Literatura deportiva: el pentatlón de los sentimientos

Jesús Castañón Rodríguez

El idioma del deporte, con su constante movimiento y su dinámica de lo impensado, se ha convertido en una estrategia de ilusión y en un elemento para definir la historia contemporánea. Su capacidad para la alegría y la fantasía ha servido de punto de encuentro entre galardonados con el Premio Nobel, académicos, periodistas y escritores para llevar más lejos, más alto y más fuerte la plena creación de idioma.

El pentatlón de las musas
Literatura y deporte moderno comparten su afán de voluntad estética, el uso especial del ritmo, la creatividad y el cuidado de su estilo hasta formar acontecimientos culturales, sin barreras ni fronteras, capaces de transmitir felicidad y comunicar sentimientos. Desde finales del siglo XIX numerosos autores dedicaron composiciones al deporte moderno, pero su crecimiento se vio impulsado desde los Juegos Olímpicos de 1912 en el concurso de Letras, actividad que el Barón de Coubertin denominaba el Pentathlon de las musas.

El estudio de la relación entre ambas modalidades culturales tuvo que esperar, sin embargo, hasta que el alemán Jansen publicara Zur Literatur-Rezeption im Fach Sport, en 1945. Desde entonces, universidades, ministerios de Asuntos Exteriores, publicaciones e instituciones comprometidas con la difusión internacional del idioma en Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia han apadrinado antologías, congresos especializados y estudios con el fin de elaborar aplicaciones de textos literarios a la pedagogía deportiva, trabajos interdisciplinares, antologías generales de todo tipo de disciplinas deportivas, recopilaciones especializadas y trabajos de divulgación periodística.

La producción literaria de creación en español
La literatura de tema deportivo en español ha contado, a lo largo del siglo XX, con una nómina de escritores ilustres. Autores con el Premio Nobel, como Vicente Aleixandre y Jacinto Benavente, Camilo José Cela o Gabriel García Márquez, han escrito composiciones sobre fútbol y patinaje y los miembros de la Real Academia Española Areilza, Ayala, Baroja, Buero Vallejo, Calvo-Sotelo, Cossío, Delibes, Gerardo Diego, Fernández Almagro, Fernández Flórez, García Nieto, Antonio Machado, Marañón, Muñoz Molina, Pemán, Sampedro, Torrente Ballester, Unamuno, Vargas Llosa o Zamora Vicente han comentado la actualidad deportiva en publicaciones deportivas y han retratado aspectos de ajedrez, automovilismo, aviación, boxeo, caza, ciclismo, fútbol, jiu-jitsu, montañismo, natación, patinaje, pelota vasca, pesca, regatas, remo o tenis.

Esta producción ha abarcado cuatro etapas. En una primera, de 1892 a 1912, el deporte moderno se asoció a valores de modernidad, mejora de la salud, medio para adaptarse al dinamismo de la vida industrial, símbolo de festejo social y elemento educativo.

En una segunda fase, de 1912 a 1939, el deporte se convirtió en seña de identidad social para la vida moderna asociada a valores de cosmopolitismo, mejora de la raza y triunfo de los valores juveniles, urbanos y de masas. Los diferentes géneros trataron aspectos relativos al estadio, el carácter moral del deportista, la relación entre lances de las disciplinas deportivas y sentimientos, así como el costumbrismo social del espectáculo deportivo. Predominaba la poesía, aparecieron las primeras creaciones cinematográficas y las composiciones de tema deportivo fueron habituales en revistas culturales como Cervantes, Grecia, La Esfera, La Gaceta Literaria, La Revista de Occidente o Nuevo Mundo.

En una tercera etapa, tras la II Guerra Mundial, el deporte moderno pasó a ser elemento fundamental de la educación integral de los hombres en un ideal que mezclaba el ideal helénico de hombre completo, el concepto caballeresco medieval y el valor del juego limpio de Inglaterra. Se crearon secciones especializadas en las revistas culturales, fue asunto habitual de conversación en tertulias literarias de España, recibió el impulso de grupos de escritores y era frecuente la presencia de los periodistas deportivos en el jurado de galardones literarios. Se produjo la incorporación de la educación física en todos los niveles educativos y la difusión cultural del deporte se vio complementada con novelas por entregas, ensayos humorísticos, acotaciones sobre la relación del deporte con la sociedad y adaptaciones cinematográficas de novelas. Los géneros literarios cantaron el lirismo de la práctica deportiva, los valores épicos, el recibimiento masivo en la victoria, la recuperación de juegos tradicionales, el éxito del fútbol, el costumbrismo, las situaciones fantásticas y la exaltación de los valores históricos y morales de los deportistas.

Finalmente, en una cuarta fase, entre 1976 y 2000, se ha producido un cambio en la consideración social del deporte moderno, convertido ya en una industria cultural del ocio y en un factor para el desarrollo vital y cultural en la que tienen un papel destacado los medios de comunicación. Entre 1984 y 1998, el semanario barcelonés Don Balón y la agrupación de periodistas de Cali Cicrodeportes convocaron premios especializados en novela, poesía y ensayo. Y además la difusión de la literatura desde el periodismo emprendió varios caminos: la elaboración de conferencias en foros de reflexión sobre el idioma deportivo, la edición de ensayos con un criterio de divulgación periodística y la colaboración habitual de escritores en las páginas de los diarios deportivos con acotaciones a modo de artículos de opinión.

Los géneros literarios retrataron el atletismo y el fútbol con sátira y erotismo, recreaciones históricas, visiones del deporte profesional a cargo de sus protagonistas, el olimpismo, costumbrismo, relaciones entre cultura y deporte y memorias deportivas de los escritores. La adaptación de novelas a series de televisión, las comedias de situación, la edición de citas de personajes célebres y la composición de canciones constituyeron su nuevas formas literarias y el tema deportivo irrumpió en la literatura infantil y juvenil.

Los mitos literarios del deporte
En la literatura en español han tenido su reflejo literario no sólo la práctica deportiva sino las emociones logradas por los grandes éxitos internacionales. En la creación literaria de España, por ejemplo, se han convertido en composiciones artísticas las hazañas de: los atletas Fermín Cacho, Marta Domínguez y Mariano Haro; el boxeador Paulino Uzcudun; los ciclistas Federico Bahamontes, Miguel Induráin y Fernando Poblet; los futbolistas Butragueño, Di Stéfano, Kubala, Pahíño, Pirri, Platko, Quincoces, Quini, Zamora, Zarra y Zubizarreta; el golfista Severiano Ballesteros; la tenista Arantxa Sánchez Vicario. También se ha mitificado el periodismo deportivo en las figuras de Matías Prats o Acisclo Karag y en los diarios As y Marca.

Pero sin duda, un buen ejemplo común a toda Iberoamérica es el canto de los principales momentos de las fases finales de la Copa del Mundo de Fútbol. A partir de los triunfos de la Selección de Uruguay en los Juegos Olímpicos de Verano de 1924 y 1928, autores de reconocida valía no han tenido inconveniente en añadir su talento al otro lado de la línea de banda. Han creado crónicas de partidos o composiciones, entre otros, numerosos autores de Argentina, Chile, España, Perú y Uruguay: G. Altamira, Roberto Arlt, Julio Barrenechea, Osvaldo Bayer, Mario Benedetti, Alfredo Bioy Casares, Jorge Luis Borges, Luis Cané, Cátulo Castillo, Bernardo Carey, Jean Cau, Julio Centeya, Geo Charles,D. Cinalli, Humberto Constantini, Poli Délano, Miguel Delibes, E. Escobar Bavío, M. G. Fernández, Bernardo Fernández Moreno, César Fernández Moreno, Horacio Ferrer, Carlos Ferreira, Roberto Fontanarrosa, Héctor Gagliardi, Eduardo Galeano, Vicente Gaos, R. García Ibáñez, S. González, C. Gorostiza, Agustín Guzzani, D. López, Ricardo Lorenzo, L. M. Lozzia, Humberto Manzi, Ezequiel Martínez Estrada, Pedro de Miranda, Manuel Múgica, H. A. Murena, Héctor Negro, Lucha Odín Fleitas, José Parra del Riego, Pondal Ríos y Olivari, Carlos Púa, Miguel Romero,Luciano Rottin, Horacio Salas, Roberto Santoro, Santos Discépolo, Juan Sasturain, Juan José Sebreli, Solly, Osvaldo Soriano, Mario Vargas Llosa o Bernardo Verbitsky.

El estudio de la literatura deportiva
El estudio de esta amplia producción en español ha desarrollado varias líneas de trabajo: educativas, científicas y de divulgación periodística.

En primer lugar, las aplicaciones educativas han creado materiales didácticos orientados a la didáctica de la expresión corporal en el nivel universitario y al trabajo curricular para la educación primaria y secundaria, como en el caso de Historia de la educación Física y el Deporte a través de los textos, de Miguel Ángel Betancor y Conrado Vilanou, y"Deporte y literatura, una experiencia interdisciplinar" y Deporte y literatura, elaborados por Plácido Checa y María Luisa Merino. En esta tarea también se registran estudios estrictamente literarios, para explicar sus claves culturales, etapas de producción o géneros literarios preferidos junto con el análisis de sus estadísticas o tendencias de evolución. Es el caso de Jesús Castañón Rodríguez y María Ángeles Rodríguez Arango en Creación literaria española sobre deporte moderno y en "Bibliografía española de creación literaria del deporte", base disponible en Internet que se puede consultar por géneros literarios, por orden alfabético de autores o por disciplinas deportivas y que incluye las referencias completas de composiciones de poesía, novela, relatos, ensayos, acotaciones periodísticas, teatro, literatura infantil, adaptaciones cinematográficas, adaptaciones para televisión, comedias de situación y recopilaciones de frases de personajes célebres.

En segundo lugar, los estudios científicos han abarcado la historia de la literatura con antologías generales y especializadas, con reflexiones sobre toda la producción o sobre períodos específicos y con trabajos monográficos de fútbol.

La historia de la literatura ha originado antologías de textos con distintos fines. Existen antologías generales de gran calidad en España como Literatura de tema deportivo, de Antonio Gallego Morell, El deporte en el siglo de Oro, de José Hesse, y Deporte y Lectura, del madrileño Instituto Nacional de Educación Física. Y también se han editado antologías específicas de poesía y relatos dedicadas al mundo del fútbol en Argentina, España y Uruguay: "Poética del fútbol" y Épica y lírica del fútbol, de Julián García Candau y Literatura y fútbol en el Uruguay (1899/1990), de Pablo Rocca; El fútbol, de varios autores, y Cuentos de fútbol argentino, seleccionados por Roberto Fontanarrosa, Cuentos de fútbol y Cuentos de fútbol 2, elegidos por Jorge Valdano. Los estudios han presentado visiones panorámicas sobre el deporte moderno en "Literatura y deporte", de Julián García Candau, "Nuevas formas literarias", de María Ángeles Rodríguez Arango y "Literatura y deporte", de Maximiano Trapero. Y también han aportado informaciones sobre períodos concretos como la Generación del 98 o la literatura de vanguardia y sobre aspectos monográficos de fútbol. La primera es abordada por Antonio Gallego Morell en sus artículos "El deporte en las Letras: Baroja y Unamuno, precursores del tema en la novela española", "El deporte en las Letras: Ramón de Basterra introduce el deporte en la poesía española", "El deporte en las Letras: Benavente fue el primero en llevar al teatro la temática deportiva" y "Unamuno y el deporte" y por Jesús Castañón Rodríguez en "Unamuno y su visión intelectual del deporte". La literatura de vanguardia y la Generación del 27 es analizada en trabajos generales como Poesía española de vanguardia (1918-1936), de Francisco Javier Díez de Revenga, El humor en la poesía española de vanguardia, de Rosa María Martín Casamitjana, y Ludus, de Gabriele Morelli, obra colectiva donde también colaboran Antonio Gallego Morell, Carlos Menenes, Julio Neira, Fabio Rodríguez, Ivana Rota y Alfonso Sánchez Rodríguez. Sobre el teatro deportivo de vanguardia Jesús Castañón Rodríguez ha confeccionado "El lenguaje deportivo en el Teatro irrepresentable, de Jardiel Poncela". Los estudios monográficos de fútbol comprenden el trabajo "El guardameta, tema literario" y los libros Creación literaria y fútbol y El humorismo español y el fútbol, de Jesús Castañón Rodríguez.

En tercer lugar, las reflexiones para la divulgación periodística han tratado las relaciones entre deporte y literatura a cargo de autores individuales y de números especiales de revistas culturales. En el primer caso han destacado Juan José Armas Marcelo en "Cronistas, escritores y poetas", Enrique Badosa en "Aquí callan los poetas", Josep Maria Balcells en "Deporte y literatura: el fútbol" y Carlos Murciano "Poesía y deporte". Pero de manera muy especial ha sobresalido la labor llevada a cabo, entre 1959 y 1985, por Antonio Gallego Morell con "Un guardameta en la poesía española", "Prensa deportiva", "Música y deportes", "Automóviles y lenguaje", "El lenguaje periodístico nació con la bicicleta", "Literatura del deporte en los años veinte", "Poesía y deporte", "La novela y el cuento en el deporte", "Ensayo y deporte" y "La Oda a Platko". Las revistas culturales también han recogido números especiales de temática deportiva en la época de las vanguardias y desde la segunda mitad de los años ochenta, con motivo de la celebración de Juegos Olímpicos o fases finales del Campeonato del Mundo de Fútbol.

Epílogo
En resumen, las tardes de chispa, explosión y humo de los sentimientos del deporte han formado una cultura donde el idioma configura un juego literario de expresiones ligeras y rápidas para añadir una dimensión mágica de la experiencia humana. Han generado un ámbito donde las musas, como en el pentatlón de los Juegos de la Antigüedad, lanzaron discos y jabalinas de talento e imaginación, lucharon por buscar estilos artísticos audaces, desarrollaron carreras para fortalecer el instinto creativo e hicieron salto de longitud para llegar más lejos en la búsqueda de la plena creación artística.

 

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