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Es
el Sporting, yeah, yeah, yeah
Jesús
Castañón Rodríguez
Versión
en inglés I
Versión
en asturiano
La
historia de la música pop está llena de momentos de
fútbol. En su memoria colectiva permanecen las imágenes
de The Beatles portando bufandas del Liverpool para la película
Help; el delirio de Turín cuando Mike Jagger saltó
al escenario enfundado en la camiseta de Paolo Rossi, tras conquistar
Italia la Copa del Mundo de 1982; la fotografía del Real
Madrid ye-yé que inventó el periodista Félix
Lázaro al poner espumillón sobre la cabeza de Betancort,
De Felipe, Pirri, Velázquez, Grosso y Sanchís...
Un
Sir en El Molinón
Recientemente, Sir Paul McCartney ha saltado
a la cancha de El Molinón para hacer del decano de los estadios
de fútbol profesional en España un templo pop, un
ámbito en el que la música es un juego y el juego
deportivo constituye un arte.
Ha
llegado en el momento preciso en el que la afición del Sporting
ha devuelto a la catedral del fútbol asturiano un estilo
romántico de afirmación y exaltación de progreso:
instantes palpitantes, ambientes cargados de electricidad, atmósferas
de agua con sudor y lágrimas, explosiones de voces, expresividad
del silencio...
De
Yesterday a C'mon people
Si hubiera que poner música a esta
temporada, el triunfo de la afición tendría un ritmo
de cuatro por cuatro para resaltar la melodía de los goles
al atardecer y al icono de Paul McCartney posando con una camiseta
del club y dirigiéndose al público de El Molinón
con un rotundo ¡Viva Sporting! tras interpretar She's a
woman.
Esta
victoria se ha organizado en cuatro estaciones. De agosto a noviembre,
entre el Trofeo Villa de Gijón y la primera vez que se alcanzó
puestos de ascenso, primó la melancolía de Yesterday
con sus tribulaciones y preocupaciones para creer en el pasado.
Entre diciembre y febrero se vivió al compás de Hope
of deliverance, una esperanza de liberación para superar
la larga oscuridad de los tiempos en Segunda división. De
marzo a abril, cuando los rescultados no acababan de cuadrar, arreciaban
las notas de Get back y su estribillo para volver al lugar
al que perteneciste un día. Y desde mayo ha sido un clamor
sincopado de C'mon people para hacer un equipo y levantarlo
hasta el cielo, para la lucha por tener futuro y sentir unánimemente
el anhelo por aquello que va a ser.
Nadie
puede arrebatar a la afición la magia de lo vivido, sufrido
y disfrutado en esta temporada para la eternidad, con sus regates
de sentimientos dramáticos, amor colectivo y gratitud a la
vida. Un álbum de curiosas imágenes para su particular
paraíso natural: cánticos a ritmo de bombo, chaquetas
elaboradas con bufandas, ilusiones envueltas en petos rojiblancos,
deseos al viento en globos, bollos preñaos y sidra para rugir
en el clamor de la mareona, desembarcos en seco en Soria y Éibar...
El
sonido de las emociones
El Sporting siempre ha sido una banda sonora
de Gijón para retener la felicidad mientras se mueven y levantan
los brazos al cielo. Un sonido que sólo ha sido superado
por las vibraciones de El Molinón al compás de Tina
Turner, Dire Straits, The Rolling Stones y Paul McCartney.
En
las pantallas gigantes de la historia rojiblanca habrá un
hueco para que la foto en blanco y negro de Georges Harrison, John
Lennon , Ringo Star y Paul McCartney, corriendo por un callejón
de Liverpool, dé paso a la silueta en rojo y blanco de Pablo
Álvarez, Miguel, Bilic o Rubén camino del gol, coreados
por el amor de una afición preparada para el rock & gol.
Para un ritmo singular: Es el Sporting, yeah, yeah, yeah.
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