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El
deporte del idioma y el idioma del deporte en el humor gráfico
de Quino
Jesús
Castañón Rodríguez
El
siglo XX ha sido la centuria del desarrollo del deporte moderno,
un fenómeno social capaz de atraer la atención con
numerosas técnicas. Entre ellas ha destacado el humorismo
gráfico, entendido como expresión externa del humor
hecha mediante códigos especiales de comunicación,
con una especial calidad en Argentina.
Uno
de sus más destacados representantes ha sido Joaquín
Salvador Lavado, 'Quino', autor cuyas tiras para Iberoamérica
se han editado en Argentina, México y España y cuya
trayectoria ha estado vinculada a los semanarios argentinos Leoplán,
Primera Plana, Revista Viva, Rico Tipo y Siete Días Ilustrados,
así como a los diarios argentinos Clarín y El Mundo
y al español El País.
Quino ha producido textos creativos perdurables que mezclan lo verbal
y lo icónico para provocar la reflexión sobre ideas
atemporales de libertad y análisis críticos de la
realidad expresados mediante composiciones en secuencias cinematográficas
para soñar en imágenes y mediante recursos lingüísticos
basados en generar exageraciones, descontextualizar frases de los
lenguajes político, comercial y de las costumbres sociales,
combinar relaciones absurdas y lógicas con sorpresa final;
crear situaciones de fantasía y ridiculizar tópicos
del lenguaje periodístico.
I.-
El deporte del idioma
La
producción deportiva de Quino comprende cinco disciplinas
deportivas (ajedrez, bolos, esgrima, fútbol y tenis de mesa)
que toman una forma distinta según formen parte del deporte
profesional o de juegos infantiles.
1.1.
El deporte profesional
El deporte profesional que refleja Quino concentra su interés
en esgrima y fútbol.
Esgrima
El primero es presentado como un ámbito para situaciones
insólitas de final inesperado al combinar relaciones lógicas
y absurdas: un esgrimista pide una pausa a su contrincante para
rascarse la espalda con el florete; otro, posa con un trofeo tras
vencer a su rival al calvarle el florete en el corazón; y
un tercero decide suicidarse clavando el florete en un enchufe.
Fútbol
El fútbol se convierte en ámbito para combinar relaciones
lógicas y absurdas en una fotografía de un futbolista
en cuclillas sobre un balón, que es observada por un pollo
que deduce que de él saldrá un bebé futbolista.
Sobre todo, el balompié sirve de inspiración para
reflejar la exageración de las pasiones y reflejar unos excesos
que alcanzan a Dios, hinchas de los equipos, árbitros y familiares
de jugadores. La pasión divina es recreada en una situación
de fantasía, en la que Dios sigue a su equipo favorito en
un partido televisado e interviene para que el delantero rival marre,
con una extraña trayectoria del balón, el penalti
pitado en contra de su equipo.
El fervor de las hinchadas ha llevado a exageraciones sobre sus
actuaciones fuera y dentro del estadio. Las primeras dan lugar a
viñetas sobre los exaltados sentimientos a partir de resultados:
un seguidor mirón se pierde un gol de su equipo, tras abandonar
el fútbol televisado para observar cómo se desnuda
su vecina; un hincha airado contra un colegiado por no haber visto
una mano, y al que cree que está sobornado, aplica esta disparatada
lógica a un guardia que le ha puesto una multa de tráfico
por estar estacionado debajo de una señal de prohibido aparcar;
un aficionado enfadado por la derrota de su equipo, en su exceso
de pasión y amargura, no se da cuenta de que acaba de ser
engañado por su mujer en su propia casa; un espectador de
fútbol televisado pega un golpe al receptor, por aparecer
en pantalla una bailarina que asemeja el gesto técnico del
portero al atenazar un balón, y grita indignado: "¡¡Otra
vez la maldita interferencia del maldito canal cultural!".
También se registran viñetas para el fútbol
de la vida: un espectador, tras ver un partido, sale de casa y musita
enfadado que la vida diaria no se parece al fútbol, pero
en esta encuentra demasiadas analogías con gente que corre
tras el dinero, agarra por la camisa a la novia para que no se marche,
pone zancadillas a los demás, patea a otras personas...
Las actuaciones dentro de la cancha crean situaciones de fantasía
como la del balón que entra llorando en la portería
con pequeños botes, mientras la grada de hinchas sopla con
todas su fuerzas hacia la pelota para que no lo consiga ante la
atenta mirada de delanteros, defensores y portero.
La exageraciones sobre las emociones de los árbitros hacen
referencia a un sueño en imágenes: la salida a la
calle chándal, los saludos simpáticos de dos señores,
la joven que se enamora de él, el bebé que le mesa
la mejilla, el cura que le da la bendición y el reconocimiento
general de un público que aplaude a su paso. Al despertarse,
se desvanece la ovación, sale de casa en chándal y
se le ve en un estadio entre los gritos y protestas de jugadores
y público.
Finalmente, la pasión de los familiares de jugadores es abarcada
en una viñeta donde una madre emocionada, que ve a su hijo
formando parte de una barrera en una falta mientras se protege las
parte nobles en un lanzamiento de falta, comenta entre lágrimas:
"¡La misma postura que en la ecografía, que no
nos dejaba saber si era nena o qué!".
1.2.
Mafalda y los juegos deportivos infantiles
La presencia de deportes en los juegos infantiles se registra en
las tiras de Mafalda, personaje de ficción que fue elegido
en noviembre de 1999 por la Revista Viva como una de las mujeres
argentinas más influyentes del siglo XX junto a Norma Aleandro,
Hebe de Bonafini, Alicia Moreau de Justo, Marta Pelloni, Eva Perón
o Gabriela Sabatini.
Tomó su nombre de la película Dar la cara, vivió
de 1964 a 1973 en las páginas de los semanarios Leoplán,
Primera Plana, Siete Días Ilustrados y el diario El Mundo
y su relación con el deporte se basa en los juegos que practica
con el resto de los niños de su pandilla: ajedrez, bolos,
fútbol y tenis de mesa.
Ajedrez
El mayor número de viñetas se dedica al ajedrez en
Mafalda 1, 5 y 6, y acoge formas de descontextualización
y combinación de relaciones absurdas y lógicas. La
primera se aplica a elementos del lenguaje político y de
las costumbres sociales. La descontextualización política
aparece en las partidas que enfrentan a Mafalda y Felipe: un jaque
al rey, gritado con entusiasmo, al que Mafalda responde con dignidad
y seriedad "El rey ha muerto ¡Viva el rey!"; una
discusión ideológica sobre el orden que deben seguir
los peones, la reina y el rey en el tablero; y una interpretación
sobre los movimientos del rey y de los peones que desemboca en una
analogía sobre cómo solventar las desigualdades sociales.
La descontextulización de costumbres se presenta en la acusación
de sexy y descocada a la figura de la reina por moverse para todos
lados en una partida con Felipe y en el jaque mate a la partida
del juego y de la vida del vecindario en una partida con Susanita
donde se comentan sus dificultades y desgracias.
La
movilidad de las fichas, le lleva a preguntar por el sitio dónde
les colocan las pilas; el padre de Mafalda que recuerda los tiempos
en que era invencible, mientras juegan los niños; el comentario
sobre el éxito de una fumigación contra hormigas mientras
una de ellas se lleva un peón del tablero; y el grito de Miguelito
relativo a cómo hace el tiempo para doblar las esquinas en
los relojes cuadrados.
Fútbol
El fútbol es el juego infantil más constante en la
producción de Quino al registrarse en Mafalda 3, 4, 5, 6
y 7. Es presentado como el ámbito ideal para las exageraciones
durante la celebración de partidos de metegol en algún
solar donde botes vacíos y ladrillos hacen de postes de las
porterías. A veces tienen en común a Manolito como
protagonista: un despeje entusiasmado que, como una aceituna en
un palillo, encaja en el sable de una estatua de un general; su
ojo amoratado, tras haber animado a sus compañeros a jugar
fuerte por ser el Moshe Dayan de los guardavallas; y el mensaje
publicitario "¿lentejas 'in'? Almacén Don Manolo",
escrito en el balón tras detenerlo al vuelo. Otras exageraciones
reflejan la violencia asociada al deporte: Mafalda muestra su indignación
con un quiosquero que se niega a venderle una revista con figuritas
de animales por tener contenidos violentos, y sin embargo tener
en el expositor revistas que muestran asesinos, actos de represión
racial, un boxeador en pleno combate y un jugador de fútbol
que amenaza a un árbitro. Y alguna otra está relacionada
con la imaginación sin freno de los niños, como en
el caso de Felipe cuando, camino del colegio va repitiendo la lección
de ciencias sobre las monocotiledóneas, hasta que pierde
la concentración al emocionarse y creerse un genial futbolista
por colar de una patada una piedra en el agujero de una valla.
Además,
el balompié también se muestra como ámbito para
descontextualizar frases del lenguaje deportivo y de las costumbres
sociales. Es el caso de Manolito, que comenta con Mafalda la 'visión
de gol' de su madre y cómo no se pudo escapar de un cachete
suyo cuando intentaba escabullirse en un momento que tenía
las manos ocupadas, o del tortazo que le arrea Susanita, tras sufrir
una entrada, al grito de "¿a una madre?".
Bolos
El tercer juego infantil en importancia es el de los bolos, practicado
por la pandilla de niños en la calle y en la sala de estar
en Mafalda 3. Da origen a situaciones absurdas como los fallidos
lanzamientos de Manolito, que le llevan a gritar su condición
de torpe ante el aplauso del resto, y a justificar la rotura de
un jarrón descontextualizando un tópico del lenguaje
comercial: la fatiga de los materiales.
Tenis
de mesa
Finalmente, el tenis de mesa es destacado por sus consecuencias
para el diario personal de Mafalda en Mafalda 0. Escribe en una
hoja suelta sobre sus sentimientos tras una derrota por 20 a 9 con
Felipe y al encajarla en el resto del diario comenta: "Único
diario íntimo con suplemento deportivo".
II.-
El idioma del deporte
Además
del deporte del idioma, un asunto recurrente en el humorismo gráfico
argentino ha sido la reflexión sobre las formas de hablar
de jugadores, entrenadores y locutores deportivos. Caloi, Fontanarrosa,
Garaycochea, Mordillo y tantos otros genios del humor han hecho
del idioma del deporte un juego de ingenio para situaciones insólitas
y disparatadas, para metáforas delirantes y para exageraciones.
Quino se fija en los relatos encendidos de encuentros entre aficionados,
como en el caso de aquel señor que narra una jugada a otro
hombre con sombrero, con tal entusiasmo que el delantero sale del
regate, dribla al portero y lanza un potente chut... que le quita
el sombrero de un puntapié.
La pasión de los medios de comunicación da lugar a
viñetas para la prensa escrita en Mafalda 7 y 9, donde descontextualiza
otras áreas de lenguaje para aplicarlas al deporte: su padre
le pide la sección de deportes del diario y le lleva la sección
de internacional tras leer el titular "Nuevos choques entre
árabes e israelíes". En el caso de la radio también
se produce esta descontextualización: Mafalda responde "¿Quejarnos?",
a la frase "Una vez más nuestros micrófonos llevan
a todo el país la emoción de nuestro más popular
deporte" con la que el locutor da paso al a una transimisión
futbolística. Y también se convierte en espacio para
la exageración en una viñeta donde el locutor hace
que la cabeza de un anciano sordo, que engancha el audímetro
a la radio para oír mejor la transmisión del partido,
estalle tras el canto emocionado de un gol.
III.-
Epílogo
En
resumen, Quino despliega un juego de elasticidad de idioma y fantasía
de imágenes en cinco disciplinas deportivas para recrear
situaciones insólitas, criticar la exageración de
las pasiones y retratar las emociones del deporte profesional, así
como para generar situaciones fantásticas y descontextualizar
expresiones lingüísticas de la retórica política,
de las costumbres sociales y del lenguaje comercial en los juegos
infantiles. Además crea juegos gráficos sobre el lenguaje
deportivo de los medios de comunicación para retratar los
relatos encendidos y la emoción con la que el pueblo argentino
sigue esa campana sonora de "pasión, locura, impulso,
arrebato, ira, estruendo, llanto, risa, fiesta" con que definió
Diego Lucero al fútbol.
Referencias
bibliográficas
CASTAÑÓN
RODRÍGUEZ, Jesús (1999) "¡Hay movimiento
en el banco!", Idiomanía número 85, Buenos Aires,
octubre, págs 27-29.
SALVADOR LAVADO, Joaquín, 'Quino' (1978) Mafalda 0, Barcelona,
Lumen.
- (1978) Mafalda 1, Barcelona, Lumen.
- (1981) Mafalda 3, Barcelona, Lumen.
- (1979) Mafalda 4, Barcelona, Lumen.
- (1980) Mafalda 5, Barcelona, Lumen.
- (1981) Mafalda 6, Barcelona, Lumen.
- (1979) Mafalda 7, Barcelona, Lumen.
- (1981) Mafalda 9, Barcelona, Lumen.
- (1983) Déjenme inventar, Barcelona, Lumen.
- (1987) Mundo Quino, Barcelona, Lumen.
- (1987) Sí... cariño, Barcelona, Lumen.
- (1989) Potentes, prepotentes e impotentes, Barcelona, Lumen.
- (1991) Humano se nace, Barcelona, Lumen.
- (1997) ¡Qué mala es la gente!, Barcelona, Lumen.
- (1999) ¡Cuánta bondad!, Barcelona, Lumen.
- (1999/2000) Quino Hom Page, en http://www.quino.com.ar.
SCIUTTO, Luis, 'Diego Lucero' (1975) Siento ruido de pelota, Buenos
Aires, Freeland.
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