Índice
cronológico
I
Índice
temático
I
Presentación
del
autor
I
Así
se
hizo
"Palabras
en
juego"
___________________________________________
Bailando
con
la
herradura
Jesús
Castañón
Rodríguez
Recientemente,
las
carreras
del
hipódromo
han
disfrutado
una
buena
noticia:
el
jinete
José
Luis
Martínez
consiguió
48
victorias,
registro
con
el
que
supera
a
otros
grandes
mitos
como
Claudio
Carudel
y
Román
Martín.
Es
apasionante
el
mundo
del
"stud"
o
"caballeriza",
el
dominio
de
la
"fusta"
y
de
las
"riendas"
para
llevar
el
caballo
hacia
la
victoria
y
la
ejecución
de
la
recta
final
"a
taco
y
lonja"
para
ganar
por
una
cabeza.
El
"turf"
enseñó
al
periodismo
deportivo
que
el
relato
necesita
describir
el
ambiente
social,
tal
y
como
enseñaba
la
Escuela
de
Periodismo
de
El
Debate
con
las
grandes
citas
inglesas.
Y
además
ha
sido
un
motivo
para
la
cultura.
Los
hipódromos
de
Chamartín,
en
el
lugar
que
hoy
ocupa
el
edificio
de
Nuevos
Ministerios,
La
Zarzuela,
Lasarte
o
Dos
Hermanas
han
inspirado
revistas,
sainetes
de
teatro,
novelas
y
relatos
como
los
de
Fernando
Savater.
Los
recintos
argentinos
de
San
Isidro
y
Palermo
o
los
uruguayos
de
Maroñas
y
Las
Piedras
han
comparado
las
carreras
de
caballos
con
la
propia
vida
y
han
servido
para
expresar
el
desengaño,
la
presunción
del
éxito
social
y
la
esperanza
para
salir
de
la
miseria
gracias
a
las
apuestas.
Un
buen
ejemplo
en
la
gran
pantalla
fue
la
película
"Perfume
de
mujer",
protagonizada
por
Al
Pacino
y
en
la
que
la
banda
sonora
era
"Por
una
cabeza".
Y,
sobre
todo,
en
la
pista
de
baile
con
los
tangos
interpretados
por
grandes
clásicos
de
la
música
argentina
como
Enrique
Campos,
Carlos
Gardel
o
las
orquestas
de
Astor
Piazzolla
y
Juan
D'Arienzo.
Habrá
bailado
con
la
herradura
al
son
de
términos
para
referirse
al
mundo
de
las
apuestas:
lo
provechoso
que
se
podrá
ganar
(la
"papusa,
papa,
refijota
o
gran
muñeca"),
la
persona
timada
(el
"gil"),
la
que
tima
o
engaña
(el
"catedrático"),
quien
anota
las
apuestas
(el
"biromista"),
el
fajo
de
billetes
("paco")
o
la
acción
de
probar
suerte
("tirar
un
lance")
El
"pingo"
o
"yocaba"
(caballo)
no
sólo
tiene
cuatro
patas.
Provoca
una
pasión
popular
que
refleja
sentimientos
colectivos
de
nostalgia,
alegría
desbordante
y
esperanza
ante
los
esquivos
instantes
de
felicidad.
Publicado
en
La
Nueva
España,
Oviedo,
26
de
febrero
de
2007.