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Interactuación
de la música y el deporte en las
audiencias:
el caso de Operación Triunfo
María
del Rosario Castañón Rodríguez
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La
importancia creciente que están tomando los índices
de audiencia como elemento de análisis de la aceptación
en la difusión a través de los medios audiovisuales
hace que estemos asistiendo últimamente al traspaso y la
aplicación de sistemas de comercialización de los
productos artísticos y deportivos.
La
incidencia de dichas audiencias en el papel de ventas de productos
asociados ha creado un volumen de negocio comercial que está
cambiando la orientación en la planificación de los
espectáculos de todo tipo.
En
el caso de los eventos deportivos y musicales, ambos elementos tienen
una estrecha vinculación desde hace mucho tiempo, pero la
intensificación de ciertos parámetros se está
haciendo especialmente evidente en los últimos años,
sobre todo en función de la retransmisión televisiva,
por ser el ámbito que mueve una mayor cantidad de dinero
y difusión, asociada a la publicidad estática y activa,
así como a los espacios temporales intermedios.
Así,
algunas de las características esenciales del deporte se
están trasvasando al mundo musical y viceversa. Tal vez el
ejemplo más claro a este respecto y último en el tiempo
es la relación entre Operación Triunfo y los espacios
deportivos, que vamos a analizar en este caso.
Operación
Triunfo
Se
le ha dado este nombre a un programa televisivo de tipo musical
que se introdujo en la programación española en el
año 2001-2002 . Dicho espacio ha superado todas las expectativas
de audiencia, convirtiéndose no sólo en un programa
estrella de la parrilla, sino en un auténtico fenómeno
social y de masas.
Tal
ha sido el éxito alcanzado que no sólo se repite una
nueva edición en el presente 2002- 2003, sino que se incorporan
nuevos programas con idéntico o muy parecido formato con
el fin de acaparar al menos una parte del amplio sector de los espectadores
que fue capaz de atraer la edición anterior. Y con ello,
parte también del volumen total de ventas asociadas y contratación
de publicidad.
Operación
Triunfo ha incorporado en la configuración del programa una
gran cantidad de principios que hasta ahora se consideraban rasgos
fundamentales de la divulgación deportiva.
La
preparación y el entrenamiento
Nadie
hace ahora poco más de un año, hubiera podido pensar
que la gente a nivel popular podría sentirse interesada por
una clase técnica de canto, de respiración o de mejora
de movimiento. Ni, probablemente, en un nivel abstracto, sea hoy
tampoco de gran interés desde el punto de vista de la audiencia.
Sin
embargo, hemos asistido a todas estas clases como una parte fundamental
de Operación Triunfo. ¿Cómo ha sido posible?.
En primer lugar, se debe sin duda al planteamiento de alternancia
y equilibrio con las "galas" o conciertos, sin los cuales
no se hubiera podido mantener la tensión y atención
necesarias en el público. Sin lugar a dudas, la "performance"
final, es el momento culminante de la sesión de entrenamientos
técnicos.
Esta
es la aplicación de un principio deportivo, al igual que
se crea expectación por el partido de máxima rivalidad
del fin de semana.
Pero ¿cómo mantener el interés en los "ensayos"?,
que en realidad constituían la mayor parte del material que
se ofrecía en la televisión. A ello han contribuido
una gran diversidad de factores.
En
primer lugar la novedad o sorpresa. La mayor parte del público
desconocía los procedimientos técnicos para mejorar
las habilidades musicales de cualquier individuo. Observar con sus
propios ojos que efectivamente se puede establecer una relación
causa - efecto entre el entrenamiento de las capacidades respiratorias
y la proyección de la voz, las técnicas de control
sonoro y las posibilidades expresivas, el desarrollo de la coordinación
motora y el impacto visual dinámico de una coreografía,
han sido para muchos espectadores auténticos descubrimientos
de los elementos que hasta entonces eran percibidos como un todo
global en la realización musical artística, sin más
transcendencia que la adecuación a los gustos de cada uno.
Por primera vez, muchos televidentes han podido comprobar, que detrás
de la realización artística musical hay un gran trabajo
en los diferentes campos que intervienen:
-
realización vocal
- interpretación corporal
- iluminación y diseño visual
- preparación psicológica
- comunicación
Todos
estos componentes requieren de la colaboración de un "EQUIPO"
y una planificación del trabajo. Hasta ahora, para la mayor
parte de la gente, lo importante era saber cantar y tener una gran
voz natural. Operación Triunfo demuestra que éstas
son sólo algunas cualidades básicas, a partir de las
cuales hay que desarrollar otras muchas actitudes y mejoras.
La
realización final, no es sólo el trabajo de un cantante
en solitario, sino el fruto de todo el grupo de personas que han
estado trabajando con él /ella para pulir los defectos y
potenciar las virtudes ( de las que en muchos casos hay que empezar
por hacer conscientes a los propios artistas, ya que su percepción
personal no siempre se ajusta a la realidad observada desde el exterior).
Ello
permite al público realizar un proceso de IDENTIFICACIÓN
con el cantante. Evidentemente se ha pasado por un proceso de selección
de características iniciales o "casting", en el
que se le ha pedido que cante y demuestre sus cualidades innatas
para la entonación, cualidad vocal y comportamiento ante
un público o tribunal. Es decir, que tienen unas habilidades
de partida, pero que de por sí no sólo no son suficientes
(no son estrellas del mundo de la canción, sino aficionados
con el "sueño" de llegar a ser profesionales),
sino que necesitan ENTRENAMIENTO.
Esta idea de SUPERACIÓN permite la identificación
del televidente medio con "su" candidato. Dicha conexión
se establecerá por diversas causas: simpatía, coincidencia
geográfica, belleza, cualidades de la personalidad, cercanía,
capacidad de comunicación, vulnerabilidad etc. En el fondo,
todo el mundo se siente capaz de verse reflejado en el cantante
de modo personal, proyectando en el personaje sus logros y fracasos,
la visión de sus propios deseos y frustraciones.
Este
principio es innovador y probablemente una de las grandes claves
del éxito del programa. Es el mismo proceso que se produce
cuando cualquiera puede practicar un deporte y (a partir de unas
cualidades innatas básicas) llegar mediante el trabajo dirigido,
el esfuerzo y el entrenamiento riguroso a convertirse en un profesional.
Dejamos así pues atrás la imagen del artista musical
o cantante, como creador genial iluminado por unos potenciales únicos.
Cualquiera puede ser un exitoso triunfador en el mundo de la canción,
siempre y cuando obtenga el favor del público.
Así,
el ensayo, la repetición, los ejercicios de técnica
vocal y respiración, la afinación y ajuste de tesituras,
la preparación de la orquestación, la coreografía
y el movimiento por la escena, se convierten en elementos de acceso
público.
El
trabajo en equipo: la colaboración
Se
establecen dos pautas de trabajo fundamentales:
-
el cantante ya no es un solista, sino que se prepara con un entrenador
físico y coreográfico, un pianista acompañante,
un profesor vocal, un asesor de imagen. Es el delantero que culmina
la acción de todos sus compañeros en la meta, pero
no es un solitario.
-
Los cantantes se tienen que apoyar entre sí. Aprenden a cantar
a duo y trio, hacerse coros, trabajar las partituras entre varios,
enriquecer el análisis textual y compartir ideas, escuchar
las otras voces. También tienen clases colectivas de arte
dramático y coreografía y trabajo de coro en grupo
colectivo.
La
alternancia entre los factores individuales y la integración
en el grupo recrea la polivalencia de la funcionalidad de los deportistas
en equipo: tienen que perfeccionar sus habilidades para la consecución
de los logros finales, pero al mismo tiempo tienen que aprender
a coordinarse con el resto de los componentes, reequilibrando el
exceso de protagonismo en el entorno social.
La
competición
El
elemento competitivo se hace evidente desde el primer momento, pues
se explicita como logro final del premio individual. Es evidente
que se plantean premios colectivos e individuales a diferentes niveles.
LA
FAMA o el éxito ya está presente en el propio título
del programa: el objetivo es "triunfar", ganar. En el
caso español, dicho premio se plasmaba en la representación
nacional ante una competición de índole internacional:
el Festival de Eurovisión.
Es
un proceso similar a la selección de cualquier federación
deportiva para la competición de alto nivel. Se establecen
concursos de selección provincial y luego nacional, incluyendo
seguimiento, entrenamiento en centros de alto rendimiento y "marcas"
o realizaciones a lo largo de una temporada determinada.
La
representación NACIONAL implica de por sí ese grado
de reconocimiento a la labor desarrollada. Al igual que en las Olimpiadas
o en los campeonatos de alta competición, dicha representatividad
no puede ser ejercida por un equipo, sino por una delegación
del país.
El
resultado final repercutió igualmente en un AUMENTO desproporcionado
de la AUDIENCIA en el propio Festival de Eurovisión, concurso
que había caído en un profundo olvido por parte de
los espectadores españoles. Gracias a ser el premio de este
otro concurso, y a la sensación de representatividad auténtica
que implicó la participación de todo el público
en la selección de la canción y su intérprete,
ha vivido un REVIVAL y un interés que hace mucho tiempo que
había perdido.
El
premio para todos los concursante ha sido la FAMA. Todos ellos tienen
programados conciertos y galas por todo el territorio nacional durante
el verano. Algunas a título individual ( en el caso de los
seis primeros clasificados), otras colectivas en las que también
participan los otros participantes.
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