Historia
literaria del Real Sporting
Jesús
Castañón Rodríguez
II.-
Un carácter singular
La
larga trayectoria del Sporting y su peculiar forma de hacer
a lo largo de su historia lo convirtieron en una entidad
popular que ha recibido numerosos tipos de apoyos y consideraciones.
La
Corona
En
primer lugar, destaca la relación del Sporting con
la Corona de España, ya que fue la primera entidad
deportiva asturiana en ser distinguida con el título
de Real Club. La Presidencia honoraria la desempeñaban
desde su fundación los Condes de Revillagigedo y
la Secretaría honoraria corría a cargo de
Ramón Plasencia Rubial, quien consiguió en
1912 que el Rey Alfonso XIII aceptara la Presidencia honoraria
protectora.
La
Casa Real colaboró con el club de varias formas,
entre las que destaca la organización de un campeonato
astur en 1913 bajo su patrocinio, la asistencia de varios
de sus miembros en partidos y la participación en
actos oficiales de carácter deportivo. Es el caso
de la Reina Victoria Eugenia de Battenberg en Santander
en 1920; del Príncipe de Asturias, Alfonso de Borbón
y Battenberg, en Gijón en 1924; de la visita a El
Molinón del Infante Jaime de Borbón y Battenberg
con motivo del partido internacional España-Italia
en 1928; de la entrega de la Copa Stadium y de la Placa
de Oro al Mérito Deportivo a cargo del Rey Juan Carlos
I; del Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón
y Grecia como Presidente de honor del homenaje a Quini y
como accionista de la Sociedad Anónima Deportiva;
y de los recientes nombramientos de los nietos de lso Reyes
como Socios de honor.
La
aristocracia
El
apoyo directo de la aristocracia era una práctica
habitual en las nuevas sociedades deportivas desde las Directivas
de honor que se componían al efecto. Para la historia
de la entidad destaca el papel desarrollado desde su fundación
por los diferentes Condes de Revillagigedo en la Presidencia
de Honor, entre los que destacaron Álvaro Armada
y Fernández de Córdoba y Álvaro Armada
de los Ríos, Coronel de Artillería, Gentilhombre
de Cámara del Rey Alfonso XIII, Marqués de
San Esteban del Mar de Natahoyo y Conde Güemes.
Tras
la Guerra Civil, el Club Astur de Regatas, ámbito
de expansión de esta clase social, se convirtió
en fuente inagotable de directivos entre los que figuraron
el Marqués de Villaviciosa, el Conde Benhavis y el
Conde de Santa María del Carrizo y la Condesa de
Latores
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