El lenguaje periodístico del deporte, un idioma de alta velocidad

Jesús Castañón Rodríguez (*)

A principios del siglo XXI, el deporte moderno conforma un ámbito de interés en la renovación general del idioma. Más allá de su ausencia como lengua oficial o de trabajo en los organismos deportivos internacionales, ha merecido una creciente reflexión institucional por su repercusión social al convertirse en vivencia cultural, recurso para la redacción de otras áreas informativas y elemento de persuasión en la vida empresarial para la gestión del trabajo en equipo y el liderazgo (1).

Su presencia en los medios de comunicación de los países de habla hispana no se ha limitado a los recintos deportivos, sino que ha buscado la originalidad en el cruce de expresiones procedentes de la acción deportiva, los pasillos del poder, las emociones de la grada y las formas expresivas mediáticas (2). Ha difundido la aventura de las palabras en movimiento en revistas deportivas desde el siglo XIX, secciones especializadas en la prensa de información general desde 1910, transmisiones radiofónicas desde 1922, diarios especializados desde 1924, programas de televisión desde 1950 y proyectos transnacionales de información desde 1938 (3).

Si en los años noventa del siglo XX, los proyectos transnacionales de comunicación impulsaron un español neutro con normas fonéticas, diccionarios de palabras equívocas y equivalencias de localismos, actualmente las formas del lenguaje periodístico del deporte con un enfoque latino han viajado por Estados Unidos y Europa para atender a las necesidades de expansión afectiva de las emigraciones, con una especial atención al fútbol, béisbol, baloncesto y fútbol americano.

Canales de televisión de Argentina, Colombia, España y México impulsaron esta respuesta en Estados Unidos para una mayoría de cubanos, dominicanos, mexicanos, puertorriqueños y salvadoreños. Y desde 2006 las publicaciones escritas han proporcionado datos sobre deportistas iberoamericanos y actividades deportivas de la comunidad latina en España para una mayoría de procedencia argentina, boliviana, colombiana, dominicana, ecuatoriana y peruana que se asienta en Alicante, Barcelona, Madrid, Murcia y Valencia (4).

La información deportiva del siglo XXI se ha diversificado. Concentra su mayor audiencia en radio, televisión, portales de Internet, prensa escrita y sistemas de imágenes para abonados a la telefonía móvil mediante una redacción periodística en la que priman los géneros iconográficos y la música sobre el idioma y se han creado "cibermesas" de edición para integrar texto, fotografía, multimedia y televisión.

Ha evolucionado del traspaso del contenido del diario escrito a la red y de su mera reproducción con interactividad y elementos multimedia a una socialización de la información en la que la audiencia interviene en el mensaje (5). El tradicional intercambio de información ha dado paso a espacios para participar, crear y compartir información y opinión en un conocimiento portátil, sin límites de fronteras ni horarios, gracias a las nuevas tecnologías: computadoras de bolsillo o PDA , teléfonos celulares, podcast, smartphone, iPhone...

Para la corrección del idioma, la prisa es el tiempo de trabajo. Los periodistas producen y transmiten relatos a toda velocidad. En las tribunas de prensa y en las bandas de los recintos deportivos escriben directamente en la maqueta de la página que consumirá el lector, envían frases breves para el servicio de noticias en tiempo real, informan sobre el tiempo de juego y resultado para la radio y las noticias en tiempo real, ensamblan una crónica con la información más esencial para la edición digital y otra más ampliada para la edición escrita, redactan informaciones para piezas que van a servicios automatizados de alertas, noticias a la carta y titulares por correo electrónico formados por un titular, un sumario y un vínculo a una página con su desarrollo, componen los rótulos cortos de los "tickers" para los subtítulos con los resultados y principales incidencias o editan cortes de archivos de sonido y video para la televisión analógica, digital, digital terrestre, por cable, por Internet y por telefonía móvil. Y se entrecruzan las formas tradicionales del periodismo deportivo con las nuevas voces tecnológicas de redes informativas que llegan al último rincón del deporte local, de noticias generadas por las propias entidades deportivas, de relatos en tiempo real para diarios, radio, televisión especializada y de bitácoras de aficionados para narrar las propias vivencias.

Tras un siglo de constantes aportaciones al buen uso del idioma (6), en el siglo XXI el lenguaje periodístico del deporte reajusta sus recursos idiomáticos y aborda una información esencial en alta velocidad, con microtextos de lectura rápida y fácil, en la que adquieren gran importancia la espontaneidad y la oralización, la precisión terminológica, el cuidado de las traducciones, el uso de hispanoamericanismos léxicos, el resumen del hecho deportivo y sus emociones mediante titulares con juegos de palabras y sentido del humor y la descripción de acontecimientos con un léxico apto para audiencias no especializadas.

Son tiempos en los que la unión del espectáculo deportivo y las emociones del público convierten al periodista en un singular intérprete de un relato que lleva la alegría al pueblo con el sonido de los teclados de sus portátiles, el canto de locutores que entonan la melodía de los triunfos y el coro de múltiples voces de protagonistas y seguidores.

Notas

(1) En el siglo XXI la Real Academia Española, la Asociación de Academias de la Lengua Española y la Fundación del Español Urgente han comentado aspectos sobre ochenta y cinco disciplinas deportivas diferentes y numerosos términos de carácter general en Diccionario de la Lengua Española, Diccionario Panhispánico de Dudas, Diccionario Esencial de la Lengua Española y Manual de Español Urgente. Los congresos internacionales de la lengua española, organizados por el Instituto Cervantes, han abordado entre 1992 y 2004 el uso de terminología opaca, el lenguaje de los noticiarios de televisión en Chile, el léxico de la prensa en España, la relación entre literatura y periodismo deportivo y el tratamiento de la lengua del deporte como lengua espectáculo. Y el Comité Olímpico Cubano elaboró en 2001 un documento para lograr el reconocimiento del idioma español como lengua oficial del Comité Olímpico Internacional sin que a día de hoy exista una resolución favorable.

(2) FAÍN BINDA, Raúl: "Deporte, un relato de aventuras", en BBCmundo.com, Londres, 9 de abril de 2006.

(3) Así al inicial trabajo, desde el 14 de marzo de 1938, del Servicio Latinoamericano de la BBC con contenidos de fútbol para radio, le siguieron otros proyectos entre los que destacan las ediciones en distintos países de América de los semanarios El Gráfico (Argentina) y Don Balón (España).

(4) Desde finales de los ochenta Univisión y Telemundo crearon información en español a la que después también se sumaron, entre otros, ESPN Deportes, Fox Sports en Español, GolTV, Sur, T y C, Tele Colombia, Televisión Española, TV Azteca y TV Chile. Desde marzo de 2006, el suplemento Latino Deportivo, la revista Pasión Deportiva y los suplementos Fútbol Latino y Marca Mundial de los diarios Mundo Deportivo y Marca han creado información deportiva en clave iberoamericana.

(5) VIZER, Eduardo Andrés: "Nuevos medios de comunicación, nuevas militancias", en Chasqui, número 96, Quito, 2007, págs. 12-17.

(6) CASTAÑÓN RODRÍGUEZ, Jesús: El idioma en la prensa deportiva. Fundación del Español Urgente, Valladolid, 15 de febrero de 2006.

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(*) Publicado en Donde Dice... número 7, Madrid, abril-mayo-junio de 2007.

 

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