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Entre
préstamos anda el juego
José
Luis Rojas (*)
Los
periodistas deportivos demuestran cada día una infinita capacidad
para ensanchar el idioma. El lenguaje periodístico ligado
al mundo del deporte se ha desarrollado en los últimos años
no sólo importando extranjerismos más o menos necesarios
sino también creando usos lingüísticos y aportando
nuevas palabras y acepciones, muchas de las cuales tienen su origen
en las formas más coloquiales.
Pero
también ha crecido desde dentro, a partir de la proliferación
de cruces léxicos entre las distintas modalidades deportivas.
La convivencia en una misma sección -o redacción,
en el caso de la prensa especializada- de diferentes disciplinas
posibilita que los periodistas incorporen a su lenguaje vocablos
y expresiones de procedencia dispar para enriquecer sus crónicas
y que este intercambio léxico, de carácter recíproco
en muchos casos, haya desembocado en la formación de una
terminología común a varios deportes.
Así, tan pichichi es el delantero barcelonista Eto´o
como el goleador de la selección española de hockey
hierba Santi Freixa, o como lo fue en su día el waterpolista
Manuel Estiarte; a rebufo ya no va sólo Pedrosa de Rossi
sino también el Real Madrid del F.C. Barcelona en la clasificación;
y los minutos de la basura, además de ser muy habituales
en la NBA, se suelen disputar, con todo decidido, en el tiempo de
prolongación de determinados partidos de fútbol.
Igualmente, las pájaras ya no son algo exclusivo de los ciclistas;
las selecciones confeccionan en cada campeonato importante un libro
de ruta para prever posibles emparejamientos y preparar el camino
a la final; los golfistas no son los únicos que pasan el
corte para seguir en liza, también lo hacen lanzadores y
saltadores cuando van a la mejora; Barrichello antes y Massa después
fueron gregarios de lujo de Schumacher como lo fue en su día
Heras de Armstrong; y en las pruebas de fondo hay atletas que hacen
la goma y 'killers' que se lucen en los metros finales.
A la vista está que el deporte rey, al que se dedican más
del 70% de las páginas y espacios deportivos de este país,
protagoniza la mayoría de estos cruces léxicos, ya
sea como prestatario ("Morientes logra un triple que encarrila
el camino del Valencia en la Champions", ABC, 13-09-06) ya
como prestamista ("El mejor equipo, el de los tres españoles,
no tuvo al mejor rematador. Los goleadores corrían en otro
equipo. Baala remató a puerta vacía", rezaba
El País el 10-08-06 tras la final de 1.500 metros en los
Campeonatos de Europa de Atletismo en Göteborg).
Hace décadas que el 'hat trick' se introdujo en el fútbol
desde el críquet; en la nómina de especialistas en
eslalon ya figuran, junto a María José Rienda y Alberto
Tomba, futbolistas como Kaká o el legendario Masopust; los
'match-balls' se salvan también cuando está en juego
la eliminación de un equipo o la destitución de un
técnico (Luis Aragonés vivió ante Suecia su
particular pelota de partido); hay melés en el área
y nervios en el sprint final de la Liga. De la misma forma, los
favoritos se topan con esparrins en las primeras fases de los campeonatos
y demuestran su pegada ('punch') para noquearlos como si de un combate
pugilístico se tratara.
También
el baloncesto ha sido un continuo exportador de términos
a otros deportes. Aunque no sean tan sonadas como en los pabellones
de la ACB, también se producen victorias sobre la bocina
en los terrenos de juego; la Superliga de voleibol también
designa a su MVP; la asistencia no es sólo el pase que precede
a una canasta sino también a un gol en otros deportes de
equipo y hasta hay 'rookies' más allá del parqué.
Con
idéntico procedimiento, el periodismo deportivo se ha encargado
de acuñar apodos para referirse a determinados equipos o
grupos de deportistas y de transferirlos y adaptarlos con éxito
a otras disciplinas. El 'Dream Team', que pasó de denominar
a la mejor selección de baloncesto de la historia a dar nombre
a todo combinado NBA que se precie en participar en Mundiales y
Juegos Olímpicos, pronto dio el salto al fútbol para
poner nombre al Barcelona de Cruyff y de ahí al resto de
deportes (El 'Dream Team' español de waterpolo), donde ya
se utiliza como sinónimo de 'equipazo'.
La
'Armada', sobrenombre con que se agrupa a la participación
de tenistas españoles en un Grand Slam, también ha
trascendido de su contexto original para convertirse en una palabra
muy recurrente en otros deportes cada vez que se confronta lo patrio
con lo extranjero ("Menchov expone su corona ante la Armada",
El País, 24-08-06).
Al
igual que 'galáctico', un adjetivo que se despojó
de su sentido más 'glamouroso' una vez que el proyecto de
Florentino Pérez se fue al traste; que sirvió, aunque
fuera de forma efímera, para llamar a la selección
tras el 4-0 a Ucrania en el último debut mundialista ("España
ha encontrado al cabo de muchos años una selección
galáctica", Canarias 7, 15-06-06); y que ahora identifica
a los mejores del momento en cada modalidad deportiva (A los jugadores
del Ciudad Real se les conoce como 'los galácticos del balonmano').
No existe un lenguaje más dinámico y pragmático
que el deportivo, que es capaz de aprovechar el éxito social
cosechado por cualquier término o expresión ("Queremos
once Gasoles", pidió Marca en su portada del 6-09-06
en la previa del Irlanda del Norte-España) para extender
su uso, elevar su atractivo y dotarlo de un significado universal.
Artículo
publicado en

__________
(*)
Periodista.
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