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El
idioma español en la prensa deportiva
Jesús
Castañón Rodríguez (*)
Versión
en inglés
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Texto
de la conferencia pronunciada el 15 de febrero de 2006 en
el Salón de Actos del BBVA de Valladolid, en el acto
organizado por la Fundación del Español Urgente.
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1.
Introducción
En
los siglos XIX y XX, el deporte ha sido un elemento para definir
la historia contemporánea. Ha logrado el ascenso de los niveles
de cultura y de civilización de los pueblos y se ha convertido
en una industria del ocio y una necesidad social.
Poco
a poco, ha saltado de sus canchas y lugares a las avenidas y las
calles de forma apasionada. Ha sido capaz de incorporarse reflexivamente
a ámbitos de información e investigación científica
especializada.
Y
gracias al trabajo anónimo de muchas generaciones, ha ensanchado
las posibilidades expresivas del idioma creando un ámbito
de observación especial por parte de las instituciones lingüísticas
al acoger las tendencias más novedosas del estado actual
del lenguaje.
El
crecimiento de su audiencia ha convertido al deporte en una industria
del ocio orientada hacia el criterio de la rentabilidad económica,
la publicidad y la comercialización. En España, ocupa
los programas de televisión más vistos del año,
está entre los más escuchados de la radio, es el principal
sector de inversión publicitaria en televisión y,
sólo en prensa escrita, ha tenido un incremento del 58% en
la última década del siglo XX.
2.
Los periodistas deportivos y el idioma
En estos siglos, las formas de hablar y escribir de deportes han
atendido a la lírica de los sentimientos, la épica
del esfuerzo en la conquista de nuevas hazañas y la dramática
de las situaciones en conflicto. Han fijado las gestas en las retinas
de los aficionados, las han detenido en el tiempo de la memoria
y han transformado los instantes mágicos de una genialidad
en una estatua fluida, mientras siguen los tiempos y los deportistas
en su imparable discurrir.
Sus
expresiones han saltado los límites del recinto deportivo
para desparramarse por calles y avenidas en un juego artístico
de emoción social en el que han participado, sin exclusiones,
la alegría de las tribunas, la pasión de los deportistas,
el talento de los escritores, la reflexión de los pensadores
Actualmente,
el deporte se difunde como un espectáculo y una fiesta social
a la conquista de un sueño para ser vividos en el clamor
y en una pasión inexplicable capaces de dejar huellas imborrables.
Desarrolla
una dinámica de lo impensado y un juego de talento con la
grada que combina elementos de la industria del ocio y el consumo.
Se convierte en una zona de espontaneidad y expresividad capaz de
aliarse con otras manifestaciones artísticas.
La
redacción deportiva aplica leyes psicológicas que
transforma la información en conocimiento mediante lenguajes
figurados, crea productos para impactar y seducir, esquematiza el
acontecimiento, dramatiza los personajes, cuenta con una variación
cíclica del interés, tiene en cuenta elementos de
consumo de otros espectáculos o movimientos socio- culturales
y da preferencia a la oralización del lenguaje y su registro
coloquial.
En
este marco, el periodista deportivo se ha convertido en un héroe
contemporáneo que transforma el énfasis y la pasión
del campo deportivo en magia cultural, y además busca el
diapasón de las emociones de los aficionados hasta estallar
en un mundo de ilusión y arte capaz de atraer el favor del
público en estaciones, aeropuertos, fuentes y plazas.
En
España, desde 1924, todos los días ha dado a conocer
la aventura de las palabras en movimiento: la imitación de
situaciones de la naturaleza, el viaje cultural por tierras remotas
en el origen de los términos, el relato de situaciones curiosas
en las que se crean vocablos y la historia de personajes famosos
o anónimos que han acuñado expresiones gracias a su
fantasía y esfuerzo.
Ha
familiarizado términos de deportes olímpicos, deporte
para discapacitados, deporte rural, deporte extremo, etc. hasta
llevarlos desde los recintos deportivos a las calles y la vida cotidiana.
Acusaciones
generales
Esta espléndida tarea, sin embargo, se ha visto caracterizada
más por sus problemas que por sus aciertos. Y no ha favorecido
al lenguaje periodístico del deporte alguna actitud de una
pequeña parte del periodismo especializado tendente a observar
con desdén cualquier mejora idiomática alegando que
sus formas de expresión no necesitan tanta precisión
como en otros ámbitos.
El
lenguaje periodístico del deporte, todavía en formación,
se halla en una situación que para algunos plantea dudas
sobre su responsabilidad especial en el fomento del uso correcto.
Se
le ha acusado de: difícil asepsia intelectual, excesiva subjetividad,
tendencia a la opinión, un uso que se desvía de la
norma común, la inflación de extranjerismos y tópicos,
la proliferación de terminología bélica y la
consideración de un ámbito de torpezas gramaticales
e incorrecciones que da patadas a los diccionarios.
Y
a pesar de algunas sombras ciertas, ha creado una imagen de la actualidad
empleando una norma estándar de comunicación que ha
seguido sólo cuatro de los once criterios tradicionales de
corrección lingüística: el uso general moderno,
la frecuencia de uso, la necesidad y el sentimiento lingüístico.
La
mejora del uso correcto
En este nuevo siglo ya es hora de reconocer también la labor,
que ha desarrollado el propio periodismo especializado para mejorar
el uso correcto, y que muchas veces ha pasado desapercibida.
En
el primer tercio del siglo XX, el deporte se incorporó al
mundo informativo como una de las manifestaciones de los cambios
modernos y la vida internacional. Tiempo en el que realizaron una
labor pionera los diarios El Debate y La Veu de Catalunya.
El
primero, bajo la dirección del Cardenal Herrera Oria, incorporó
el periodismo especializado a los diarios de información
general y, a pesar de criticar sus expresiones como "galimatías
antiestético y jerigonza exótica", empleaba el
deporte como ejercicio para aprender a redactar periodísticamente
de forma que las noticias no sólo fueran aptas para entendidos
en jerga y fueran capaces de captar el interés con una presentación
tipográfica especial. El segundo, acogió la labor
de los promotores de la primera candidatura de Barcelona a los Juegos
Olímpicos de verano y entre sus aportaciones se encuentra
la participación en la colección de libros Biblioteca
Los Sports para difundir el deporte con una terminología
en español que sustituía buena parte de palabras extranjeras.
Tras
la Guerra Civil la Escuela Oficial de Periodismo resaltó
la importancia de la confección y la titulación como
complemento en la expresividad de la redacción, los directivos
de diarios crearon repertorios léxicos de vocabulario técnico
y jerga con enciclopedias y trabajos en los que participan Acisclo
Karag, José Luis Lasplazas, Juan José Castillo y Joaquim
Maria Puyal y también se solicita la elaboración de
un vocabulario común a propuesta del diario madrileño
Ya.
Desde
1976, se hacen habituales las reflexiones sobre el lenguaje deportivo
con intervenciones, entre otros, de Matías Prats Cañete,
Julián García Candau, Álex Grijelmo, Chema
Forte... o con secciones habituales como "Palabras mayores"
en la web Basketconfidencial.com dirigida por Paco Rengel. Los directivos
de diarios siguen recopilando vocabulario, como Alfredo Relaño.
Y aparecen los libros de estilo que incluirán orientaciones
desde las publicaciones destinadas a la información general,
para desde 1992, dar lugar a materiales especializados a cargo de
la Agencia Efe, el diario El Mundo Deportivo, el área de
deportes de Televisión Española y los autores andaluces
José Luis Rojas y Antonia Ordoño para agencias de
noticias, prensa escrita, periodismo audiovisual y la alta competición
de Juegos Olímpicos de verano y Juegos del Mediterráneo.
Por
su continuidad en esta tarea ha destacado el Departamento de Español
Urgente. Entre 1980 y 2005 unificó criterios lingüísticos
entre España y América, combatió la invasión
de extranjerismos, adoptó criterios para la transcripción
al español de los nombres procedentes de lenguas con alfabetos
no latinos y solucionó problemas idiomáticos en la
redacción de las noticias.
Su
historia deportiva ha abarcado cinco líneas de actuación.
Su primera intervención fue en 1982, para establecer la transcripción
de los nombres árabes al alfabeto latino según la
fonética inglesa (países de Oriente Próximo)
o francesa (países del Magreb) de los jugadores de las selecciones
de Kuwait y Argelia durante la Copa del Mundo. Continuó en
1988, con informe sobre la calidad lingüística y las
principales dudas y errores aparecidos en las noticias transmitidas
durante los Juegos Olímpicos de verano celebrados en Seúl.
Desde
1990, organizó congresos generales y específicos sobre
el idioma en las agencias de prensa, para abordar cuestiones sobre
neologismos necesarios y desarrolló una experiencia olímpica
en el congreso internacional titulado "El idioma español
en el deporte", en el que participaron periodistas deportivos,
lingüistas y deportistas de América y España,.
Su resultado fue el libro El idioma español en el deporte:
Guía práctica, que registró los términos
que pudiesen ofrecer alguna dificultad a los redactores de noticias
y se distribuyó entre todos los periodistas hispanohablantes
enviados a cubrir la información de los Juegos.
Tras
este acontecimiento, la ocupación en el fomento del buen
uso del lenguaje del deporte ha sido una constante en todas sus
publicaciones de carácter general como: Manual de Español
Urgente, Vademécum de Español Urgente, Diccionario
de Español Urgente y las experiencias digitales de la web
de Fundéu o el foro de debate "Apuntes".
3.
Algunos rasgos actuales
El periodista deportivo trabaja instalado en una dinámica
de lo imprevisto en la que debe relatar hechos con análisis
múltiples, opinión y estadísticas. Atiende
a la información, creación de ambiente y explotación
de emociones. Vive en la prisa como tiempo de trabajo. Verbaliza
en una sola frase las múltiples acciones que ocurren en el
lanzamiento de una falta con un balón que sale lanzado a
120 kilómetros por hora, los adelantamientos a 360 kilómetros
por hora de la fórmula 1, el sufrimiento en las rampas de
los puertos rompepiernas de los Alpes o los Pirineos... Resume en
expresiones un hecho deportivo y un estado de ánimo para
un rápido consumo.
Siempre
conviene tener presente la rapidez de reflejos mentales que exige
el discurrir de los acontecimientos deportivos con declaraciones
de deportistas, relatos de locutores, charlas de los comentaristas.
Y cómo es posible un uso decoroso del lenguaje, que es directamente
proporcional a la capacidad de verbalizar imágenes, como
en aquella situación que llevó a Matías Prats
a corregir el relato de un compañero radiofónico.
La cadena "Fallo garrafal de Grifa que, sólo ante el
portero, recibe el balón y a pesar de todo consiguió
gol" pasó a ser un amable "el defensa central,
haciendo un supino esfuerzo, alargó su pierna derecha con
ímpetu, pero la punta del borceguí no pudo coincidir
con la parábola que describía el esférico.
A pesar de dicha contrariedad, consiguió elevar el tanteador".
El
periodismo deportivo ha creado nuevos lenguajes para comercializar
con eficacia el espectáculo deportivo y atraer inversiones
publicitarias mediante una norma estándar de comunicación
que combina técnicas propias de los lenguajes deportivo,
periodístico, publicitario y literario.
Es
una estrategia de ilusión que sintetiza el ambiente de la
práctica deportiva y la emoción que produce en sus
espectadores. Se convierte en un incansable juego de fantasía
que genera imaginarios apoyados por el favor del público,
concentra el pensamiento colectivo de los pueblos y es una ocasión
para producir arte.
Las
críticas que reciben los usos del lenguaje periodístico
del deporte, ha tenido otra cara de la moneda pues ha servido para
convertirlo en un ámbito de observación de las tendencias
más actuales del idioma para avizorar su rumbo inmediato.
Se suelen concentrar en las formas lingüísticas empleadas
en el deporte-espectáculo ya que se produce un desbordamiento
del uso normativo para crear efectos en la sonoridad, la escritura
y la combinación de significados.
En
los aspectos fónicos, llaman la atención algunas cuestiones.
El tratamiento de los nombres de deportistas ha optado por adoptar
soluciones populares en vez de seguir las transcripciones, en los
casos más difíciles. Así, el yugoslavo jugador
bético Hadzibegic se volvió "Pepe", el ruso
guardameta sevillista Rinat Dasaev mutó en "Rafaé"
o el japonés delantero del Real Valladolid Hosi Jo pasó
a "Josillo". Y también se produjo con el fichaje
del rumano Gica Hagi por el Real Madrid, convertido en "el
Maradona de los Cárpatos" o el reciente caso del croata
Nenad Mirosavljevic como" Mortadelo", con la solicitud
de club andaluz de que se le respete el nombre deportivo.
Las
formas de escritura han incorporado criterios de diseño gráfico,
como marcas y animación que permiten juegos artísticos
que integran el texto en las imágenes, el uso de colores
para fijar la atención y la creación de titulares
con varios ritmos de lectura y nuevos sentidos.
Los
relatos audiovisuales han creado una fonoestilística particular
para recrear temblores, rugidos, vibraciones, trayectorias... a
partir de r, f, s, z, u, i. Se alargan vocales y consonantes. Se
habla con el mayor número de palabras en el menor espacio
de tiempo posible, en una tendencia que introdujeron los hombres-metralleta
argentinos. Se juega con variedad de entonaciones que suben y bajan
sus curvas y modulaciones para hacer latir el corazón al
compás las emociones. Se emplean diferentes timbres de voz,
con contrastes. Y en los momentos más destacados de las competiciones
se pone en marcha una intensidad a pleno pulmón para saludar
al sueño que se acaba de conquistar.
Este
estilo de animación ha logrado extenderse a la publicidad
hasta integrar la publicidad en los contenidos radiofónicos
y recibir por ello el animador de "Carrusel deportivo",
Pepe Domingo Castaño, el Premio Ondas a la mejor creatividad
en patrocinio, jingle, mención, promoción, concurso
u otro formato original.
Un
aspecto más clásico tiene que ver con la interminable
tarea de hispanizar los neologismos necesarios. En los últimos
tiempos han surgido actividades a partir de los moldes de las tartas
de manzana como el freesbee y de las tablas de planchar como el
extreme ironing que han conquistado playas y todo tipo de espacios
inverosímiles.
Y
se vienen imponiendo nuevas actividades que combinan varias actividades
deportivas y aprovechan superficies hinchables, como son los casos
del airboard para descender las laderas nevadas en una colchoneta
de aire como si fuera el skeleton y del slamball al cruzar el fútbol
americano con el baloncesto.
Recientemente,
en septiembre de 2005, ha llegado a Andalucía una actividad
que surgió entre la roca de Gibraltar y el puerto de Amberes:
bossaball. Combina fútbol, voleibol, gimnasia y capoeria
en un terreno formado por colchones hinchables y camas elásticas
que es dividido en dos campos por una red. Enfrenta a dos equipos
que compiten en varias mangas de 30 puntos con un limíte
de hasta ocho toques seguidos para poder pasar el balón al
campo contrario. Cuenta con un entorno de árbitros, que traen
música y diversión para el público, para extender
la unión de música y deporte a toda la competición,
y no sólo como pasaba hasta ahora en la publicidad y en los
grandes momentos de triunfo.
Su
extensión ha llegado en actos comerciales patrocinados, en
competiciones en la playa, en festivales musicales, en ferias de
ayuntamientos y en los juegos extraescolares que organizan los Patronatos
Municipales de Deportes.
Este
año se exhibe en el Campeonato Mundial de Cama Elástica,
organizado por la Federación Internacional de Gimnasia, y
tiene firmados contratos de lanzamiento en China, Australia y Brasil.
Lo curioso de su denominación es la formación a partir
del estilo musical brasileño de la Bossa Nova y el ball que
hace referencia a la pelota que se pone en juego. Intenta sintetizar
la práctica del deporte en las playas brasileñas con
su apasionada forma de ver de los aficionados mientras escuchan
música de fondo.
El
nivel gramatical presenta algunas particularidades: el uso arcaizante
de tiempos verbales, la confusión entre la transitividad
y la intransitividad de los verbos, la eliminación de artículos
y de pronombres reflexivos enclíticos dando lugar a verbos
intransitivos (entrenar, calentar, alinear), el cambio del significado
gramatical de las preposiciones (de, sobre), la creatividad léxica
para formar palabras y el análisis de locuciones como en
detrimento ('con menoscabo'), sin paliativos ('contundente'), de
cara a (para, con vistas a)...
Una
de las últimas muestras de creatividad ha tenido lugar en
las competiciones de Freestyle Motocross que se vienen celebrando
en las plazas de toros desde principios del siglo XXI. Los motoristas,
que reciben el nombre de "X-Fighters" (Guerreros extremos),
son recibidos entre sones de clarines, siguen la estela de un jinete
de rejones mientras la moto va a rebufo de la cola del caballo,
salen a hombros de los aficionados tras su brillante actuación
y reciben el cariño del público que hace flamear sus
pañuelos desde el tendido. Toman impulso desde la puerta
grande y las puertas de toriles, arrastre, chiqueros y cuadrillas
para elevarse hasta el cielo por varias rampas y realizar diversas
figuras. Este ambiente ha hecho que en alguna crónica se
haya podido registrar el término "motorero".
En
el nivel léxico, el lenguaje periodístico del deporte
ha recibido acusaciones de: recoger abusos y errores lingüísticos
como consecuencia de la laxitud -alante (adelante), histórico
(memorable), señalizar (señalar)-; promover creaciones
léxicas que generan disparates (cocolista, 'penúltimo
en una clasificación') o producen sinónimos inventados
(zapatazo para competir con chutazo o cañonazo); crear lenguajes
de moda como denominar un centro chut del delantero barcelonista
Goicoechea como TALGO (tiro alto y largo de Goico) o chafún
a la simulación de una caída en el área.
Más crítica ha recibido el uso de calcos semánticos
que simplifican conceptos y eliminan matices -finalizar (acabar,
terminar, concluir), veracidad (por credibilidad, crédito),
perdonar (fallar) o vendeta (desquite)- o la creación de
anglicismos de fantasía (footing, recordwoman o puenting,
que el Diccionario Panhispánico de Dudas recomienda sustituir
por puentismo).
Y
últimamente, se ha caracterizado al idioma del deporte en
los medios de comunicación como un ámbito de tópicos
o fórmulas retóricas que se emplean con frecuencia
y son poco novedosas por ser comunes y sabidas. Aunque son criticables
los tópicos cuando su abuso responde a la inercia de expresarse
con poco interés mediante un número reducido de palabras,
no cuando una forma se vuelve muy conocida gracias a su capacidad
de expresar situaciones especiales en pocos términos, como
sucedió con aquellos balones que pasaban "junto a la
cepa del poste" en la década de los cuarenta del siglo
XX o más recientemente con el "gol matrix", con
que se saludan los goles de volea con rectificado en el aire que
practica Fernando Torres.
En
el lado bueno de la balanza se ha destacado su capacidad creativa
para formar nuevas expresiones desde cero -como el caso de la raqueta
inteligente, que realiza una descarga en el golpeo de la bola-,
para aplicar la fantasía de los países de América
con un intercambio libre de formas -bicicletas o las colas de vaca-
o usar de forma constante figuras retóricas para conseguir
la vivencia social apasionada con gran expresividad: elusiones para
evitar repeticiones, antonomasias, pleonasmos, hipérboles,
énfasis, metáforas osadas...
En
el uso de lenguajes figurados la redacción deportiva tiende
a eliminar la terminología técnica de los deportes
para dar paso a una seducción que favorece la fiesta social
del deporte a la hora de crear mitos y emociones en un populismo
lingüístico. Se describen los acontecimientos deportivos
con libertad literaria y sentido del humor incluyendo en sus relatos
referencias culturales del momento: el refranero, el cine, los programas
de éxito de la televisión, el automovilismo...
Surge
a ojos de los no aficionados, una terminología opaca que
en el fondo es una transformación un tanto quijotesca en
aras de una mayor comprensión. Así donde hay personal
sanitario que hace un control antidopaje, el periodista ve un "vampiro";
una bicicleta aerodinámica para la contrarreloj pasa a "cabra";
un tapón del baloncesto a "sombrero"; una zona
se vuelve "bombilla", un escalador colombiano es un "escarabajo",
un cartel reversible del automovilismo se transforma en "chupete";
un delantero se vuelve un "puñal" y si juega sólo
en punta en "abrelatas", si mete un tanto en Bilbao será
cantado en la radio como "bacalao" o gracias al prestigio
de las entidades comerciales ya no hay grandes jugadores o motores
de un equipo pues en estas últimas temporadas se han reconvertido
en "jugador franquicia".
Para
sintetizar estados de ánimo, clasificar la experiencia vivida
y crear opiniones es frecuente encontrar titulares y crónicas
que aplican técnicas de modificación de discurso repetido
a partir de unidades de lengua coloquial o basadas en títulos
de formas culturales de éxito social.
Si
Induráin va a toda velocidad en un entrenamiento para una
etapa contrarreloj se vuelve Mi primo el de Zumosol, si Guti tiene
una buena actuación aparece a los ojos de los lectores como
Daguti! y la victoria de Argentina sobre Inglaterra en la Copa del
Mundo de 1986 se resume en un expresivo No llores por mí,
Inglaterra.
¿Y
qué ocurre con los extranjerismos de las denominaciones todo
tipo de deportes y sus lances? Los éxitos continuados, su
efecto de llamada a nuevos practicantes y la extensión de
esas actividades le harán girar el cuello como a los espectadores
del tenis durante el siglo XX. El inglés y el español
disputaron un bonito "match"/"partido". Desde
el fondo de la pista voló un "ace"/"saque
directo", al que siguieron un "drive"/"golpe
de derecha", el "passing-shot"/"golpe paralelo
o golpe cruzado", o un "lob"/"globo"...
hasta llegar a completar un "game"/"juego",
un "set"/"manga" o llegar a un "tie break"/"muerte
súbita o juego decisivo". No fue fácil, pero
cuarenta años de finales en la Copa Davis/ Deivis supuso
una intensa partida en la que también salió "out"/"fuera"
alguna bola como "machete" como solución para sustituir
al "smash".
El
fútbol, el boxeo, el tenis... y ahora el automovilismo vienen
a demostrar que la mayor extensión de la afición a
un deporte ayuda al desarrollo de términos en español.
4.
Los nuevos tiempos
La
alianza entre deporte, cultura y comunicación, favorecida
por las instituciones deportivas desde 1994 ha dado paso a un proceso
nuevo.
Se
está produciendo una convergencia de lingüistas, periodistas
y deportistas en la que se combinan actividades culturales, investigación
y una nueva dimensión educativa del idioma español
del deporte en la que los profesionales aportan su visión
desde cada ámbito.
Las
instituciones lingüísticas han descrito el estado de
lengua, con sus luces y sus sombras, en diversos encuentros académicos
y científicos para mejorar el uso general del idioma. Han
orientado un uso decoroso con libros de estilo para los medios de
comunicación, han colaborado en la prensa deportiva tanto
en el diario Marca como en el prólogo a libros de José
Ramón de la Morena y han realizado comentarios sobre los
excesos de la lengua-espectáculo.
Además,
han llevado el lenguaje deportivo de las canchas a las instituciones,
con material útil en los Juegos Olímpicos de Verano
de 1992, con la reflexión constante en cursos de formación
superior y con la mayor presencia de la terminología deportiva
en todas sus publicaciones y bancos de datos.
En
la última edición del Diccionario de la Lengua Española
se registran términos de 29 disciplinas de los Juegos Olímpicos
de verano e invierno y 51 deportes no olímpicos, con especial
predilección por las artes marciales y los deportes de gran
difusión social. Y el II Congreso Internacional de la Lengua
Española, celebrado en Valladolid en 2001, se destacó
la importancia de la renovación idiomática que genera
el deporte al atender a los neologismos del habla común que
se generalizan desde él. El idioma del deporte se ha convertido
en un privilegiado observatorio de las nuevas tendencias del español
más actual.
Así
en la última década del siglo XX y primera del XXI,
cerca de setencientas expresiones difundidas por el lenguaje periodístico
del deporte se van extendiendo a otros ámbitos. Uno de ellos
es el turismo activo. La última edición de FITUR ha
reconocido cómo el deporte constituye un nuevo estilo de
viajar para consumidores que desean vivir experiencias masivas inolvidables,
descubrir nuevos sitios y acceder a lugares soñados. Y ha
centrado sus posibilidades en la montaña con montañeros
y esquiadores, en el agua con el surf y las actividades subacuáticas,
en la caza y la pesca para buscar las piezas más exclusivas,
en el golf para encontrar relajación, en las carreras populares
para participar anónimamente en un espectáculo de
masas y en el automovilismo y el motocilismo para vivir con un ídolo
las experiencias imborrables de las competiciones en los circuitos.
Un
segundo espacio es la economía, con el uso de sus expresiones
y formas de hablar como elemento de persuasión en la vida
empresarial a la hora de la gestión del trabajo en equipo
y el liderazgo.
Y
en los medios de comunicación, la presencia de términos
y expresiones del lenguaje periodístico del deporte, se han
convertido en un recurso para la redacción de otras áreas
informativas al ser fácil de entender por los receptores
y útil para el periodista a la hora de clasificar otras experiencias
cuando se presenta la vida como espectáculo o una manera
de competición. Es una forma de hablar y escribir que emplea
que se extiende por las secciones de radio y televisión con
términos de fútbol y ciclismo, por internacional con
el boxeo, por economía, anuncios publicitarios, ofertas de
empleo, formación empresarial... con ajedrez y por la política
con el atletismo con carreras de fondo y de velocidad.
En el mundo del deporte cabe destacar la fecha de 1998, año
en el que el Comité Olímpico Internacional, publica
la obra Lexique olympique multilingue con informaciones en francés,
inglés, alemán y español para el trabajo de
periodistas, traductores e intérpretes de conferencias en
su comunicación con deportistas.
Y el ámbito de la comunicación, la formación
lingüística especializada del periodista encuentra paulatinamente
su lugar en módulos de asignaturas de Periodismo deportivo
y también en Máster y cursos de postgrado que suelen
estar organizados por los medios, solos o en combinación
con fundaciones deportivas, con el fin de encontrar una mayor eficacia.
Tarea
en la que tendrá un sitio destacado la Fundación del
Español Urgente en su afán por destacar el valor,
la importancia y el prestigio internacional del español.
Su capacidad de atención a todo tipo de deportes, a los que
no siempre llegan los medios comerciales, y la continua reflexión
sobre el idioma en los medios informativos ayudará a contar
con criterios uniformes de uso y respuestas rápidas para
la colectividad multirracial y variada que habla en español
y que cuenta con un especial éxito no sólo en Argentina,
Cuba, España y México -que han sido los países
cuyas ciudades han acogido Juegos Olímpicos o han llegado
al proceso final de selección de candidaturas- sino también
en Estados Unidos para el consumo audiovisual en canales especializados.
5.
Epílogo
En
resumen, el lenguaje periodístico del deporte es una fiesta
de la inteligencia, un espectáculo de emoción y elegancia,
un cruce de energías creativas que rehace mundos imaginados
y permite a los pueblos transformar la realidad hostil en una posibilidad
de disfrutar hasta redescubrirse con ilusión. Es el triunfo
de la liberación por el esfuerzo y de la gente que cree que
lo mejor está siempre por ser conquistado.
El
periodista hace de guía de las emociones y usa el idioma
para conectar los recintos deportivos con la sociedad. Cuando lo
hace con precisión, claridad e ingenio, empleando los términos
adecuados para cada situación o inventándolos conforme
a las leyes del idioma, alcanza una gran influencia social capaz
de integrar desde el más joven hincha a Premios Nobel.
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