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El
Transcantábrico
Carmen
Menéndez (*)

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Si Chechu Rubiera y Jana Smidakova formaran parte del grupo
de participantes en un concurso televisivo de esos que engatusan
a miles de espectadores, la denominada 'telebasura' cambiaría
tanto su rol que pasaría a convertirse en un espacio
recomendado para todas las edades. |
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Este
planteamiento tiene tantas posibilidades de éxito como el
que atesoraba el equipo de deportistas que ha compartido un viaje
de ensueño, un crucero sobre raíles a bordo de El
Transcantábrico.
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ciclista Chechu Rubiera y la piragüista Jana Smidakova,
estrellas del deporte mundial, simbolizan de manera ejemplarizante
la conjunción de los valores profesionales, deportivos
en su caso, y los personales, aquellos que tanto nos gusta encontrar
en nuestros amigos más íntimos. |

Chechu
Rubiera y Jana Smidakova
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Ambos
cautivan desde hace años a quienes se encuentran en su camino.
Ese recorrido, de mayor kilometraje en el caso del corredor gijonés,
le ha permitido alcanzar una cota de prestigio en el que se entremezclan
las facetas humanas y deportiva, comparable a un triunfo de etapa
en una de la míticas etapas de montaña del Tour de
Francia. La palista checa, afincada en Asturias desde la niñez,
nos presenta junto a la dulce imagen que le ha valido para ser proclamada
Reina de las fiestas patronales de San Mateo, en Oviedo, el valor
añadido de unos cánones incostestables.
La figura de Chechu Rubiera es hoy una referencia para los deportistas
asturianos, sobremanera para los ciclistas. Así, no es extraño
que su acusado sentido del humor encuentre continuidad en las nuevas
generaciones, con Carlos Barredo y Sergio Cuesta a la cabeza. Precisamente
los ciclistas han formado el grupo más numero en el pelotón
más en forma que había conocido El Transcantábrico.
Santi Pérez, Mario de Sárraga, Benjamín Noval
y Samuel Sánchez completaron esa serpiente multicolor en
esta ocasión sobre las vías del tren. Tuvo el atletismo
una representación de relumbrón, no sólo con
Rocío Ríos, quinta en los Juegos Olímpicos
de Atlanta en maratón, y la lanzadora de peso Martina de
la Puente, más de una decena de ocasiones campeona de España,
sino por la presencia de dos técnicos extraordinarios, Pepe
Teverga y Juanjo Azpeitia.
El montañismo estuvo representado por la altura de las gestas
de Rosa Fernández, el automovilismo por el irrumpir estruendoso
del joven Javi Villa, el kárate por el siempre medallista
Oscar Vázquez, la lucha leonesa por el apabullante Héctor
García, y el piragüismo de Smidakova por su compañero
olímpico Javier Hernanz, un mediático por derecho
propio, y el pentacampeón del mundo de maratón, Manolo
Busto.
Con esta compañía, a la que se unió un ramillete
de periodistas de similiar sintonía, encontró el personal
de El Transcantábrico unos pasajeros para un corto recorrido
de apenas cuatro días para escribir una de las páginas
más entrañables de la historia de este medio de locomoción.
Dice una de las canciones de moda eso de "Buscate un hombre
que te quiera". En estos tiempos hay algunas cosas que son
un imposible; otras, un sueño... pero algunas, una realidad.
"Búscate una buena compañía" y eso
será suficiente para que el sueño sea realidad. Así
de sencillo.
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(*)
Periodista. Su trayectoria está vinculada
a la Agencia Efe de noticias, el diario El Mundo y la Cadena Ser.
En 2003 recibió el Premio Nacional de Medios de Comunicación,
otorgado por la Federación Española de Piragüismo.
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