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Mordillo:
la paz y la alegría del deporte
Jesús
Castañón Rodríguez
Guillermo
Mordillo Menéndez, 'Mordillo', es uno de los dibujantes gráficos
argentinos más reconocido en el mundo. Nacido en Buenos Aires
en 1932 su trayectoria profesional se ha desarrollado en Argentina,
Perú, Nueva York, Francia y España y ha comprendido
el trabajo para la productora cinematográfica Paramount,
así como la edición de sus trabajos humorísticos,
entre otros países, en: Alemania, Brasil, España,
Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia, Japón, Suecia
y Suiza. Su producción comprende campos tan variados como
la ilustración de libros infantiles, la creación de
películas de dibujos animados para cine y televisión,
la confección de carteles, puzzles y otras ediciones especiales
o la elaboración de viñetas. Y ha sido galardonada
con numerosos premios, entre los que destacan las medallas de plata
de la V Bienal Internacional de Dibujo Humorístico de Tolentino
(Italia) y del Primer Festival Internacional de Dibujo Humorístico
de Sarajevo, el Premio Phenix de Humor (1973) y la Medalla de Oro
de la Asociación de Dibujantes Argentinos.
Mordillo, como gran parte de los humoristas gráficos argentinos
de su generación, crea una comunicación universal
basada en la expresividad del dibujo y hace protagonista de sus
chistes a un mismo personaje que se enfrenta a situaciones diversas
donde el desenlace es absurdo y contiene una ironía cosmopolita
e intemporal.
I.-
Producción deportiva
Su producción deportiva aparece en numerosas viñetas
y colaboraciones, que han sido recopiladas en tres volúmenes
específicos: Mordillo Football, Mordillo para deportistas
y Mordillo para hinchas. Presenta una visión alegre y desenfadada
de la práctica de 14 disciplinas deportivas: alpinismo, atletismo,
automovilismo, baloncesto, boxeo, ciclismo, esquí, fútbol,
golf, hípica, natación, surf, tenis y windsurf.
La mezcla de relaciones lógicas y absurdas, las situaciones
de fantasía y los aspectos insólitos son los mecanismos
favoritos para su visión de los deportes no mayoritarios.
Alpinismo
El alpinismo mezcla la lógica y el absurdo para conseguir
un final inesperado, gracias al alpinista que llega a la cima de
una montaña mientras allí le espera un boxeador desafiante
en un cuadrilátero.
Atletismo
Las situaciones desacostumbradas surgen en atletas que suben increíbles
escaleras para llegar al pebetero olímpico. Así, un
corredor alcanza lo alto y descubre unas brasas para asar un pollo
y otro atleta salta sobre las cabezas de una escalera de deportistas
pertenecientes a varios países para reinterpretar de forma
libre el lema olímpico de que lo importante no es ganar.
El atletismo también recurre a la combinación de relaciones
lógicas y absurdas para presentar carreras lisas o de obstáculos
y saltos. Es el caso de la carrera popular donde abundan las personas
supersticiosas y todos los dorsales van apelotonados excepto el
número 13 que tiene un vacío a su alrededor o de la
prueba donde los corredores van a ritmo tranquilo para acelerar
de repente porque al final les espera una señora en la cama.
Y también de la carrera de vallas donde todos los atletas
superan los obstáculos mientras uno de baja estatura pasa
entre la base y el listón de cada valla o de la interpretación
de la rueda del tiempo como un atleta que salta constantemente obstáculos
mientas un operario hacer girar la rueda y un juez cronometra el
tiempo empleado. También aparece ese mecanismo en el saltador
de pértiga que salva el listón y al caer sobre la
colchoneta, formada por un colchón de muelles, sale rebotado
a gran altura.
Automovilismo
El automovilismo aporta un circuito en cuya parrilla de salida varios
caracoles, provistos de dorsales y casco, están a punto de
comenzar una carrera de velocidad.
Baloncesto
El baloncesto es motivo de una nueva escalinata. La formada por
un base que entra a canasta tras subir los peldaños de otros
jugadores hasta subir el último peldaño que es el
pívot.
Boxeo
La fantasía se apodera del boxeo gracias al combate entre
un canguro ágil, que tiene un gran juego de piernas para
moverse alrededor del rival, y un elefante que lo tumba de un golpe
seco con la trompa.
Ciclismo
Los ciclistas se ven envueltos en una carrera de insospechado trazado:
una laberinto en espiral, en cuyo final se encuentra un juez de
llegada.
Esquí
El esquí es fuente de situaciones insólitas: el duelo
entre dos hombres que se retan en la cima de una montaña
montados sobre tablas de esquí y se disponen a iniciar la
cuenta atrás bajando cada uno por un lado de la montaña;
el saltador de esquí, provisto de un hilo de seguridad, que
al salir del trampolín pasa por el ojo de una aguja gigante.
Golf
El golf da origen a la situación increíble de un hoyo
en la pared de un precipicio mientras el jugador y el cadi analizan
la manera de embocar la bola.
Hípica
Los saltos de hípica mezclan relaciones lógicas y
absurdas con un jinete masculino cuyo caballo sobrepasa un obstáculo
con gesto decidido para a continuación ir una amazona cuyo
caballo pasa el obstáculo interpretando un paso de ballet.
Natación
Esta combinación de relaciones lógicas con final inesperado
también aparece en un saltador de trampolín que tras
tomar impulso y realizar varias piruetas en el aire pasa por un
embudo hasta precipitarse en el interior de una gran botella llena
de agua.
Surf
Situaciones de fantasía se registran en el surf, mediante el
practicante que mantiene el equilibrio sobre una ola cuya cresta toma
la forma de los dedos de una mano a punto de soltar una toba.
Tenis
El tenis toma nuevas canchas en el mundo árabe gracias a
la fantasía del partido que disputan sobre una alfombra voladora
que pasa entre cúpulas de mezquitas y palacios.
Windsurf
El windsurf acoge la disparatada situación del practicante
que utiliza un gran pez como tabla sobre la que apoyar la vela.
Y
sobre todo, fútbol
Una mayor variedad de mecanismos para provocar el humor, un número
mayor de viñetas y un tratamiento más especial recibe
el fútbol en toda su producción de tema deportivo.
Comprende los libros Mordillo Football, Mordillo para deportistas
y Mordillo para hinchas y en ellos el autor descubre un intenso
sentido humorístico en el propio juego y despliega la alegría
que produce esta disciplina deportiva hasta convertirla en un mensaje
de paz y alegría. Su visión de esta pasión
de grandes masas de espectadores se asienta en seis ejes: la captación
de momentos insólitos, las exageraciones, las acciones de
final inesperado en el penalti, situaciones de fantasía,
la combinación de relaciones lógicas y absurdas y
el costumbrismo.
El balompié como ámbito insólito afecta a jugadores
y periodistas. En el primer caso retrata a futbolistas que: saltan
a un cancha que es un laberinto con dos salidas que enfocan a cada
meta; esperan a que el pintor acabe de pintar las rayas, una a una,
correspondientes a cada hierba del terreno de juego; botan un saque
de esquina y logran centrar el banderín en vez de golpear
al balón; despejan al rival en vez de a la pelota; lanzan
libres directos que burlan a la barrera y al portero con extrañas
parábolas; anotan goles tras inverosímiles remates
en los que el balón golpea en el larguero, sale disparado
hacia arriba, cae sobre la cabeza del portero y se introduce en
la meta; llegan al área rival que se alza en escalones sucesivos
de grandes peldaños para el área grande y el área
chica. Además refleja la salida al campo de un equipo de
fútbol femenino al que sigue el trío arbitral equipado
con una cama; capta a porteros cuyo perro mascota hace de recogepelotas
pateando el balón con estilo o que son capaces de sacar de
puerta, avanzar al medio del campo y llegar al área para
rematar de cabeza hasta conseguir un tanto; y también reproduce
el ambiente de alegría indescriptible de los estadios argentinos
con pancartas de ánimo, lluvias de papel, tono participativo,
todo tipo de jugadores y camisetas sobre el campo. En el caso del
periodismo deportivo, los aspectos insólitos se concentran
en los reporteros gráficos que hacen fotos a siluetas de
madera donde aparecen los jugadores con gallardía o siguen
la trayectoria de la palomita de un portero haciendo otra palomita
semejante.
Un segundo mecanismo para producir la risa está compuesto
por las exageraciones tanto del juego como de la alegría
que produce su práctica. Así, el portero al que le
llega un balón al área, es arrasado por una avalancha
de jugadores que van al remate hasta introducirlo en la meta junto
a la pelota; los defensas despejan con tal fuerza que cuelgan la
bola de uno de los cuernos de la luna; los centrocampistas exageran
el juego en mitad de cancha hasta disputar el balón 20 jugadores
en el círculo central ante la mirada del árbitro y
de los guardametas; y los delanteros habilidosos regatean a 6 defensas,
al portero y... al fotógrafo, celebran con entusiasmo los
goles que marcan cuando juegan solos, festejan con algarabía
los tantos hasta que algún aficionado les tira la copa de
un trofeo a la cabeza, regatean adversarios hasta que tropiezan
con un descomunal defensa de cierre o desarrollan un gran dominio
del juego de cabeza que burla a 6 defensas y al portero pero al
llegar a meta para introducir el balón chocan contra un poste
mientras el balón sale fuera. La alegría indescriptible
de la práctica del fútbol lleva a esta disciplina
a los sitios más inhóspitos: descampados junto a un
río donde los edificios comen una parte de la cancha, campos
sobre una montaña con una senda en espiral hasta la cima
en la que se hallan la portería y el guardameta, terrenos
de juego que siguen las ondulaciones de los valles entre bosques
y ganado...
Una de las constantes de su producción futbolística
es la creación de acciones de final inesperado en el penalti.
Una peculiar interpretación que presenta numerosas curiosidades
según se vea desde el delantero que ejecuta con gran fuerza
o el portero que trata de atajar esta jugada de estrategia a base
de astucia. El delantero lanza el penalti como si fuera un obús
que se lleva al portero y deja un gran agujero en la red de la meta;
ejecuta con tal fuerza que el balón rebota en la red de meta
y sale disparado hasta introducirse en la meta contraria; incrusta
al portero contra la red y ésta se enrolla en el larguero
con guardameta y todo; se desconcentra con una mujer exhibicionista
que abre su gabardina en el momento del golpeo del balón;
toma carrerilla con la ayuda de un patinete; llora inconsolablemente
tras ser atajada la pelota en palomita por el guardameta; lanza
la pena máxima en la portería tras las que la hinchada
rival se tapa los ojos con las manos; o llama a la mano de Dios
para acertar en la acción. Por su parte, el arquero tira
de un hilo que ha atado al balón para devolver a un delantero,
que cae al suelo tras dar una patada al aire, su burla al hacerle
caer en vano en un penalti con paradiña; baja el larguero
con un bastón; para hincha la bola hasta alcanzar un descomunal
tamaño que no le permite entrar en la portería; se
muestra asustadizo, se tumba en el suelo y se tapa los ojos para
lograr despejar con un pie; espera impasible apoyado en un poste
y cuando el balón llega a la altura de la línea de
meta dispara con acierto sobre el balón desinflándolo
antes de entrar en meta; lleva a la portería un perro mascota
que celebra el gol del rival; acciona una trampilla en el semicírculo
del área cuando el delantero toma impulso para lanzar el
penal; saca la red de meta y la coloca por delante para que no traspase
el balón.
Un
cuarto centro de interés está compuesto por las situaciones
de fantasía que llevan la alegría por el fútbol
a dimensiones desbordantes. Se desarrollan en diferentes espacios:
edificaciones curiosas, el mundo animal, islas, selvas, espacio y
libertad imaginada. Las edificaciones sirven para presentar lanzamientos
de penaltis en insólitos campos de fútbol, divididos
en dos partes instaladas sobre precipicios y sobre terrazas de rascacielos,
o para tomar vida los monumentos de París y hacer que la Torre
Eiffel chute a gol por el vano del Arco de Triunfo. El mundo animal
cae presa de la pasión irrefrenable por el fútbol: un
balón que cae en un prado lleno de vacas pastando se convierte
en una cancha donde estas patean la bola haciendo un rondo; un toro
salta al campo ante unos jugadores que se esconden tras el improvisado
burladero de la meta; un ciempiés con cien botas de fútbol
y otros tantos balones hace ejercicios de control de balón;
un cocodrilo ejecuta un penalti con un golpe seco de su cola mientras
una jirafa detiene el balón estirando su cuello; y un insecto
golpea a un fruto hacia la portería formada por la tela de
araña mientras una de éstas actúa de portero.
En las islas desiertas, el náufrago que recibe la visita de
un barco no es rescatado, se le deja un balón de fútbol;
cuando llega una mujer saca del baúl un balón de fútbol
para practicar con ella; ve las transmisiones deportivas con el mando
a distancia desde otro islote contiguo para no reñir con ella;
y cuando está en compañía de otros náufragos
improvisa canchas con varias tablas y palmeras para recrear los elementos
de un penal o disputa partidos en islotes con forma de precipicio
alto donde los jugadores miran al mar cada vez que se les escapa el
balón. Las selvas aparecen como el lugar solitario en el que
se puede apreciar el vuelo de un balón de fútbol o se
puede ver al auténtico hincha que sólo piensa en un
esférico; pero también para que Tarzán vea los
encentros sin entrada gracias a la colocación de tres jirafas
en equilibrio.
El espacio sideral sirve para interpretar los planetas como balones
de fútbol donde aterrizan naves espaciales, como bolas que
son pateadas por piernas de futbolistas y como una gran cancha en
la que el ecuador de la Tierra es la línea divisoria del
medio del campo y en cada polo está situada una portería.
Además, en este espacio saltan de las naves equipos de futbolistas
en vez de astronautas y las ciudades futuristas de remache metálicos
y torres cuentan con una gran burbuja que acoge un estadio para
los partidos de fútbol. En el caso de la libertad imaginada,
la fantasía lleva a un preso a lanzar en Nueva York un balón
que es detenido por la mano, enfundada en un guante, de la estatua
de la Libertad.
La combinación de relaciones lógicas y absurdas mezcla
elementos de diversas disciplinas deportivas y elementos procedentes
de otras actividades. En el primer caso, el lanzamiento de golpe
franco sirve para asociarlo al lanzamiento de una pelota contra
una serie de bolos y también aparece un portero que se estira
para interceptar la bola golpeada por un golfista. En el segundo
caso, el circo sirve de inspiración para que dos jugadores,
como si fueran los acróbatas de un circo con un portor y
otro equilibrista que realiza una figura, acudan al remate de un
saque de esquina.
Finalmente,
el costumbrismo es una de las técnicas habituales en el volumen
Mordillo para hinchas con camionetas que desplazan a varios hinchas
de diferentes equipos entre lluvias de papel, cánticos y banderas
al viento; con ultras ataviados con cadenas, garrote y pistola capaces
de comer y pisotear a los auténticos aficionados; así
como con una defensa a ultranza del verdadero hincha: un ciudadano
pacífico que lee las crónicas sin fijarse en nada más,
ni siquiera en grandes grietas o precipicios del suelo, que va flotando
al trabajo como si fuera un globo transportado por una bandada de
aves cuando su equipo gana y que fuma compulsivamente cigarrillos
a la espera de un nuevo domingo extraordinario.
II.- Epílogo
En resumen, la visión deportiva de Mordillo se concentra
en el deporte espectáculo relacionando la expansión
afectiva de sus sentimientos más positivos con la vida. El
deporte es una fuente de paz en las situaciones de mayor soledad,
una alegría desbordante en cualquier situación y espacio
adverso o deshumanizado: selvas, islas desiertas, espacio sideral,
valles, montañas, rascacielos, edificios urbanos... El humor
deportivo es una estrategia para prolongar la felicidad que genera
su práctica. Es una fiesta social de alegría contagiosa
cuando es difundida por el espíritu de los auténticos
hinchas.
Referencias
bibliográficas
"Guillermo
Mordillo Menéndez, 'Mordillo'", Humor gráfico:
Museo virtual, Alcalá de Hernares (Madrid), Fundación
General de la Universidad de Alcalá.
MORDILLO,
Guillermo, Mordillo.com, Calgary, 1998-2001, en http://www.mordillo.com.
-
Mordillo Football, Barcelona, Lumen, 1982.
-
Mordillo para deportistas, Barcelona, Glénat, 1995.
-
Mordillo para hinchas, Barcelona, Glénat, 1997.
PELÉ,
"Saque de honor", en Mordillo Football, Barcelona, Lumen,
1982, pág. 5.
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