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Si
yo fuera seleccionador nacional...
Pedro
Páramo (*)

| Si
yo fuera seleccionador nacional de alguna disciplina deportiva
metería a mi equipo en el Transcantábrico y sometería
a los seleccionados a una semana de convivencia dentro de este
original tren turístico. |
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No
conozco nada mejor para fomentar la camaradería, para estimular
el noble afán de superación, para hacer equipo en
definitiva, después de haber disfrutado el pasado mes de
noviembre de la compañía de los mejores deportistas
asturianos a bordo de este tren entre las dos rías que enmarcan
la costa de Asturias, la del Eo y la de Tinamayor.
La
idea se les ocurrió a dos periodistas asturianas, Esther
Canteli y Carmen Menéndez, especialistas las dos, la primera
en turismo y la segunda en deportes. De la mezcla de campeones,
ferroviarios e informadores, cautivos día y noche en este
viaje a saltos por el paisaje astur, surgió el conocimiento
primero, la amistad luego, y, al término del viaje, la hermandad
inolvidable de cuantos participaron en la experiencia.
| El
Transcantábrico es un crucero de lujo, con la mar al
fondo. Este tren blanco de los años 20, acondicionado
con camarotes dotados de todos los servicios -aseo, ducha, baño
de vapor- y confortables salones de la bella época, circula
durante el día y pasa las noches en las vías muertas
de las estaciones. Su trayecto habitual durante la temporada
turística, va de El Ferrol (aunque el viaje propiamente
dicho empieza en Santiago de Compostela) a León, atravesando
las regiones de Asturias y Cantabria hasta llegar a Bilbao;
de allí de se encarama en la meseta por la provincia
de Burgos y luego cruza la de Palencia hasta llegar a su destino.
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Dos
unidades, la antigua y la de nueva construcción, casi idéntica,
hacen cada semana el viaje en sentido contrario. En cada etapa,
los viajeros son trasladados en autobús a los lugares próximos
más espectaculares del recorrido: los Picos de Europa, la
reserva de osos, las cuevas de Altamira... que ensanchan el espíritu.
Las
excursiones también incluyen el disfrute de los mejores restaurantes
del recorrido, y, hasta la madrugada, el vagón discoteca
acoge a los desvelados, para que también se ensanche el cuerpo.
Turistas de más de cien países han hecho este viaje
de ensueño y escritores de éxito han contado en sus
obras las bondades de este crucero por valles y montañas.
En
el viaje coincidieron con los periodistas de diversas partes de
España los deportistas asturianos de primera línea
como: los ciclistas Carlos Barredo, Sergio Cuesta, Benjamín
Noval, Santi Pérez, Chechu Rubiera, Mario de Sárraga
y Samuel Sánchez; las atletas Martina de la Puente y Rocío
Ríos; el karateca Óscar Vázquez; el luchador
Héctor García; la montañera Rosa Fernández;
los piragüistas Manuel Busto, Javier Hernanz y Jana Smidakova;
el piloto de fórmula-3 Javier Villa, y los entrenadores Juanjo
Azpeitia y Pepe Teverga. Muchos de estos campeones que son el orgullo
de todos los españoles no se conocían entre ellos,
no habían coincidido nunca y unos y otros tenían referencias
mutuas sólo a través de la televisión y la
prensa.

Sólo
por esto, FEVE se ganó su medalla. La apuesta, no ha duda,
tenía su riesgo. La reunión en un espacio tan reducido
durante casi cien horas de intensa convivencia de figuras de diferentes
generaciones y actividades tan distintas, también podría
haber dado sorpresas desagradables. Sin embargo, y en gran medida
gracias a la experiencia y el buen hacer de la tripulación
del Transcantábrico, el viaje fue éxito. Si yo fuera
seleccionador y quisiera reforzar el espíritu de mi equipo,
pensaría en un viaje semejante en tren por la cornisa Cantábrica...
Eso sí, lo haría varios meses antes de entrar en la
competición.
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(*)
Periodista. Director de la agencia de noticias
Fax Press, asesor del Museo de las Artes y las Ciencias de Valencia
y patrono de la Fundación del Real Sporting de Gijón.
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