El
lenguaje de las crónicas deportivas, de Néstor
Hernández Alonso
Jesús
Castañón Rodríguez
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Ediciones
Cátedra acaba de publicar El lenguaje
de las crónicas deportivas, obra original
de Néstor Hernández Alonso que tiene
el mismo título que su tesis doctoral, dirigida
por Bonifacio Rodríguez Díez y leída
en la Universidad de León en 1996.
Este
volumen se organiza en dieciséis capítulos
para abordar cuatro centros de interés: consideraciones
generales y sociales, historia periodística,
análisis lingüístico y otras
particularidades.
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Bonifacio
Rodríguez Díez
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Consideraciones
generales y sociales
Empieza
con un análisis del lenguaje periodístico
y la lengua común en la que caracteriza a los medios
como fuerzas que imponen un lenguaje artificial con esquemas
fijos y estandarizados.
Considera
al periodista deportivo como receptor e innovador de un
lenguaje colectivo y directo, de un ámbito instintivo
para el entusiasmo fácil, los juicios particulares,
la crítica sin fundamentos o la ley del mínimo
esfuerzo. Pero también lo presenta como un ámbito
de mentalidad agonística para la presencia de tecnicismos,
transferencias fantásticas y emotivas y una participación
apasionada, condicionada por los aspectos políticos
de carácter lúdico o reivindicativo.
Propone
una visión del lenguaje deportivo como motor de emociones
y como burolingua capaz de transmitir el lenguaje del poder.
Historia
periodística
En
segundo lugar, hace una somera historia sobre los deportes
en la prensa general y los periódicos deportivos
para repasar sus recursos a la tipografía especial,
las fotografías o el diseño. Aunque omite
la existencia de diarios deportivos antes de la guerra civil
en Bilbao y Madrid y la edición de diarios en los
años noventa en A Coruña, Sevilla, Valencia,
Valladolid y Zaragoza, traza una sugerente visión
de las portadas como reclamo y como campo para la libre
experimentación lingüística.
Análisis
lingüístico de crónicas
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Un
tercer y amplio centro de interés está
formado por las crónicas para analizar sus
fuentes lingüísticas, su estructura
y organización y sus recursos idiomáticos.
Considera
que la actualidad, la moda, la publicidad y la cultura
impulsan el lenguaje deportivo. Se convierten en
las fuentes para la retórica, el esnobismo,
la trasgresión para llamar la atención,
el uso de metáforas a la hora de destacar
la esencia del producto y destacar visualmente sus
principales cualidades... Principio que hace posible
que hechos destacados de la región o ciudad,
historia, literatura, personajes destacados, ciclos
religiosos, cine, teatro, televisión, enseñanza
o música se incorporen como elementos del
relato deportivo.
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La
estructura y organización de la crónica será
entendida como un relato cerrado que se basa en la narración
y en una argumentación de causa, inducción,
deducción, comparación o reciprocidad para
atender a tres elementos: juego y reglamento, reacciones
de jugadores y reacciones de espectadores. Logra dar coherencia
a sus partes (lead y cuerpo) y originalidad gracias a la
intensidad, libertad o intención en el uso de sinonimias,
anáforas, catáforas, implicaturas y presuposiciones,
marcadores textuales y repetición de campos semánticos
determinados.
El análisis de los recursos idiomáticos se
concentra en aspectos léxicos y gramaticales así
como en la intensidad de usos especiales con intención
literaria o de experimentación lingüística.
En
aspectos léxicos afirma que el lenguaje deportivo
es abierto, está dispuesto a asimilar innovaciones
y se compone por un 60% de léxico común y
un 40% de particularidad deportiva que se organiza internamente
en 7% argótico, 12% técnico y 21% trasladado.
Lo argótico sería las formas que inventan
los deportistas; lo técnico estaría formado
por la terminología de los reglamentos y el léxico
trasladado lo aportaría el periodismo para dar expresividad
y dramatismo mediante varios recursos. Entre ellos destaca
la sinécdoque, la sinonimia para dar variedad, la
polisemia como fuente de economía de lenguaje y creación
de deslizamientos semánticos y la metáfora
para crear significados compartidos: la guerra y la milicia
en aspectos épicos, la ciencia y la técnica
para lograr pomposidad e internacionalidad, la religión
y moralidad o la sabiduría popular y juvenil para
expresar amor, ingenio o humor. También resalta la
labor del periodista como libre creador que puede utilizar
todo si le resulta eficaz, si sirve para ganar al lector
o da un toque trascendental, y su constante recurso a préstamos
y neologismos a la hora de importar palabras de otras lenguas
o de inventar palabras nuevas.
En
aspectos gramaticales repasa composición y derivación,
las denominaciones de equipos, el uso de nombres propios
y comunes, problemas de género y número, la
tendencia al estilo nominal, la estilística de los
tiempos verbales, artículos, adverbios, preposiciones...
Se detiene especialmente en la viveza, expresividad y subjetividad
que alcanza el adjetivo con su tendencia a la hipérbole,
la preferencia por terminaciones nt-, por los superlativos
o por los determinativos. Y también en el gusto por
la sintaxis lineal que emplea estructuras binarias en coordinadas
y subordinadas, por la preferencia por la yuxtaposición
y enumeración o el uso de estilo nominal.
Este
despliegue de recursos de idioma es también analizado
en dos usos especiales. Considera que la presencia de usos
literarios del lenguaje se deben a la presentación
del deporte como drama y por eso se emplean diversos mecanismos
para dar intensidad al relato: anáfora, antítesis,
asíndeton, comparación, digresión,
gradación, hipérbole, interrogación
retórica, ironía, paráfrasis, personificación,
polisíndeton... Y la experimentación lingüística,
junto a la portadas, encuentra su cancha natural en los
titulares deportivos a la hora de hacer valoraciones. Neologismos
y préstamos adquieren valor comercial, se busca expresividad
con efectos de ritmo y trasgresiones, se empela la escritura
imprecisa y sorprendente de la publicidad, se utilizan de
forma sorprendente puntuaciones, paréntesis, signos
de admiración, puntos suspensivos, mayúsculas...
Todos ellos sirven para crear densidad, dramatismo, ritmo
o interés junto al uso de oraciones enunciativas
y principales sobre subordinadas, de verbos en pasado y
presente, de términos inspirados en sucesos políticos
y sociales del momento, refranes, dichos populares, espectáculos
y literatura, historia o aspectos regionales.
Otras
particularidades
Finalmente,
los dos últimos capítulos los dedica a las
particularidades del deporte femenino y al lenguaje gestual:
extensión reducida de las crónicas, menor
agresividad, cómo se destaca aspectos de belleza,
vestuario, sentimientos, edad o circunstancias del entorno...
Conclusiones
En
resumen, El lenguaje de las crónicas deportivas
es un estudios sobre el lenguaje periodístico
del deporte y su entorno en el que el idioma adquiere personalidad
propia. Aunque se podrían matizar que su análisis
corresponde a la última década del siglo XX
y algunas consideraciones sobre la formación de periodistas
deportivos y deportistas, es un buen estudio con aportaciones
en la estructura del discurso de las crónicas, los
recursos gramaticales que emplea y en su capacidad de configurar
una burolingua que transmite el lenguaje del poder.