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El
léxico periodístico del deporte: las palabras en juego
Jesús
Castañón Rodríguez
Texto
de la intervención en el Encuentro "El idioma español
en el deporte", Universidad Internacional Menéndez Pelayo,
Sevilla, 2006.
Desde
el siglo XX, el deporte se ha convertido en una fiebre que ha invadido
todos los ámbitos sociales. Ha elevado niveles de cultura
y civilización y se ha convertido en una necesidad social.
Ha
saltado de sus recintos a las avenidas y las calles. Ha seducido
a sus practicantes, seguidores y ámbitos de información
e investigación científica especializada.
Todo
ello gracias a la divulgación social de los medios de comunicación
que han atendido a la lírica de los sentimientos, la épica
del esfuerzo y la dramática de las situaciones en conflicto.
Y han convertido el deporte en un espectáculo de emociones,
en una fiesta social a la conquista de un sueño para ser
vivido en el clamor y en una pasión inexplicable.
Sin
embargo, a la hora de destacar sus formas de expresión se
tiende más a comentar sus posibles fallos que a describir
el estilo particular de hablar y escribir con el que muchas generaciones
de periodistas han ensanchado las posibilidades expresivas del idioma
español.
Por
eso, parecen tener más fuerza las tradicionales acusaciones
de difícil asepsia intelectual, excesiva subjetividad, tendencia
a la opinión, uso que se desvía de la norma común,
inflación de extranjerismos y tópicos, proliferación
de terminología bélica y consideración como
ámbito de torpezas gramaticales e incorrecciones que da patadas
a los diccionarios.
El
lenguaje periodístico del deporte
Desde
hace más de un siglo y, a diario desde 1924, el periodismo
deportivo viene dando a conocer la aventura de las palabras en movimiento:
imitación de situaciones de la naturaleza, viajes culturales
por tierras remotas en el origen de los términos y relatos
de situaciones curiosas o personajes que han propiciado vocablos.
Ha convertido en familiares términos de deportes olímpicos,
deporte para discapacitados, deporte rural, deporte extremo, etc.
hasta llevarlos a la vida cotidiana.
Ha
desarrollado una dinámica de lo impensado y un juego de talento
con la grada hasta formar expresiones que hacen estallar al público
en un mundo de ilusión y arte.
Y
todo ello recurriendo sólo a cuatro de los once criterios
tradicionales de corrección lingüística: el uso
general moderno, la frecuencia de uso, la necesidad y el sentimiento
lingüístico.
Para el léxico, es importante tener presente el esfuerzo
del propio periodismo deportivo por mejorar el uso correcto del
idioma.
En
los primeros años del siglo XX, los diarios El Debate y La
Veu de Catalunya lograron favorecer una forma de redacción
apta no sólo para entendidos en jerga y publicar la colección
de libros Biblioteca Los Sports con del fin de difundir el deporte
con una terminología en español.
Tras
la Guerra Civil, los directivos de los diarios crearon repertorios
léxicos de vocabulario técnico y jerga con enciclopedias
y trabajos en los que participaron Acisclo Karag, José Luis
Lasplazas, Juan José Castillo o Joaquim Maria Puyal. Y también
se solicitó la elaboración de un vocabulario común
a propuesta del diario madrileño Ya.
Desde
1976, se fueron habituales las reflexiones sobre el lenguaje deportivo
con intervenciones, entre otros, de Matías Prats Cañete
sobre tópicos, de Julián García Candau sobre
le lenguaje bélico y geométrico, de Álex Grijelmo
sobre lenguajes figurados, de Chema Forte sobre usos americanos...
o con secciones habituales como "Palabras mayores" en
la web Basketconfidencial.com dirigida por Paco Rengel, para el
comentario de expresiones del lenguaje periodístico. Los
directivos de diarios siguen recopilando vocabulario, como Alfredo
Relaño con trabajos sobre jerga de fútbol.
Además,
aparecieron los libros de estilo para incluir orientaciones desde
las publicaciones destinadas a la información general. Y
desde 1992, surgen los libros especializados a cargo de la Agencia
Efe, el diario El Mundo Deportivo, el área de deportes de
Televisión Española y otos para agencias de noticias,
prensa escrita, periodismo audiovisual y la alta competición
de Juegos Olímpicos de verano y Juegos del Mediterráneo.
Han unificado criterios lingüísticos entre España
y América, han resuelto dudas y errores de términos
de alta competición (en especial, la Copa del Mundo de Fútbol
y los Juegos Olímpicos de verano) y han abordado neologismos
necesarios.
Un
panorama al que no ha sido ajeno Andalucía. Para la reflexión
sobre el lenguaje deportivo general, su versión literaria
y de lenguaje de documentación cabe destacar la labor de
Gregorio Salvador, Antonio Gallego Morell y José Aquesolo.
De forma específica para el lenguaje periodístico
ya en las conclusiones del Congreso de la Lengua celebrado en Sevilla
en 1992 se hizo referencia al uso de terminología opaca en
la difusión del deporte y cinco años más tarde,
el Instituto Andaluz del Deporte realizó un encuentro sobre
el español en el deporte con un enfoque general.
Y
desde 2004, son numerosas las recomendaciones para lograr noticias
lingüísticamente correctas, socialmente responsables
e informativamente precisas. Buscan una calidad informativa en la
que la palabra exacta también sea una herramienta del periodismo
y también pretenden una renovación del lenguaje periodístico
ya que es caracterizado por el abuso de extranjerismos, tópicos
y frases hechas, el ensalzamiento épico e hiperbólico
de hechos y la incorporación de rasgos de lenguaje oral.
Tarea en la que participan la última edición del Libro
de Estilo de Canal Sur, Antonia Ordoño y la Asociación
de la Prensa de Almería con la edición de una guía
de equivalencias en español, francés e inglés
de términos relacionados con los Juegos del Mediterráneo
y el manual de estilo para la información deportiva andaluza
creado por José Luis Rojas. Y todo ello se complementa con
las reflexiones sobre el lenguaje periodístico a cargo de
Susana Guerrero y Antonio Garrido Moraga.
La
información deportiva de Andalucía se orienta a establecer
un equilibrio entre la referencia a lo sucedido, los datos novedosos,
las anécdotas, la diversión y la distracción
limitando también expresiones nacidas fuera del ámbito
deportivo relacionadas con racismo, xenofobia, violencia o estereotipos
chovinistas y étnicos.
La
supresión de adjetivos grandilocuentes, la eliminación
de extranjerismos, la limitación de la opinión ilustrativa,
la eliminación de los tópicos que no aportan información
o la presencia de terminología más habitual en combinación
con la explicación breve y didáctica de términos
técnicos sin caer en niveles de erudición también
son otras claves.
Se
busca un nivel de corrección idiomática sin descartar
la libertad formal o el uso del humorismo y la ironía para
lograr un tono amistoso especialmente con orientaciones de términos
de Juegos Olímpicos, Juegos del mediterráneo y ajedrez,
caza y montañismo, siglas de federaciones deportivas y organismos,
abreviaturas de países y de nombres de equipos de fútbol,
así como topónimos y gentilicios andaluces.
Algunos
rasgos
El
léxico periodístico del deporte se ha convertido en
un privilegiado observatorio de las tendencia más actuales
en el uso del idioma y requiere, en palabras del Coordinador de
la Fundación del Español Urgente, Alberto Gómez
Font, un análisis con cintura de boxeador.
Es
una norma estándar de comunicación que combina técnicas
propias de los lenguajes deportivo, periodístico, publicitario
y literario. Debe sintetizar el ambiente de la práctica deportiva
y la emoción que produce en sus espectadores.
Y
para ello crea un relato de aventuras en el que se entrecruzan y
refuerzan cuatro caminos según Raúl Faín Binda,
periodista de BBCmundo.com:
a)
la acción deportiva
b) la aventura humana que supera los pasillos de la historia con
pasiones, intrigas, crueldades y vicisitudes que llevan al éxito
y al ocaso
c) la grada con las emociones y reacciones del público para
que la hazaña deportiva suelte el resorte de la imaginación
popular
d) la trascendencia mediática que busca los efectos de la
comunicación y su repercusión social.
En los últimos años, el léxico periodístico
del deporte ha sido acusado de: recoger abusos y errores lingüísticos
como consecuencia de la laxitud -alante (adelante), histórico
(memorable), señalizar (señalar)-; promover creaciones
léxicas que generan disparates (cocolista, 'penúltimo
en una clasificación') o producen sinónimos inventados
(zapatazo para competir con chutazo o cañonazo); crear lenguajes
de moda como denominar a la simulación de una caída
en el área como "chafún".
También
de acoger calcos semánticos que simplifican conceptos y eliminan
matices -finalizar (acabar, terminar, concluir), veracidad (por
credibilidad, crédito), perdonar (fallar) o vendeta (desquite)-
o crear anglicismos de fantasía (footing, recordwoman o puenting,
que el Diccionario Panhispánico de Dudas recomienda sustituir
por puentismo).
Y
además de generar un sinfín de tópicos que
sólo son criticables cuando su abuso responde a la inercia
de expresarse con poco interés mediante un número
reducido de palabras, no cuando una forma se vuelve muy conocida
gracias a su capacidad de expresar situaciones especiales en pocos
términos.
Pero tiene un lado bueno: su capacidad creativa para formar nuevas
expresiones desde cero, para intercambiar expresiones a ambos lados
del Atlántico o usar de forma constante figuras retóricas
para conseguir la vivencia social apasionada.
Los
neologismos se vuelven necesarios y el periodista se ha de enfrentar
a una docena de idiomas, aunque predominen el inglés y el
francés. No puede siempre adaptar al español sus formas
cuando describen realidades nuevas surgidas a partir de moldes de
las tartas de manzana como el freesbee, de tablas de planchar como
el extreme ironing o de la combinación de varias actividades
deportivas en superficies hinchables como el airboard, el slamball
o el bossaball. Y qué decir de las actividades procedentes
de Asia. Sólo su pericia, su formación lingüística,
el éxito social que tenga el deporte y su amplio número
de practicantes convierten el "football" en fútbol,
el "pìt stop" en parada en carrera, el "passing-shot"
en golpe paralelo o golpe cruzado, el "home run" en jonrón
o cuadrangular.
En
la creatividad léxica juega con las onomatopeya para reproducir
ruidos y emociones del público en la grada y forma siglas
para denominar entidades y competiciones. Aunque recientemente,
en este juego de ingenio se han reinterpretado las siglas PSV en
un "Para Sevilla Va".
Uno
de loas ámbitos más interesantes se centra en los
hispanoamericanismos léxicos, ese intercambio libre de formas
que ya no se ciñen a terminologías de ámbito
restringido. Crear expresiones con alma, unidas al costumbrismo
y a la lengua de la calle, combinar la lengua del deporte y la popular
para agrandar la expresividad ha formado un lenguaje gráfico,
chispeante y con ingenio por el que las prisas por ganar títulos
se transforman en "urgencias históricas", la incertidumbre
en "miedo escénico", fallar en los marcajes en
"no agarrar una vaca en un baño", el marcaje individual
en "Clavar el aliento en la nuca", marcar en zona en "patrullar
un sector", "hacer la estatua en "paisajear o, quedarse
en la cueva"
Los
lenguajes figurados se emplean para dar variedad, crear mitos y
emociones en una forma de populismo lingüístico y en
España también tiende a eliminar la terminología
técnica de los deportes para dar paso a una seducción
que favorece la fiesta social. Su presencia está relacionada
con la libertad literaria y sentido del humor en la descripción
de acontecimientos y, a veces, para el no aficionado esta labor
creativa se convierte en una terminología opaca. Así,
con el afán de dar claridad, donde hay personal sanitario
que hace un control antidopaje, el periodista ve un "vampiro";
una bicicleta aerodinámica para la contrarreloj pasa a "cabra";
un tapón del baloncesto a "sombrero"; una zona
se vuelve "bombilla", un escalador colombiano es un "escarabajo",
un cartel reversible del automovilismo se transforma en "chupete";
un delantero se vuelve un "puñal" y si juega sólo
en punta en "abrelatas" y si logra un tanto en Bilbao
será cantado en la radio como "bacalao"
Para
sintetizar estados de ánimo, clasificar la experiencia vivida
y crear opiniones es frecuente encontrar titulares y crónicas
que aplican técnicas de modificación de discurso repetido
a partir de unidades de lengua coloquial o basadas en títulos
de formas culturales de éxito social. Giros, títulos
de publicidad, música, historia y otras formas culturales
y refranes, que afirman verdades enseñadas por la experiencia,
predicen consecuencias de actos y omisiones, aconsejan normas de
conducta o sientan opiniones saltan entonces a esa nueva cancha.
Que
Induráin va a toda velocidad en un entrenamiento para una
etapa contrarreloj se vuelve "Mi primo el de Zumosol",
que Guti tiene una buena actuación aparece a los ojos de
los lectores como "Daguti!", que Argentina vence a Inglaterra
en la Copa del Mundo de 1986 se resume en un expresivo "No
llores por mí, Inglaterra", que un equipo andaluz gana
pro primera vez un campeonato europeo "Olé, olé,
olé
y olé".
La
visión artística
La
vivencia artística del deporte también permite una
fiesta de palabras que traspasa los límites del recinto deportivo
para tomar las calles para generar nuevos productos en combinación
con otras manifestaciones artísticas.
Ensancha
el idioma gracias a la colaboración de literatos convertidos
en cronistas deportivos de actualidad, como Vargas Llosa o Delibes
en la Copa del Mundo de España en 1982, y a composiciones
que destacan la plena creación, las emociones en la música,
la plasticidad del espectáculo deportivo y el comentario
social con las sonrisas del humor.
Cuando
todos estos sentimientos hablan alto, se redefinen los significados
y se pasean los términos por las avenidas de la fantasía
hasta encontrar nuevos significados al hermanarse mundos muy cultos
y los más populares.
Es
la cancha para los juegos de ingenio y de lenguaje, para las libres
asociaciones.
Cabe
el surrealismo del diccionario humorístico en el que Fernando
Iwasaki definía como "Latin Glober" al futbolista
latinoamericano con dominio técnico juego artístico
y de desigual rendimiento que deja su suerte a la chispa de una
genialidad.
También
los sentimientos de la aventura humana de deportistas y aficionados
en tangos, rock & roll, pasadodobles o cuplés. Y entra
de lleno en el comentario social, por el que la vida se convierte
en un deporte. Valgan como ejemplo, los Juegos Paradímpicos
de Cádiz 2015 que prevé Yuyu con sus pruebas de lanzamiento
de carné de paro, relevos 4x1000 con currículum en
la mano, maratón casera (pasar días en casa sin cobrar),
carrera de obstáculos (entrevista), levantamiento de ánimo
y sellado sincronizado del carné de paro.
Epílogo
En
resumen, el léxico periodístico del deporte participa
en la fiesta de la inteligencia. Contribuye con su cruce de energías
creativas a rehacer mundos imaginados y permite a los pueblos transformar
la realidad hostil en una posibilidad de disfrutar hasta redescubrirse
con ilusión.
Y
el periodista guía las emociones y pone las palabras en juego
para conectar los recintos deportivos con la sociedad. Si lo hace
con equilibrio, precisión, claridad e ingenio dentro de las
leyes del propio idioma, además alcanza una gran influencia
social.
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