Reglamentaciones
Nacionales del Trabajo y del Diccionario de la Lengua Española,
incorporaban definiciones de nuevas actividades y estructuraba el
mundo laboral en veinticuatro grupos. La actividad deportiva, integrada
en el grupo veintitrés, de los espectáculos públicos
y su léxico laboral recogía 33 convenciones sobre
atletismo, boxeo, esgrima, fútbol, pelota y tenis así
como otras catorce para carreras de caballos y de galgos incluyendo
hispanoamericanismos como sustitutos de términos sin equivalencia
en el español peninsular.
Una
nueva dimensión surge desde 1995, con la elaboración
de distintos informes para la proyección internacional e
industrial del español en las denominadas industrias de la
lengua. Plantean la necesidad de crear estándares como infraestructura
para la industria de la comunicación, -una de cuyas especialidades
con gran repercusión social es el deporte moderno- y de crear
expresiones ligeras para la rapidez en el suministro de información
con un carácter interactivo.
II
Nivel
técnico del idioma en el deporte
El
estudio del nivel técnico afecta a mensajes que realizan
un uso de lengua especial del deporte con mensajes útiles
para sus practicantes, reflejan la realidad exterior, cuentan con
predominio de la función referencial, elaboran sus mensajes
con códigos lingüísticos y tienen la intención
de designar los acontecimientos. Hasta la actualidad ha desarrollado
cinco grandes líneas de actuación, que se llevan a
cabo con un enfoque descriptivo:
1ª) La inclusión del idioma en las Ciencias del Deporte,
desde mediados de los años ochenta, con su inclusión
en el thesaurus que comprende su trabajo en el apartado de Lenguaje
y jerga. Este estudio es llevado a cabo por 51 centros de
documentación y 19 Universidades de Iberoamérica.
Entre otros, destaca la labor de 18 centros en España y otros
33 para Iberoamérica. Es el caso de los españoles
Biblioteca de l Esport, Centre d Estudis Olímpics
y de l Esport, Centro de Estudios Olímpicos de Granada,
Centro de Estudios Olímpicos Pierre de Coubertin, Centro
Nacional de Investigación y Ciencias del Deporte, Centro
Olímpico de Estudios Superiores, Escuela Canaria del Deporte,
Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte
de Granada, Fundació Barcelona Olímpica Fundación
Fusnisal, Instituto Andaluz del Deporte, Instituto Nacional de Educación
Física de Castilla y León, Instituto Nacional de Educación
Física de Madrid y Profesorado de Educación Física
Cagigal. Y de los centros iberoamericanos: Centro de Estudios Olímpicos
y de las Ciencias del Deporte José Benjamín
Zubiaur, Centro de Información y Documentación
Deportiva de Honduras, Centro México de Información
Deportiva, Centro Olímpico Juan Pablo Duarte,
Escuela de Ciencias del Deporte de Heredia (Costa Rica), Escuela
de Educación Física de Chihuahua (México),
Escuela de Educación Física y Deportes de San José
de Costa Rica, Escuela Nacional de Educación Física
y Deportes de Santo Domingo, Escuela Nacional del Deporte de Colombia,
Escuela Normal de Educación Física de Veracruz (México),
Escuela Superior de Educación Física de Bolivia, Escuela
Superior de Educación Física de León (Nicaragua),
Escuela Superior de Educación Física de Managua (Nicaragua)
, Escuela Superior de Educación Física de Montevideo,
Escuela Superior de Educación Física de la Universidad
de San Carlos, Escuela Superior de Educación Física
de del Universidad del Valle de Guatemala, Escuela Superior de Educación
Física de la Universidad Doctor Mariano Gálvez, Escuela
Superior de Educación Física de la Universidad Rafael
Landivar, Facultad de Cultura Física Manuel Fajardo
Holguín, Instituto Colombiano de la Juventud y el Deporte,
Instituto de Capacitación Técnica de San Juan de Puerto
Rico, Instituto de Educación Física de Mendoza (Argentina),
Instituto de Educación Física, Deporte y Recreación
de Ibarra (Ecuador), Instituto Nacional de Deportes de Venezuela,
Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y
Recreación de Cuba, Instituto Nacional de Educación
Física de Argentina, Instituto Panamericano de Educación
Física, Instituto Pedagógico de Caracas, Instituto
Peruano del Deporte, Instituto Superior de Educación Física
de General Pico (Argentina), Instituto Superior de Educación
Física de Guayaquil (Ecuador), Instituto Universitario de
Educación de Medellín (Colombia), Organización
Deportiva Centroamericana del Caribe y Organización Deportiva
Panamericana.
2ª) La elaboración de lexicografía dentro de
la sociología del deporte, con la traducción de diccionarios
sobre ciencias y pedagogía.
3ª) La formación de redes de información y documentación
en idioma español. Es el caso de Sportcom, creada en 1993
en Costa Rica para integrar a organismos gubernamentales, comités
olímpicos, federaciones deportivas, centros universitarios
y centros de investigación de 20 países.
4ª) La lenta y paulatina conquista del ciberespacio con servidores
sobre las ciencias del deporte. De los 16 foros existentes, sólo
2 están en lengua española: Proyecto Sportcom y Economía
y Deporte.
5ª) La atención a la incipiente profesión de
mediadores de información, que entiende ésta como
una emergente industria de servicios capaz de combinar formatos
tradicionales y electrónicos, al estilo de una asesoría
o consultora profesional.
Acaba
de formarse su código de conducta por parte de asociaciones
de información y documentación deportiva, pero en
él se podrían desarrollar directrices generales sobre
idioma.
III
Nivel
de difusión del idioma en el deporte
El
estudio científico del mensaje periodístico abarca
el uso de procesos de estandarización para un receptor universal.
Este mensaje refleja de la realidad exterior, cuenta con el predominio
de las funciones referencial y apelativa, elabora sus mensajes con
códigos lingüísticos y no verbales, tiene la
intención principal de relatar y juzgar acontecimientos y
confecciona mensajes útiles, fáciles y comprensibles
para el público masivo y toda la comunidad lingüística
del deporte.
Hasta
la actualidad ha sido el nivel más analizado por las instituciones,
con 6 grandes enfoques: normativo, normativo-descriptivo, descriptivo,
de deontología profesional del periodismo, sociológico
y educativo para la formación lingüística de
los periodistas.
3.1.-
Enfoque normativo
Con
un enfoque estrictamente normativo las instituciones han abordado
dos problemas del idioma en el deporte: la dificultad de la corrección
idiomática en la comunicación deportiva y la necesidad
de una unificación de terminología.
La
corrección y el purismo del idioma deportivo en la prensa
han sido planteados por instituciones, defensores de los lectores,
por periodistas y por lingüistas. El planteamiento desde los
medios ha hecho referencia al problema de los excesivos extranjerismos
y anglicismos. El Ministerio del Interior impulsó entre 1938
y 1950 un proceso de aceleración en la adaptación
masiva de extranjerismos, que afectó a las denominaciones
de las asociaciones y al mundo de la prensa mediante criterios de
traducción literal; en términos que carecían
de ella se optó por las equivalencias, el calco semántico
y las adaptaciones fonéticas. Esta misma problemática
reapareció durante los Juegos Olímpicos de Verano
en Atlanta en 1996 y en ella el periodismo indicó cómo
hay poca solución, ya que un exceso de casticismo expresivo
no es aplicable a un ámbito donde los españoles han
inventado poco.
El
planteamiento idiomático ha señalado las dificultades
existentes para la búsqueda de corrección idiomática
cuando no hay norma culta para el idioma deportivo y cuando es un
área lingüística en período de formación
sometida a veloces cambios.
La
unificación de terminología ha sido una constante
en el idioma del deporte. Una tarea en la que se han llevado a cabo
diversas solicitudes. Solicitudes en solitario de unificación
han corrido a cargo del periodismo, de instituciones y de lingüistas.
El primero propuso la eliminación de extranjerismos en los
años inmediatamente anteriores a la I Guerra Mundial -cuando
la colección Biblioteca Los Sports, dirigida por el periodista
de La Veu de Catalunya José Elías y Juncosa, elaboró
términos castellanos para atletismo, boxeo, ciclismo, deportes
de nieve, equitación, esgrima, fútbol, golf, hockey,
juegos olímpicos, lucha, natación, polo, remo, tenis,
tiro y vela-. Un nuevo paso se dio el 20 de mayo de 1973 cuando
a petición del madrileño diario Ya buscaba una unificación
para superar el narcisismo localista mediante la realización
de un vocabulario que, elaborado por un grupo de críticos
deportivos de media docena de grandes órganos pertenecientes
a los distintos medios de masas, fuese aceptado con rigor por el
resto de los periodistas.
Las
solicitudes coordinadas de unificación, con participación
conjunta de periodistas e instituciones lingüísticas
o políticas, se inician entre 1938 y 1951 gracias a la aceleración
del proceso de eliminación de extranjerismos llevada a cabo
por el Ministerio de la Gobernación español, a través
de la Jefatura de Prensa y Propaganda, para continuarse con un intento
de unificación de todo el vocabulario deportivo propuesto
por las Academia Colombiana y Academia Mexicana de la Lengua. Finalmente,
en 1981, los académicos Torcuato Luca de Tena y Fernando
Lázaro Carreter propusieron la expurgación de extranjerismos
en el vocabulario futbolístico ante la cercana celebración
de la Copa del Mundo de Fútbol en España.
3.2.-
Enfoque normativo- descriptivo
Un
enfoque que combina lo normativo con lo descriptivo es el puesto
en marcha en 1985 por la Asociación de Academias de la Lengua
Española con motivo de la Primera reunión de Academias
de la Lengua Española sobre el lenguaje y los medios de comunicación.
Aprobó propuestas en defensa del castellano con los fines
de fomentar secciones de orientación gramatical y análisis
descriptivos del estado de la lengua en la prensa escrita. Acordó
activar la participación de las instituciones lingüísticas
en la lengua de los medios de comunicación social con artículos
de orientación para evitar la conversión de la lengua
del periodismo en una lengua especial ininteligible al lector y
para fijar una norma léxica y gramatical, basada en la norma
estándar culta capaz de neutralizar el estilo, de no vulnerar
usos comunes, de no acoger particularidades locales o sectoriales,
de no difundir neologismos innecesarios y de no recoger rasgos de
modas pasajeras. Y sentó las bases para buscar un grado cero
de expresividad, de reduccionismo léxico y de evitar el tratamiento
literario de las noticias con un retorno del comentario y del análisis
para evolucionar desde la información hacia el conocimiento
cuya aplicación al mundo informativo ha sido más difícil
en dos ámbitos: las crónicas deportivas y las crónicas
taurinas.
3.3.-
Enfoque descriptivo
Con
un enfoque estrictamente descriptivo, el estudio científico
del idioma en el deporte se ha ocupado de definir sus procesos de
estandarización y las características de la escritura
deportiva.
La
consideración del idioma español en el deporte se
configura como una norma estándar lingüística
y expresiva capaz de ampliar y unificar sociológicamente
a los sujetos, especializada para transmitir masivamente contenidos
a través de unos medios de comunicación generalizadores.
Incorpora rasgos del lenguaje hablado, suprime diferencias culturales
y busca una intensificación del hecho comunicativo. Cuenta
con un carácter técnico y presenta características
de dependencia léxica de la lengua común y de una
marcada presencia de préstamos, al ser un producto importado
convertido en un fenómeno social internacional de prestigio
que afecta a sus niveles de práctica, manifestación,
reglamentación, órganos directivos y organización
periodística.
La
definición de sus características ha evolucionado
desde la distinción de dos niveles para la caracterización
léxica -jerga profesional del deporte y léxico banalizado
de difusión periodística, que se aproxima mucho a
la lengua común- hasta la consideración de una norma
estándar que combina elementos de jerga profesional, de lengua
común y de lenguaje de difusión periodística
con algunos rasgos de banalización en cuanto sigue la evolución
del periodismo de información general o de las modas sociales
de cada época.
Se
ha diferenciado principios de lenguaje periodístico para
el ámbito deportivo y para el general. Ambos comparten principios
de lenguaje de producción colectiva, de lenguaje mixto, de
concisión y de claridad pero no los de corrección
-no tiene una lengua coloquial culta- y captación del receptor.
Y además, en la difusión periodística del deporte
adquieren gran importancia las influencias de las necesidades comunicativas
llevaron al periodismo deportivo a una continua renovación
de códigos expresivos y estilísticos permeables al
vocabulario de moda y a la terminología hispanoamericana,
una vez agotados el tono didáctico y jovial del estilo inglés
de divulgación, la mezcla amena de aspectos objetivos con
lo subjetivo del patrón de crónica francés
y el sistema léxico en español para la difusión
masiva del deporte.
Últimamente,
las nuevas características estudian el lenguaje del deporte
en relación con enfoques sociológicos y antropológicos
que analizan sus relaciones tecnológicas, industriales y
culturales que afectan a aspectos informáticos y de globalización
cultural, de publicidad y comercialización, de creación
de redes y servicios de comunicación, de patrocinio y de
retos de la política deportiva para la planificación
de mensajes para el público muy especialmente en el relato
informativo audiovisual. Se destaca cómo las presiones de
familiaridad cultural y tiempo, amplitud del relato, el imperativo
comercial, la emoción, hechos y estadísticas y recursos
de narración dan lugar a formas de relato dramático
de la competición, a fórmulas de cotilleo sobre los
alrededores del acontecimiento, a la conversión del periodista
en un cómplice de la gesta deportiva que emociona a sus receptores
con descripciones heroicas y míticas y relatos llenos de
énfasis.
En
esta caracterización participan numerosas instituciones deportivas,
políticas, lingüísticas y universitarias mediante
varias fórmulas de análisis.
La
principal institución deportiva preocupada por el idioma
ha sido el Consejo Superior de Deportes, que tras partir de la base
de que el léxico periodístico del deporte no se amolda
a los modelos academicistas procedió a la recopilación
de 500 xenismos que hacen relativos a: aeronáutica, atletismo,
automovilismo, badminton, baloncesto, balonmano, balonvolea, biathlon,
bolos, boxeo, ciclismo, cricket, curling, esgrima, esquí,
fútbol, golf, hípica, hockey, lucha, montañismo,
motorismo, natación, naútica, patinaje, pelotabase,
penthalon moderno, polo, remo, rugby, squash, skipping, tenis, tenis
de mesa, tiro, trineo y vela.
Dentro
de las instituciones políticas, cabe destacar la tarea realizada
por organismos diplomáticos y gobiernos de las Comunidades
Autónomas. Con ocasión de la Copa del Mundo de 1982
y con el fin de facilitar la estancia a los periodistas que informaban
del acontecimiento, la Oficina de Información Diplomática
editó un repertorio léxico de equivalencias de términos
futbolísticos en varios idiomas.
Y
ya en los años noventa varios Gobiernos de Comunidades Autónomas
se han ocupado de editar publicaciones relacionadas con el idioma
español en el deporte. Es el caso de: Generalitat de Catalunya,
Gobierno de La Rioja y Junta de Castilla y León.
En
Cataluña se publica una monumental obra lexicográfica
realizada por el Termcat, periodistas y federaciones para dar una
cobertura informativa a los Juegos Olímpicos de Verano de
1992. Elabora un total de 13.032 términos para las 28 disciplinas
olímpicas de los Juegos de Verano de 1992. Su desglose por
disciplinas y términos es el siguiente: atletismo, 488; badminton,
357; baloncesto, 403; balonmano, 398; balonvolea, 397; béisbol,
453; boxeo, 390; ciclismo, 454; esgrima, 540; fútbol, 465;
gimnasia, 706; halterofilia, 271; hípica, 652; hockey, 444;
hockey sobre patines, 407; judo, 558; lucha, 379; natación,
781; pelota, 469; pentatlon, 524; piragüismo, 361; remo, 471;
taekwondo, 677; tenis, 378; tenis de mesa, 341; tiro con arco, 358;
tiro olímpico, 440 y vela, 470.
En
La Rioja se publica un estudio sobre la consideración de
la lengua deportiva como lenguaje técnico universal, dentro
de las actividades de los Cursos de Lingüística y Didáctica
del Español. En Castilla y León se publicó
un estudio dedicado al uso y abuso de anglicismos en la información
deportiva con un total de 544 anglicismos para 30 deportes. Incluye
46 anglicismos de otras actividades, 77 multideportivos, 18 genéricos,
20 anglicismos frecuentes no incluidos en el Diccionario de la Lengua
Española y otros 58 que sí lo están.
Las
instituciones lingüísticas que han acogido trabajos
sobre la descripción del nivel de difusión del deporte
han sido la Sociedad Española de Lingüística
y el Instituto Ibérico de Lexicografía. La primera,
en sus diferentes simposios anuales, ha recogido estudios sobre
el deporte moderno en sus vertientes de lenguaje periodístico
radiofónico y de lengua literaria. Y el segundo, realizó
un estudio mediante análisis lexicométricos y la caracterización
de las principales tendencias léxicas: errores en la concordancia,
en el uso de tiempos verbales y en pronombres y adjetivos determinativos,
en la presencia de elementos no necesarios, en la ausencia de elementos
necesarios, en elementos desordenados y en fenómenos de pobreza
y vulgaridad expresivas. Todo ello junto con influencias de otras
lenguas y con peculiaridades que no marcan tendencia como ambigüedades,
contradicciones, anacolutos, errores culturales, pedanterías
y frases pretenciosas.
En
las instituciones universitarias, tras el éxito de los Juegos
Olímpicos de Verano de 1992, la reflexión sobre el
lenguaje deportivo ha sido numerosa. Y su presencia habitual, conseguida
tras la celebración del congreso El idioma español
en el deporte que organizó la Agencia EFE, ha logrado una
evolución desde la hostilidad hacia el análisis desapasionado.
Se pone fin a una tendencia general dedicada a considerar el lenguaje
deportivo como ámbito de conflictos y de acusaciones como
empobrecer el vocabulario, usar irresponsablemente los niveles del
idioma y favorecer la información dirigida al goce en vez
de al desarrollo de la inteligencia en la lectura. Y se pasa a su
reflexión en cursos y seminarios organizados por distintas
Universidades y fundaciones. Entre ellos destaca la continuidad
del análisis que lleva a cabo con el nombre de Comunicación
y deporte, la Facultad de Ciencias de la Información de la
Universidad Complutense de Madrid y las referencias a cuestiones
de idioma en cursos de verano y actividades desarrolladas por entidades
como: Encuentros Internacionales de Juventud de Cabueñes
(1991 y 1993), Fundación Duques de Soria (1996), Fundación
del Fútbol Profesional (1994); Fundación Juan March
(1977), Instituto de Ciencias de la Educación Física
(1985), Universidad Complutense de Madrid, (1991, 1992, 1993, 1994,
1996, 1997), Universidad de Cantabria (1994), Universidad de Oviedo
(1994), Universidad Internacional de Andalucía (1994), Universidad
Internacional Deportiva de Andalucía (1997) y Universidad
Internacional Menéndez y Pelayo (1989, 1993).
3.4.-
Deontología profesional de periodistas
La
preocupación de los periodistas profesionales por el uso
del idioma en el deporte ha llevado a cabo un enfoque descriptivo
con elaboración de repertorios léxicos y un enfoque
normativo para la orientación de dudas léxicas y la
formación de libros de estilo específicos, desde 1976,
en tres fases diferenciadas.
Repertorios
léxicos
Dentro
del punto de vista descriptivo los profesionales del periodismo
han aportado recopilaciones de vocabulario técnico y jerga.
Con
un alto valor lexicográfico destaca la monumental obra en
6 volúmenes Diccionario de los deportes, escrita por Acisclo
Karag y con prólogo de Julio Casares, y en la que se recoge
toda la terminología de disciplinas deportivas modernas y
de deporte tradicional. Tiene un especial interés su autor
por haber dirigido en 1930 el tercer diario deportivo que se hacía
en España -el madrileño Gran Sport- y por haber desempeñado,
posteriormente, altos cargos de responsabilidad en los diarios Gol
y Marca.
Otras
aportaciones con un alto valor testimonial, aunque sin organización
científica, han sido las expresiones tópicas del periodismo
que facilitó Matías Prats Cañete durante el
congreso El idioma español en el deporte en 1992 y la recopilación
del vocabulario futbolístico y de jerga realizada por Alfredo
Relaño en 1996.
Orientación
de dudas y libros de estilo
La
formación de libros de estilo específicos, desde 1976,
se ha realizado en tres fases diferenciadas. La primera, entre 1976
y 1992, comprendió la elaboración general de libros
de estilo y las normas consuetudinarias de redacción para
responder a la necesidad de un uso eficaz del lenguaje informativo
mediante convenciones en áreas de controversia de los diferentes
niveles lingüísticos, así como para la unificación,
defensa y salvaguardia del idioma.
En
el ámbito deportivo la Agencia Efe con su Departamento de
Español Urgente, ideado por Luis María Anos en 1980,
pone en funcionamiento un sistema de notas preventivas para alertar
a los redactores y pasa el resultado de sus fichas idiomáticas
a la Real Academia Española para su discusión y posterior
incorporación al Diccionario de la Lengua Española
con un total de 46 convenciones que recoge su Manual de Español
Urgente para atletismo, balonvolea, boxeo, ciclismo, esquí,
fútbol e hípica. Posteriormente, en 1989 y 1991 organiza,
en colaboración con otras entidades, los congresos El idioma
español en las agencias de prensa y El neologismo necesario
en los que se describen las características y dificultades
de la escritura deportiva con agencias españolas e hispanoamericanas
de información y con representantes de los diarios El Mundo
Deportivo, Marca y Sport: la reducción de términos,
los trasvases entre diferentes disciplinas deportivas, el predominio
de lo subjetivo y connotativo, la presencia de lenguas especiales,
la ausencia de asepsia intelectual, la tendencia a la opinión
y la proliferación de extranjerismos.
Durante
los años ochenta contaron con este tipo apoyo -aunque sin
libro de estilo específico para deportes- las publicaciones
especializadas dependientes de Diario 16, sin reglas que impidieran
la presencia de modas de lenguaje y el diario Marca que confeccionó
unas normas consuetudinarias de redacción para la noticia
y su tratamiento informativo permitiéndose una cierta libertad
con formas expresivas no técnicas y el vocabulario de moda.
Una
segunda fase, entre 1992 y 1996, con la edición de libros
de estilo específicos a cargo de la Agencia Efe y del diario
barcelonés El Mundo Deportivo. Con motivo de los Juegos Olímpicos
de Verano de 1992, el Departamento de Español Urgente elaboró
un léxico de los deportes olímpicos. Completado con
aportaciones de los ponentes que participaron en el congreso El
idioma español en el deporte, en La Rioja, se editó
como una guía práctica repartida durante la celebración
de las competiciones. Recoge 435 términos para 28 disciplinas
deportivas olímpicas, 292 voces de ámbito deportivo
relacionadas con los deportes olímpicos aceptadas en el Diccionario
de la Lengua Española, 50 palabras utilizadas incorrectamente
o con alguna peculiaridad idiomática, 90 expresiones tópicas
y 58 extranjerismos de uso más frecuente. Y además
aumenta la presencia de términos deportivos en las nuevas
ediciones del Manual de Español Urgente e incluye 49 voces
en las dos ediciones en formato libro del Vademécum de español
urgente.
En
1995, con la coordinación de Josep María Casasús,
se edita el Libro de estilo de El Mundo Deportivo, dentro de la
línea empresarial de dar mejor servicio al lector, rediseño
del periódico y cambio de edición e impresión
dentro del modelo popular-informativo. Su principal aportación
es ser el primer libro consensuado entre toda una redacción
especializada. Con el fin de desarrollar un lenguaje asequible a
toda clase de lectores sin descuidar las normas básicas y
esenciales del idioma en léxico, ortografía, morfología
y gramática, se organiza lingüísticamente en
dos grandes apartados. Uno dedicado a notas de estilo sobre puntuación,
signos ortográficos, numerales, siglas y abreviaturas. Y
un segundo bloque que recoge criterios para el uso de léxico,
dudas grafemáticas sobre nombres en castellano, hispanización
de nombres, topónimos y 386 dudas, incorrecciones, expresiones
y modismos del léxico deportivo. Todo este panorama se completa
con una parte dedicada al relato deportivo con la definición
de modelo de diario, los géneros periodístico y la
estructura de las informaciones; junto con un capítulo sobre
diseño relacionado con la elaboración de logotipos,
pictogramas, retícula, tipografía, cubiertas, infografía
y uso del color.
La
tercera y última fase se pone en marcha en 1997 con el proyecto
de un libro de redacción común para los países
de lengua española y con su presencia en las autopistas de
la información. Los antecedentes deportivos de un libro de
redacción único se remontan a 1991, con una propuesta
realizada por Pedro Riaño, del diario Sport, en el congreso
El neologismo necesario.
Con
el Proyecto Zacatecas, ya en fase de desarrollo, se pretende que
el nivel de difusión del idioma en el deporte alcance un
acuerdo en cuestiones grafemáticas y de uso de neologismos
y extranjerismos para responder lingüísticamente a la
incipiente globalización cultural.
La
presencia de libros de estilo en las autopistas de la información
se produce en 1997, con dos trabajos fundamentales. Por un lado,
la edición electrónica del Vademécum de español
urgente que recoge 49 dudas léxicas relacionadas con extranjerismos,
aspectos generales sobre resultado, competición, dopaje,
grupos del deporte y disciplinas de fútbol, hípica,
atletismo y ciclismo. Y por otro, el trabajo de Ricardo Soca, Apuntes
para un manual de estilo periodístico, en el que propone
4 alternativas castellanizadas para las formas ranking, record,
recordman y recordista.
3.5.-
Enfoque sociológico
Otro
enfoque sobre el nivel de difusión del idioma es el llevado
a cabo con criterios científicos por centros de documentación
e información y con planteamientos testimoniales por el periodismo
deportivo con el fin de analizar los valores sociales y símbolos
que se transmiten en la comunicación deportiva.
En
este tipo de estudio destaca el Centro de Estudios Olímpicos
de Barcelona por su análisis del papel social de la comunicación
deportiva en cuanto ritual con un lenguaje particular, que es difundido
masivamente a la sociedad mediante complejas relaciones tecnológicas,
industriales y culturales. Visión que completa el periodismo
y con un alto valor testimonial, más que científico,
con una tendencia erudita que intenta explicar el punto de vista
periodístico del uso del idioma, sobre todo, en las crónicas.
3.6.-
La formación lingüística de periodistas
Un
sexto y último enfoque, es el incipiente debate sobre la
formación lingüística del periodismo, que abrió
José Luis Martínez Albertos en el congreso El Español
y los Medios de Comunicación en 1996. La información
y la comunicación se presentan como un nuevo modo de vivir
la lengua en sociedad, que exige una responsabilidad lingüística
del periodista entendida como respuesta ética, que exige
varios principios:
1º) Despertar el sentido de la responsabilidad individual ante
pureza idiomática, unidad y conciencia de su importancia
para el desarrollo profesional de su trabajo.
2º) La corrección lingüística de textos
exige un pacto entre periodistas y académicos y el desarrollo
de poner las convicciones académicas, periodísticas
y docentes al servicio de la unidad idiomática.
3º) La necesidad del estudio reflexivo del idioma español
en todos sus ámbitos.
4º) La necesidad de trabajar sobre los siguientes aspectos
lingüísticos: déficit de sintaxis, coherencia
de ideas, orden, manejo reflexivo de estructuras fónicas,
léxicas y gramaticales y estudio de los géneros y
la retórica
5º) Despertar la pasión por la propia lengua.
Quizá
para ello, no estaría de más, tener en cuenta varios
antecedentes:
1º) Los resultados de la coordinación realizada por
la Asociación de Academias de la Lengua Española en
la eliminación de extranjerismos.
2º) La desesperanza de una unificación terminológica
total en el léxico deportivo. Hubo intentos para los Juegos
Olímpicos de Verano de 1968 en México y para la Copa
del Mundo de fútbol de 1970 y 1982 en México y España.
3º) Los resultados de proyectos de colaboración entre
universidades, medios de comunicación e instituciones, como
el caso del proyecto Difusión internacional del español
por radio y televisión que desarrolló el Colegio de
México con Televisa y varias universidades.
4º) La exitosa experiencia olímpica de los Juegos Olímpicos
de Verano de 1992 en España, en la que se pusieron en práctica
criterios para el desarrollo de los idiomas como infraestructura
tecnológica. El idioma fue la base para varios servicios
tecnológicos al servicio de la información -AMIC,
SIR, SICO, SIGO- que proporcionaban datos sobre participantes, resultados,
competiciones, biografías, historia, correo y bases documentales
para su uso por comentaristas y periodistas.
5º) Las experiencias de la Agencia Efe y El Mundo Deportivo
en la confección de trabajos y libros de estilo específicos.
IV
Nivel
literario
El
estudio científico del nivel literario del deporte afecta
a mensajes caracterizados por la creación de un sistema lingüístico
particular por parte del escritor, por reflejar la realidad exterior
y la realidad interior del autor, por el predominio de las funciones
expresiva y poética, por la elaboración de mensajes
con códigos lingüísticos, por la intención
de crear mensajes con fines artísticos y por su libertad
en la confección de mensajes y en su destinatario final.
La
literatura española de tema deportivo cuenta con una nómina
de escritores ilustres. Entre otros destacan las composiciones de
Premios Nobel, caso de Aleixandre y Benavente, Cela sobre fútbol
y patinaje. Y es el caso de miembros de la Real Academia Española
-Areilza, Ayala, Baroja, Buero Vallejo, Calvo-Sotelo, Cossío,
Delibes, Gerardo Diego, Fernández Almagro, Fernández
Flórez, García Nieto, Antonio Machado, Marañón,
Muñoz Molina, Pemán, Sampedro, Torrente Ballester,
Unamuno, Vargas Llosa o Zamora Vicente- que en distintos géneros
han retratado literariamente aspectos generales, ajedrez, automovilismo,
aviación, boxeo, caza, ciclismo, fútbol, jiu-jitsu,
montañismo, natación, patinaje, pelota vasca, pesca,
regatas, remo, tenis o han comentado la actualidad deportiva en
publicaciones deportivas.
Su
estudio ha corrido a cargo de instituciones lingüísticas,
educativas, deportivas y periodísticas. Dentro de las primeras,
destaca la Sociedad Española de Lingüística que
en sus simposios anuales ha recogido estudios sobre el lenguaje
literario del deporte en textos de Jardiel Poncela.
Las
entidades educativas han desarrollado varias líneas de trabajo:
1º) La inclusión de la literatura como asignatura de
planes de estudio, con la labor pionera de la Facultad de Educación
de la Universidad de Valladolid.
2º) La consideración de la literatura deportiva como
una nueva forma literaria.
3º) La realización de diversos estudios científicos
y comunicaciones relacionados con la historia de la literatura,
con el reflejo en textos literarios de la evolución de la
historia de la educación física y con la producción
literaria sobre fútbol y deporte moderno.
4º) El trabajo de los textos literarios del deporte como material
didáctico y curricular de nivel no universitario, llevado
a cabo en Canarias.
En
las instituciones deportivas, hay que reseñar el caso de
la Delegación Nacional de Educación Física
y Deportes que puso en marcha tres líneas de actuación
desde 1969:
1ª) La investigación científica sobre la literatura
de tema deportivo, que abre Gallego Morell.
2ª) La convocatoria del Premio Olimpia de novela de tema deportivo,
que fue entregado el Día del Libro y editado por Planeta.
Su jurado estaba compuesto por: Juan Antonio Samaranch, Mercedes
Salisachs, Ignacio Aldecoa, Andrés Bosch, José María
Gironella, Julio Manegat, Antonio Valencia y José Manuel
Lara.
3ª) La difusión periodística de literatura deportiva
desde la revista Deporte 2000 con la colaboración de: Alcántara,
Castresana, Carmen Conde, Luis de Diego, García Serrano,
Gregorio Javier, Álvaro de Laiglesia, Manfredi, Narbona,
Tomás Salvador y Vicente Silió.
Las
empresas periodísticas y de comunicación también
colaboraron en la consideración de la lengua deportiva como
norma de prestigio capaz de generar una lengua literaria. Este proceso
afectó a dos líneas de trabajo: la convocatoria de
premios y la difusión de la literatura como forma cultural.
La
convocatoria de premios de literatura deportiva se produce, de modo
continuo, a partir de 1984, con la creación del "Premio
de Novela Deportiva "Don Balón"" (1984) y
de los galardones "Premio de Poesía Deportiva "Don
Deporte"" (1987) y "Premio de Poesía Deportiva
Juan Antonio Samaranch" (1988). Labor que se extendió
al "Concurso Iberoamericano de Expresión Deportiva"
(desde 1991), para poesía y novela, organizado por la "Revista
del América", de Cali, en asociación con la agrupación
de periodistas deportivos del Valle del Cauca "Cicrodeportes".
La
difusión de la literatura desde el periodismo ha tomado varias
formas:
1ª) La elaboración de conferencias en foros de reflexión
sobre le idioma deportivo.
2ª) La edición de ensayos, con un criterio de divulgación
periodística.
3ª) La colaboración habitual de escritores en las páginas
de los diarios deportivos.
Epílogo
A
modo de epílogo, esta exposición sobre el papel que
han desempeñado las instituciones sólo ha pretendido
romper el tópico sobre la despreocupación por el uso
de la lengua en este ámbito.
Es
un buen momento para avanzar en la tarea de ensanchar el idioma
deportivo y lograr contar hechos nuevos, si entre todos somos capaces
de tener en cuenta varias conclusiones:
1º) La creciente valoración del idioma como ciencia
del deporte, que requiere reflexión, capaz de aprovechar
las aportaciones del Comité Olímpico Internacional,
directrices de la Unión Europea y el trabajo de centros de
documentación y demás entidades.
2º) La necesidad de abordar un estudio científico del
idioma, distinguiendo al menos tres niveles. Es un punto de partida,
cuyo desarrollo es a largo plazo, requiere continuidad intergeneracional
y presenta numerosas dificultades, por la rapidez a que se hallan
sometidos sus cambios.
3º) La imperiosa necesidad en los lingüistas de no identificar
el lenguaje deportivo con su nivel de difusión. La redacción
periodística suele someter el idioma del deporte a espectáculo,
con un tratamiento de elemento técnico no principal para
la comunicación, que produce la modificación semántica
de significados, el abuso de lenguajes figurados con terminología
opaca y numerosas alteraciones de la forma gracias a las posibilidades
expresivas del diseño gráfico industrial en una nueva
redacción visual con marcas gráficas, colores, tamaños,
tipos...
4º) La autoridad del idioma en la difusión masiva del
deporte corresponde a los medios de comunicación. Principio
que no es incompatible con una labor de asesoría para que
una gran parte quede fijado dentro de las normas de corrección
de la lengua común.
La uniformidad total es imposible de llevar a la práctica;
pero ese pacto para la unidad del idioma puede ser útil si
se aprovecha la formación informática y cultural de
las nuevas generaciones de periodistas y se forma un nuevo perfil
de lingüista del deporte con actitud de deportista profesional
-capaz de trabajar en silencio hasta llegar a metas inalcanzables-
y con una sólida preparación periodística que
supere fenómenos como el de numerosos estudiosos del idioma
que hablan sobre deporte jamás practicados y sobre redacciones
periodísticas no pisadas.
5º) La importancia de la elaboración de un libro de
redacción común para el ámbito deportivo, que
con sus convenciones grafemáticas sea capaz de ayudar a fijar
su norma estándar. El idioma español en el deporte
todavía se halla en formación, por lo que esa fijación
serviría de elemento de base para una industria del ocio
y no coartaría ninguna nueva aportación creativa de
la comunicación.
6º) La reflexión sobre la conveniencia de crear formación
lingüística específica en las Universidades y
demás niveles educativos para comprender el hecho deportivo
de un modo amplio.
En resumen, si los nuevos lingüistas desarrollan una mentalidad
al servicio de la comunicación, el ámbito educativo
analiza todas las implicaciones culturales y sociales del idioma
en el deporte y los periodistas y empresas de la comunicación
no se cierran a las posibles aportaciones técnicas, literarias
y de asesoría lingüística se habrá dado
un gran paso para superar recelos históricos.
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