José María Patac: un sabio al servicio del deporte

Jesús Castañón Rodríguez

El pasado 20 de octubre de 2002 falleció en Gijón José María Patac de las Traviesas, SJ. Nació en Oviedo en 1911, estudió humanidades en Salamanca y obtuvo las licenciaturas de Filosofía en Marneffe (Bélgica), de Teología en Comillas y de Ciencias Químicas en Valladolid.

Su trayectoria profesional ha estado vinculada a la religión, a la enseñanza y a la investigación. Ejerció la docencia en las ciudades cubanas de Santiago y La Habana así como en Gijón donde fue Director de la Escuela de Maestría Electromecánica de la Fundación Revillagigedo y docente, Prefector de estudios y Secretario General del Colegio de la Inmaculada. Su actividad investigadora abarcó campos como la historia, la literatura, la heráldica y la bibliografía como bibliófilo, archivero, historiador, especialista en temas jovellanistas, así como fundador del Ateneo Jovellanos y de la colección Monumenta Historica Asturianensia.

Esta amplia tarea le valió ser nombrado miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia, miembro del Real Instituto de Estudios Asturianos y presidente de la Academia Asturiana de Genealogía y Heráldica. También, para recibir numerosas distinciones, entre las que destacan la Orden civil de Alfonso X El Sabio, la Medalla de Oro del Ateneo Jovellanos, el Premio Asturias, el Urogallo de Bronce del Centro Asturiano de Madrid, y los nombramientos como alumno distinguido del Colegio de la Inmaculada y como Hijo adoptivo de Gijón. Y además, para dar nombre a un premio de investigación de tema asturiano que convocan el Ayuntamiento de Gijón y el Gobierno del Principado de Asturias desde 1995.

Un guardián de la memoria
Su labor más conocida por el gran público fue la Biblioteca Asturiana, el mágico espacio que creó en 1964 y donde se encontraba todo tipo de documentación sobre temas asturianos: más de 40.000 referencias entre libros, folletos, mapas y separatas de prensa, una amplia colección de heráldica y genealogía asturiana y un archivo gráfico de 18.000 fotografías.
Esta memoria de Asturias, en todas sus vertientes, fue donada al Ayuntamiento de Gijón en 1991 y, en la actualidad, se halla a disposición de los investigadores en la Biblioteca Pública Jovellanos (Gijón).

Un hombre apegado al sentimiento popular
El padre Patac siempre fue un guía erudito, paciente y con visión de futuro. Incluso en tiempos donde la investigación sobre el deporte no era frecuente, tuvo una visión abierta de la sociedad y supo apoyar todo lo que pudiera suponer un avance.

Esta sensibilidad popular arrancaba de sus tiempos de colegial entre 1920 y 1928, desde que a los nueve años acudía a El Molinón. Según comentó al autor de este artículo en 1999, su primer encuentro fue el partido amistoso que disputaron Real Sporting y Stadium Ovetense, con victoria rojiblanca por 1 a 0 el 28 de junio de 1920, y que alineó a: Soto, Conrado, Bango, Riera, Meana, Corsino, Domingo, Germán, Trapote, Palacios y Argüelles. Y el último choque al que asistió como colegial fue a la inauguración de la nueva tribuna el 22 de abril de 1928, con motivo del partido internacional entre España e Italia, que acabó con empate a un tanto y donde presenció las evoluciones de Ricardo Zamora, Quesada, Portas, Prats, Gamborena, Roberto, Adolfo, Goiburu, Samitier (Errazquin), Carmelo y Chirri II.

De adolescente, iba con sus compañeros colegiales a disfrutar con los duelos de la máxima rivalidad entre Real Sporting y el recién fundado Real Oviedo. Eran tiempos brillantes para el conjunto rojiblanco, antes de la implantación de la liga profesional, por aquel entonces campeón de Asturias en numerosas ocasiones y semifinalista del Campeonato de España en 1923, con un estadio de El Molinón que albergó una final de Copa y un partido internacional de la Selección Española...

Posteriormente, la memoria gráfica y escrita del deporte asturiano y del fútbol gijonés en particular servirían de infraestructura para de todo tipo de libros o monografías sobre el Real Sporting de Gijón publicadas por Avelino José Moro o Juanele, entre otros.

Epílogo
El padre Patac supo guardar la memoria de la ciudad en tiempos difíciles y aunar su saber a la pasión por el deporte como consecuencia de sus amables recuerdos en El Molinón y de la tradición deportiva del Colegio de la Inmaculada. Para los estudiosos del deporte fue un hombre clave para la documentación, para esa cancha que luego permite correr a las ideas.

 

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