Los 50 años de Maturana

La importancia de llamarse Pacho

Óscar Domínguez (*)

"Así como en la palabra rosa está la rosa y todo el río en la palabra Nilo", en el nombre y en la vida de Francisco Maturana se oye un rumor cercano de fútbol, de goles metidos dentro de metáforas literarias y filosóficas.

El fútbol de Maturana se parece a sus trajes. Uno y otros son cuidados, bien cortados, elegantes, pulcros. El fútbol de Pacho, como le dicen sus íntimos, está hecho a su medida, responde a una filosofía.

No se ha dedicado a chuparle rueda a sus antecesores. Ha creado la jurisprudencia Maturana para practicar o interpretar el fútbol.

Su prosa huye del lugar común, le aterra la frase prefabricada. No tengo claro si al hablar está copiando a Jorge Valdano, el argentino que presta sus luces al Real Madrid, o si el asunto es al contrario.

Da la impresión de que el profesor de pelo quieto se hubiera impuesto la tarea de ser original en cada enfoque que aventura.

A sus primeros 50 años, tiene todas las respuestas para las preguntas que le ha planteado la vida. Lejos está del grafiti aquel que apareció sobre el lomo de una pared bogotana: “Cuando tenía todas las respuestas, me cambiaron las preguntas”.

Se puede dar estos lujos por haber vivido sus primeros 50 años, segundo a segundo, intensamente, sin saltarse etapas. Sin arrepentimientos por nada de lo que ha hecho. Como un viejo colega suya, ya fallecido, Mané Garrincha, el brasileño, Pacho ha vivido la vida, la vida no lo ha vivido a él.

De allí que pese a las penas y alegrías afines a toda obra humana, el 15 de febrero, cuando el profesor se mira al espejo, se da un matinal parte de misión cumplida.

Sintetizó su historia extensa en un contrapunteo de 50 preguntas:

1. ¿Al fin la vida comienza a los cuarenta, a los cincuenta, cuándo?

R. Para mí, la vida comienza siempre; todos los días y a toda hora.

2. ¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de niño?

R. Mi mamá y su preocupación por darme todo.

3. ¿Le gustó ese mundo que vio por primera vez?

R. Seguro que sí, es mi escenario y sigo en él.

4. ¿Está contento de haber nacido?

R. Por supuesto, ninguna protesta.

5. ¿Qué conserva del niño que fue usted el filosófico profesor Maturana de hoy?

R. Mi empatía con los niños.

6. ¿Desempeñó bien su oficio de niño o le quedó faltando algo?

R. No tengo ningún reclamo para hacer o hacerme.

7. Como Peter Pan alguna vez dijo: ¿no quiero crecer?

R. No, eso no funciona.

8. ¿En qué período de su vida se ha sentido más cómodo: de niño, de adolescente, de adulto, o ahora de cincuentón?

R. He interpretado cada rol en su momento; me siento bien.

9. ¿Pertenece a la cofradía de los que veía venir con horror el cumpleaños número cincuenta?

R. No. Hay cosas que tienen que ser.

10. ¿Esta fecha le dio angustia existencial o la tomó por el lado amable?

R. Un día normal, sin sorpresas, ni angustias.

11. ¿Qué tiene del Maturana y qué del García?

R. A estas alturas del partido los dos se funden y dan una mezcla digerible para mí.

12. ¿Fue un alumno aplicado o pertenecía a las divisiones inferiores de los maquetas?

R. Fui aplicado desde pequeño; con lo tesa que era mi mamá no había otra opción.

13. ¿En su maleta de equipaje qué nostalgias tiene de su terruño?

R. Las nostalgias se asocian con carencias; yo soy de Quibdó y éste sigue ahí, no cambia, no se pierde.

14. Me da la impresión de que no es usted un hombre de sonrisa fácil. ¿Por qué?

R. No lo sé... pero me gusta ver y oír reír; mi cuota de egoísmo de pronto.

15. ¿Sabe divertirse? ¿Cómo lo hace?

R. Me divierto con todo lo que hago.

16. ¿En el campo del amor usted ha sido conquistador o es de los tímidos perplejos a quienes hay que conquistar?

R. Cuando el amor es de verdad, nadie conquista a nadie, se encuentran y ¡ya!

17. En el caso de su esposa, doña Margarita, ¿quién flechó a quién?

R. Creo que yo dí un paso delante y ella no se movió.

18. ¿Cómo maneja la distancia cuando está por fuera y los suyos en Medellín para no dejarse golear por la saudade que es escasez de prójimos más próximos?

R. Cuando hay amor de verdad la distancia no existe pues se vive en constante comunión.

19. ¿Cuál es el mejor consejo que les ha dado a sus hijos?

R. Ellos han heredado valores, principios y gustos que obviarán en parte los consejos; queda la posibilidad de alguna recomendación.

20. ¿El mundo podría vivir sin el fútbol?

R. Absolutamente... no.

21. ¿En qué fuentes ha bebido para cimentar la filosofía del fútbol que usted ha impuesto?

R. He bebido despacio y saboreando en el día a día de mis cincuenta.

22. ¿Para qué le ha servido su profesión de dentista, como se les decía antes a los de su gremio?

R. Estatus, soporte e independencia moral, económica e intelectual, para el resto de mi vida.

23. ¿Qué piensa del homo sapiens cuando lo tiene con la boca abierta en la silla de odontología?

R. Hermosa, complicada, e inconclusa obra.

24. ¿Cosas para rescatar del período que vivió en España Francisco Maturana?

R. Posibilidad de tocar la historia de los libros, el jet set de la TV, los vinos caros de las revistas, el teatro de caché y el fútbol bueno de los domingos tempranito por ESPN.

25. ¿Y del tiempo que manejó al Nacional?

R. Todo un tratado de amistad y una filosofía de vivir y jugar que al final es lo mismo.

26.¿ Habría preferido no haber pasado por el equipo América, de Cali?

R. América me dio la posibilidad de ser campeón; es el equipo de los que he dirigido que mejor jugó. Respeto, afecto; valió la pena esa experiencia y es parte de mis afectos.

27. Oyéndolo hablar de fútbol se me ocurre pensar que usted es un Jorge Valdano de pelo quieto. ¿Estoy en lo cierto?

R. "Desde la sensibilidad que nos une" reza la dedicatoria de uno de sus libros que Jorge me regaló.

28. El hincha es "cosa vana, variable y ondeante...". ¿Debería haber una escuela donde le enseñen a la gente a ser un buen hincha?

R. Existe... Lo que pasa es que los maestros por naturaleza (periodismo deportivo) no ejercen.

29. ¿Dónde está la verdadera belleza del fútbol, esa "pasión de un pueblo", de que han hablado colegas suyos?

R. No se ve... se siente.

30. ¿Hay alguna receta para disfrutar el fútbol a cabalidad?

R. Es algo individual y único.

31. ¿Además de dividendos económicos qué más le debe al deporte?

R. Amigos y un haber servido como vehículo de refinamiento cultural.

32. ¿El fútbol qué le debe a usted?

R. Nada, pues me lo dio todo.

33. ¿Cómo imagina su retiro de las canchas?

R. Sin dramas ni nostalgias, un punto final y... ¡ya!

34. A Borges, de quien celebramos cien años de su nacimiento, el fútbol siempre le pareció una bobada... sobre todo porque tenía que haber ganador y perdedor...

R. Es que el fútbol es tan mágico que siendo una bobada, alguien como Borges se ocupó de él.

35. ¿En la intimidad de su almohada le gustaría volver a dirigir la selección colombiana de fútbol?

R. No, en este momento. (Cuatro años después está de nuevo al frente del equipo).

36. A su juicio, por qué nos matamos los colombianos?

R. Es muy difícil vivir tantos vivos juntos, me dijo un amigo en Madrid.

37. ¿La fórmula Maturana para lograr la paz?

R. Primero buscarla en los corazones, después será otro paseo más manejable.

38. ¿Lo bueno, lo malo y lo feo de nuestros jugadores?

R. Ellos toda su carrera están sometidos a estos análisis; a mí, a estas alturas, confieso que me da pereza hacerlos.

39. ¿A estas alturas del partido de su vida qué cosas se le han quedado entre el tintero?

R. Ninguna, voy para adelante.

40. ¿El pecado que más le gusta cometer?

R. Los pecados tienen su lugar especial para ser confesados.

41. ¿Virtud que más admira en los demás?

R. El compromiso con lo bueno, lo bien y lo estético deberían ser virtudes.

42. ¿Defecto que le gustaría tener?

R. Más... No j...

43. ¿Quién le gustaría haber sido?

R. Me acostumbré a ser Pacho y me siento cómodo.

44. ¿Qué es un amigo?

R. Una oportunidad para querer y comprender.

45. ¿Los enemigos para qué?

R. Vienen solos, hay que aceptarlos sin drama. A veces los ayudas a vivir.

46. ¿Persona que más ha influido en usted?

R. Doña Hilda (su señora madre).

47. ¿Qué lo saca de quicios?

R. La injusticia.

48. ¿Tiene con qué salvar su alma?

R. No está en peligro.

49. ¿De qué quisiera morirse?

R. Ahora no me lo planteo.

50. ¿Qué le gustaría olvidar?

R. Nada... todo lo que he vivido es mi equipaje para ser mejor.

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(*) Periodista

 

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