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Palabras en juego
Voleibol
Jesús
Castañón Rodríguez
Hasta
el próximo día 4, se disputa la final de la Copa del
Rey de voleibol, el deporte en el que dos equipos de seis personas
golpean con las manos un balón para salvar una red y pasarlo
al campo rival.
En
su historia lingüística destaca cómo lo inventó
en 1895 el estadounidense William G. Morgan con el nombre de "mintonette"
y en los primeros años setenta convivió con "balonvolea",
forma que sólo se usa en España, a propuesta de la
Asociación de Academias de la Lengua Española.
Cuenta,
entre otras, con diferentes modalidades según el número
de jugadores de cada equipo, las medidas de la pista y las superficies
de juego: "austball" (con cinco jugadores ), "minivoley"
(con cuatro jugadores), "voleibol sentados" (adaptado
para seis jugadores con discapacidad física), "voley-playa"
o "voleibol playero" que dicen en América (con
dos, tres o cuatro jugadores) y "water-voley" (con dos
jugadores).
La
"rotación" o translación de los jugadores
en el sentido de las agujas del reloj, tras cada recuperación
de saque, da paso a dedos, manos y antebrazos para realizar un "saque
flotante" en el que balón describe un movimiento irregular
en el aire, la "recepción" o "pase de manos
bajas", una "plancha" o forma de intercepción
con un brazo, el "pase de antebrazos", la "colocación"
o pase con los dedos o el espectacular "mate" o "smash"
que ejecuta el "rematador" golpeando la pelota en pleno
salto tras un pase del "colocador" mientras salva el "bloqueo"
o intento del rival por frenar la jugada.
Últimamente,
las selecciones asturianas juvenil e infantil, la A. D. Los Campos
de Corvera, el equipo juvenil del Real Grupo de Cultura Covadonga
y jugadoras como Cristina López y Cristina Vilabrille han
demostrado que no hace falta ir a Cuba o Brasil para ver buen "voleibol"
o "voléibol". Ni tampoco necesita recurrir a camiones
de arena para organizar un campeonato de voley-playa, como pasó
en los años noventa en el parque de El Retiro de Madrid cuando
la capital logró desmentir aquel estribillo de la canción
del verano de 1989. Aquella en la que Los Referescos clamaban en
su estribillo: "¡Vaya, vaya! ¡Aquí no hay
playa!".
Publicado
en ,
Oviedo, 5 de marzo de 2007.
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