Nuevos retos del periodismo deportivo

Jesús Castañón Rodríguez

 

 

Índice

I.- Deporte profesional y deporte no profesional en la actualidad

II.- Las nuevas relaciones con una industria del ocio

III.- Hacia un código ético en el periodismo deportivo

IV.- La especialización de sistemas de representación: lengua y lenguajes

V.- El futuro del periodismo deportivo en las Facultades de Ciencias de la Información

VI.- Sugerencias de mejora

VII.- Referencias bibliográficas

I. Deporte profesional y deporte no profesional en la actualidad

Desde 1986, con la concesión de los Juegos Olímpicos de Verano de 1992 a Barcelona se ha dado comienzo a un nuevo siglo de deporte moderno en España, con diversas repercusiones tanto en el deporte -en sus más variados aspectos de carácter económico, jurídico o técnico- como en el periodismo.

A partir de la Constitución de 1978 se ha reconocido la importancia del deporte en la sociedad moderna, su desarrollo a cargo de los poderes públicos y su transformación en una industria del ocio.

Además, se ha procedido a un amplio estudio científico del deporte. En él han participado instituciones deportivas como el Instituto de Ciencias de la Educación Física, desde 1985, o la Fundación del Fútbol Profesional desde 1994. También han participado en este proceso la celebración de diversos Congresos y Cursos de Verano de varias universidades y foros de reflexión: Encuentros Internacionales de Juventud de Cabueñes (1991, 1993), Universidad Complutense de Madrid (1991, 1994), Universidad de Cantabria (1994), Universidad de Oviedo (1994), Universidad de La Rioja (1992), Universidad Internacional de Andalucía (1994), Universidad Internacional Menéndez y Pelayo (1988, 1989, 1991), Universidad Nacional de Educación a Distancia (1994). Y además se han creado secciones para el estudio científico con regularidad como el Instituto del Deporte fundado por la Universidad de Valladolid en 1992- y el Instituto Olímpico -fundado por la Universidad Complutense de Madrid en 1990-.

Para el estudio filológico del deporte cabe destacar la formación de la asignatura de Literatura deportiva en la Facultad de Educación de la Universidad de Valladolid (1994) y la realización de Tesis doctorales de tema deportivo en la Universidad Complutense de Madrid (1990), Universidad de Extremadura (1992), Universidad de Oviedo (1978) y Universidad de Valladolid (1991).

También destaca, en este nuevo siglo de deporte moderno la conversión del deporte en tema literario con la convocatoria de galardones literarios de tema especializado Convocados por la revista barcelonesa Don Balón, desde 1984 se crearon "Premio de Novela Deportiva Don Balón" (1984) -bajo la denominación "Premio de Literatura deportiva Don Balón" desde 1994-, "Premio de Poesía Deportiva Don Deporte" (1987) y "Premio de Poesía Deportiva Juan Antonio Samaranch" (1988), que en su convocatoria de 1992 formaron parte del tradicional Concurso Olímpico de las Artes y las Letras organizado por el Comité Olímpico Internacional.

La comunicación periodística de esta época se ha enfrentado a la integración de las publicaciones deportivas en fuertes grupos multimedia, a la homologación europea de estilos -con la incorporación del color, de la informatización y de las redacciones electrónicas, así como de las bases de datos-; y a la formación de asociaciones europeas de intercambio de información como European Sports Magazine y Europress Sport Team fundadas, respectivamente, en 1989 y 1991.

A partir de la Ley 10/90, el deporte es considerado como un elemento fundamental del sistema educativo y del mantenimiento de la salud, como un factor corrector de desequilibrios sociales, favorecedor de la inserción social y de la solidaridad.

Su nuevo ordenamiento jurídico distingue varios niveles:

a) la práctica espontánea, desinteresada, lúdica con fines educativos o sanitarios.

b) la actividad deportiva organizada a través de estructuras asociativas.

c) el espectáculo deportivo, profesionalizado y mercantilizado.

El nuevo ordenamiento jurídico ha decidido, en consecuencia, dar tratamientos específicos a estos tres enfoques del deporte en la vida española, marcándose como objetivos:

a) fomentar la práctica deportiva y ordenar su funcionamiento cuando trascienda el ámbito autonómico.

b) reconocer y facilitar la actividad deportiva organizada a través de estructuras asociativas.

c) regular el espectáculo deportivo, considerado como actividad progresivamente mercantilizada.

Se reconoce la investigación y enseñanza deportivas a través de la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología y del Consejo Superior de Deportes para su promoción, impulso y coordinación, en el Título VII. Y se hace especial hincapié en la lucha y prevención de dos fenómenos: el dopaje y la violencia asociada.

Se establecen mecanismos de lucha y prevención contra el consumo de sustancias prohibidas o el uso de métodos ilegales para aumentar artificialmente el rendimiento de los deportistas. Y se destaca la colaboración del periodismo en labores de prevención, según lo establecido en el articulado relativo a la Comisión Nacional Anti-dopaje.

Para la prevención de la violencia asociada se adoptan los preceptos del Convenio Europeo sobre la materia, elaborado por el Consejo de Europa, y ratificado por España en 1987, junto con las resoluciones adoptadas por la Comisión Especial del Senado sobre la violencia en los espectáculos deportivos. En la Comisión Nacional contra la violencia en los espectáculos deportivos se establece la realización de encuestas y recogida de datos sobre la materia; la promoción de campañas de divulgación sobre normas preventivas; el fomento de campañas de colaboración ciudadana y la promoción de marcos de actuación para Agrupaciones de Voluntarios.

Asimismo, en la Ley 10/90 queda prohibida la introducción de pancartas, símbolos emblemas o leyendas que inciten a la violencia y en el Real Decreto 1084/91, relativa a régimen jurídico de las Sociedades Anónimas Deportivas, su articulo 12º considera como motivo de impedimento para administrar una SAD la promoción, incitación o consumo de dopaje, la responsabilidad de los comportamientos agresivos de jugadores o directivos dirigidos al árbitro o al público y la responsabilidad en las declaraciones de cualquier estamento de la SAD que inciten a su equipo o a sus espectadores a la violencia.

II. Las nuevas relaciones con una industria del ocio

De las diferentes formas del deporte reconocidas en la Ley 10/90, desde el punto de vista del mundo de la comunicación, dos de ellas se han convertido en industrias del ocio.

Así, el deporte moderno se ha transformado en una industria del ocio orientada hacia dos direcciones -deporte práctica y deporte espectáculo- pero siempre enfocada desde el punto de vista informativo por un criterio: la rentabilidad.

La información sobre el deporte práctica viene caracterizado por la creciente importancia del culto al cuerpo como primer signo mediador en las relaciones sociales, como fuente de comunicación da actitudes, valores y normas y por la consideración del deporte como forma de relación interpersonal en tiempo de ocio.

En este tipo de información el periodista suele cumplir misiones de educador, orientador y mediador comercial. Educa en las nuevas modalidades que surgen aprovechando los espacios urbanos, refundiendo distintas disciplinas deportivas o destacando el afán de aventura. Orienta sobre su práctica con un tono de divulgación. Y suele publicitar los servicios que ofrecen los distintos establecimientos deportivos o las ventajas que ofrecen los productos.

Generalmente, en este caso la difusión periodística de mensajes corre a cargo de un periodista no profesional, de una persona ajena al periodismo con gran afición a las nuevas modalidades o de un publicista que difunde sus productos comerciales junto con información.

Desde la práctica masiva del deporte en los años sesenta esta fórmula del periodismo como guía de servicios se ha ido adaptando a las necesidades de cada tiempo.

Un cambio radical sí se ha producido en la cobertura informativa del deporte esnectáculo. Su consideración como industria del ocio ha hecho que su desarrollo esté estrechamente vinculado a la publicidad, la comercialización y el criterio de rentabilidad

Ello trae como consecuencia una primera división del deporte espectáculo en espectáculos de masas y deportes minoritarios, pero a partir de la transformación de las entidades deportivas en SAD esta clasificación se ha visto complementada con una división en espectáculos públicos con sociedades sin ánimo de lucro y el espectáculo con sociedades privadas con ánimo de lucro.

Ha supuesto cambios en varios niveles. Primero, en la misión del periodista: de educador popular con responsabilidad social y orientador de la información -que se atenía a sanciones y normas de censura- ha pasado a desempeñar funciones de educador con responsabilidad social, de orientador -en cuanto crítico de la gestión deportiva- y de intermediario en la venta del producto deportivo -al difundir masivamente un espectáculo público ligado a fenómenos de publicidad y comercialización-.

Segundo, también ha habido cambios en su procedencia: del periodista profesional de las Escuelas de Periodismo y del periodista intruso se ha evolucionado a la presencia de periodistas titulados por las Escuelas de Periodismo o Facultades de Ciencias de la Información, periodistas sin título y relaciones públicas, publicistas o publicitarios que se entremezclan con la información. Aunque a todos ellos les une la llegada al periodismo deportivo como vía de iniciación profesional, el rechazo a su trabajo otras secciones informativas v la vocación.

Se produce una redefinición de las empresas periodísticas, que si antiguamente funcionaban dentro de un pequeño grupo de publicaciones o de forma independiente, en estos años todos los diarios deportivos han sido absorbidos en grupos multimedia, enfocados hacia cuestiones de comercialización, de plataforma publicitaria y de formación de libros de estilo.

El trabajo del periodista deportivo se presenta como un complicado proceso de tres grandes grupos de operaciones:

a) interpretación y ordenación de los signos del deporte, en su parte técnica, de los protagonistas, de los espectadores entre sí y de la interacción espectadores y protagonistas.

b) articulación de los signos del deporte en una nueva dimensión espacio-temporal que permita codificar un mensaje para su distribución social. Se adaptan los signos del deporte a los sistemas de signos del periodismo.

c) codificación social de la noticia, lingüística -el relato y el comentario con sus géneros informativos, interpretativos, para el comentario y para el estilo ameno- y no verbal.

Todo ello da como principal consecuencia que el periodista deportivo, al producirse vados procesos de comunicación superpuestos y de forma simultánea, selecciona lo que considera con mayor impacto informativo. Realiza una interpretación subjetivamente objetiva.

III. Hacia un código ético en el periodismo deportivo

Ante este nuevo panorama de la información deportiva y su creciente influencia social, según los diferentes índices de audiencia, cabria plantearse la posibilidad de crear un código ético para esta información.

Una propuesta de debate universitario que fue realizada en 1994 por Manuel Núñez Encabo en el ciclo de conferencias El cine y los medios de comunicación, organizado por la Asociación de la Prensa de Valladolid y por la Semana Internacional de Cine de Valladolid. Vados factores pueden aconsejar la conveniencia de su existencia:

a) El uso de la información deportiva como mercancía para obtener un provecho comercial en el futuro.

b) La regulación de la información deportiva sobre un espectáculo, separando la información espectáculo que en la necesaria alianza medios de comunicación y casas. comerciales da origen a la mezcla sin fronteras de información, formación y diversión.

c) La necesidad de presentar una información con valores para la prevención de problemas en sus consumidores mayoritarios, personas comprendidas entre los 15 y los 25 años.

Sería conveniente la presencia de un código con vistas a la prevención de problemas relacionados con el dopaje y la violencia social asociada al espectáculo deportivo.

La información debería estar compuesta por la tradicional publicación de información de datos de interés público y social teniendo en cuenta las limitaciones propias de una autorregulación, el uso de expresiones inconvenientes -destinadas a la incitación al dopaje y a la violencia, sancionadas por la Ley 10/90 y por el Régimen jurídico de las SAD y de la primacía de una información veraz sobre el espectáculo deportivo. Se trataría de realizar información sobre el espectáculo deportivo, con veracidad y rigor y no de convertir la propia información en un espectáculo.

En segundo lugar, la formación en periodismo deportivo se ha visto condicionada hasta ahora por ir mezclada con la información, siendo uno de sus hechos más destacados la ausencia de editoriales y páginas de opinión en las publicaciones especializadas hasta 1973. Actualmente, sólo existen en As y en Don Balón y sólo se marcan diferencias en las secciones de columnistas habituales o firmas invitadas.

Y quizá como novedad realizada con asiduidad sea la incorporación de escritores a las páginas de opinión en los que, de momento, falta equilibrio en el análisis del espectáculo deportivo, unas veces por desconocimiento y otras por la influencia de la pasión en el sentimiento deportivo.

Además, en esta mezcla con la información se registran varios fenómenos:

a) El sensacionalismo, en cuanto las noticias -según la definición del Diccionario de la Lengua Española, de la Real Academia Española en su edición de 1992- tienden a producir sensaciones, emociones e impresiones.

b) El exceso de versiones de los protagonistas -que emiten informaciones contrarias sin aclarar nada al receptor o difunden anécdotas curiosas de carácter personal que no aportan información sobre los acontecimientos.

c) Las excesivas interpretaciones del acontecimiento deportivo por parte del periodista, condicionado por el sentimiento hacia uno de los contendientes o hacia el enfoque localista de la información, impuesto por la empresa periodística.

En tercer lugar, la diversión ha solido ir ligada a la presentación de la información al lenguaje de actividades con éxito social, dando lugar a vanas consideraciones:

a) La información deportiva como ámbito de banalización o de populismo lingüístico, para la creación de nuevas formas expresivas que siguen las modas sociales de cada época.

b) la existencia de géneros para la opinión que mezclan la interpretación de los hechos objetivos y de las sugerencias subjetivas con actividades de éxito social.

Esto se ha producido en las crónicas y en los artículos de algunos comentaristas que presentaban la opinión conectada a formas culturales de masas mediante un código lingüístico especial.

c) La formación de géneros específicos, como los sueltos en los que predomina la creatividad unida al humorismo.

Por tanto no se trataría de redactar un nuevo código ético, sino de compilar algunos aspectos a partir de las normativas aprobadas en el Código ético del periodista, aprobado por la Federación de Asociaciones de la Prensa de España en 1993, en cuestiones relacionadas con la actuación frente a la sociedad y la formación del periodista deportivo,

La actuación frente a la sociedad debería contar con aspectos relativos a:

a) Infringir la libertad de otras personas en la crítica a la gestión de los dirigentes con la información sobre lo público y lo privado a la hora de grabaciones sobre hechos que se quieren sustraer al conocimiento general. Es el caso de conversaciones telefónicas, las grabaciones en las asambleas el caso de arengas de entrenadores o el desarrollo del trabajo de los entrenadores en los banquillos.

b) Distinguir entre lo privado y lo público a la hora de facilitar información sobre los estamentos profesionales del deporte en su relación con el interés público y general.

c) Las estrechas relaciones con el Gobierno a través de la Administración con sus gabinetes de prensa. Limitar las presiones de los poderes públicos en el fomento del deporte.

d) Definir la relación de las publicaciones deportivas como empresas periodísticas integradas en grupos multimedia.

e) Establecer un desarrollo del marco de actuación establecido en la Ley 10/90 sobre cuestiones relacionadas con dopaje y violencia, Pero seria necesario ampliar este marco cuando en el entorno deportivo se reproducen casos de terrorismo o conflicto social.

f) Redefinir el papel de la agresividad en la presentación de la información deportiva, sin llegar a la agresión gratuita, la ofensa innecesaria y la difamación.

g) Crear cauces de formación sobre casos concretos relacionados con la problemática planteada por el derecho colectivo a la información y la intromisión en la intimidad el honor y la imagen, a partir de la jurisprudencia establecida por el Tribunal Constitucional.

La formación de¡ periodista deportivo para el futuro tendría que partir de un profundo debate profesional que tuviera en cuenta varios factores y nuevas circunstancias:

a) La definición de¡ papel de¡ periodista, como intermediario que informa sobre el espectáculo deportivo asociado a grupos industriales que superponen publicidad, intermediación deportiva y comercial y derechos de transmisión de los espectáculos deportivos.

b) La reclasificación de¡ periodista deportivo, que en estos momentos cuenta con una múltiple procedencia que mezcla periodistas, publicistas, publicitarios y relaciones públicas

c) la formación de nuevas generaciones de periodistas deportivos que en el desempeño de su función tengan una formación académica que cubra cuestiones relacionadas con: factores psicológicos y tecnológicos que intervienen en el deporte, una visión cultural general para relacionar el espectáculo con la sociedad en que se produce, una preparación interdisciplinar para poder analizar los acontecimientos asociados o superpuestos al fenómeno deportivo y para poder dar una interpretación con perspectiva de opinión.

Con ello podría atender a la cada vez más imprescindible tarea previa de la documentación, al manejo de las bases de datos informatizadas y a la formación de un lenguaje deportivo para la comunicación de datos, alejada del extrañamiento a la lengua general.

d) La necesidad de formación periodística y deportiva de los periodistas deportivos, noveles en la profesión por lo general y con el conocimiento a lo más de los deportes que conforman espectáculos públicos.

e) El fomento del rigor en el uso e interpretación de declaraciones de los distintos estamentos.

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