Públicos,
márketing y Mundial en el Oriente
Sergio
Ricardo Quiroga MacLeimont

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Introducción
La
interdependencia mundial y la globalización son dos de
las mayores fuerzas de la vida contemporánea y constituyen
el resultado de la interconexión e interdependencia de
las economías y sociedades. Este proceso esta exponiendo
dos tendencias o dos caras: la globalización y la regionalización
en el que viven e interactúan las sociedades contemporáneas.
La dimensión local sólo puede pensarse con un enfoque
global ya que vivimos en un mundo en el que la inmensa mayoría
constituimos públicos, audiencias o receptores.
La
cultura de masas, generada por las normas de producción
de la industria de las comunicaciones, ha reunido a la cultura
y los medios de comunicación como dos fenómenos
inseparables. Josef Thesing (1999:29-30) señala que en
una sociedad democrática los medios desarrollan múltiples
roles: los medios disponen de poder y el poder es la posibilidad
de intervenir y actuar sobre la realidad nacional; los medios
informan y relatan acontecimientos e informan; los medios evalúan
y juzgan ideas, acontecimientos, valores y conductas y los medios
ejercen, asimismo, un poder de intermediación. Los medios
expresan demandas y cambios y afianzan y potencian estas expectativas
y tendencias.
Para
el mundo del deporte espectáculo o deporte mediático
los medios de comunicación social tienen un triple rol:
con la compra de derechos de retransmisión financian los
deportes que transmiten, constituyen un canal a través
de los que se difunden los contenidos publicitarios a las diversas
audiencias y al mismo tiempo nos generan imágenes de mundo,
modos de vida y retazos de realidad.
Televisión
y deporte
La
televisión no sólo es un artefacto hogareño
al alcance de todos en la mayoría de los países
(en algunas comunidades o sociedades aún no se conoce el
teléfono), sino que sus complejas interrelaciones e interacciones
con los seres humanos en general y son y han sido objetos de análisis
desde las más variadas perspectivas y disciplinas.
ntrega
imágenes del mundo, información y entretenimiento
y es el medio de comunicación que seduce y nos transfiere
ideas de mundo, lenguajes, patrones de belleza, estereotipos,
ideología e información mundial.
Sin
duda, la televisión sigue siendo el medio más importante
a través del cuál el mundo conoce el deporte. Richard
Pound (1998:31) ha señalado que los Juegos Olímpicos
de Invierno de Nagano se retransmitieron a más países
que ninguna otra edición anterior de los Juegos de Invierno
y que la audiencia en los mercados más importantes superó
en un 13% a la de los Juegos de 1994. En América Latina,
la cobertura televisiva llegó prácticamente a todos
los rincones y diez países la recibieron por vez primera.
El propio Movimiento Olímpico tiene como espectativa la
generaración de 4.500 millones de dólares durante
el Período Cuadrienal Olímpico 2001-2004 incluyendo
los Juegos de Salt Lake City y Atenas. Esto representa un incremento
de más del 20% de 3.600 millones de dólares generados
durante el Período Cuatrienal Olímpico 1997-2000.
(International Olympic Committee Press Release - 2002- Olympic
Marketing Fact File)
El
fútbol es un espectáculo mediático sin límites
y más un Mundial de Fútbol donde todo es o puede
ser parte de un espectáculo televisivo y donde podemos
apreciar cada detalle del campo de juego con las cámaras
esparcidas por doquier que captan una sintonía de hábiles
piernas corriendo y millones de almas rugiendo o rezando en diversos
idiomas.
El
deporte moderno que deviene del juego, tiene un fuerte acento
y contenido anglosajón (Elias-Dunning, 1986) y ha sido
considerado una consecuencia del desarrollo de las fuerzas productivas
capitalistas, resultado de la disminución de la jornada
laboral, la urbanización y la modernización de los
transportes (Brohm, Jean-Marie 1993:48) El proceso de estandarización,
globalización y sistematización que el deporte occidental
ha tenido ha posibilitado una presencia creciente en los medios
de comunicación y ha convertido a la relación deporte-medios
en un fenómeno vinculado íntimamente.
Durante el Mundial de Fútbol Corea-Japón 2002 la
sociedad japonesa brindó especial atención a la
programación futbolística que ofrecieron las pantallas
y se estima que el encuentro entre Japón-Rusia el 69 por
ciento de la población local que miraba televisión,
estaba presenciando el partido. Esta situación expone con
claridad que la televisión y sus programas crea sus propias
audiencias, sus propios públicos con un producto típicamente
originalmente europeo como es el fútbol y globalizado y
mediatizado absolutamente desde el Mundial Italia 90. Cuenta curiosamente
el periodista japonés Shinishiro Nakaba que en el deporte
japonés no había audiencias de esa manera desde
los Juegos Olímpicos de Tokio en 1964 (Scher A. 2002)
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