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Seis
personajes en busca de autor
Jesús
Castañón Rodríguez
Texto
de la intervención realizada en la mesa redonda 'Lenguajes
del deporte' en las I Jornadas de Periodismo Deportivo. Universidad
del País Vasco, Vitoria, 2002.
El
lenguaje deportivo en los medios de comunicación es un
panorama complejo capaz de acoger las situaciones más variadas.
Es
el caso de seis personajes en busca de autor lingüístico.
Primero, el niño del suburbio que patea una naranja camino
del colegio o de los recados y duerme abrazado a su primer balón
de verdad y que con el paso del tiempo escribe el libro más
leído en toda la historia de Argentina y más oído
con un disco de platino en su versión de cederrón.
Segundo,
el hijo de un comerciante que redondea latas y les da patadas
contra una pared de la fábrica y acaba escribiendo el libro
con más éxito social en la Feria del Libro de Madrid.
Tercero,
el niño que pinta monigotes y escribe en los tablones de
su abuelo carpintero, los lija para borrar sus fechorías
y llega a locutor radiofónico de partidos y humorista del
espectáculo.
Cuarto,
el niño de buena familia con fuerte carácter, expulsado
de todos los colegios, que jugaba por todos los solares de las
ciudades hasta el agotamiento y se convierte en Premio Nobel de
Literatura.
Quinto,
el adolescente que juega en juveniles, hace una prueba por un
gran club europeo donde no obtiene un resultado positivo y pasa
a ser estrella de la música pop y sigue a su selección
allá donde juegue.
Y
sexto, el joven que pega saltos y lee libros a la vez y logra
batir la marca de los 110 metros vallas en los Juegos de Londres
en 1908 y declarando a la prensa: "Yo leo algunas veces,
cuando estoy en la pista".
Son
las historias de esfuerzo y orientación de la exuberancia
para progresar que han generado Maradona, Alfredo Di Stéfano,
Miguel Gila, Camilo José Cela, Rod Stewart y Forres Smithson.
Son el relato de la aventura personal de seis personajes que han
progresado frente a la pobreza, las extorsiones económicas,
las dificultades de la vida o han conquistado un mundo soñado
en una fiesta juvenil que, según Pierre de Coubertin, constituye
una libre manifestación de la inteligencia.
En
la sociedad moderna estos relatos se convierten en una estrategia
de la ilusión dirigida a un mundo de afectividad, a las
pasiones y a la parte infantil y juvenil de la gente, independientemente
de su edad, religión o situación social. Pretende
sacar lo mejor de la gente, de las ciudades, de los pueblos hacia
un fin común.
Lo
lleva a cabo con un lenguaje que crea su propia norma estándar
para integrar y concentrar una atención creciente de audiencias
formadas por millones de personas interesadas por la suerte de
jugadores, equipos, acontecimientos y vidas que quizás
nunca conocerán directamente.
En
esta realidad compleja inciden cuatro factores. Primero, la información
deportiva es una de las escasas alternativas a la información
de violencia, tragedia y aspectos negativos de la existencia humana,
que suele estar presente en los mensajes de los medios.
Segundo,
la esencia formativa y formadora del deporte mundializado genera
un patrimonio cultural al convertirse en cruce de caminos para
las palabras y expresiones teñidas por la lúdica
alegría de las tribunas y los campos de juego, por la vida
cotidiana o por el contacto con otros idiomas. Desde
la época del pop-art se inició la convergencia del
deporte y la cultura popular de masas, sobre todo la música,
por compartir la generación de estilos de vida juveniles
para la sociedad de consumo, la creación de héroes
en el inconsciente colectivo, una actuación como fuerzas
de liberación personal para lograr sueños de eterna
juventud, felicidad o libertad superando los límites de
la realidad con un nuevo ritmo y una estética especial...
Crean espacios imaginarios gracias a las recreaciones de la tecnología
y concentran las emociones para expresar el deseo de vivir y de
detener el tiempo. Sentimientos en estado puro, fuertes cargas
emocionales son empleadas para crear ambientes mágicos
para industrias del ocio y para el enardecimiento del aficionado.
Se convierte en una fiesta de palabras que pasea por calles y
avenidas al latido de los corazones apasionados.
Tercero,
el periodismo deportivo es hoy una especialidad tan particular
como la Ciencia, la Economía o la Política aunque
con una redacción más libre donde no se debe temer
una pérdida de "estilo deportivo" al emplear
una palabra en la lengua vernácula cuando ésta exista,
abandonando el anglicismo, el más típico entre los
extranjerismos deportivos.
Y
cuarto, el lenguaje fruto de la pasión del deportista,
la alegría del hincha y del texto ameno del escritor talentoso.
Es una realidad organizada en tres niveles: el técnico,
el de difusión y el literario.
El
primero afecta a mensajes que realizan un uso de lengua especial
del deporte con mensajes útiles para sus practicantes,
reflejan la realidad exterior, cuentan con predominio de la función
referencial, elaboran sus mensajes con códigos lingüísticos
y tienen la intención de designar los acontecimientos.
El
nivel de difusión abarca el uso de procesos de estandarización
para un receptor universal con mensajes periodísticos que
reflejan la realidad exterior, cuentan con el predominio de las
funciones referencial y apelativa, son elaborados con códigos
lingüísticos y no verbales, tienen la intención
principal de relatar y juzgar acontecimientos y confeccionan mensajes
útiles, fáciles y comprensibles para un público
masivo y toda la comunidad lingüística del deporte.
Y
el nivel literario del deporte afecta a mensajes caracterizados
por la creación de un sistema lingüístico particular
por parte del escritor, por reflejar la realidad exterior y la
realidad interior del autor, por el predominio de las funciones
expresiva y poética, por la elaboración de mensajes
con códigos lingüísticos, por la intención
de crear mensajes con fines artísticos y por su libertad
en la confección de mensajes y en su destinatario final.
El
actual lenguaje periodístico del deporte
El leguaje periodístico del deporte se viene realizando
a diario desde 1924 ante el entusiasmo y la adhesión social
de los aficionados.
Como el resto del lenguaje periodístico, refleja el espectáculo
de la vida y las impresiones que produce, sirve al público
y como comentó Manuel Graña en la conferencia "La
Escuela de Periodismo", leída el 31 de julio de 1926
en el Congreso de Estudios Vascos, es una redacción industrial
que fomenta la curiosidad humana de impresiones y su carácter
artístico o social.
Actualmente,
se suele criticar el lenguaje periodístico deportivo como
una forma poco elaboradas, cuando la tradicional preocupación
del periodismo por el idioma ya se remontaba a la Escuela de Periodismo
de El Debate que establecía el deporte como un caso de
redacción especial en 2º curso.
Características
para el siglo XXI
La comercialización del deporte en el mundo ha convertido
este ámbito en una industria del ocio donde se entrecruzan,
adaptan y refuerzan varios factores para resaltar la importancia
de los idiomas en la mejora de la difusión social. Primero,
elementos de consumo del espectáculo. Segundo, formas expresivas
de música moderna, cómic y movimientos culturales
juveniles basadas en la captación humorística de
la realidad, la sátira y burla de la cultura oficial, el
uso de simbología visual agresiva y una oralización
del lenguaje con preferencia por su registro coloquial, su espontaneidad
y expresividad. Tercero, el análisis pormenorizado de todos
los factores deportivos, psicológicos y sociales que intervienen
en el espectáculo deportivo. Cuarto, la presentación
de la vivencia apasionada del deporte como una fiesta social.
El
periodismo escrito se renovó mediante una redacción
con recursos visuales, sobre todo fotoperiodismo e infografía.
Los periodismos radiofónico y televisado se han dirigido
a los deportistas contemplativos del espectáculo, con comentarios
que exaltan la parte amable y humanizada de noticias insólitas,
las emociones o la polémica. El periodismo digital se ha
dirigido hacia la expresividad, el dinamismo, la notación
ligera y rápida y el intercambio de neologismos necesarios
para poder responder a las necesidades de los servicios de noticias
en tiempo real y a las incipientes transmisiones en Internet.
Aunque también ha aprovechado la red para transmitir saberes
mediante la recopilación de terminología específica
para especialistas y una visión del idioma que comprende
entorno, cultura y relaciones sociales.
El
paso al siglo XXI se caracteriza por una nueva redacción
dinámica, sin fronteras y de valor añadido.
Abastecer
con calidad y prontitud ha hecho de la prisa el nuevo tiempo de
trabajo, ha intensificado las leyes psicológicas de la
redacción deportiva (esquematización del acontecimiento,
dramatización de personajes y variación cíclica
del interés), ha convertido la redacción en un espectáculo
en el que predomina la expresividad.
Se
ha producido una fascinación por la forma que emplea técnicas
literarias y publicitarias, que superpone conceptos visuales en
la escritura y efectos de diseño gráfico (colores,
tipografías especiales, marcas especiales, juegos gráficos,
animación e interactividad) al uso normativo del idioma.
Además, busca estándares de comunicación
universal orientados al dinamismo y a la lectura rápida
de los textos.
Y
en este contexto ocupa un lugar preferente la lengua coloquial
como necesidad de comunicación al convertirse el deporte
moderno en una fiesta social de relatos y comentarios capaces
de sintetizar el ambiente de la práctica deportiva y la
emoción que produce en sus espectadores.
Se
transforma en un juego de ingenio para captar la atención,
para mostrar los acontecimientos en vez de narrarlos y mezclar
las características, hasta hace poco independientes, de
los periodismos escrito, radiofónico y televisado.
En
el nivel fónico, pronunciación, entonación
y efectos de voz siguen las pautas del periodismo audiovisual;
extranjerismos y términos de otras lenguas de España
siguen formas de periodismos audiovisual y escrito y como principales
novedades destaca la redacción en función de criterios
de diseño gráfico con la incorporación de
marcas gráficas y animación.
El
nivel gramatical es el que menos cambios presenta, con el uso
de nombres compuestos en denominaciones de equipos deportivos
para unir su nombre al del patrocinador, como principal novedad.
Y
en el nivel léxico destacan varios fenómenos. Primero,
el intercambio libre de formas, que es consecuencia del abatimiento
de fronteras, termina con las terminologías de ámbito
restringido dando lugar a la difusión de hispanoamericanismos
léxicos y a redacciones que no emplean localismos. Segundo,
la creciente importancia de los usos retóricos. Tercero,
la presencia de lenguajes figurados que eliminan la terminología
técnica de los deportes para dar paso a una seducción
que favorece la fiesta social del deporte y reduce los riesgos
de la violencia asociada en los espectáculos deportivos.
Cuarto, el abuso de las técnicas de modificación
de discurso repetido tanto en titulares y crónicas con
unidades de lengua coloquial para sintetizar estados de ánimo,
clasificar la experiencia vivida y crear opiniones, como en titulares
con unidades basadas en títulos de formas culturales de
éxito social. Y quinto, adquiere una gran importancia la
formación de neologismos, como consecuencia de la gran
variedad de deportes (que ya no se limitan a las citas olímpicas
o de alta competición internacional), la necesidad de designar
realidades nuevas como la "raqueta inteligente" y su
repercusión en lenguajes de moda y otras expresiones del
habla común.
Epílogo
En resumen, el campo deportivo es un cruce de energías
creativas que rehace mundos imaginados y permite a los pueblos
transformar una realidad hostil en posibilidad de disfrutar. Y
el idioma es el nexo entre las canchas y la sociedad, el instrumento
que permite a los periodistas relatar, a los cineastas rodar comentarios,
a los humoristas gráficos dibujar sonrisas, a los músicos
sacar a bailar las palabras...
