El partido de fútbol como estructura narrativa

Jesús Castañón Rodríguez

En abril de 2002 la Real Federación Español de Fútbol editó el suplemento número 44 de la revista Fútbol.

Se organiza en tres partes: presentación, un análisis de la literatura de tema futbolístico y un reportaje sobre Chiquifrú, establecimiento hostelero de Madrid (España) que colecciona entradas, carteles e historias balompédicas con especial atención a la Selección Española y a los campeonatos de Copa, Liga y Copa de Europa.

El relato literario y el fútbol

La parte central del suplemento está dedicada a un estudio sobre el fútbol y la literatura, a cargo del catedrático de la Universidad de Berna-Neuchâtel (Suiza) Julio Peñate, que se puede organizar en tres apartados.

Primero, enumera autores y generaciones de escritores iberoamericanos que han dedicado obras al balompié. Y como idea fundamental destaca la diferencia entre España y América. Considera que hay una producción desigual y poco uniforme en Europa, como consecuencia de la apropiación propagandística que hicieron del deporte los regímenes políticos tradicionales; mientras que en América la producción literaria es más constante ya que existe una gran necesidad social de identidad hacia adentro y hacia fuera con dinamismo, que es llevada a efecto por el deporte moderno y, de paso, también permite interpretaciones sociológicas variadas.

Segundo, y quizás la parte más sugerente, es el trazado de varios rasgos comunes entre literatura y fútbol que hacen del relato breve el género literario ideal para la expresión de la vivencia balompédica. Así, establece ocho aspectos hasta llegar a la conclusión de que un partido es al gol lo que la novela al cuento.

Es el caso de la presión del tiempo que obliga a reiterar acciones y a volver a intentarlas; del espacio que se convierte en tránsito y objetivo para combinar elementos dispares; de la doble acción de repetir una y otra vez acciones, pero en cada ocasión de forma diferente aplicando creatividad e improvisación; de la competitividad con su retórica del triunfo que sólo destaca una de las partes; de la presencia de numerosos actores y su interrelación con el público como si fuera un coro; de la necesaria conjunción del éxito individual y colectivo; de la división del lenguaje entre el laconismo de los deportistas y el despliegue de neologismos, metáforas y sobrenombres que realizan los periodistas; y finalmente, de la correspondencia entre el fútbol y el relato breve basada en llegar al desenlace de forma rápida y con pocos actores para conseguir la reacción del público.

El tercer y último apartado está dedicado a un comentario de “El crack”, el relato del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, para ejemplificar las estructuras internas y las semejanzas entre el partido y el relato.

Epílogo

En resumen, este trabajo une varios aciertos: la divulgación de autores iberoamericanos de renombre, el uso de fuentes académicas, deportivas y periodísticas y el trazado de una sugerente y razonada visión de la relación entre balompié y el relato breve como género ideal de expresión literaria. Esta afirmación es cierta en América, muy especialmente en el sur donde, desde la segunda mitad de los años cincuenta del siglo XX, el relato breve ha sido un recurso muy útil para realizar programas de evocación en los medios de comunicación. Sin embargo en España, esperará a los años ochenta para alcanzar protagonismo y acabar desplazando a la poesía como género expresivo de intensas emociones.

La edición del suplemento es, por tanto, un acierto para la Real Federación Española de Fútbol en el intento que diversas instituciones vienen haciendo por destacar el deporte como un elemento generador de cultura.

 

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