Errores domésticos

José Luis Rojas (*)

Los periodistas deportivos estamos siempre en la línea de fuego, expuestos a vertebrar un idioma al que no cesan de llegarle extranjerismos por la vía rápida, esos que se ponen en boca de todos sin dar tiempo casi a que se les asigne una correspondencia en español, que es lo suyo.

Y es lógico. Como señala un buen amigo, en España no hemos inventado ningún deporte excepto la pelota vasca. Esta incontestable realidad nos obliga a asumir, procesar y racionalizar el alud de vocablos, expresiones y modismos foráneos que hemos de utilizar a diario en nuestras informaciones.

Porque, aunque nuestra 'condena' por los siglos de los siglos sea seguir escribiendo sobre una materia cuya terminología básica ha tenido que pasar por la aduana lingüística, a nosotros nos corresponde discernir los extranjerismos que son necesarios, porque designan hechos y cosas nuevas, de los que no nos aportan nada y que, sin embargo, se utilizan tanto o más que los primeros.

En medio de la avalancha de los '-ing' dominantes ('feeling', 'ranking', 'marketing', 'briefing', 'training', 'dribbling', 'pushing', 'tackling', 'meeting', 'overbooking', 'merchandising' o `doping´) y de otros inventados curiosamente lejos de las Islas Británicas como pressing, o footing, el inglés, y en menor medida el francés ('tournée', 'rentrée', 'maillot', 'touche', 'avant', 'vis à vis'), nos proporciona multitud de conceptos y expresiones útiles ('pole', 'eagle', 'uppercut', 'home run', 'alley hoop', 'wild card' o 'paddock'), a las que nuestro idioma ha optado, con buen criterio, por no buscarles una contrapartida que pudiera resultar tan poco convincente como lo fue en su momento el término balompié.

No obstante, la moda o el afán por importar nos conduce muy a menudo a abusar de términos innecesarios y a cometer errores en la redacción del periódico, en nuestra propia casa. Errores que son domésticos porque se cometen ahí precisamente y no en cada ciudad o país, por mucho que leamos o escuchemos decir 'competición doméstica' en lugar de nacional o local ('domestic league').

De la misma forma, se ha extendido el uso de muchas palabras españolas con una nueva acepción tomada de otro idioma apartándola de su significado original sin que se haya reparado lo suficiente en ello. Si hablamos de un jugador versátil, nos estamos refiriendo a una persona voluble o inconstante y no a un futbolista polivalente, que es lo que significa en inglés ('versatile player'); si escribimos que ha ganado el equipo más consistente, estaremos expresando que ha sido el más compacto y el que más grado de cohesión ha alcanzado entre sus jugadores, pero no el más regular ('consistent team'); si comentamos que una escandalosa derrota es una debacle, estaremos afirmando que se ha producido una auténtica ruina o cataclismo ('date de la débâcle'); si decimos que una lesión es seria ('serious lesion'), queremos decir que es grave sin entrar a evaluar el humor del que la esté padeciendo.

En baloncesto, a veces se prefiere hablar de capturas en vez de rebotes ('captures' en inglés); en fútbol, en ocasiones se ignora que el árbitro no puede ignorar un penalti, sino que en todo caso puede desestimarlo, obviarlo o pasarlo por alto ('a penalty was ignored by the referee'); en cualquier disciplina, evento ha pasado a sustituir casi siempre a cita o acontecimiento, aunque lo eventual defina a aquello que pueda ocurrir o no, esto es, a lo que es incierto o imprevisto ('event').

En definitiva, si especulamos con el significado de las palabras, (y al decir especular no me refiero a 'perder el tiempo'), estaremos haciendo cábalas o suposiciones sin una base real. Estaremos en fuera de juego idiomático aunque el árbitro asistente todavía no haya levantado el banderín.

Artículo publicado en

__________

(*) Periodista.

 


www.jesuscastanon.com