Historias de fútbol

Patricio Vidal Walton (*)

Siglo XIX. Allá por el año 1880, cuando era necesario pasar por Valparaíso, puerto principal del pacífico sur, para cambiar de océano y continente -el famoso camino a las indias que buscaba Colón- los buques ingleses, plenos de mercaderías exóticas, fondeaban en la bahía guarecidos del viento sur y los temporales, para ser abastecidos de lo esencial para continuar su viaje. Los marineros aprovechaban para bajar a tierra a dar rienda suelta a sus instintos naturales y descansar un poco; borrachos y pendencieros se juntaban en un descampado a orillas del mar para practicar un curioso juego: poniendo dos postes paralelos y un cordel o lienza como travesaño a cada lado marcaban un rectángulo y con una bola de cuero cocido trataban de pasarla a través de los arcos, unos para un lado y los otros para el otro. Cada vez que conseguían su objetivo la algarabía era inmensa en un grupo (el que pasaba la bola) y la desazón en el otro era grande. La bola la pateaban con los pies.

A los nativos porteños, pescadores, boteros y cargadores del puerto, les llamaba la atención este juego, fútbol lo llamaban los ingleses, pero a ellos no los dejaban jugar. Hasta que un buen día primaveral, una de las bolas de cuero quedó abandonada en Valparaíso y para los porteños todo el tiempo para intentarlo. Pronto se dieron cuenta de lo divertido que el juego podía ser y de la facilidad que naturalmente tenían para hacerlo. Al poco tiempo ya había varios grupos de 11 que conformaban equipos y competían entre ellos.

Cuando volvieron los ingleses, otro barco, otros marinos el desafío fue obvio. Naturalmente, el primer partido o juego termino a las patadas, puñetes y mordiscos: una riña total. El segundo y el tercero tampoco terminaron, pero con el tiempo ambos entendieron que había que soportarse y que podían jugar juntos. A los ingleses les admiraba la facilidad que tenían los porteños para dominar la bola, gambetear al rival con un pequeño engaño y pasarse la bola entre ellos hasta llegar al arco. A los porteños les gustaba la fuerza de los ingleses.

Pero el juego quedó en Valparaíso, nacieron la ligas y competencias, las asociaciones como la Valparaíso Football Asociation y también los clubes. En el año 1892 se fundó el Santiago Wanderers (los vagabundos), que no se llamó Valparaíso porque los fundadores le pusieron el nombre de la capital de Chile: Santiago, para darle un carácter nacional. Este club, que subsiste hasta hoy y que compite en la Liga Profesional de Chile, es el mas antiguo de Sudamérica, ha sido campeón nacional 3 veces (1958-1968-2001) y ha participado en varias copas libertadores.

No existe en el mundo una ciudad mas orgullosa de su equipo que Valparaíso y para ser porteño se debe necesariamente ser hincha de Santiago Wanderers. Valparaíso ciudad patrimonio de la humanidad y Santiago Wanderers tienen un solo corazón y su sangre es verde como los colores de la camiseta del club. Porqué verde, esa es otra historia.

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(*) Patricio Vidal Walton es esconomista y escritor. Autor del libro Prepoesía (2004) y de un próximo volumen sobre historias de Valparaíso (Chile), ha sido Presidente del Santiago Wanderes, el club decano del fútbol en Sudamérica.

 

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