Copa del Mundo 2002 

Pirotecnias del Mundial

Óscar Domínguez (*)

Zurdos iluminados como Rivaldo y Roberto Carlos convirtieron su pierna equivocada en una multinacional del entretenimiento.
Joaquín Sánchez, 20 años, jugador de la selección española, dijo que como los coreanos son todos iguales no se le puede prestar plata a nadie porque después es difícil encontrar entre tanta gente repetida, a quién se le hizo el préstamo. En venganza oriental por semejante chanza, Sánchez erró el penalti que cobró contra Corea y su equipo regresó a las paellas más pronto de lo imaginado.

La historia que suele sintetizar, nunca recuerda si a tal o cual equipo lo eliminaron por una equivocación arbitral. Más pragmática, la historia solo se ocupa de los ganadores. Del segundo para atrás, todo es amnesia.

Me propongo contratar los servicios del abogado Fernando Londoño, ministro designado del Interior, para demandar a Blatter y demás bípedos de la Fifa por daños y perjuicios: terminado el  mundial, mi reloj biológico me sigue despertando a la 1:30 de la madrugada. Además, mis sueños eróticos con Tatiana de los Ríos y/o Ana María Henao,  han sido remplazados por insípidos tiros de esquina, taquitos, túneles, chilenas (golpes de estado al balón) y  bicicletas.

Millones y millones de personas siguen los partidos del fútbol por televisión. Esto me lleva a preguntarme a qué limbo balompédico fueron a dar los goles que hacíamos de niños cuando jugábamos para la tribuna vacía, para nadie, para el olvido. Era el deporte por el deporte. Teníamos el fútbol por deliciosa cárcel. La humanidad va pa’trás: ahora tiene la televisión por cárcel.

Entre la alegría y la tristeza no hay más distancia que una lágrima. Lo vemos en el amor y... en el mundial donde la alegría de los ganadores contrastaba con los lagrimones del perdedor de al lado.

El árbitro, como los maridos cornudos, es el útimo en enterarse de ciertas jugadas. Es hora de poner al servicio de los señores de luto, los recursos de la técnica para que resuelvan situaciones embarazosas. Dejémosle la infabilidad a los Papas. Si el árbitro tiene que recular, en honor a la verdad, que lo haga con base en la tecnología que remplazó al Espíritu Santo.

Felices los árbitros que tienen 90 minutos para que les recuerden la madre.

Propuestas para mejorar el fútbol:

- Acabar con el fuera de lugar. Es virtud de delantero llamado “guevero” o “palomero” , respirarle en la nuca al arquero, como es deber de los defensores obstruír su accionar;
- Por estética y humanidad, terminar con las murallas chinas humanas en las que se coloca una barrera de testículos perplejos frente al verdugo que va a cobrar un tiro libre;
- Propongo vestidos rojos, de fiesta, para los árbitros. No más el mortuorio negro. Otrosí: dejémosle la infabilidad al Papa. Si el árbitro tiene que recular en honor a la verdad, que lo haga con base en la tecnología disponible, versión pagana del Espíritu Santo. En la actualidad, los árbitros se enteran por la prensa de lo que ocurrió en sus propias barbas;
- Los penaltis los deben cobrar el gerente, el entrenador, el médico, el aguatero y el que paga la cuenta del hotel;
- En el cobro de los penaltis, el arquero se puede mover. De hecho, todos lo hacen, con la complicidad del árbitro.
- Permitir que los saques de banda se hagan  con el pie;
- Penalizar con tiro directo y la suspensión del servicio telefónico doméstico al jugador que devuelva un balón al arquero, así sea con la cabeza o con el pecho;
- Sancionar con diez fechas de suspensión y la cancelación del pase de conducir al que pierda tiempo deliberadamente;
- Sacar del campo del juego al árbitro que sea demasiado humano, es decir, que se equivoque mucho. Se puede remplazar por el cuarto árbitro que habría en el futuro.
- Como en el basquetbol, se debe permitir que los jugadores puedan entrar y salir a voluntad varias veces dentro de un mismo partido.
Las bellas que deseen perpetuar su esbelta figura pueden adoptar, gratis,  la dieta del fútbol ¿O vieron en el mundial a algún Ronaldo con llantas, celulitis o estrías a la hora de celebrar un gol? Hay árbitros que fueron al mundial para tener con quien hablar: lo vimos en Angel Sanchez, de Argentina. En el duelo Portugal-Corea no cesó de hablar con los jugadores. ¿Qué tal por la casa, y los niños qué tal?, ¿qué tal tu presidente?, son preguntas que han debido figurar en su menú de charlatán.
Que el fútbol se puede jugar con diez queda demostrado cuando expulsan a uno de ellos: el equipo damnificado, se sacude del marasmo y diez rinden por once.
- Los cardiólogos andan felices pasando facturas por arreglar corazones averiados de ganadores y perdedores en el mundial de fútbol.
- El gol -orgasmo del fútbol- es el único juguete erótico que pone a reír a unos y a llorar a otros.
- Los ingleses inventaron deportes tan disímiles el fútbol, la anestesia, el fútbol y la minifalda.
- Tiene más fuerza un purgado que un hincha sin selección. Este prostituye sus afectos. Se brinda al mejor postor. Esto lo convierte en mejor impostor.
- El hincha tiene que sufrir. Los que no padecen viendo un partido son los felices eunucos del fútbol.  
- La chilena es un golpe de estado al balón.
- El fútbol es el esperanto de las patadas. Sin las barreras  del idioma, usted disfruta lo mismo una buena jugada ejecutada por un japonés, un danés, un brasileño, un alemán o un oriental.
- El mundial es un Wall Street en pantaloneta en el cual los jugadores se cotizan en el mercado bursátil del gol.
- Hay quienes somos patriotas en los afectos y apátridas en las pollas o porras. Primero la chequera que el corazón.
- Los penaltis generan tal estrés que los deberían cobrar los presidentes de las Federaciones.
- Pasar del mundial al futbol local, es como hacer el tránsito de la fe profunda al ateísmo gracias a Dios.
- Un balón disparado desde el tiro de esquina soñó que se había convertido en gol olímpico. Cuando se despertó y vio todo era ilusión, se desinfló de la frustración. 

El fútbol es un placer para disfrutar a solas, como la lectura. Lo descubrí al mirar en la madrugada las imágenes del mundial sin volumen, para no despertar a mi bella roncante. Claro que después, cuando oía los comentarios de los expertos, me daba la impresión de que habíamos visto partidos distintos. Prefiero disfrutar el fútbol con ignorancia propia que con sabiduría prestada.

La historia, implacable, suele sintetizar. Solo recuerda a los ganadores. Salvo Brasil, dentro de poco las demás selecciones serán “polvo de olvido” , desnutrida nota de pie de página en la biografía de los mundiales.

Ahora que millones siguen los partidos del fútbol por televisión, me pregunto a qué limbo balompédico fueron a dar los goles que hacíamos de niños cuando jugábamos para la tribuna vacía, para nadie, para el olvido, en los peladores de los barrios Aranjuez, Lídice y la Escuela de Ciegos y Sordomudos. Era el deporte por el deporte. Teníamos el fútbol por deliciosa cárcel. En tiempos de la internet, la humanidad  se da la televisión por cárcel.

Nos vemos en Alemania 2006 ... si el de arriba no me saca antes tarjeta roja.

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(*) Periodista

www.jesuscastanon.com