Historia literaria del Real Sporting

Jesús Castañón Rodríguez

IV.- Producción literaria

4.2.- Historiografía

Un numerisísmo apartado de obras está dedicado a diversos aspectos de la historiografía del equipo: historia de la entidad, biografías, la rivalidad con el Real Oviedo, la dimensión internacional, la dimensión local del fútbol de base, las evocaciones y la historia lingüística y literaria

4.2.1.- HISTORIA DE LA ENTIDAD

La larga y compleja trayectoria de la sociedad deportiva ha sido abarca en historias con dos tipos de planteamientos: el enfoque global y la historia de un período.

Historias globales

Los análisis con un enfoque global comprenden 16 trabajos en una tarea siempre inacabada y caracterizada por las aportaciones específicas y la constante reescritura de acontecimientos.

Años cuarenta

En la década de los cuarenta se registra una historia. "Vida, anécdota y triunfos del Spórting de Gijón" (1943) es un historial deportivo de la entidad que publica el diario Marca, para analizar al club mejor clasificado de los que no se clasifican para ascender a Primera División. Establece la fundación en 1909 por 15 ó 20 muchachos dirigidos por Fernando Villaverde. Comenta los problemas de la desbandada de jugadores con el profesionalismo y su gran capacidad como centro productor. Aporta fotografías de los jugadores Adolfo, Ramón Herrera, Herrerita, Meana, Vicente Palacios, Pin y Tronchín y destaca como principales estrellas de la entidad a Adolfo, Bango, Calleja, Cervigón, Corsino, Cholo Dindurra, Luisín, Meana, Ramón Herrera, Herrerita, Pena, Pin, Quirós, Tamayo, Tronchín y Fernando Villaverde. Pin, capitán de la entidad durante 14 años, es ensalzado como modelo de deportividad, al no haber sido expulsado nunca, y de romanticismo, por desdeñar ofertas que suponían abandonar el Sporting.

Años cincuenta

En los años cincuenta se produjeron tres trabajos. El primero "Real Gijón" (1954) desglosa la historia de la entidad y establece la fundación en 1909 con la siguiente Junta Directiva: Anselmo López (Presidente), Enrique Guisasola (Vicepresidente), Fernando Villaverde, Senén Villaverde, Luis Adaro, Amador Vigil y Bernardo de la Puente como vocales.

Este trabajo se halla insertado en la "Galería de fútbol", de la Enciclopedia General de los Deportes, auspiciada por la Delegación Nacional de Deportes y con un prólogo del General Moscardó.

El presidente Eustaquio Campomanes escribe el trabajo de documentación Historia del Real Gijón (1956), convertido en una especie de diario donde recoge todos los datos y gestiones llevadas a cabo para celebrar el cincuentenario del club. Y El diario El Comercio edita el suplemento "Especial Sporting" (1957) con diversos testimonios sobre la fundación de la entidad. Se hace referencia a la declaración de actividad desde 1900 y a la anexión de la Sociedad Sportiva Gijonesa. Reproduce la copia simple del expediente notarial de 23 de noviembre de 1956, con cuatro pliegos de la clase 8ª serie F números 1-042.260 y los tres originales siguientes, en el que se declara ante Tomás Albi, que el Sporting Gijonés se funda en julio de 1905 y que el Real Gijón es su continuador.

Y en este suplemento se cuenta que Eustaquio Campomanes extiende el expediente para acreditar la fecha fundacional a partir de los testimonios de Julio Bernaldo de Quirós, Florentino García Sordo, Ángel Pardo Botella, Corsino Riera Acebal, Jacobo Argüelles Álvarez y Emilio López Sánchez, sobrino de Anselmo López, el primer presidente de la entidad. También se recogen las declaraciones de Ignacio Lavilla, primer secretario del Sporting Gijonés que relata cómo tras funcionar un tiempo el club, Anselmo López decide normalizar la situación, lo nombra secretario y escribe el acta fundacional de la sociedad con letra inglesa en una libreta con las tapas de hule, que él no conserva ya.

Años sesenta

En el decenio siguiente, Joaquín Alonso Bonet se convierte en el primer Cronista Oficial de Gijón que aborda una semblanza del fútbol en Gijón en "Pequeñas historias de Gijón (1900-1936)" (1960). Tras recrear los primeros tiempos del fútbol con el Gijón Sport Club y la competencia en los años veinte con el Unión Deportivo-Rácing, se centra en los actos del partido internacional entre España e Italia. Destaca como hitos los años 1903 con el Gijón Sport Club, 1920 con el partido homenaje a Fernando Villaverde y 1928 con el primer partido internacional en El Molinón. Y resalta las figuras de los jugadores Fernando Villaverde y Manuel Meana y de los directivos Isamel Figaredo y Roberto de Agustina.

Años setenta

En los setenta, tres trabajos analizaron la historia rojiblanca. Arias repasa en "Breve semblanza del Real Sporting" (1970) la fundación, los entrenadores, los trofeos, los primeros pasos en diferentes campos, la final de Copa de 1920, el partido internacional de 1928 en El Molinón y la lista de presidentes. Su principal aportación es la descripción minuciosa de las características de cada campo en el que jugó el Sporting hasta llegar a El Molinón.

José Avelino Moro en Historia sucinta del Real Sporting de Gijón (1972) desarrolla en 20 capítulos desde principios de siglo hasta 1972, la primera historia global y sistematizada de la entidad. Su principal fuente es la lectura de las noticias publicadas en el diario El Comercio y en ella amplía, con entrevistas de carácter personal, el serial del mismo nombre publicado en este diario los domingos. Relata los inicios del fútbol en Gijón, la fundación del Gijón Sport-Club, la playa como primer campo de juego, la fusión de 1910 con la Sportiva y los campos dedicados a la práctica del fútbol en la ciudad. Describe las relaciones con la Corona desde 1912. Comenta las primeras andaduras deportivas, precios, anécdotas, eslóganes como el "seguimos dominando" de Trensor y los primeros clichés periodísticos. Analiza minuciosamente la historia deportiva de la entidad que llega hasta las llamadas habituales de los internacionales Quini y Churruca, en un momento en que el equipo empieza a merecer la atención de los medios especializados. Aporta un esquema de trabajo que será seguido por todas las historias posteriores, la atención a las peñas sportinguistas y un importante material gráfico, sobre todo de antes de la guerra civil.

Y Ricardo Vázquez Prada, en "Real Sporting de Gijón" (1974), lleva a cabo para la Gran Enciclopedia Asturiana una semblanza global de la historia de la entidad. En ella hace referencia a la fundación, a los diferentes campos de juego hasta llegar a El Molinón, a los colores simbólicos de la camiseta, al palmarés deportivo, a los principales jugadores y a aquellos futbolistas que actuaron como internacionales en la Selección Nacional en sus categorías juvenil, sub-23, aficionados y absoluta.

Años ochenta

Mucho más numerosa se presenta la década de los ochenta, con un total de cinco historias con enfoque global. Enrique Prendes en "Sporting de Gijón: 75 años de vida" (1980) realiza una serie para el rotativo madrileño Marca con motivo del aniversario de la entidad. Su gran aportación es la primera entrega, titulada "La década de lanzamiento" donde comenta la introducción del fútbol por parte de los estudiantes, destaca la labor del Gijón Sport Club -equipo formado por estudiantes de la burguesía en Inglaterra-, la Sportiva Gijón -compuesta por otros gijoneses estudiantes pero sin estudiar fuera de España-, la absorción en 1904 de la Sportiva Gijón a cargo del Gijón Sport Club y cómo en 1905 Anselmo López funda la entidad con la ayuda de Bernaldo de Quirós, García Sordo, Angel Pardo, Corsino de la Riera, Jacobo Argüelles, Emilio Fernández Menéndez, Emilio López Sánchez y la familia Villaverde, de la que aporta diversas fotografías del día de la inauguración de El Molinón. Además, habla de competiciones locales y nacionales de los años 20, del estadio como escenario internacional, de todas las figuras sin exclusiones, del origen de la frase "Seguimos dominando" cuando se pierde un partido, de las desventuras de los años 30, del ascenso a primera división, del trofeo Amberes concedido por los diarios Arriba y Marca en 1962 y de la apoteósis de finales de los setenta.

Daniel Arbesú, por encargo de la entidad escribe Real Sporting de Gijón, 75 años de historia (1982), que se publica como fascículos coleccionables en la Revista Real Sporting de Gijón entre 1980 y 1982. Consta de 28 capítulos que analizan la historia de la entidad sin un orden cronológico estricto, ya que se analiza la historia desde los campeonatos.

Su principal aportación se encuentra en el testimonio directo de los protagonistas, con la recopilación de entrevistas realizadas por el autor para diversos medios de comunicación escritos asturianos y madrileños. Es el caso de los jugadores: Abelardo, Agustín, Alberto, Alonso, Altisent, Amengual, Armandín, Armendáriz, Bango, Benigno, Biempica, Bolinches, Calleja, Castañer, Cástulo, Cervigón, Corsino, Chano, Churruca, De Diego, Dindurra, Echevarría, Juan Eraña, Emilín, Fabián, Fanjúl, Ferrerín, Florín, Garzón, González, Guillermo, Herrera, Eduardo Herrera, Ramón Herrera, Herrero I, Herrero II, José Manuel, Killer, Landucci, Lavandera, Leal, Luisín, Madriles, Marañón, Medina, Megido, Mijares, Molinucu, Montes, Morán, Nani, Ortiz, Panchulo, Paquito, Paredes, Pascual, Pellicer, Pena, Pin, Piñel, Plá, Pocholo, Prendes, Puente, Quini, Quirós, Ramonín, Rezza, Rubiera, Sánchez, Sión, Solabarrieta, Tamayo, Tronchín, Valdés y Vigil. Panorama que se complementa con las entrevistas a los entrenadores Amadeo, Barrio, Pasieguito y Novoa y al presidente Carlos Méndez Cuervo. También aporta diversos datos, aunque sin entrevista sobre diferentes estamentos del club. Es el caso de los presidentes y directivos Anselmo López, Eustaquio Campomanes, Emilio Fernández Menéndez, Evaristo Lázaro, Aurelio Menéndez, Manuel Vega-Arango y Angel Viejo; de los jugadores: Alfonso, Bericúa, Meana, Victorero, Fernando Villaverde y Vitín; de los miembros de los servicios médicos Ramón González Vázquez y José Luis Rubio, de los entrenadores Carriega y Molinuevo; así como de otros empleados del club.

Sobre la fundación se afirma que el fútbol llega a Gijón en 1898 importado por muchachos gijoneses que estudiaban en Inglaterra y fundan el Gijón Sport Club: Adaro, Alvargonzález y Prendes. También se indica que Anselmo López diseñó el primer escudo de la entidad en 1913.

Proporciona información sobre las peñas sportinguistas y sobre la presencia de la mujer socia en el Real Sporting con una entrevista con Maruja Menéndez Sandoval. Asociada desde 1932 destaca cómo las primeras aficionadas pertenecían a las familias Felgueroso, Figaredo, Sierra y Villaverde.

Una tercera y amplísima historia global es coordinada por Melchor Fernández Díaz en El Libro del Sporting (1980). Un complejo libro con introducción, cuarenta y un capítulos, apéndice y álbum fotográfico que se organiza en tres partes, dedicadas respectivamente a 75 años de historia, la relación del club con la ciudad y la región y a la entidad en la actualidad.

En la introducción, Melchor Fernández Díaz en "La primera vez que fuimos al Molinón" (1980) evoca el primer partido al que acudió desde El Entrego, un Sporting-Barcelona en la década de los cincuenta. Recuerda algunos pasajes del encuentro, recrea la crítica que hizo a la supuesta calidad del guardameta Ramallets y reflexiona sobre la subjetividad y la adhesión popular al fútbol. Concluye que el Sporting es más que un club porque Gijón siempre ha aspirado a ser más que una ciudad.

Y Laureano Díaz del Gallego narra en "Del oro al platino" (1980) el proceso de reconstrucción histórica que llevó a cabo la entidad para poder celebrar sus bodas de oro: recopilación de datos, contraste de testimonios y de referencias y la expedición de un acta notarial. Realiza un análisis de la progresión del club entre las efemérides del cincuentenario y las bodas de platino.

En la Primera Parte, de historia de la entidad, se recurre a 25 trabajos de varios autores.

Jenaro Fernández Allongo y Julio Puente dan un repaso, en once entregas, a los momentos más destacados. En "De la playa a la gloria" (1980) relatan que la llegada del fútbol a Gijón fue a través de estudiantes en Inglaterra y de marinos británicos a su paso por El Musel, que la playa de San Lorenzo fue el primer campo futbolístico de la ciudad y que el club se funda en 1905. En "El Molinón: un estadio para 2 fenómenos" (1980) se sugiere que Manuel J. González Riera, asesorado por Anselmo López, ocupa la presidencia de la entidad durante un tiempo. En "Los albores del profesionalismo" (1980) recrean la final de Copa disputada en 1920 en el Molinón y el creciente papel desempeñado por la prensa escrita en la difusión del fútbol, con especial mención para "Trensor" en los diarios El Comercio y La Prensa, Manuel Monasterio en La Prensa, Retala en El Noroeste y Riera en El Noticiero Gijonés. En "Ramón I el Sabio toma el relevo" (1980) describen la época dorada entre 1924 y 1927, el fin de la época amateur del fútbol y el inicio de las gestiones al profesionalismo, en un ambiente dominado por la figura de Herrera, la frase emblemática "Seguimos dominando" de Trensor y la transformación de El Molinón para acoger el partido internacional Epaña-Italia gracias al impulso de Ismael Figaredo, Pedro Eguren, Roberto G. de Agustina y Antonio Iglesias de la Vallina. En "Su Majestad la Liga" (1980) reseñan las dificultades económicas y deportivas de los años treinta. "En busca del primer ascenso" (1980) relata los difíciles momentos de la destitución al compeleto de la directiva rojiblanca al finalizar la Guerra Civil, el cambio de denominación y los momentos más agradables de la historia deportiva que llevan al primer ascenso a Primera división. "Por los trienios al record" (1980) repasa el período comprendido entre 1944 y 1957, con el Sporting en primera, varias reformas en El Molinón, realización de una gira por América y la reseña de los actos de bodas de oro. En "Del ‘matagigantes’ a la gran depresión" (1980) reconstruyen la época de desventuras entre el descenso de primera hasta la salvación del descenso a tercera división. "La época del saneamiento" (1980) explica las líneas generales del cambio de orientación de la entidad, que se vuelve a la cantera como única solución y crea el Trofeo Costa Verde como revulsivo de promoción turística. En "La explosión de los 70" (1980) recogen la renovación de estadio, la época de buenos resultados, la recuperación del nombre de la entidad, la aportación de jugadores a la Selección Nacional, la semifinal de Copa de 1974 y la orientación hacia una cantera planificada. Y, por último, en "Esplendor en la hierba" (1980) resumen la brillante situación de 1980 con la construcción de la Escuela de Fútbol de Mareo, la presidencia de Vega-Arango, los brillantes resultados en España y en Europa, la preparación de la Copa del Mundo de Fútbol de 1982 y la conversión del Sporting en equipo representativo de Asturias.

Manuel Sarmiento Birba exalta la figura de Meana en "Manolín Meana: Mister Sporting" (1980) como químico, su lanzamiento deportivo con el triunfo sobre la Selección de Bélgica en San Mamés en 1921 y el triunfo de la Selección de Asturias en 1923 y su vida en Madrid, como seleccionador nacional y como administrador de la Ciudad Deportiva del Real Madrid.

José Manuel Aguado "Ball" destaca al mismo jugador en "Meana en su cima" (1923) con recuerdos de jugadas predilectas, manías sobre el campo, preferencias, mejores jugadores y anecdotario.

Emilio Sánchez "Liomi", rescata en "Perico Pena: recuerdos de los 30" (1980) la etapa de los jugadores-taxi con un relato sobre la vida profesional de los deportistas, la casi ausencia de contratos, la organización interna de las entidades y el sentimiento de honor que suponía estar en el club más grande de la región en ese momento.

Luciano Castañón en "La década de los 40" (1980) recrea el ambiente popular de los ascensos a Primera, con la recuperación de canciones a las que se adaptaba una letra de circunstancias.

José Manuel Rodríguez rememora en "La afición sportinguista" (1980), la interpretación del himno Alirón-rá-rá-rá, a cargo de la Compañía Asturiana en el Teatro Robledo, con Amalio López, director de la Banda Municipal, a la cabeza, durante los festejos del primer ascenos a Primera división en 1944.

Jesús Barrio recuerda en "Barrio: el "matagigantes" y yo" (1980) su nombramiento como entrenador en 1956, la consecución del ascenso y el triunfo esplendoroso sobre el Madrid de Di Stéfano, Kopa, etc., por entonces en Copa de Europa.

Daniel Arbesú en "Las tres cruces de Ortiz" (1980) retrata la personalidad y evolución en la entidad de este jugador y posteriormente delegado, destacando el momento de los sorteos del partido de promoción Sporting-Castellón para el descenso a Tercera División, en Mallorca.

Crisanto García Valdés narra en "Mis 15 años como jugador del Sporting" (1980) sus recuerdos del jugador entre 1965 y 1980 con su estrecha vinculación al club rojiblanco.

José Manuel Díaz Novoa repasa en "Mi debut" (1980) su historia como entrenador de la entidad durante los años 1979 y 1980, analiza los hechos más brillantes y aporta calves sobre su preparación y planificación.

Melchor Fernández Díaz analiza en "Cuando la era de Quini ya es historia" (1980) la trayectoria de la primera etapa de Quini en el Real Sporting y aporta una estadística de los goles que ha conseguido en campeonato de Liga entre 1968 y 1980.

Laureano Díaz del Gallego plantea en "La Copa: una frustración permanente" (1980) el sentimiento negativo de la entidad en este torneo tras haber llegado a varias semifinales y hace un especial hincapié en la derrota en frente al Castilla, equipo de Segunda División, en la semifinal de 1980.

Enrique Prendes propone en "Los mitos del Sporting" (1980) una división de la historia rojiblanca en Edad Antigua (1905-1915), Edad Media (hasta 1936), Edad Moderna (1940-1970) y Edad Contemporánea (la de esplendor de los 70). Además evoca, por orden cronológico, las figuras de: Fernando Villaverde, Manuel Argüelles, Bango, Meana, Corsino, Ramón Herrera, Pin, Tronchín, Nani, Sión, Quirós, Pena, Luisín, Calleja, Abelardo, Tinín, Amadeo Meana, Tamayo, Dindurra, Campos, Ricardo, Pío, Prendes, Sánchez, Molinucu, Biempica, Pocholo y Quini.

Enrique Prendes estudia en "Las sagas del Sporting" (1980) la presencia de jugadores que son hermanos, como los Argüelles, Castro, Herrera, Quirós y Sión.

Acaba la primer parte con el trabajo de Daniel Arbesú "Cronología del Sporting" (1980), que recoge hechos deportivos sin sistematizar.

La segunda parte de El Libro del Sporting recoge 10 artículos sobre la relación del club con Gijón y con Asturias. Juan Cueto realiza en "Reflexiones de un hincha converso" (1980) un análisis sociológico del estadio de El Molinón para caracterizar la seriedad del forofo sportinguista y la conversión del estadio en un recinto sagrado e integrador que se divide en fieles viejos, situados en el fondo norte; conversos, situados en el fondo sur; y aficionados estáticos y de alzada en la grada de lateral.

Manuel Fernández reseña en "El Sporting y el poder gijonés" (1980) la constante relación del club con las familias de alta sociedad y de la burguesía económica de la ciudad, el declive de la aristocracia en la entidad con la llegada del profesionalismo y los desiguales resultados económicos de la burguesía industrial hasta que un antiguo jugador del club, Vega-Arango, la conduce hacia el éxito.

José Antonio Rodríguez Canal en "Crítica de la afición gijonesa" (1980) considera que, aunque el Sporting se halle integrado en lo gijonés, sufre crisis cíclicas de la afición que coinciden con el decaimiento de la entidad. Expone que la afición rojiblanca es poco exigente, nada agresiva, generosa, entendida y conformista.

Angel Vega Morán explica en "Las peñas sportinguistas" (1980) la labor desarrollada por la Asociación de Peñas Sportinguistas desde 1967, su misión, la entrega de trofeos y la organización de actos que coordina. Además realiza una relación de todas las peñas existentes hasta entonces.

Paco Ignacio Taibo I evoca en "El juego de los extremos" (1980) sus tiempos de periodista deportivo en El Comercio, como reportero de información de vestuarios. Reflexiona sobre la división social del Molinón; la visión del deportista por dentro como "mundo de vapor humano y apagados gestos, de verdades, de heridas, de esperanzas rotas y de orgullos tremolantes"; el fin de esta carrera como periodista deportivo al tropezar con los intereses de la entidad; y una visión dialéctica y política encarnada por los extremos del equipo: el juego aristocrático de Cholo Dindurra frente al estilo espontáneo y popular del extremo izquierdo Sánchez.

Teodoro López Cuesta, en "El Sporting, desde América" (1980), destaca la nostalgia de Asturias proyectada a través de los equipos de fútbol. Evoca la visión desde México, con la reproducción de los estadios de Real Oviedo y Real Sporting, el visionado de partidos televisados, la conversión del Sporting en una expansión afectiva que hace vibrar los sentimientos asturianistas más íntimos.

José Manuel Palacio relata la historia de la relación entre el Ayuntamiento de Gijón y el Real Sporting, en "El Molinón, estadio municipal" (1980). Una tayectoria en la que este trabajo aporta el dato de que los terrenos donde se asienta el estadio pertenecían a Dionisio Cifuentes, según la escritura de la compra.

Julián García Candau estima un valor en "El Molinón supo conservar su nombre" (1980) que sea uno de los pocos estadios de fútbol que no cambió su denominación por el nombre de una personalidad pública notoria o de dirigentes deportivos destacados durante la posguerra.

José Luis García Delgado analiza en "El modelo económico del Sporting" (1980) la historia económica de la entidad. El club pone en marcha cuatro contramodelos, distintos a la moda económica de cada momento: el eje futbolístico Gijón-Manchester, Liverpool, Nottingham, frente al eje minero Gijón-Cardiff durante la I Guerra Mundial; el trato correcto y de colaboración con la Administración deportiva frente al excesivo proteccionismo del Estado; la autofinanciación frente al intervencionismo; y la política de inversiones deportivas frente a la ausencia de proyectos a largo plazo. Este autor considera que el Sporting es un modelo económico imitable en la configuración del Estatuto de Autonomía para Asturias, al combinar arraigo regional con permeabilidad a lo ajeno, al diversificar esfuerzos y al eliminar procesos de burocratización innecesarios.

José Benito Alvarez-Buylla, en "Fútbol, literatura y todo lo demás" (1980), indaga los antecedentes de tema deportivo en la literatura europea e hispanoamericana para destacar composiciones de Rafael Alberti, Gerardo Diego, Wenceslao Fernández Flórez, Giménez Caballero, Miguel Hernández y Claudio Sánchez Albornoz; así como de los autores asturianos Luciano Castañón y Ramón Prieto Bances.

El Libro del Sporting, en la tercera parte, presenta 26 trabajos que desentrañan algunas claves del éxito de los años setenta y ochenta, los retos del futuro inmediato, el carácter británico del Sporting y las semblanzas de los jugadores de la primera plantilla. Manuel Vega-Arango Alvaré reseña en "El reto del Sporting 80" (1980) las dificultades pasadas hasta alcanzar el éxito, la problemática de cómo mantener el nivel mediante orden, disciplina, la gestión empresarial y la referencia a la siempre precaria situación económica de la entidad, agravada por las obras de la Escuela de Fútbol de Mareo y la reforma de El Molinón para la Copa del Mundo de 1982.

Robustiano Viña Mori "Rovi" caracteriza a la entidad, en "El Sporting posible" (1980), como aspirante a mucho y poseedor de nada en una etapa larga de venturas y desventuras hasta que la presidencia de Méndez Cuervo estabilizó una entidad sin solidez económica. Antonio Valencia considera que el Sporting es un equipo británico por su afición y su estilo de juego en "Un histórico en su lugar" (1980). La entidad irradia imagen de equipo simpático y popular, britanizante por su campo de hierba norteña en una ciudad que es puerto de región minera.

Rafael Murillo Pareja en "La escuela de Mareo" (1980) describe técnicamente las instalaciones y fines y objetivos que se persiguen con la misma, expone la orientación de la formación deportiva y humana de los futuros jugadores y destaca la identificación entre Mareo y la entidad.

En "Los atletas del once local" (1980) diversos autores hacen una semblanza deportiva y humana de la plantilla del primer equipo, con informaciones sobre Castro, Claudio, Rivero, Redondo, Doria, Maceda, Jiménez, Cundi, Javi, Uría, Ciriaco, David, Joaquín, Mesa, Andrés, Abel, Aguilar, Pedro, Oscar Ferrero, Gomes y Ferrero.

El Libro del Sporting se completa con un exhaustivo apéndice con estadísticas sobre los jugadores internacionales que la entidad ha aportado a la Selección A, B, Aficionados, Olímpicos, Sub-21 y Sub-23, las clasificaciones finales de cada temporada y una referencia a la organización administrativa, los empleados y las otras secciones deportivas del club.

Una cuarta historia global corresponde a Juan José Castillo y Manuel C. Cánovas, que incluyen "Sporting" (1984) como fascículo número 14 de Historia del fútbol español editada por la revista barcelonesa Don Balón entre los años 1984 y 1985. Con la base gráfica de El libro del Sporting y de archivo propio, relata el confuso nacimiento de la entidad, la propiedad de El Molinón se adjudica a Rimmel, la fundación de la primera Federación en 1913, los momentos preferentes de la historia deportiva, los principales mitos, la exaltación de Quini y la búsqueda del relanzamiento del club en 1984 para reencontrarse con el pasado reciente plagado de éxitos. Su principal aportación es la descripción del proceso de ascenso a la primera plantilla a numerosos jugadores forjados en la Escuela de Mareo, en la época del entrenador Boskov.

Finalmente, Jesús Castañón Rodríguez, por encargo de la entidad, realiza Historia del Real Sporting de Gijón: El Comercio (1905-1986) (1986), un trabajo de documentación de más de dos mil folios organizado en tres partes: "La puesta en marcha (1905-1927)", "Venturas y desventuras de un equipo profesional (1928-1956)" y "De ‘Matagigantes’ a ‘Eurosporting’ (1957-1986)". Recoge información deportiva sobre alineaciones completas y resultados de todos los encuentros disputados por el primer equipo de la entidad desde su fundación indicando autores de los goles, asuntos económicos, asuntos sociales, clasificaciones, entrenadores, equipos filiales, Escuela de Fútbol de Mareo, fundación del Campeonato de Liga, juntas directivas, juntas ordinarias y extraordinarias de socios, peñas, plantillas de jugadores, premios recibidos, régimen interno, secciones y socios. Además presenta informaciones sobre todo tipo de relaciones institucionales mantenidas con la Corona, el Ayuntamiento de Gijón, Consejo Superior de Deportes, la Federación Asturiana de Fútbol, la FIFA, la Liga de Fútbol Profesional, los Ministerios de Cultura, de la Gobernación y de Hacienda, el Patronato de Apuestas Mutuas Deportivo Benéficas y la Real Federación Española de Fútbol. Su principal aportación es la documentación contrastada con fechas concretas y reales en el diario El Comercio y todos los datos sobre los equipos filiales, desde el Club Deportivo Gijón a los juveniles, prejuveniles, infantiles y alevines.

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