Cristian
Maldonado (*)

Entre
bostezos, Oscar no tuvo más remedio que callar el televisor.
Aún quedaban 15 minutos, pero sintió que ya había
sido demasiado benévolo soportando ese monótono
cero a cero, ese evidente epítome del racanismo.
Se
lavó la cara con agua fría, recogió una camiseta
de la soga, prendió la radio, sacó dos ciruelas
de la heladera y salió para el club.
Oscar
Quintas era, entre otras cosas, entrenador de un equipo de fútbol
de niños, a quienes intentaba contagiarles esa pasión
por jugar con alegría que tiempo atrás le habían
contagiado a él.
Cuando
esa tarde se paró frente a los chicos, decidió revelarles
el secreto de la pelota. La tomó de abajo, la miró,
la levantó con la yema de los dedos y seriamente preguntó:
-
¿Saben ustedes de qué está hecha la pelota?
- De cuero - gritaron los niños sin temor.
- ¿Y de dónde se saca el cuero? - volvió
a inquirir el entrenador.
- De las vacas - respondieron con curiosidad.
- ¿Y me pueden decir qué es lo que comen las vacas?
- Pasto - aseguraron pensativos.
- Ah... ¿Por dónde le gusta ir a la pelota, entonces?
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(*)
Periodista deportivo de Canal 13 Radiotelevisión.
Colaborador de la Asociación Latinoamericana de Educación
Radiofónica.